Maduro busca radicalizar a la oposición para dinamitar la negociación, según politólogos

POLÍTICA · 14 JULIO, 2021 16:02

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Ibis Leon | @ibisL


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Con la reciente detención y desaparición del dirigente de Voluntad Popular Freddy Guevara y la amenaza de cárcel contra otros miembros del partido, el gobierno de Nicolás Maduro busca dividir y radicalizar a la oposición que empezaba a coordinarse entorno a una salida electoral y negociada, opinan politólogos consultados.

“La finalidad es afectar la negociación y la capacidad de la oposición de coordinarse (…) con esta represión selectiva lo que el gobierno busca es exacerbar los dilemas, los intereses e incentivos dentro de la oposición. Cuando el gobierno apresa a Guevara lo que quiere es dividir la moderación que habíamos visto, volver a radicalizar, darle insumos a los sectores maximalistas en el exilio y en Venezuela para que eleven los costos de la negociación”, explica la doctora en ciencias políticas por la Universidad de Oxford, Maryhen Jiménez.

Actualmente una delegación del opositor Juan Guaidó adelanta gestiones con actores internacionales para instalar una mesa de negociación con representantes de Nicolás Maduro y la mediación del Reino de Noruega.

El doctor en procesos políticos contemporáneos Juan Manuel Trak considera que, además de la pretensión de radicalizar a Voluntad Popular, el chavismo busca imponer a los actores que considera más convenientes para negociar.

“Lo que busca el gobierno es sacar de la negociación o deslegitimar a Voluntad Popular, que maneja el gobierno interino, con el fin de negociar solo con aquellos con los que se siente cómodo. Perseguir a Voluntad Popular tiene como objetivo reducir a los actores con los cuales pretende negociar y definir de antemano quienes se sentarán en la mesa”, expone.

Guaidó advirtió sobre la pretensión de Maduro de implosionar la mesa de negociación que aún no se ha instalado con la aprehensión de Guevara y la intimidación de grupos armados en su domicilio

Tienes secuestrado a Freddy Guevara. La responsabilidad es de Maduro que quiere implosionar un acuerdo que se pueda lograr, la responsabilidad es tuya y si no la asumes entonces ni dictador te puedes llamar en este momento porque no controlas nada”, manifestó.

Electores desmovilizados

El oficialismo también busca frustrar la participación de la oposición del G4 (Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo) en las elecciones del 21 de noviembre y desmovilizar a los ciudadanos, según los expertos.

La plataforma unitaria que dirige Juan Guaidó aún discute si va o no a los comicios y la reciente detención de Guevara pudiera abonar el terreno para la abstención.

Esto explicaría por qué el gobierno chavista actúa contra la tolda naranja justo cuando está en el país una misión técnica de la Unión Europea que evalúa la posibilidad de enviar observadores internacionales para las regionales y municipales.

“Creo que el gobierno vio la posibilidad de que las elecciones volvieran a motivar la movilización de la gente. Uno de los elementos que las encuestas mostraron después de 2015 es que si hay una observación internacional calificada y un cambio en el CNE que genere confianza entonces la disposición a votar podría remontar y, esto, en un escenario en el que la oposición esté coordinada significa que el caudal de votos que puede ir contra el gobierno es muy grande sobre todo con las divisiones que hay en el Psuv”, argumenta Trak.

El sociólogo respalda su hipótesis con datos cuantitativos: En 2018 Copei solo sacó 900 mil votos y fue el partido más votado de la Alianza Democrática que intenta sustituir al G4.

En 2020 el respaldo popular tampoco mejoró para dicha alianza (que integra a los partidos de la Mesa de Diálogo Nacional) pues solo obtuvo 18% de los votos; es decir, menos de un millón 500 mil. “Estos partidos no parecieran tener un arraigo muy fuerte en el electorado, creo que el gobierno se sentiría cómodo con este tipo de oposición y eliminando cualquier opción partidista que realmente pueda aglutinar el descontento que existe”, sostiene.

Jiménez destaca que otra variable a considerar es la habilitación de la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), el partido más votado en la historia reciente del país que le dio la mayoría parlamentaria a la oposición en 2015.

“Para el gobierno es muy arriesgado que la oposición vaya unida con la tarjeta de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática), la marca de la MUD tiene un valor importante todavía y al gobierno no le conviene por eso quieren perturbar o impedir la posibilidad de que se presenten candidatos atractivos que entusiasmen a la gente”, afirma.

Estrategia a largo plazo

Los dos analistas coinciden en que la oposición y los actores internacionales que la respaldan deben insistir en la ruta electoral y negociada. “La probabilidad de éxito de la negociación es muy baja dada la naturaleza del gobierno, pero se debe insistir, queda de los actores políticos medir si esta es una oportunidad para reagrupar, reorganizar y movilizar no solo función de las elecciones del 21 de noviembre sino en función de la construcción de un movimiento democratizador mucho más amplio de cara a 2024”, señala Trak.

Jiménez cree que la disidencia debe escapar de la coyuntura y pensar una estrategia de cara a las elecciones presidenciales de 2024. “El mensaje que dio Guevara antes de que lo detuvieran es importante porque se mantiene en la línea de la negociación a pesar de los costos que ha impuesto el gobierno. Lo audaz es mantenerse en la ruta electoral y negociada”, concluye.

Las pruebas 

Las pruebas que hasta ahora ha presentado el gobierno de Maduro, en voz del presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez y no del Ministerio Público, para inculpar a Guevara de terrorismo y traición a la patria son capturas de supuestas conversaciones entre miembros de Voluntad Popular a través de WhatsApp.

Los mensajes comprometen a otros opositores como Emilio Graterón, Hasler Iglesias y Gilber Caro.

Sin embargo, un aspecto que generó cuestionamientos entre periodistas especializados en la fuente de tecnología fue la posibilidad de que el gobierno pueda o no sustraer conversaciones de esta plataforma. 

El periodista Luis Carlos Díaz indicó: “Si Venezuela tuviese la capacidad técnica de romper la encriptación de WhatsApp para acceder a conversaciones privadas entre dos usuarios sin tener a mano sus teléfonos, su valor en el mercado se hubiese desplomado. No pasó”.

WhatsApp también respondió en su cuenta de Twitter para ratificar que garantizan la privacidad de sus usuarios con un cifrado de extremo a extremo.

No obstante, el periodista Arnaldo Espinoza sostiene que sí es posible interceptar comunicaciones, incluyendo WhatsApp, con equipos de análisis forense digital. No obstante, aclara que es necesario tener acceso al equipo celular para poder hacerlo.

En todo caso, sobre el origen de las conversaciones, el gobierno solo dijo que eran capturas de pantalla que habían sido recuperadas del teléfono de Guevara.

Ante la versión oficial, los familiares y abogados del opositor sostienen que su desaparición forma parte de un patrón de persecución política y de detenciones arbitrarias que buscan anular a la disidencia en el país.