Voluntad política, incentivos y discreción: ¿qué hace que una negociación sea exitosa?

POLÍTICA · 13 JUNIO, 2021 18:00

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Ibis Leon | @ibisL


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Aunque no existe una fórmula mágica que asegure el éxito de una negociación, especialistas en resolución de conflictos explican algunos elementos que fortalecen y pueden llevar a buen término un proceso de esta naturaleza a propósito del nuevo intento de mediación que promueve el Reino de Noruega entre el chavismo gobernante y la oposición en Venezuela.

¿Qué se entiende por un proceso de negociación?

“Es un proceso en el que dos o más partes tienen un conflicto entre sí y deciden desarrollar algún tipo de metodología para regular, transformar, canalizar esas diferencias de manera constructiva. Existen distintas metodologías, desde la negociación directa entre los actores en conflicto hasta la asistida con la participación de un tercero que puede tener distintos niveles de compromiso, puede ser un testigo de buena fe, un facilitador o un árbitro”, argumenta el doctor en estudios de paz y conflictos Francisco Alfaro.

El politólogo Henryk Domiter define la negociación como: “La forma pacífica de resolución de controversias o conflictos”.

¿Cómo debe avanzar una negociación?, ¿el orden de los factores altera el resultado?

Domiter identifica tres fases en un proceso de negociación. Estas son: 1️⃣ La fase de planificación estratégica en la que se definen y jerarquizan los intereses u objetivos que se esperan alcanzar; 2️⃣ La fase táctica en la que se piensan cuáles son los recursos o mecanismos con los que se cuenta para materializar dichos objetivos bien sea argumentos jurídicos, militares, económicos o de otra índole y se eligen los interlocutores y la 3️⃣ fase de ejecución que es la mesa de negociación. Los actores pueden ser personas o instituciones como la Fuerza Armada Nacional, el Consejo Nacional Electoral o el Tribunal Supremo de Justicia.

Alfaro enumera algunos elementos que deben considerarse para que prospere una iniciativa de este tipo como la voluntad política: “Si las partes no están convencidas de que la negociación es la única salida para resolver el conflicto, si tienen la idea de que hay una mejor alternativa para el logro de sus objetivos o intereses es difícil que avance”, señala.

Otro elemento es la metodología que se va a aplicar para la discusión de los temas, cómo se van a lograr los acuerdos, si van a ser progresivos o integrales. Si se van a priorizar los temas urgentes sobre los importantes o los coyunturales sobre los estructurales.

La discreción también destaca: “Se debe pensar cómo va a ser la vocería ante la opinión pública porque estos procesos deben transcurrir en un espacio de relativa confidencialidad lo que no quiere decir que sea absolutamente hermético ante la sociedad”.

La representatividad es clave para legitimar la negociación, agrega Alfaro. “Las delegaciones deben ser representativas de la sociedad y es importante que se incorpore a expertos metodólogos, expertos negociadores, facilitadores que trabajen las técnicas de diálogo y negociación”, afirma.

El investigador subraya dos elementos más, el primero la asimetría de poder. Este es importante en el caso venezolano pues el gobierno de Nicolás Maduro tiene a su disposición el ejercicio fáctico de la fuerza del Estado frente a una oposición que no lo tiene. Esto puede ser determinante a la hora de crear costos e incentivos para presionar al oficialismo a ceder en sus posiciones.

Las sanciones internacionales que mantienen los aliados de la oposición sobre la administración de Maduro han reducido, más no eliminado, esta asimetría.

El último elemento son las alianzas internacionales. Para el especialista es necesario que se trabaje un “segundo anillo de negociación” para hacer que los actores internacionales que respaldan a Maduro (Rusia, China, Cuba, etc) y apoyan a Guaidó (Estados Unidos, la Unión Europea, etc) se sumen a favor de la negociación.

“Gran parte de los actores internacionales, que tienen peso sobre las coaliciones, tienen intereses en el país y algunos de esos países pueden terminar torpedeando el proceso como ocurrió en Oslo en 2019”.

El intento de negociación al que hace referencia el profesor fue frustrado, entre otras razones, por la injerencia de representantes del gobierno del expresidente estadounidense Donald Trump que influyeron para que la oposición no pactara una transición con Maduro en el poder.

Alfaro menciona lo que considera es uno de los grandes desafíos de la negociación: la justicia transicional. “Se tiene que equilibrar la necesidad de transitar hacia una democracia con estabilidad, inclusión y perdón con la obligación de garantizar justicia y reparación a las víctimas”, expone.

¿Cómo evalúa el nuevo intento de mediación con participación del Reino de Noruega?

Para Domiter, la precondición de Maduro de televisar las conversaciones atenta contra la negociación. “Los procesos serios se hacen con altos niveles de discreción, se puede dar a conocer quiénes son los actores principales y los avances parciales, pero hacerlo público es mera propaganda y populismo”, sostiene.

El politólogo opina que el chavismo busca influir en la selección de los interlocutores de la oposición promoviendo una campaña de descrédito contra Juan Guaidó. “Tratan de influir para que se sienten en la mesa los delegados que sean de su agrado. Es obvio que Guaidó y Voluntad Popular no son actores digeribles para el gobierno”, señala.

El presidente de la Asamblea Nacional de mayoría oficialista y uno de los posibles interlocutores del chavismo en una mesa de negociación, Jorge Rodríguez, señaló a Guaidó de financiar a bandas armadas que operan en zonas populares de Caracas.

Domiter destaca la presencia de Noruega como un factor positivo: “Es una garantía, es un actor que la opinión pública mundial reconoce, han sido altamente exitosos, han participado en procesos de negociación abiertos y cerrados, tienen una amplia experiencia”.

“Hasta ahora lo que veo es que cada coalición plantea temas importantes, pero poner como precondición que la contraparte ceda previamente no es realista, ese tipo de discurso parece que busca implosionar la mesa antes de que arranque. Soy más partidario de las propuestas menos maximalistas y más posibilistas”, expresa Alfaro.

Y agrega: “El chavismo pagó el costo de avanzar hacia un autoritarismo hegemónico, el tema es si están dispuestos a revertirlo. Hay que ver si a lo interno de la coalición dominante ha tenido peso la situación económica, las sanciones, la fragilización del Estado, los informes sobre violación de derechos humanos de la ONU y otras instancias internacionales y pueden crear oportunidades”.