La jefa de campaña
“El desempeño de Delcy Rodríguez es agua para el molino de Machado”

María Corina Machado corre el mismo riesgo por el cual pasaron unos cuantos líderes políticos en la accidentada historia latinoamericana, quienes también fueron objeto de la proscripción y el ostracismo. El olvido.
Que el golpeado pueblo venezolano que la sigue opte, finalmente, por otra figura no radical, ni radicalizada; más realista, dialogante y pragmática; una alternativa con la que el chavismo residual que aún administra el Estado sí esté dispuesto a negociar la transición hacia la democracia; es lo que se dice.
Sin embargo, en el propósito de evitar tal destino, María Corina cuenta con una involuntaria pero eficaz aliada: Delcy Rodríguez. Así de paradójica es la política. Como la vida misma.
Hace unos meses, concretamente en febrero pasado, la presidenta interina otorgó una entrevista exclusiva a la periodista Kristen Welker de la cadena de televisión norteamericana NBC, en cual afirmó que Machado: “le ha hecho un daño profundo a Venezuela y que, si decide regresar al país, deberá responder ante la justicia nacional”.
La culpó de promover “sanciones económicas y bloqueos contra Venezuela”, por haber solicitado presuntas intervenciones militares y aplaudido agresiones externas. En las últimas horas alguien tuvo la buena, o mala idea, de poner nuevamente a circular las citadas declaraciones en las redes sociales.
Uno no sabe si la presidenta interina al declarar abiertamente en esos términos era consciente del inmenso rechazo que su gobierno, y lo que ella representa, concitaba en la inmensa mayoría de los venezolanos. Sospechamos que no, y también que ese rechazo se ha incrementado a lo largo del año. Recientes estudios de opinión pública parecen validar esta hipótesis.
Ley del péndulo
Es bastante probable que tal juicio, por parte de la mandataria encargada, no haya variado. Es decir, que crea que tales acusaciones afectan la popularidad de su rival en la lucha por el poder. Después de todo la realidad es como la percibimos y eso depende mucho de dónde uno se encuentre ubicado. Aislar a los poderosos de la vida cotidiana de las mayorías es de los efectos más perniciosos del poder absoluto.
Quienes les rodean se desviven por mantener su favor suministrando dosis regulares de halagos y buenas noticias. O noticias filtradas. “Nadie ama al mensajero que trae malas noticias”, dijo un griego de la antigüedad. La desconexión propia de las burbujas. Además, nunca falta quien, de tanto repetirse la propaganda a sí mismo, se la termine creyendo.
Lo cierto del caso es que cada injuria, acusación o amenaza velada que el chavismo residual, por boca de su principal vocera, pronuncie contra María Corina, resultan en combustible gratuito para su liderazgo. Es maná caído del cielo, en términos de propaganda política. Más efectivos que todo el equipo de comunicaciones de Vente Venezuela.
Si la odian tanto, algo bueno tendrá, razonan los venezolanos azotados por los apagones eléctricos, el alza contrastante de los precios, e indignados por cada muestra de cínica corrupción y prepotencia oficial. La ley del péndulo. Es un mecanismo sencillo, pero implacable.
En ese orden de ideas, hay razones para sostener que la odiada “señora Machado” ha capitalizado políticamente la contrarrevolución que Hugo Chávez y Nicolás Maduro propiciaron. Si ser “rico es malo”, y ella viene de una respetable familia de empresarios con abolengo, pues eso no debe ser ningún pecado. Tanto es así, que las salas de estrategia del antimariacorinismo llevan rato acariciando la idea de promover a un empresario que le haga sombra.
El imán de la crisis
Pero por encima de los antecedentes filiales, su visceral e intransigente antichavismo, que la ha destacado por encima del resto del elenco de la dirigencia opositora venezolana, opera como irresistible imán para los millones de víctimas de este desastroso experimento que ha sido el chavismo. Cada apagón, devaluación diaria, promesa incumplida y repetida, eslogan desgastado, frase redundante, o nuevo fracaso de gestión, es agua para el molino de Machado.
¿Cómo aprecia la mayoría de los venezolanos la proscripción y el ostracismo en su contra? Como un nuevo atropello. Esa estrategia lo único que ha hecho es victimizarla a los ojos de la población. Fue lo que vimos en la campaña electoral de 2024, desde su inhabilitación, pasando por el cierre de aquel negocio de empanadas a la orilla de una carretera, hasta impedirle tomar un avión. Ya se vieron los resultados; pero como Dios ciega a quien quiere hacer perder, pues van por más.
Por estos días la presidenta interina ha refinado su comunicación personal. Mensajes cortos, puesta en escena impecable, esfuerzo por conectar con la audiencia. ¿El inconveniente? La ausencia de credibilidad; esa gigantesca pared invisible.
El desempeño de Delcy Rodríguez es agua para el molino de Machado.
La razón de insistir en esa estrategia fallida tiene su explicación (es nuestra hipótesis) en la desconexión con el sufrimiento que sus decisiones han tenido para la sociedad, que se resume en aquello de “Supéralo, perdónanos y vente”.
Esta manera de ver las cosas, es decir, de percibir la realidad, nos lleva a una inquietante conclusión: el chavismo residual (léase, el gobierno interino) no anda en busca de una opción no radical ni radicalizada, más realista, dialogante y/o pragmática, distinta a Machado, con la cual acordar los términos de una transición pacífica que le otorgue garantías para el ejercicio cívico de sus derechos políticos en una futura democracia restablecida.
El gobierno interino no tiene disposición alguna de negociar transición a ninguna parte. Su plan es quedarse y, en ese sentido, anda buscando las maneras de sacudirse la presión que, cual boa, le ha impuesto el Departamento de Estado, inventando excusas para evadir una elección presidencial. Sus esperanzas se cifran en que se le salga una rueda a la carreta de la administración Trump.
Esto, la inmensa mayoría de los venezolanos lo intuye. Y hasta que no se demuestre lo contrario, el liderazgo favorecido por dicha conducta no es otro que el de la Premio Nobel.
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