¿Cómo ha evolucionado el COVID-19 en Venezuela?

SALUD · 15 ABRIL, 2020 22:30

¿Cómo ha evolucionado el COVID-19 en Venezuela?

Texto por Mariel Lozada | @marielozadab Fotos por Iván Reyes

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Hace un mes Venezuela entró en estado de alarma por el coronavirus. Empezaron las restricciones a vuelos y, con el paso de los días, la cuarentena se incrementó hasta volverse casi total. 

Hoy hay en el país, según las cifras oficiales, 197 casos confirmados. Entre esos, 111 recuperados y 9 muertos. Guiándonos por las declaraciones de Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, se han realizado 203.108 pruebas hasta el 13 de abril. Rodríguez no especificó de qué tipo de pruebas hablaba, si de Cadena de Polimerasa (PCR) o pruebas rápidas.

Para pruebas PCR solo estaba activo el Instituto Nacional de Higiene “Rafael Rangel” en Caracas, hasta este 14 de abril, cuando activaron un laboratorio móvil de virología en el estado Táchira.

No se sabe la capacidad ni la cantidad de equipos de ninguno de los dos. Lo que sí sabe es que usan máquinas Cobas Z 480 de Roche, mostradas en cadena nacional cuando Maduro ofreció dos a Colombia. Según la página de Roche, esas máquinas procesan 376 muestras cada 10 horas. Para alcanzar la cantidad de pruebas que dijo Rodríguez, se necesitarían ocho máquinas funcionando las 24 horas del día durante 30 días. 

No solo no se puede contar con tener las máquinas operativas todo el día, también hay que tener en cuenta que el cargamento con máquinas y kits para incrementar el número de pruebas llegó desde China en dos ocasiones: el 19 y el 28 de marzo.

El aumento en las cifras tampoco coincide: el 9 de abril Jorge Rodríguez dijo que se habían realizado 139.282 pruebas, poco más de la mitad de la cifra que dio su hermana Delcy apenas cuatro días después. La Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (Ocha) informó que en Venezuela se hacían 93 test diarios hasta el 31 de marzo y que, para esa fecha, acá había solo 52.000 kits para pruebas PCR
Aunque Maduro ofreció regalarle dos máquinas a Colombia porque, según él, Colombia tenía una sola, la realidad es que el país vecino tiene 23 laboratorios habilitados para practicar el test y hacen, aproximadamente, 2.378 pruebas diarias.
En Ecuador, el país que ha sido más golpeado por la pandemia, hay 17 laboratorios funcionando, con una población de 17 millones de habitantes. En Chile, que tiene cerca de 18 millones y medio de habitantes, hay 49 laboratorios procesando pruebas. 

Pruebas rápidas no recomendadas

La explicación a las cifras tan altas puede estar en las pruebas rápidas, que no son recomendadas por la Organización Mundial de la Salud.

“La mitad o más de los pacientes infectados con COVID-19 podrían pasar desapercibidos para tales pruebas, dependiendo del grupo de pacientes evaluados”, explicó la OMS en un comunicado del 8 de abril. Además, tampoco se sabe la cifra exacta de cuántos reactivos para pruebas rápidas en el país, solo se sabe que Rusia donó 20.000.

Todo este panorama complica saber la situación real y, sobre todo, saber qué podemos esperar para los próximos días. La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales indicó en un comunicado del 2 de abril que las condiciones actuales del país más el subdiagnóstico los hacen pronosticar que la pandemia de COVID-19 tendrá un impacto devastador en la población venezolana. 

“Las intervenciones de emergencia del gobierno de Venezuela han tenido como objetivo principal regular el comportamiento de la población, pero no mejorar los sistemas de salud y epidemiológicos, la calidad de los servicios básicos como el agua, la electricidad y la gasolina, o eliminar los obstáculos a la producción, distribución e importación de alimentos, los cuales son igualmente importantes para minimizar el número de muertos de la pandemia COVID-19″, dijeron en su comunicado publicado en su sitio web. 

Lo mismo dice José Félix Oletta López, médico internista, exdirector del Hospital Vargas y exministro de Sanidad. “Venezuela está en la fase de comienzo de la enfermedad, todavía no se ha producido una expansión, y eso es un fenómeno que puede variar de un país a otro. Se espera que en las próximas semanas se produzca un fenómeno de ascensor, pero no podemos predecir el nivel. Los modelos matemáticos se equivocan, y los voceros políticos se equivocan más”. 

Las cuatro fases para el COVID-19

Sobre las fases, la OMS las divide en cuatro: países sin casos (cero casos), países con 1 o más casos, importados o detectados localmente (casos esporádicos), países que experimentan clústeres de casos en el tiempo, ubicación geográfica y/o exposición común (clústeres de casos) y países que experimentan brotes más grandes de transmisión local (transmisión comunitaria).

En su último informe, la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (Ocha) señaló que Venezuela se encuentra en la transición de fase 3 a fase 4, “con los últimos casos reportados probablemente autóctonos y productos de transmisión comunitaria”.

El informe describe que un incremento exponencial de los casos “podría saturar rápidamente los servicios necesarios para la atención a pacientes con COVID-19. Otra preocupación es la capacidad limitada de los servicios de morgue en hospitales e instalaciones forenses de responder a un aumento de defunciones; una disposición inadecuada de cadáveres puede resultar en una crisis sanitaria dentro de la pandemia”.

Sobre la saturación del sistema de salud habla Oletta y dice que la decisión que tomó Maduro el pasado 12 de abril de hospitalizar a todos los pacientes sospechosos y positivos (hasta los asintomáticos y con síntomas leves) es “absurda”; primero, porque no hay suficientes camas ni espacio para hospitalizar a todos los pacientes positivos que se esperan en las siguientes semanas (se calcula que el país tiene 80 camas por 100.000 personas) y, segundo, porque eso solo aumentaría el riesgo de contagio dentro de los hospitales, donde hay pacientes que son población de riesgo. 

A pesar de que se queja de la opacidad con las cifras de COVID-19 y la falta de indicadores epidemiológicos (hace cuatro años no se publican las cifras de pacientes febriles con infección respiratoria aguda e infección respiratoria aguda grave, otro dato que permitiría entender cómo la situación), dice que lo más preocupante es no saber cuánto es la inversión extraordinaria para la situación, o con cuántas camas, ventiladores y equipos de protección para el personal de salud tiene el país.

Ningún país sin la planificación adecuada puede ir al ritmo de la pandemia, explica el médico. Aquí se puede crear “una falsa expectativa de que no nos va a pasar nada, que las medidas  hicieron todo y no, son necesarias, pero no pueden ser la única medida”.

¿Cómo va la región? 

Venezuela fue uno de los últimos países de Latinoamérica en anunciar casos de COVID-19: el primero fue el 14 de marzo, cuando Colombia ya tenía 75 y Brasil 200. El incremento de casos, comparado con el de los países vecinos, también ha sido desigual. 

Para llegar a los primeros 100 casos pasaron 13 días. En Colombia, el mismo incremento duró 14 días, en Chile también 13 días, en Brasil 16 días y en Ecuador 18 días. El cambio en las cifras empieza a partir de ahí, el resto de los países analizados llegó a los 200 casos en un par de días después de los 100, mientras que Venezuela tiene más de 15 días con más de 100 y menos de 200.

La forma de luchar contra el virus de cada país también fue distinta. Todos los países empiezan por la fase de rastreo, es decir, cuando se detecta un infectado localizar, aislar, testear y hacerle seguimiento a sus contactos cercanos.

El problema con el COVID-19 es que, al poder ser transmitido por pacientes infectados asintomáticos, la detección del paciente cero puede llegar a ser complicada. En Venezuela, después del anuncio del primer caso el 13 de marzo, Nicolás Maduro detalló que los primeros pacientes vinieron en vuelos desde Madrid el 5 y el 8 de marzo. 

Los siguientes pasos son la detección de nuevos casos (que en principio puede hacerse rastreando al paciente cero y sus contactos) y el iniciar el conocido distanciamiento social, más o menos estricto. En Venezuela, la cuarentena empezó en Caracas y otros seis estados el 16 de marzo, tres días después de confirmarse los primeros casos. La cuarentena total llegó el 17 de marzo.

Ese mismo día se cancelaron los vuelos de República Dominicana y Panamá, hasta llegar a la suspensión de vuelos casi total. Actualmente solo quedan activos vuelos de La Habana y Managua, y algunos vuelos humanitarios piloteados por Conviasa. Los pasajeros que regresan son aislados en el complejo turístico Los Caracas, de donde han denunciando malas condiciones para pasar la cuarentena. 

Cuarentenas parciales

En Chile solo se han activado cuarentenas locales en los municipios y ciudades más afectadas, y en algunos casos ya la cuarentena ha finalizado. El ministro de Salud dijo este miércoles 15 de abril que descartan la cuarentena total para el país. “Las cuarentenas, que son medidas extremas, tienen que ser focalizadas y tener un principio y un fin, de acuerdo c0n la realidad epidemiológica”.

Colombia sí entró en cuarentena total, pero mucho más tarde que Venezuela: el 8 de abril. “En todo el tiempo en que hemos adaptado estas medidas de aislamiento, lo que estamos haciendo es diseñar un nuevo comportamiento y unos nuevos protocolos. Por eso emitimos un decreto para que el Gobierno Nacional dicte unos nuevos protocolos, diseñados cada sector de la economía”, explicó Iván Duque, el presidente. Colombia, según lo esperado, saldrá de cuarentena, el 27 de abril.

En Brasil la cuarentena fue establecida por alcaldes y líderes locales, contra los discursos del presidente Jair Bolsonaro. La capital, São Paulo, entró en cuarentena el 24 de marzo. En Ecuador sí se aplicó cuarentena total el 12 de marzo, que calculan se extenderá unos 60 días. El 17 de marzo se estableció un toque de queda parcial.

Al acercarse a la fecha esperada de fin de la cuarentena, el 14 de abril, se anunció una extensión por 30 días del estado de emergencia. En países donde ya se ha pasado lo que se considera el “pico de casos”, se está volviendo a la normalidad lentamente. Por ejemplo, en España, decenas de miles de trabajadores volvieron a sus puestos, sobre todo en la construcción y la industria. 

Los especialistas hablan de que, para poder considerar volver a los puestos de trabajos, el número de cuántas personas contagia cada infectado debe estar por debajo de uno. La tasa de contagio de covid-19 se estima superior a tres, lo que hace que su crecimiento sea exponencial.

Riesgo latente 

Las fronteras terrestres y áreas del país están cerradas para uso comercial y turístico, no para el ingreso de venezolanos al país. Cerca de 7.000 venezolanos están en cuarentena preventiva en los espacios de alojamiento temporal para atender a las personas en movilidad. Especialmente a quienes retornan al país a través de los pasos fronterizos y vuelos humanitarios, según cifras de Ocha.

Al estar confinados en espacios pequeños (la mayoría son centros educativos convertidos en refugios) es difícil lograr que se guarde la distancia de al menos dos metros entre cada uno y los baños no están totalmente acondicionados para tantas personas, muy grave para el correcto lavado de manos una de las medidas críticas de prevención.

Si uno de ellos da positivo para el COVID-19, puede contagiar a todos en su refugio y convertir así a la ciudad en un foco.