Restar protagonismo a la oposición, contacto directo con EEUU y 2024: razones de Maduro para no volver a México  

POLÍTICA · 23 ABRIL, 2022 20:37

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Deisy Martínez


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Seis meses han transcurrido desde la suspensión de las negociaciones en México entre la Plataforma Unitaria y la delegación del gobierno de Nicolás Maduro. Pese a las distintas voces que dentro y fuera del país reclaman que la mesa se reanude, Miraflores se hace la vista gorda mientras insiste en un diálogo «reformateado», cuya agenda aún no es precisa.

¿Qué hace que el chavismo madurismo no regrese a México? De acuerdo con politólogos consultados por Efecto Cocuyo varias parecen ser las razones, entre ellas continuar presionando por la liberación del empresario Alex Saab, restar protagonismo a la oposición encabezada por Juan Guaidó, el contacto directo con la administración de Joe Biden y buscar un posicionamiento para las presidenciales de 2024.

«La negociación de México significa darle un papel preponderante a Guaidó y al G4, asunto que él ha tratado de desmontar por varias vías, intervención de partidos vinculados al G4 (Acción Democrática, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo y Primero Justicia), acusaciones de terrorismo e intentos de fortalecimiento de partidos alternos», señala el politólogo Jesús Castellanos Vásquez.

Justo después de la visita de una delegación del Gobierno de Estados Unidos a Venezuela (5 de marzo) para tratar con Miraflores el tema petrolero, a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania, Maduro anuncia (7 de marzo) una nueva fase de diálogo nacional con un formato distinto a México.

A juicio de Castellanos Vásquez, Maduro aprovecha el acercamiento de EEUU y la debilidad del G4 para incorporar a otros actores que el chavismo llama «las oposiciones» a la mesa de conversaciones y que a diferencia de la Plataforma Unitaria que acompaña a Guaidó le pueden «resultar más potables».

«No siente presión»

El politólogo Guillermo Tell Aveledo coincide en que el gobierno de Maduro resta importancia a lo que le pueda ofrecer la oposición en México, entre otras cosas, porque los adversarios del chavismo no muestran estar unidos en la estrategia.

«El gobierno de Nicolás Maduro no siente presión para sentarse ( en México), no siente que le va a sacar demasiado a este proceso porque siente que el interlocutor no es lo suficientemente poderoso y está buscando reactivarlo de otro modo», advierte.

Guaidó ha reiterado que las negociaciones en México pueden servir para transar elecciones generales libres en Venezuela a cambio del levantamiento progresivo de sanciones internacionales contra la administración de Maduro.

«No hay incentivos prácticos para el gobierno de Maduro porque ve que en México lo que puede ofrecer la oposición es relativamente menor si no tiene el control de ciertas variables y porque además la oposición no parece estar unida en la estrategia, entonces no habría claridad en lo que pueden obtener. Hay más bien incentivos para que todo permanezca como está entre los actores principales, tanto en la oposición como el Estado por su relativa posición de ventaja», sostiene el profesor universitario.

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Durante una sorpresiva reunión en Miraflores, integrante del Foro Cívico pidieron Maduro retomar el diálogo de México. También lo solicitaron los 25 firmantes de la carta enviada a Biden para pedir el levantamiento de las sanciones que afectan a la economía nacional, especialmente a la industria petrolera.

Chavismo da largas

Mientras, el chavismo sigue dando largas y opta por otro camino más lento. Desde que Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional (AN) de 2020, Jorge Rodríguez anunciaran, el primero el «reformateo del diálogo y el segundo una «ronda intensiva» de reuniones con diversos sectores para definir la agenda y el mecanismo de conversaciones (primera quincena de marzo), al margen de México, no se conocen mayores avances.

El 20 de abril, la Comisión Especial para el Diálogo, La Paz y la Reconciliación Nacional, presidida por Rodríguez, entregó un informe preliminar a la plenaria de la AN de 2020 sobre la gestión de la instancia en 14 meses, sin ofrecer detalles como con quiénes exactamente conversó, dónde y si ya hay agenda para el diálogo «reformateado».

Rodríguez se limitó a decir que se habló con varios sectores en las regiones y destacó los encuentros con el Foro Cívico, los partidos de la oposición moderada agrupados en la Alianza Democrática y otras organizaciones políticas como Fuerza Vecinal y Alianza del Lápiz. También mencionó a sectores del «extinto G3», sin especificar nombres.

También hizo notar que el ambiente «de paz» en Venezuela hace posible que las reuniones se realicen dentro del territorio y no se necesite un tercer país, en alusión velada a México. Declaraciones anteriores con frases como «México cumplió su misión» y «no aceptaremos tutelaje internacional», refiriéndose a la mediación internacional, indican que el jefe de la delegación de Maduro ya pasó la página. 

Tras el acercamiento con EEUU, el chavismo ya no habla tanto del empresario colombiano Álex  Saab preso en el estado de Florida, pero su extradición desde Cabo Verde en octubre de 2021, fue la excusa perfecta para dar al traste con unas negociaciones que apenas comenzaban en México. La liberación del «diplomático» (estatus otorgado por el gobierno de Maduro) fue puesta como condición para la reinstalación de la mesa.

México sigue siendo el referente

«Transformarlo (conversaciones en México) aquí es un hecho de distracción, de evasión de los hechos (…) la verdad es que no tiene (el Gobierno) mayor urgencia. Si el Gobierno de Estados Unidos puede conversar directamente con el gobierno venezolano, baipaseando a la oposición, pues con más razón se ve debilitado el proceso de México», acota Aveledo.

No apuesta mucho a resultados que pueda arrojar el «diálogo» bajo las condiciones de Maduro para el país, en lo que considera es un proceso muy parecido a la instalación de la llamada «mesita» en 2019, con la oposición tildada de «aliada a Maduro».

Sin embargo considera que el proceso que contó con la mediación de Noruega sigue siendo «el referente» del diálogo, al que diversos sectores piden volver, por lo que no descarta por completo un eventual regreso.

«La ventaja del proceso de México solo va a descansar en el apoyo que tenga de los llamados socios del proceso, de allí es importante la actitud de EEUU» añadió.

El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de EEUU, Brian Nichols, indicó que continuarán apoyando el esfuerzo realizado en México porque «tiene las mejores perspectivas» para una solución duradera a los problemas de Venezuela.

«Nuestro objetivo es alentar al régimen de Maduro y al gobierno interino a regresar a la mesa de negociación en la ciudad de México, donde Venezuela negoció y lideró la solución a los problemas de ese país”, declaró recientemente el funcionario.

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Está por verse

Castellano Vásquez también duda de los resultados que el «diálogo reformateado» pueda tener.

«Este diálogo lo pudiera posicionar mejor (a Maduro) para las elecciones presidenciales de 2024 y ese es el diálogo que él va a impulsar. La pregunta es ¿Será suficiente para los EEUU? ¿Esta propuesta de diálogo permitiría abrir algunas compuertas que mejoren las condiciones electorales o la crisis humanitaria? Tengo grandes dudas al respecto», señala.

El politólogo no deja de advertir que el tema de las sanciones internacionales, uno de los principales motivos de Miraflores para sentarse en México, sigue siendo medular para Miraflores, por lo que seguirá buscando la forma de aliviarlas.

Recuerda que los «avances» en las elecciones regionales y municipales de 2021, en cuanto a un Poder Electoral «menos desequilibrado», observación electoral internacional de la Unión Europea y Naciones Unidas, auditoría integral del sistema automatizado de votación y relegalización de la tarjeta de la MUD, son parte de ese objetivo.

 «Estas no fueron concesiones graciosas o democratizadoras» apuntó.