Apure tiene una tasa de contagio ocho veces más alta que la del país
Apure tiene una tasa de contagio ocho veces más alta que la del país

Este domingo 13 de septiembre se cumplen seis meses desde el anuncio de los dos primeros casos positivos de COVID-19 en Venezuela por parte de la Comisión Presidencial designada por la administración de Nicolás Maduro. Un análisis de las cifras oficiales realizado por la Unidad de Datos y Factchecking de Efecto Cocuyo revela los principales hitos estadísticos durante este medio año en el país.

Algunos de los datos son inconsistentes y dudosos, como que el ritmo de crecimiento de los casos en el quinto mes de la pandemia fuese más lento que el del cuarto para luego volver a acelerarse. Resalta la extraña relación durante ese mes de menor contagio que en contraste se dispararan las cifras de recuperados, mientras había un curioso intercambio entre las cifras de asintomáticos y leves. Junto a esos indicios, la letalidad que se registraba al final del primer mes, que coincidía con los datos del mundo, se convirtió en un tiempo cortísimo en la más baja de Sudamérica, con mucha distancia de los países vecinos.

Primer mes dudoso

Durante las primeras semanas del brote del nuevo coronavirus en el país, había una disparidad entre los casos anunciados y los confirmados. El 21 de marzo el ministro Jorge Rodríguez anunció que se llegaban a 70 casos confirmados, sin dar detalles de los nuevos. Durante varios días, el 18 y el 20 de marzo, se anunciaron no haber encontrado casos y luego se daban cifras más altas al promedio diciendo que correspondían a días anteriores que revelaban que no hubo días sin contagios.

Las inconsistencias también se referían a la ubicación de los casos encontrados. Especialmente las cifras ofrecidas para el estado Miranda y el Distrito Capital. El domingo 22 de marzo se reportaban 30 casos en Miranda y 19 en Distrito Capital pero dos días después, los del Distrito Capital habían bajado a 14.

De la misma forma los gobernadores de Miranda, Vargas y Lara daban datos que no coincidían con los números brindados por los reportes televisivos oficiales. Distintos informes ubicaban los casos capitalinos, como el del piloto español de Iberia o el embajador argentino en el Distrito Capital o en Miranda.

Además, desde el domingo 24 de marzo hay una disparidad de tres casos entre las estadísticas oficiales y el conteo realizado con los datos brindados por la misma fuente gubernamental.

Un informe de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (Ocha por sus siglas en inglés) y su propio tablero de datos en línea, basado en datos oficiales, ofreció por varios meses un conteo por estados distinto al mapa que se exhibía cada noche en Venezolana de Televisión. En junio, sin embargo, empezaron a coincidir estos reportes con los del Sistema Patria mientras que OCHA dejó de reportar para finales de agosto.

Estas inconsistencias también llegaron al informe de las primeras muertes. Pues la tercera muerte que se admitió el 29 de marzo, un taxista de Antímano que hacía viajes hacia Maiquetía, se habría contagiado el 29 de febrero -antes de los primeros oficiales- y fallecido antes que la primera víctima presentada el 27 de marzo.

El mes cerró con el anuncio de la instalación de un laboratorio móvil del Instituto Nacional de Higiene en el Táchira así como el anuncio de haber aplicado más de un millón de pruebas, siendo la cifra de las más altas del mundo, aunque entonces no se conocían datos sobre cuántas eran serológicas o rápidas y cuántas eran PCR o moleculares, las que se consideran más precisas para detectar el virus.

Con 63 casos en el Distrito Capital y 29 en Miranda, más de la mitad se registraban en la Región Capital. Aragua era el tercer estado con más casos al reportar 24.

Letalidad y contagio

El primer mes de pandemia en Venezuela cerraba con una letalidad de 4,97% con nueve fallecidos en 181 contagios detectados. Así mismo se contaban 46,4% de recuperados y de los 88 activos, 40 eran asintomáticos, 45 leves, tres estaban en condición moderada y seis en unidades de cuidados intensivos. Estos últimos sumando también 5%.

Así que tanto en la tasa muertes en relación con los casos detectados como en pacientes con síntomas moderados o graves, que requieren atención médica especializada, los datos oficiales coincidían con los porcentajes encontrados en el resto del mundo. El país tenía entonces 635 casos por millón de personas, lo que equivalía entonces a 1.574 contagios por millón de personas.

Tras el reporte del 12 de septiembre, el país ahora tiene una tasa de 2.091 casos por millón de personas, lo que equivale a un caso cada 478 personas. La tasa más alta se encuentra en el estado Vargas, que tiene una tasa de 9.979 casos por millón de personas, y por tanto un caso cada 100 personas.

Si Vargas fuese un país, habría ocupado para el 12 de septiembre el puesto 30 en el mundo en mayor tasa de contagios superando a República Dominicana, Suecia o Bélgica, aunque la comparación no es precisa por ser una entidad contra países. En este caso, Venezuela sí alcanzaba en número de casos el puesto 50 del mundo.

Una muerte en 35 días

Para el segundo mes de la pandemia el subregistro de muertes empezó a manifestarse aunque ya mostraba señales previas. El 8 de abril cuando se anunciaron dos nuevos fallecidos, el reporte oficial ofrecía una letalidad de 5,39%, así como también 38,9% recuperados. Al día siguiente los activos bajaron de 93 a 78 casos gracias a que hubo 19 recuperados, lo que disparó la tasa de personas dadas de alta a 49,1%.

Entrado el segundo mes, no se reportaron fallecidos hasta el 20 de abril y entonces pasaron 35 días consecutivos sin presentar ninguna muerte. Las tasas entonces cambiaron completamente. Aunque para el 12 de mayo la letalidad era de 2,36% cuando se reportó la muerte número 11, exactamente dos semanas después, esta era apenas de 0,85%.

En cuanto la ubicación de los casos, todo cambió el 17 de abril al anunciarse el primer foco regional del país. Se trataba de la academia de béisbol en Nueva Esparta, que implicaba no sólo a atletas, padres y entrenadores sino a decenas de Guardias Nacionales de la Comandancia Costera de la isla, así como a familiares que los adolescentes visitaron en Miranda. Además, incluía el regreso en avión al país de varias personas después que se habían prohibido los vuelos comerciales.

Así que el segundo mes de pandemia en el país, cerró el 12 de mayo con una paradoja: los casos subieron 133% pero apenas hubo una muerte más. Además, el anuncio de casos siguió siendo irregular: después de anunciar el nuevo foco de Nueva Esparta, se repitió un reporte sin casos y en seguida dos días seguidos con 29 casos cada uno.

También el 28 de abril se reportó un día sin casos mientras los casos oscilaban entre uno y 14 sin ningún orden.

El podio de entidades con más casos quedaba entonces a dos meses de los primeros contagios de la siguiente manera: 130 en Nueva Esparta, 99 en Miranda, Aragua con 40 y Distrito Capital con 34.

Tercer mes: flexibilización

El ritmo de contagio se aceleró a partir del 1° de junio con 153 nuevos contagios, justamente el primer día de la flexibilización. El sistema que había iniciado como 5 días de trabajo y diez de cuarentena fue cambiado al ahora conocido 7×7 para desde el 15 de junio iniciar una mayor apertura de varios sectores económicos durante los días en que no había restricciones, lo que incluía a gimnasios, eventos deportivos sin públicos y centros comerciales.

Así que para el 12 de ese mes, al cumplirse noventa días del brote nacional, había 2.879 casos, el doble que apenas doce días antes. El aumento en treinta días fue de 144%, más rápido que en los treinta pasados.

Recrudecía la retórica en contra de los migrantes retornados, que eran entonces 80,1% de los casos contagiados, a diferencia de los 83,5 % que son para el 12 de septiembre.

El secretario de gobierno del Zulia, Lisandro Cabello, los llamó “armas biológicas” al conocerse que el Mercado Las Pulgas de Maracaibo era el nuevo foco de contagio del país. Maduro se quejó de tener docentes retornados contagiados “cuando aquí hay tanto trabajo”. Así como se conoció de la “muralla epidemiológica” en la frontera, se anunció que habíamos llegado al pico de contagios.

Con 23 muertes admitidas la letalidad se mantenía bajísima, con sólo 0,8% mientras que paradójicamente sólo había 17% de recuperados. Los datos lo decían claro: no se mejoran pero no fallecen.

El ranking regional de nuevo cambió: Táchira con 411, Bolívar con 362, Miranda 313 y Distrito Capital 186.

Julio de expansión comunitaria

Después de distintos cambios en los esquemas de flexibilización y cuarentenas, incluyendo radical, por municipios fronterizos, franjas horarias y excepciones, los casos subieron 229% entre el 13 de junio y el 12 de julio. Más del doble que el observado entre el 13 de marzo y el 12 de abril.

Había un cambio fundamental. Los casos importados ahora eran levemente menos de la mitad de los casos con 49,3%.

La transmisión comunitaria había ascendido además mucho más rápido que la llegada de casos importados. Oficialmente se habló de un rebrote, aunque la mayoría de casos hasta entonces eran venidos de otro país. Maduro tuvo que admitir que se incumplían los protocolos porque entre los casos importados se registraron llegados de República Dominicana. “¿Se vinieron nadando?”, preguntó.

Los comunitarios o locales subieron 738% en ese período de 30 días mientras los llegados del extranjero tan sólo 102%. Así que las estadísticas revelaban lo contrario a la narrativa oficial. Los casos comunitarios, aquellos en los que los pacientes no tienen relación con alguien llegado del exterior ni con alguien contagiado por este migrante, eran una mayoría creciente.

El diputado y médico José Manuel Olivares entonces denunció que había un subregistro de mortalidad y que había 116 fallecidos en lugar de los 44 oficiales. Este subregistro implicaría triplicar la letalidad que para el 29 de junio era de 0,83%.

Este subregistro de casos y muertes estaba relacionado a la baja cantidad de pruebas PCR que se hacían, que según la OPS era de apenas 600 al día.

Para el 12 de julio la data oficial arroja una letalidad de 0,94% (se duplicaron las muertes oficiales después de la denuncia de Olivares) y 28,2% de recuperados. Se mantenía la premisa: todos enfermos, sin morir ni darse de alta.

La expansión comunitaria se podía observar, una vez más, en el cambio de los números por entidades. Aunque Zulia tenía 2.103 casos, había 924 en Bolívar y 897 en Táchira, ya en Caracas había 968 casos, ubicándose en el segundo lugar del país.

Recuperaciones milagrosas

Al comienzo del quinto mes de epidemia, cuando el país pasó los 10 mil contagios oficiales, se registraba a su vez la tasa de recuperados más baja de Sudamérica, con tan sólo 26,7% el pasado 14 de julio de 2020.

Al día siguiente se registra lo que podría ser calificado como sucesos extraordinarios. Los 2.671 recuperados que habían para el 12 de julio se elevaron considerablemente a 21.042 pacientes dados de alta un mes después. Esto implica un descomunal crecimiento de 687%.

Hubo días especialmente curativos, como el 19 de julio con 2.101 recuperados  el trío de jornadas entre el 10 y el 12 de agosto con 6.818 recuperados, que remataron el cierre del quinto mes del brote nacional de COVID-19.

Así la tasa de recuperados se disparó de 55,1% a 72,3% en apenas 72 horas mientras la letalidad bajaba a 0,85%.

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El quinto mes de pandemia inició con las siguientes estadísticas de los pacientes: 6.112 no tenían síntomas, 550 los tenían leves, 18 moderados y apenas 25 estaban en Unidades de Cuidados Intensivos.

Para cerca del fin del quinto mes, antes del rápido crecimiento de los recuperados en tres días, los asintomáticos eran 8.724 mientras los leves ascendían a 2.464 casos.

Tras la recuperación de más de la mitad de todos los que estaban oficialmente considerados enfermos (11.358) entre el 10 y el 12 de agosto, las cifras terminaron así: 4.202 asintomáticos (menos de la mitad) y 3.251 (un 25% más).

Ahora las estadísticas ofrecidas por la Comisión Presidencial se leían distinto: es cada vez más inusual que alguien muera y casi todos se curan pero se dispondrá El Poliedro y decenas de hoteles para alojar a los casos asintomáticos, que son cada vez menos.

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Este quinto mes pasó de apenas 0,45% de los contagios que requerían atención médica por ser moderados o graves a  1,22% porque entre el 10 y el 12 de agosto los casos moderados subieron de 133 a 275 mientras que los graves subieron de 69 a 81.

Al mismo tiempo, el diputado Olivares denunciaba el colapso de las salas de emergencia y UCI de hospitales de todo el país por el exceso de casos.

Al final de los primeros 150 días de pandemia en el país, los cuatro estados con más casos eran los siguientes: Distrito Capital con 7.751; Miranda con 4.319; Zulia 4.206 y Bolívar 1.734, lo que mostraba una rotación entre la frontera y la capital en la mayoría de casos.

En estos treinta días los casos subieron 220%, lo que implica un ritmo menor al del mes anterior, pero especialmente impulsado por los comunitarios. Su incremento fue de 372%.

Así que los casos se duplicaron en 18 días, aunque un mes antes lo hacían en 15 días.

Primer semestre

Después de superar los mil casos diarios, como previó la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales que podría suceder entre junio y septiembre, en el sexto mes de la pandemia se empezaron a registrar casos por debajo de ese hito, lo que elevó las voces críticas que hablaba de insuficientes pruebas reales.

Ya un informe de la OCHA había revelado que de las pruebas anunciadas oficialmente sólo entre 5% y 6% eran PCR, las recomendadas por la OMS para establecer con fiabilidad los casos positivos. Así que en lugar de millón y medio de pruebas sólo se habían realizado poco más de 90 mil de las moleculares.

El subregistro de casos por insuficiencia operativa para detección aparecía en los distintos análisis y explicaciones de epidemiólogos como Julio Castro y María Eugenia Grillet. Lo mismo para que en los casos presentados por estados tampoco hubiese un orden ascendente o una cronología, por lo que habían estados que pasaban varios días en cero casos o que mostraban menos casos que antes para luego volver a subir.

Esto mientras la administración de Nicolás Maduro hacía caso omiso al ofrecimiento de laboratorias universitarios y de centros de investigación, así como de clínicas, a unirse a la labor para reducir los tiempos de espera así como reducir la tasa de positividad. Para la segunda semana de septiembre se anunciaron que se sumaban dos nuevos laboratorios a los del Instituto Nacional de Higiene y el de Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.

La tasa de positividad mide la cantidad de casos positivos en relación con los examinados. El protocolo de la OMS es que no se relajen medidas de aislamiento por encima del 5%. Un trabajo especial de Prodavinci titulado “Epidemia a ciegas” muestra un análisis detallado de la insuficiencia de pruebas en Venezuela.

Un segundo informe de la Academia encontró que había una tasa de positividad del 35%, un número que señala el fracaso de las cuarentenas de siete días por siete de flexibilización como señaló el doctor Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica Venezolana.

El informe académico también estima que para finales de agosto se registraron 7 mil casos diarios, pero que la insuficiencia y lentitud de las pruebas no lo mostraban. Así mismo prevé que sin medidas adecuadas esta cifra se podría duplicar para el mes de diciembre. Un escenario más optimista también encontraba que podrían bajarse a 4 mil casos diarios para finales de año.

Después del reporte del 12 de septiembre, el país llegó a 59.630 casos y 477 fallecidos con un índice de fatalidad de 0,80%. Esto implica un aumento de 96,4 % de casos y 84,2 % de muertes en los últimos treinta días.

Así mismo, se estarían duplicando los casos cada 31 días en lugar de 18 como en el mes anterior.

Esto a pesar de estar en plena fase de expansión según la Academia de Ciencias, los epidemiólogos consultados y las denuncias de médicos y testimonios en redes sociales.

Menos recuperados

Después de tan irregulares registros, el sexto mes muestra una variación a la baja entre los recuperados. De nuevo coincidiendo con los cortes mensuales, pues hubo cambios importantes a partir del 13 de agosto.

La tasa bajó a 66,5% recuperados para la quincena de junio para luego volver a subir a 81,7% para el 1° de septiembre y como si se tratara de una montaña rusa, empezar a bajar de nuevo hasta el 80 % del 12 de septiembre.

En ese subi-baja de estadísticas, durante el sexto mes los casos asintomáticos pasaron de 4.789 a 7.718 pacientes y los leves mutaron desde los 3.510 a menos de la mitad con 1.651 pacientes para el 7 de septiembre, desde cuando no se actualizan estas cifras en los reportes diarios.

La letalidad continúa bajísima, con 0,8% de los casos reportados mientras apenas 1,37% de los casos son moderados o graves. De nuevo, cifras que implicarían un éxito casi único en el mundo.

Menos pruebas, más casos

Hay una explicación basada en los datos oficiales a que el quinto mes de la pandemia muestre menos casos que el cuarto. Es que hicieron muchísimo menos pruebas. De acuerdo a la revisión de Prodavinci entre el 16 de julio y el 15 de agosto se hicieron casi 198 mil pruebas (sin detallar de qué tipo) mientras un mes antes se realizaron más de 328 mil.

Así que la positividad brincó de 2,24% en el cuarto mes cuando hubo 7.366 casos a un 11,2% en el siguiente cuando se detectaron 22.179 casos. La tasa de casos resultantes es positivo se multiplicó exactamente por cinco. Esto debido a que aunque los casos se triplicaron, se realizaron 40% menos pruebas.

Asumiendo que las pruebas PCR las hacen al ritmo de los casos positivos encontrados con las pruebas rápidas, entonces se pueden inferir que se están agotando ambas, lo que se suma al envío de pruebas de antígeno por parte de la OPS por ser más rápidas y sencillas así como que la tasa de positividad, considerando sólo PCR, está subiendo como señala la Academia de Ciencias.

Según anuncios oficiales para el 13 de agosto se habían realizado 1.618.708 pruebas mientras que para el 9 de septiembre éstas llegaban a 1.830.551, pues no se actualizó el número de éstas después de esa fecha. Lo que implica que con 29.261 casos detectados, se hicieron 211843 pruebas. Lo que arroja una positividad de 13,8%. Esto son 2,6 puntos porcentuales más que el mes pasado y lejos del 5% que recomienda la OMS para levantar los confinamientos.

Atención médica inconsistente

Las cifras que señalan dónde están siendo atendidos los contagiados tampoco se salvan de las inconsistencias y variaciones sin explicación.

Por ejemplo, para el 16 de julio se informaba que había 6.570 personas en hospitales, 838 en Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y 87 en clínicas privadas. Apenas diez días después las cifras habían cambiado a 4.269 recluidos en hospitales y 1.170 en CDI. En clínicas privadas los casos subieron a 136.

¿Qué pasó que más de 1.300 personas dejaron los hospitales pero más de 300 ingresaron a CDI?

Coincidió con la operación estadística que sacó al país del foso de los recuperados en Sudamérica. Así que en ese mismo período de tiempo los recuperados pasaron de 30% a 63%. Paradójicamente los asintomáticos, que no requieren hospitalización, se redujeron en 2.497 casos (un descenso de 35%) mientras los casos con síntomas subieron de 643 a 1.120.

Así que casi se duplicaron los casos que requieren atención médica pero bajaron los que estaban en hospitales.

Más drástico fue el cambio entre el 8 y el 12 de agosto. Habían primero 8.166 pacientes en hospitales y 3.056 en CDI. Pero luego se informó que eran 3.715 en hospitales, menos de los 3.908 que estaban en CDI. Tampoco se explicó nunca porqué ese cambio que refleja 4.200 camas disponibles en hospitales ni porqué ahora había más recluidos en centros más pequeños.

Para mayor confusión, el 15 de agosto Delcy Rodríguez informó por Twitter que habían hay 6.729 casos en hospitales y 3.673 en CDI. Otro cambio inesperado: 3 mil pacientes más entraban en los primeros y casi 235 salían de los segundos.

¿Qué pasó esos días? 8.787 recuperados mientras se detectaron 9.589 nuevos casos. Aún así, los recuperados pasaron de 53,5% a 67,2%.

De nuevo la paradoja de los activos: 4.095 asintomáticos menos (-22%) primero y 2.599 luego, mientras los casos con síntomas pasaron entre el 8 al 12 de ubicarse en 2.961 casos leves, moderados y graves a 3.607 -cuando salieron 4.200 personas del hospital- mientras de ese día a la quincena subieron a 3.783, cuando entraron otros tres mil de nuevo.

Más milagros médicos

Para septiembre hay de nuevos dos contrastes extremos. Entre el 15 de agosto y el 1° de septiembre los hospitales registraron 5.077 pacientes menos pero recuperaron otros 6.293 para el 12 de septiembre.

Similarmente, los pacientes recluidos en CDI aumentaron en 2.822 en esa primera quincena para luego dieron de alta a 3.021 personas en la siguiente. Esto en un zigzag sin explicaciones ni consistencia estadística.

De nuevo vale la pena examinar qué sucedió con los casos activos entre el 15 de agosto y el 12 de septiembre para tratar de comprender cómo entra y salen miles de personas de hospitales y ambulatorios en tan corto período de tiempo.

Vamos primero con la semana final de agosto hasta inicios de septiembre. Hubo 17.447 recuperados al mismo tiempo que 16.375 nuevos casos fueron detectados, lo que llevó los recuperados a pasar de 66,7% a 81,7%. Eso es coherente con la reducción de más de cinco mil pacientes en camas de hospital aunque no explica porqué aumentaron 2.800 en los CDI.

Menos porque se registraron 1.173 asintomáticos más y 1.785 leves menos, así como 265 moderados y 18 críticos más. Así que para el 15 de agosto había 3.783 personas con síntomas y 6.729 en hospitales pero el 1° de septiembre se reportaron 2.434 de casos con insuficiencia respiratoria leve, moderada y grave pero 1.652 en hospitales.

Por tanto los datos muestran que los ingresos en hospitales primero cubría a todos los que tenían síntomas y la quincena siguiente eran menos que aquellos que los presentaban, por lo que no se sabe cómo se distribuyen los casos.

Para el 12 de septiembre volvió a invertirse: se registraban 2.443 personas con síntomas y 7.945 ingresados en hospitales, más del triple que la quincena anterior, mientras que los del CDI bajaron de 6.495 pacientes a 3.474 en apenas once días.

¿Era un aumento importante en los casos moderados o graves? La diferencia entre ambas fechas es sólo un aumento de 12 personas en Unidades de Cuidados Intensivos, 71 moderados y 74 leves. Al mismo tiempo, se registraron 1.756 nuevos asintomáticos. Lo que no corresponde con un ingreso de 6.300 personas a hospitales y la salida de 3 mil de los CDI del país.

Además, los recuperados bajaron de 81,7% a 80% pues se registraron 9.616 dados de alta mientras se hallaron 12.902 casos nuevos. Una diferencia de 3.300 personas, apenas la mitad de los que ingresaron en hospitales en esos mismos días.

El siguiente gráfico muestra el extraño compartimiento de la cantidad de personas en hospitales y CDI.

En conclusión: seis meses de datos contradictorios, dudosos e inconsistentes. De hecho, según los estándares de la OMS Venezuela debía haber realizado (hasta julio) 569.155 pruebas PCR, no obstante solo realizó 16% de lo exigido. Solo este dato puede explicar lo difícil que es estimar el alcance y la evolución de la enfermedad en el país.