¿Serían legítimas unas elecciones sin la participación de María Corina Machado?
Desde la mirada de Paola Molina Noguera, no sería coherente aceptar elecciones mientras se sigan violando derechos políticos. Joaquín Ortega, por su parte, no descarta que el escenario de 2024 se repita

A partir del primer acuerdo firmado el 12 de agosto, en la mesa de diálogo entre el gobierno encargado y la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN) de 2015 se trabaja en el proceso para la designación de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y en el desbloqueo del oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra, como primeros avances de las conversaciones.
Pero a pesar de tales anuncios, la presión para que también sea nombrado un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y se defina un cronograma para comicios, comenzando por los presidenciales, continúa en la opinión pública. El tema electoral se vincula inevitablemente con la exigencia de que la líder política María Corina Machado pueda regresar al país y competir libremente como candidata presidencial, pero los obstáculos en ese camino no se han movido.
El regreso a la escena política del excandidato presidencial, Enrique Márquez, percibido como el intento de convertirse en alternativa, incluso con el apoyo de Estados Unidos, frente al veto contra Machado, movió las aguas y volvió a abrir el debate sobre si el liderazgo de la Premio Nobel de la Paz 2025 es reemplazable y si los venezolanos estarían dispuestos a participar en unas elecciones en las que no se le permita ser candidata si es la unica condicion para que el chavismo salga del poder.
“Todo es posible. No sería la primera vez que me excluyen, pero los venezolanos no aceptarían una elección donde no se me permita ser candidata”, es la posición de la líder de Vente Venezuela ante la polémica, expresada en entrevista con el diario alemán Der Spiegel.
Los resultados de una encuesta publicada por DatinCorp en las que Machado sigue encabezando la preferencia ciudadana con 33% y 28% responde que no apoya a ningun lider politico, más 59% que asegura que ningún dirigente político lo representa, ha alimentado la discusión entre los que no comulgan con Machado y quienes instan a permitir que la gente decida en comicios libres y democráticos si la dirigente es o no la próxima presidenta de Venezuela.
No serían elecciones democráticas
En este marco, salta la pregunta de si serían legítimas unas elecciones en las que no pueda competir Machado.
“La posición de María Corina Machado es legítima. No sería coherente aceptar procesos electorales mientras se sigan violando los derechos políticos con impedimentos e inhabilitaciones a quienes pretendan aspirar a un cargo de elección popular. No se puede dejar en manos de terceros la decisión de quien puede o no competir”, sostiene la politóloga Paola Molina Noguera, consultada por Efecto Cocuyo.
El artículo 63 de la Constitución consagra el derecho al sufragio, ejercido mediante votaciones libres, universales, directas y secretas y el artículo 67 que los ciudadanos, por iniciativa propia y las asociaciones con fines políticos, tienen derecho a concurrir a los procesos electorales postulando candidatos.
A juicio de la experta en comunicación política, ante el mayoritario deseo de cambio de gobierno de los venezolanos, cualquier hoja de ruta distinta a atender la exigencia de elecciones presidenciales que lleven al cese del interinato de Delcy Rodriguez, exvicepresidenta de Nicolás Maduro, y la recuperación de la democracia y las libertades civiles en Venezuela, es “cómoda” a los intereses del chavismo y alejada de la voluntad popular.
En dicho grupo se ubicarian quienes apoyan celebrar cualquier tipo de comicios (regionales, municipales, parlamentarias) antes que unas elecciones presidenciales o promueven la permanencia indefinida del interinato en el poder, a cambio de preservar ventajas grupales o individuales. Molina Noguera incluye a quienes intentan posicionarse como “interlocutores razonables” para desplazar a Machado, entre ellos Enrique Márquez.
También advierte que dichas posiciones alimentan el escepticismo en torno a lo que pueda resultar de la mesa de diálogo, en la que no se incluyó a una representación de Machado ni de la Plataforma Unitaria Democrática en pleno.
“Cuando la fuerza política que ganó la primaria opositora con más de 90% de los votos, y cuya coalición documentó una votación superior a 60% para Edmundo González en julio de 2024, queda fuera de la definición de las reglas del juego, es razonable advertir que el resultado final va a arrastrar un problema de legitimidad, no solo de resultado. La legitimidad del liderazgo de María Corina Machado se lo da el apoyo popular con el que todavía cuenta”, subrayó.
¿Se repite el escenario 2024?
En la misma entrevista con el medio alemán, con fecha 20 de agosto, Machado admitió que no tiene demasiadas expectativas sobre la mesa de diálogo, aunque espera que con la intervención de EEUU sea un proceso diferente, por lo que pide a los ciudadanos estar atentos.
El coordinador nacional de Vente Venezuela, Henry Alviarez, mantiene fuertes críticas contra el nuevo proceso de conversaciones por haber excluido a la oposición mayoritaria, además de la demanda de un nuevo CNE y elecciones libres con la participación de Machado. Otros aliados en la PUD, como Andrés Velásquez, de La Causa R, también alertan sobre intenciones de prolongar la permanencia del chavismo en Miraflores, mediante la convocatoria de comicios distintos a los presidenciales.
“Si pensamos como teóricos electorales como Dieter Nohlen, la exclusión de una candidata con amplio apoyo popular debilita la representación y la legitimidad de la elección presidencial. Maria Corina Machado está diciendo: Me incluyen o el proceso nace con plomo en el ala. Esto sería una forma de proteger su capital político y de recordarle a todos sus enemigos y amigos-enemigos que sin ella la transición pierde credibilidad ante el país ciudadano”, coincidió el politólogo Joaquín Ortega.
Ante las posibilidades de que se repita el escenario 2024, en el que Machado se puso a un lado para apoyar la candidatura unitaria de Edmundo González y convertirse en la gran electora, las opiniones de los politólogos difieren.
“Por ahora, ese escenario se ve poco probable; el contexto actual es distinto al de 2024. En ese momento Machado no tenía ningún margen de acción con el TSJ y el CNE, aparatos del chavismo, que la inhabilitaron. Hoy lo que hay es una exclusión política de una mesa que, por ahora, discute reglas no candidaturas, mientras Machado exige desde ya estar en la boleta de votación”, observa Molina Noguera.
Previo a las presidenciales del 28 de julio de 2024, Machado y otros dirigentes políticos como Henrique Capriles intentaron superar las inhabilitaciones impuestas por la Contraloría General de la República (CGR) sin que mediara el debido proceso. Tras el acuerdo de Barbados, el chavismo asomó la posibilidad de revertirlas si los afectados acudian al máximo tribunal, pero la Sala Político Administrativa les ratificó la sanción en enero de ese año.
En el caso de Machado, la CGR sacó una inhabilitación por 15 años para ejercer cargos públicos (junio de 2023) a solicitud del diputado José Brito. Aun así, la también exdiputada compitió en las primarias del 22 de octubre, en las que arrasó con más de 90% de la votación.
El artículo 65 de la Carta Magna señala que no pueden optar a cargos de elección popular quienes hayan sido condenados (sentencia firme) por delitos cometidos durante el ejercicio de sus funciones y otros que afecten el patrimonio público. Machado no ha sido acusada formalmente por ningún delito, pese a señalamientos del chavismo y mucho menos condenada.
Para Ortega, profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), el escenario 2024, sí es “muy probable”. No descarta que si de Machado depende mantener unida a la oposicion “contra todo pronóstico” , volvería a sacrificarse.
“Si volviera ocurrir, significaría dos cosas importantes: Que va a priorizar la unidad sobre su propia candidatura y que conserva el poder real, el de decidir a quién apoyar y a quién legitimar. Volviendo al profesor Nohlen: en muchos sistemas electorales el verdadero poder no siempre está en el rostro que aparece en el tarjetón, sino en quién controla los votos, la movilización post electoral y la narrativa nacional e internacional”, dijo.
Liderazgo simbólico vs. operativo
Machado mantiene la promesa de regresar “pronto” a Venezuela. Ya no asoma fechas ni habla de retorno inminente, lo que analistas interpretan como una falta de acuerdo con la Casa Blanca para una vuelta segura y con garantías para su integridad física. La líder política asegura a la ciudadanía que la apoya que seguirá hablando con honestidad para preservar su confianza.
Los politólogos consultados por Efecto Cocuyo señalan que sigue siendo Washington el que tiene la última palabra en el regreso con garantías de Machado y que mientras no pueda pisar suelo venezolano, por falta de condiciones, su margen de maniobra en el exilio continuará girando en torno a su figura como gran electora y legitimadora de procesos.
“Aunque EEUU ahora supervise el proceso de desmontaje, remontaje, reacomodo, cambio de piel, el chavismo residual todavía controla muchas instituciones. Por eso puede intentar estirar el chicle o condicionar su habilitación (de Machado). Sus posibilidades de regreso y de competir dependen más de los acuerdos con Washington y de la mesa de diálogo que de la sola voluntad popular”, es el panorama que observa Ortega.
También advierte que si el exilio de Machado se prolonga demasiado, su liderazgo se vuelve más “simbólico” que operativo. Gana prestigio internacional, pero pierde contacto directo con la gente potencialmente votante y con las estructuras internas de movilización.
“Su margen de maniobra actual es el de una gran electora pero a la distancia: puede legitimar o deslegitimar cualquier transición, pero necesita que otros actúen por ella en el terreno. Habrá que ver cuántas veces soporte su liderazgo el que le muerdan por enésima vez la mano”, agregó Ortega.
En el contexto de unas negociaciones y las expectativas de cambio político a partir de los eventos del 3 de enero, Molina Noguera considera que en la actualidad el costo de excluir a Machado de unas elecciones presidenciales es más alto que incluirla por el liderazgo que todavía ostenta y que no depende de estar en el país o en la mesa de diálogo.
“Hasta ahora pesa la idea de que se transita por un exilio temporal mas no indefinido, su apoyo interno se conserva y sus seguidores continúan a la espera de su retorno. Claramente, su regreso y participación son condicionados, no inminentes, y los tiempos giran en torno a los intereses del interinato y la postura de Washington, quienes hasta hoy han priorizado la llamada estabilidad y el petróleo”, expresó.
Ante un exilio demasiado prolongado, la politóloga no descarta por completo una “normalización” de la oposición sin su figura, aunque de momento no lo ve en el horizonte ante la ausencia de figuras con mayor credibilidad y legitimidad ante los venezolanos.
