Precios en dólares marcan la pauta en comercios de todo tipo

ECONOMÍA · 23 ENERO, 2021 19:54

Precios en dólares marcan la pauta en comercios de todo tipo

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

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Tres canillas por un dólar, una empanada y una malta por tres dólares, una lata de atún por 1,30 y un kilo de leche en polvo por 8,70. Los precios en dólares ahora son el marcador de referencia en comercios de todo tipo en el país, que incluye desde locales como las panaderías o las ventas de agua filtrada hasta las grandes cadenas de supermercados.

“Los precios en dólares obedecen a distintas necesidades del mercado y el comerciante lo adopta porque se aspira a que el dólar tenga una mayor estabilidad y que le sirva también como instrumento de pago para sus proveedores”, explicó Andrés Guevara, master en finanzas del Instituto de Estudios Superiores de Administración (Iesa) e integrante de la Comisión Económica de Consecomercio, en entrevista telefónica para Efecto Cocuyo.

El fenómeno de los precios en dólares para alimentos empezó a verse en Venezuela con la llegada de las oleadas de importaciones que colmaron los bodegones a finales de 2018. Las tiendas de electrodomésticos y celulares también los adoptaron apenas empezó la hiperinflación y más tarde, lo hicieron las zapaterías y las ventas de ropa. Mientras que los buhoneros lo hicieron desde hace más de un año.

En medio de la cuarentena por la pandemia del COVID-19, la mayoría de los restaurantes y los servicios de entrega a domicilio cambiaron sus precios en bolívares a nuevos marcadores en dólares. Lo mismo que ocurrió con las gasolineras, después de que Petróleos de Venezuela (Pdvsa) empezara a vender cada litro de gasolina fuera del cupo subsidiado por el equivalente a 0,50 dólares de la tasa oficial del día.

Los comercios más reacios a fijar sus precios en dólares también terminaron por unirse a esta tendencia, cuando el dólar paralelo rompió la barrera del millón de bolívares en noviembre pasado. Otras tiendas lo hicieron, después que el dólar oficial aumentara 40% en las dos primeras semanas de este enero.

Los supermercados, por ejemplo, fueron de los más recientes en etiquetar sus precios en dólares para algunos productos importados como las latas de atún o la leche en polvo. Aunque en la entrada de sus locales ahora suele verse un listado con la tasa de cambio oficial diaria para marcar los precios de alimentos como la carne y el pollo.

Más fáciles de entender

Los precios en dólares facilitan que los compradores los capten más rápido en las calles. Esto contrasta con los precios en bolívares que ahora se leen casi todos en millones, incluso para los alimentos de la cesta básica.

“Es natural para el cerebro que procese más rápido los precios en dólares que los precios en bolívares. Es más fácil anclarme a 1 o 2 dólares, que entender una cuenta de 30.557.000 bolívares. Esto permite tomar decisiones más rápidas y por el otro lado, también hay un factor cultural para el venezolano” apuntó Joselyn Quintero, quien es especialista en neurofinanzas, en entrevista para Efecto Cocuyo.

Sin embargo, los precios en dólares también generan sus propias complicaciones en una economía cuya moneda oficial sigue siendo el bolívar. A los comerciantes se les dificulta entregar vueltos por la falta de billetes de dólares de baja denominación y porque la gran mayoría no acepta las monedas estadounidenses que pudieran ayudar a resolver los precios con decimales.

“La falta de medios de pago es una de las preocupaciones para los comerciantes. No tienen la facilidad de sacar 3,25 dólares para un vuelto. Eso complica porque no pueden generar un cambio exacto y porque no tienen los billetes de 1 y de 5 dólares que necesitan”, detalló Guevara.

Otra de las trabas para los comerciantes está asociada con las medidas para prevenir la legitimación de capitales, en especial cuando se trata de compras que superan los 500 dólares. Aparte que al recibir pagos con dólares también deben tener más cuidados a la hora de llevar sus libros contables.

Para los compradores, en cambio, el escollo central no es solo el vuelto sino ver cómo se mueven hacia arriba también los precios en dólares. “La dinámica del anclaje del dólar es la ilusión de una estabilidad económica. Al llevar mis números en dólares, creo que mi economía va a estar mucho mejor y mucho más estable, aunque eso no sea cierto”, apuntó Quintero.

Nada más entre marzo y octubre de 2020, los precios de los alimentos expresados en dólares aumentaron 23%, de acuerdo con las mediciones independientes de la firma Ecoanalítica. Al final parece que los precios en dólares simplifican su lectura y le dan mayor fluidez a la economía, pero tampoco son el remedio para los desequilibrios que impulsan esa fuerza llamada hiperinflación que azota al país desde finales de 2017.

Foto principal: Iván E. Reyes