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Emirlendris Benítez a casi dos meses de su excarcelación: Lo primero es mi salud

Permanece en silla de ruedas por afecciones que incluyen hernia lumbar, desgaste discal y migración de biopolímeros

A 54 días de haber sido excarcelada Emirlendris Benítez concentra sus esfuerzos en atender un complejo cuadro médico que la mantiene en silla de ruedas. 

Desde Caracas, donde permanece temporalmente para acudir a consultas y realizarse exámenes médicos antes de volver a Barquisimeto, la comerciante y ex presa política conversó vía telefónica con Efecto Cocuyo, en la que señaló que espera quedar en libertad plena en su próxima audiencia en los tribunales. 

Benítez, quien cumplió ocho años detenida arbitrariamente y fue condenada en 2022 a la pena máxima de 30 años sin pruebas que la vincularan al caso de los drones de 2018, enfrenta las secuelas del encierro en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof) y de las torturas sufridas durante su reclusión inicial en la Dgcim.

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Diagnósticos, dolor crónico y fisioterapia

Benítez explicó que ya comenzó a recibir atención médica y que aguarda resultados para un diagnóstico concluyente, el cual determinará si debe someterse a una cirugía.

“Me han salido varias patologías. Realmente estoy esperando los resultados para que me den el diagnóstico, porque lo que me dijeron es que va a ser de operación. Pero como estoy muy joven, me dijeron que con fisioterapias y esas cosas yo puedo ir avanzando, con un buen tratamiento de medicamentos y vitaminas”, explicó.

Al detallar sus afecciones de salud, Benítez enumeró: “La primera, fibromialgia crónica, hipertensión, tengo una hernia lumbar L4-L5 y S1-S3, desgaste en los dos discos y migración de biopolímeros”, dijo. Sobre estos padecimientos, aclaró que ya los conocía antes de entrar a prisión, pero dentro de los centros de detención sus dolencias eran desestimadas. “Sabes cómo es todo, que siempre dicen que no, que uno está fingiendo, que uno no tiene nada, como son ellos”.

Aunque le encantaría volver a trabajar como comerciante, su condición física actual no se lo permite porque “así como ando ahorita, lo primero es mi salud, para poder levantarme de esta silla y poder continuar con mi vida, de ponerme a trabajar”. Para cubrir los gastos médicos, le ha tocado acudir a la salud pública y apoyarse en la ayuda de sus familiares y amigos.

Próxima audiencia

A pesar de haber salido del centro penitenciario, su causa judicial no ha concluido por lo que debe presentarse cada tres meses ante los tribunales, según dicta su boleta de excarcelación. 

“Me tocaría el 14 de noviembre, con el favor de Dios”, precisó sobre la fecha fijada para presentarse en el juzgado.

De esa nueva audiencia espera salir en libertad plena. “Realmente uno es inocente, uno no tiene por qué estar pagando algo que uno no ha cometido. Y bueno, esos fueron ocho años de mi vida perdidos porque no estuve con mi familia. Y son muchas cosas que me pasaron”, aseguró.

Apoyo familiar en medio de complicaciones de salud

El reencuentro con los suyos ha representado un alivio tras casi una década de separación, en especial para su hijo menor y para su hermana, Melania Leal, quien denunció de forma continua las irregularidades del caso.

“Mi hijo se encuentra super feliz. Mi hermana, que ha luchado incansablemente, también está feliz. Mis sobrinos, todos están contentos”, comentó.

A la par de su propia recuperación, el regreso de Benítez a casa también está marcado por el deterioro físico de sus padres tras ocho años de separación. Su mamá padece de un prolapso, mientras que su papá tiene una hernia, permanece con una sonda médica y afronta un tumor en la próstata.

“Mi mamá y mi papá están también en condición de salud un poquito deteriorada”, concluyó.

Autor(a)

Me dedico al periodismo con enfoque en derechos humanos. Hago cobertura sobre violencia en un país con pocas garantías