150 hombres tienen el control delictivo de José Félix Ribas

SUCESOS · 17 MAYO, 2020 20:40

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Reynaldo Mozo Zambrano | @reymozo


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Entre 120 y 150 personas conforman la banda del Wilexis. Desde 2018, los 120 mil ciudadanos, que viven el barrio más grande de Petare, al este de Caracas, están bajo las reglas de Wilexis Alexander Acevedo Monasterios, el autoproclamado líder delictivo de las 10 zonas que conforman el barrio José Félix Ribas, tras la ausencia del Estado venezolano en la zona.

Wilexis dirige una de las megabandas más peligrosa de Caracas. Su control abarca de la Zona 1 a la Zona 8 de “José Félix”.

El grupo hamponil de Acevedo Monasterios está integrado por su equipo de operaciones y una serie de minibandas aliadas. “Su componente, quienes lo acompañan todo el tiempo, suma alrededor de 50 hombres, mientras que las pequeñas agrupaciones aliadas se dispersan por todas las zonas que controla el delincuente”, enfatizó una fuente policial.

Cada minibanda está conformada entre 10 y 20 personas. Para los vecinos de la zona es común verlos rondando, armados, entre los callejones y calles del barrio. “Son bandas pequeñas que apoyan a la megabanda y son utilizadas por Wilexis cuando necesita refuerzos”, cuenta la fuente.

Control en ocho barrios

Iris Rosas, investigadora de la región capital del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), coincide con la cifra manejada por la policía, puesto que la organización enfatiza que cada una de las minibandas tiene entre 10 ó 15 integrantes.

“La de Wilexis es una megabanda que está repartida en varios sectores. En cada sector puede estar entre unas 10 o 15 personas”, estima Rosas.

Wilexis no solo domina la mayoría de las zonas que componen José Félix Ribas. Sus influencias llegan hasta algunos sectores de barrios aledaños de Petare. Funcionarios policiales que prefieren que ni su cuerpo policial ni sus nombres sean revelados, identifican al menos ocho barrios donde el delincuente controla alguna de sus zonas: Carpintero, Julián Blanco, La Bombilla, Barrio Bolívar, 19 de abril, 24 de Marzo, 5 de Julio y San José.

Para la investigadora del OVV, la megabanda de Wilexis tiene una ubicación estratégica para el control geográfico del territorio, ya que la ubicación de José Félix Ribas les permite a los delincuentes establecer controles y generar zozobra para intimidar a la población y posibles rivales.

“Ellos (los delincuentes) se ubican en una zona tanto en el fondo de la quebrada como en la parte alta de La Bombilla y logran tener el control de  la violencia, para hacer ver que tienen poder y una fuerza allí”.

La banda delictiva tiene un arsenal que va desde pistolas 9mm hasta rifles AK-47 y AR-15. La organización criminal además cuenta con un gran número de granadas fragmentarias e infinidad de municiones.

La disputa con El Gusano

Christian René Tovar Uribe, de 34 años de edad, alias “El Gusano“, emergió como uno de los líderes delictivos que intentó quitar el liderazgo criminal a Wilexis, con el apoderamiento de las zonas 9 y 10 de José Félix Ribas. Este 14 de mayo, funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) lo mataron en un presunto enfrentamiento en Petare.

Al igual que El Wilexis, su grupo tenía  el apoyo de otras bandas para pelear por el control del territorio.

El Gusano no era un desconocido en el barrio. Extraoficialmente se sabe que estuvo preso en la cárcel de Tocorón, procesado por el delito de homicidio calificado. Se desconoce si fue puesto en libertad bajo órdenes de un tribunal. Después de su muerte se supo que las autoridades lo buscaban por dos registros policiales.

Una vez libre, El Gusano se alió con unos desertores de la banda de Wilexis para quitarle el control de las zonas. Vecinos del sector aseguraron que entre sus partidarios estaban los colectivos chavistas que hacen vida en el barrio, así como otros delincuentes fuera de Petare.

Los lugareños relataron que el inicio de los enfrentamientos armados entre las dos bandas estaban vinculados con la llegada de El Gusano.

“Se instaló en una vivienda que invadió junto a 50 hombres fuertemente armados. Aquí teníamos años que no sabíamos lo que era un enfrentamiento entre bandas”, dice un vecino.

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Tomaron el control

La consecuencia más grave de la creación de las llamadas “zonas de paz”, proyecto promovido en 2013 por el entonces viceministro de Relaciones Interiores y Justicia, José Vicente Rangel Ávalos, fue el control de comunidades por bandas delictivas.

Ávalos, quien ahora funge como alcalde del municipio Sucre, creó esas zonas con el Movimiento por la Paz y la Vida, con el objetivo de generar una pacificación de los grupos delictivos.

Para conformar las “Zonas de Paz” los  líderes de las bandas delictivas entregarían sus armas de fuego mientras que el gobierno venezolano les daría recursos para que los delincuentes dejaran de delinquir. A cambio de la paz, los líderes negativos pidieron que los funcionarios policiales dejaran de patrullar por las zonas controladas por la delincuencia organizada.

Siete años después, entre los habitantes de estas zonas tomadas por la delincuencia se comenta que aquel dinero fue utilizado para comprar más y mejor armamento para las bandas delictivas. “Ellos agarraron todo eso y no construyeron absolutamente nada”, dice un vecino de José Félix Ribas que prefiere resguardas su identidad.

La política de zona de paz nunca fue reconocida oficialmente por el gobierno chavista. Algunas no continúan vigentes pero siguen siendo lugares donde reina la delincuencia organizada y se ausenta la presencia del Estado.

Financiamiento y control

Semanalmente los comerciantes de las 10 zonas que conforman José Félix Ribas deben pagar una vacuna en dólares a uno de los integrantes de la banda delictiva. A cambio del pago les ofrecen “seguridad” a los propietarios de los negocios.

El costo mínimo son 10 dólares semanales, si se trata de una bodega pequeña. Los otros negocios pagan hasta más de 100 dólares semanalmente para poder vender sin temor de ser robados o secuestrados.

“Allí los negocios abren hasta tarde porque saben que no les pasará nada, ellos pagan su vacuna. A algunos no les gusta pero es lo que hay y deben hacerlo porque después no pueden seguir trabajando”, admite un funcionario policial entrevistado por Efecto Cocuyo.

El funcionario recalcó que no solo de la extorsión y la venta de drogas se lucran estas bandas delictivas. “Estas bandas ganan más dinero en los secuestros y hurtos de vehículos. En ocasiones piden hasta 1.000 dólares para que la víctima recupere su carro. Cuando secuestran personas el cobro suele ser más alto pero todo depende de quién sea la persona”, comenta el funcionario.

Megabanda y Gobierno

Para vecinos de José Félix Ribas no es un secreto que el gobierno chavista rompió la relación, que presuntamente tenía, con Acevedo Monasterios, el 23 de enero de 2019, el mismo día que Juan Guaidó, fue juramentado como presidente encargado, por la Asamblea Nacional.

Horas después de la juramentación de Guaidó, en la entrada de José Félix Ribas y otros barrios de Petare salieron a protestar en rechazo al gobernante Nicolás Maduro. Las fuerzas de seguridad del Estado reprimieron las manifestaciones y luego un grupo de civiles armados se enfrentó a los funcionarios de seguridad.

“Todos sabemos que fue la banda de Wilexis, porque él y los suyos eran los únicos con poder en la zona de José Félix  Ribas para enfrentar a tiros a la policía. Desde allí el gobierno ha querido reemplazarlo, porque ya no les responde a ellos”, dice una vecina del sector.

Otras de la hipótesis de la ruptura es que en una Operación de Liberación al Pueblo (OLP), las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (Faes-PNB) habrían matado a una persona allegada al delincuente y esto desató la furia de Wilexis.

“El rompimiento entre Wilexis y el gobierno se da a raíz de la muerte de alguien cercano al delincuente. Por eso se les voltea. Le mataron a un chamito en el barrio La Agricultura, por eso es que ellos se voltean”, revela una fuente policial.

Vecinos de José Félix Ribas, señalan que la megabanda dejó de contar con el apoyo de los paramilitares del gobierno.

“Ahora los colectivos les están dando la espalda a Wilexis porque se les volteó. Por eso atacó el comando de la GNB en Petare (2019)”.