Personal del J.M. de los Ríos exige mejores salarios y condiciones laborales - Efecto Cocuyo

SALUD · 18 SEPTIEMBRE, 2019 14:56

Personal del J.M. de los Ríos exige mejores salarios y condiciones laborales

Texto por Mariana Souquett | @nanasouquett Fotos por Mairet Chourio

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Tras 25 años como enfermera en el J.M. de los Ríos, Dulce Suárez empezó a vender helados a sus vecinos. También incrementó sus guardias privadas. El sueldo que recibe por su trabajo en la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica del principal hospital de niños del país no le alcanza para cubrir los gastos de su familia.

“Tengo que hacer de todo para sobrevivir. Y cada vez somos menos. Solo hay una o dos enfermeras por cada guardia, y tenemos que redoblarnos (repetir turno). Venimos a trabajar porque tenemos ética, porque nos importa la vida de los niños, pero todo el sistema de salud está en detrimento”, dijo desde la entrada del centro de salud, este miércoles, 18 de septiembre.

Junto a Suárez se encontraban más enfermeras, médicos y familiares de pacientes, con banderas y pancartas, en protesta por los bajos sueldos y el deterioro de las condiciones del hospital. Todos respondieron al llamado a paros escalonados hecho el pasado 2 de septiembre, explicó Delia Alejos, subsecretaria del Colegio de Profesionales de Enfermería del Distrito Capital.

Falta de mascarillas y guantes, intermitencias en el servicio de agua, la ausencia de una alimentación balanceada para los pacientes y la escasez de instrumentos de limpieza fueron algunos de los problemas denunciados por los trabajadores del J.M. de los Ríos. 

“En Terapia Intensiva las basuras no tienen bolsas. Es totalmente antihigiénico botar los desechos así en un área donde se deben extremar los cuidados. El personal de mantenimiento solo barre porque no hay cloro, no hay gerdex (antiséptico) y no hay coletos”, agregó Suárez. 

Vietnan Vera, médico de la misma unidad en la que labora Dulce Suárez, la cual permanece con un solo cupo, aseguró que la respuesta a las deficiencias del hospital no ha cambiado. “Todo se reduce a que hay una nueva dirección, a que el problema es en todos los hospitales, que todos están iguales o peor que el J.M. de los Ríos”, destacó. 

El médico aseguró que las fallas se extienden en la mayoría de los servicios del centro pediátrico, donde carecen de succión de pared (aspiración para el control de las vías respiratorias), rayos X y la capacidad de realizar exámenes rutinarios de laboratorio. 

El déficit de personal también afecta la atención en el J.M. de los Ríos. “El hospital está crítico. El sueldo no nos alcanza. En la emergencia trabajamos sin mascarillas y somos solo seis enfermeras por turno, pero deberíamos ser mínimo 12″, dijo Luisa Suárez.

De acuerdo con el doctor Vera, en el centro de salud debería haber aproximadamente 500 trabajadores de enfermería. Sin embargo, destacó que menos de la mitad del personal está activo y los que quedan doblan su trabajo.

Flor Pérez, enfermera del servicio de Medicina 3 del hospital, aseguró que aunque en la última quincena solo cobraron 40.000 bolívares, el personal de enfermería cubre más turnos de los que debería. 

“La quincena no nos alcanza ni para comprar un kilo de caraotas y así nos quieren hacer trabajar un supuesto dos por uno: dos guardias seguidas y luego librar para que no se note la falta de personal. Cuando no me toca trabajar me mandan a otro servicio a seguir trabajando”, expresó. 

Pérez, madre de cuatro niños, entre ellos una pequeña con síndrome de Down, ha tenido que trabajar como niñera de los hijos de sus vecinos para poder mantener a su familia. 

Pacientes a la espera 

El estado del J.M. de los Ríos también incide en los tiempos de espera de los pacientes y sus familiares. Tal es el caso de Yeivi Osorio, vecina de los Valles del Tuy y quien este miércoles sostenía un cartel con el mensaje “los niños merecen vivir”.

Su hijo de cuatro meses de nacido fue diagnosticado con atresia de vías biliares, obstrucción de conductos que transportan la bilis. El líquido se acumula en el hígado y empieza a dañarlo, por lo cual su bebé debe ser operado.

“Mi bebé espera cupo en la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal. Yo solo quiero que lo operen. Tiene cuatro meses de nacido y su abdomen está hinchado, se piel pone amarilla y puede terminar con cirrosis hepática”, expresó. 

La situación se repite con Reina Rodríguez. Su hija de tres meses también tiene atresia de vías biliares y aguarda por su operación. No ha podido ir al quirófano porque el único cupo que hay en la terapia está ocupado.

“Seguimos esperando que la operen pero no hay cupo en la terapia intensiva neonatal. Solo le quedan dos dosis del medicamento que está tomando, Ursacol, porque ya se agotó en el hospital”, añadió.

En el servicio de Nefrología del hospital está Deyvis Román, niño de 9 años con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) que ha padecido la falta de antibióticos. Necesita un cambio de catéter, pues el que tiene en la actualidad está infectado con una bacteria. Pero el hospital no cuenta con el nuevo catéter que Deyvis requiere para dializarse.