Fortalezas y debilidades del chavismo y la oposición en la negociación

POLÍTICA · 25 NOVIEMBRE, 2022 15:00

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Ibis Leon | @ibisL


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El inminente regreso a la negociación ya tiene fecha. La firma de un acuerdo social marcará el inicio de esta nueva ronda de conversaciones entre el chavismo y la oposición.

Pero ¿por qué se sientan en la mesa en este momento?, y ¿cuáles son las fortalezas y debilidades con las que retornan, un año después, a México?

El politólogo, especialista en procesos de transición política, John Magdaleno; y la investigadora en ciencias políticas, Stefania Vitale, responden estas y otras interrogantes sobre el nuevo intento de diálogo y negociación a Efecto Cocuyo.

Los intereses de Maduro 

Para Magdaleno el gobierno de Nicolás Maduro vuelve a la mesa de negociación con el objetivo de lograr una flexibilización de las sanciones por parte del gobierno norteamericano y, para ello, está dispuesto a ofrecer una apertura económica y algunas señales de distensión política que no implican mayores concesiones en materia de restitución de derechos políticos y reinstitucionalización.

«La prioridad del gobierno no necesariamente es una liberalización política ni el inicio de una transición. Yo creo que no», afirma.

Hay, además, un contexto geopolítico que favorece la flexibilización de las sanciones contra Venezuela lo que el oficialismo busca aprovechar o anotarse como una fortaleza.

«Tenemos un cuadro global en donde sigue la guerra ruso-ucraniana, esto significa que hay unos problemas importantes de suministros e inflación en Europa y Estados Unidos, Europa está buscando fuentes sustitutas de energía, otro tanto está haciendo EEUU, varios analistas advierten que el próximo año puede haber una recesión global que, por cierto, podría arrancar por EEUU y desde luego llegaría a América Latina y a Asia. Asia parece mejor preparada para esta contingencia porque, con motivo de la pandemia, fortaleció el sistema financiero», explica.

También te contamos: Qué lleva (y que no) el gobierno de Maduro en su regreso a la negociación en México

Además del interés energético que el gobierno de Joe Biden tiene en Venezuela, su administración está consciente de que la política de sanciones no ha sido eficaz, agrega Magdaleno.

No obstante, el chavismo en el poder también tiene razones para querer que el proceso avance esta vez porque no está en una posición económico financiera holgada, destaca el politólogo: «El Estado venezolano sigue teniendo problemas con los ingresos en divisas, el precio del petróleo está en 80 dólares, pero tiene que venderlo en descuento dado que Rusia lo vende a descuento para poderlo colocar en el mercado».

«El gobierno tiene ciertas dificultades y sabe que la elección (presidencial) puede convertirse en una oportunidad para que le pasen factura», apunta.

El estudioso de las transiciones defiende la tesis de que una elección semi-competitiva (con garantías mínimas) puede convertirse en el detonante de un cambio político y se basa en 44 casos que ha documentado.

Vitale sintetiza los dos grandes intereses de Maduro: legitimidad de cara a las próximas elecciones presidenciales y recursos económicos a través del levantamiento de sanciones y del retorno de inversión extranjera en la industria petrolera.

«El chavismo ha podido sobrevivir y consolidarse en términos autoritarios, a pesar de que hay unos ingresos petroleros muy deprimidos, porque tienen un canal paralelo que son los ingresos por la vía de la economía ilícita que representan un 20% del PIB, según las cifras de Asdrúbal Oliveros (Ecoanalítica) y Transparencia Venezuela, y la estructura que crearon para evadir las sanciones con ciertos aliados internacionales, pero hay un límite en cuanto a eso», razona.

Los incentivos de la oposición

La oposición también tiene interés en mostrar avances en materia social, contribuyendo con un acuerdo en esta materia, porque eso podría mejorar su imagen, en opinión de Magdaleno.

«Ambos tienen intereses que configuran, lo que se llama en negociación, una  zona de acuerdos potenciales. En México veremos la formalización de preacuerdos que, en mi opinión, todavía no tocan la médula del conflicto. No hay avances en materia de restitución de libertades civiles y derechos políticos, elecciones libres y competitivas, en esas materias, que es lo que configurarían el inicio de un transición, entiendo que no hay avances significativos todavía», argumenta.

Claves de la sociedad civil para avanzar en un acuerdo político
Las partes suscribirán un acuerdo social este 26 de noviembre.

El profesor enumera las condiciones en las que llega la Plataforma Unitaria a la mesa de negociación: 

-Cambio geopolítico: «Llega en un contexto en el que ya tiene noticias acerca del resultado de las midterm elections (elecciones de medio término) en los Estados Unidos, sabe que los demócratas conservaron el Senado; sabe que en materia de la disputa por gobernaciones, los demócratas no quedaron mal parados y que perdieron la Cámara de Representantes lo que era lo previsible, según las encuestas; es decir, sabe que el gobierno norteamericano tiene la posibilidad real de flexibilizar su política exterior hacia el gobierno venezolano».

-Reacomodo: la oposición asiste tras nombrar una Comisión Nacional de Primaria, integrada por personas con alta credibilidad, con la que intenta renovar su liderazgo.

-Ralentización económica: la aparente reactivación de la economía que se registró este año vuelve a caer. «Llega en un momento en el que se percibe que hay una ralentización de la actividad económica. En septiembre se registra, en algunas encuestas, que hay una mayoría de la población que dice que no está percibiendo cambios sustantivos en sus condiciones de vida».

El fin último de la oposición, y está establecido así en el memorándum de entendimiento que rige la negociación, es la convocatoria de una elección libre y competitiva que posibilite la alternancia en el poder. Sin embargo, Magdaleno advierte que no hay condiciones todavía para que el gobierno aborde el origen del conflicto venezolano.

«Soy muy cauteloso con este asunto en el sentido de que todavía no veo que se haya alterado de forma tan crucial el cálculo del costo-beneficio del régimen autoritario. Las negociaciones pueden estar reduciendo los costos de tolerancia y podrían estar aumentando los costos de represión, pero los costos de salida siguen siendo elevados y, en esa medida, no veo incentivo de parte el régimen para abordar la médula del conflicto», expone.

No obstante aclara por qué el reinicio de la negociación es positivo: «Las negociaciones, y de ahí la importancia de que se celebren y se hagan una y otra vez, son un escenario que permite testear y probar qué garantías e incentivos sí podrían reducir los costos de salida. No esperemos siempre de las negociaciones un fruto definitivo, también sirven para testear acciones estratégicas».

Fortalezas y debilidades

Además del contexto geopolítico y económico que juegan a favor y en contra del chavismo y de la oposición, hay una asimetría de fuerza que ha obstaculizado, en el pasado, el alcance de acuerdos en materia política. 

«La fase de autocratización llego a un estadio de durabilidad autoritaria porque el chavismo ha materializado su amenaza creíble de usar su poder en términos de ejercer la represión ya sea dentro de la oposición, en la población general, o incluso en las filas castrenses si percibe que hay estrategias que intenten aminorar su capital político, vía elecciones, o por la fuerza», señala Vitale.

La profesora cita un estudio de Delphos para representar la correlación de fuerza en términos de apoyo popular. Según la encuestadora, el chavismo tiene una base de 28%, que se divide en dos partes iguales, uno más fuerte y otro más crítico. Este apoyo se debe, en parte, a la tímida recuperación económica de este año. Mientras que la oposición tiene una base dura de 15% o 20% y una base crítica de 20% o 25% que podría apoyar al liderazgo siempre que muestre coherencia.

Pero, si bien la oposición tiene mayor respaldo popular en comparación con el chavismo, se encuentra dividida y carente de una coordinación estratégica (que intenta recuperar), lo que explica por qué la población de los que llamados «ni-ni» aumenta, sumaba 51,8% en julio de este año, según Delphos.

Para que la oposición recupere fuerza, la analista afirma que es necesario prescindir del gobierno interino, fortalecer la Plataforma Unitaria, y llevar a buen puerto el proceso de transición y redefinición de liderazgos que implica las primarias. 

«Hay un problema interno en la oposición porque todavía coexisten diferentes teorías de cambio, también hay un tema con el gobierno interino que es complejo de solucionar por los activos y los actores que tienen mayor peso ahí y que no quieren ceder ese poder residual, pero hay que buscarle una solución a eso y mientras antes mejor», cuestiona.

La carta de la presión internacional, que en un principio capitalizó por completo la oposición a Maduro, hoy día se ha erosionado a causa de la guerra en Ucrania y los cambios de gobierno en la región, aunque en el último mes tuvo un auge con las gestiones de Francia, Colombia y Argentina.

En este sentido, la politóloga insiste en que la recuperación de fuerza es lo que permitirá que la oposición esté en capacidad de elevar sus exigencias en la mesa de negociación. 

 Los costos-beneficios en el mecanismo de México son cruciales, en esto coincide con Magdaleno: «En economía política, esa es la tasa de descuento del tiempo de actores que tienen poder de decisión tanto de un lado como de otro. Qué tanto pueden perder o ganar si las cosas cambian sustantivamente».

«En la medida en que todo se plantee como una capitulación y no como una negociación incremental no va a cuajar ningún proceso, por eso es importante entender que la frontera de posibilidades para negociar es lo que está en la agenda y hay que fortalecer a la oposición para poder ir por más, de ahí la incrementalidad, hay que atender esas tasas de descuento; es decir, los incentivos», concluye.

POLÍTICA · 25 NOVIEMBRE, 2022

Fortalezas y debilidades del chavismo y la oposición en la negociación

Texto por Ibis Leon | @ibisL

El inminente regreso a la negociación ya tiene fecha. La firma de un acuerdo social marcará el inicio de esta nueva ronda de conversaciones entre el chavismo y la oposición.

Pero ¿por qué se sientan en la mesa en este momento?, y ¿cuáles son las fortalezas y debilidades con las que retornan, un año después, a México?

El politólogo, especialista en procesos de transición política, John Magdaleno; y la investigadora en ciencias políticas, Stefania Vitale, responden estas y otras interrogantes sobre el nuevo intento de diálogo y negociación a Efecto Cocuyo.

Los intereses de Maduro 

Para Magdaleno el gobierno de Nicolás Maduro vuelve a la mesa de negociación con el objetivo de lograr una flexibilización de las sanciones por parte del gobierno norteamericano y, para ello, está dispuesto a ofrecer una apertura económica y algunas señales de distensión política que no implican mayores concesiones en materia de restitución de derechos políticos y reinstitucionalización.

«La prioridad del gobierno no necesariamente es una liberalización política ni el inicio de una transición. Yo creo que no», afirma.

Hay, además, un contexto geopolítico que favorece la flexibilización de las sanciones contra Venezuela lo que el oficialismo busca aprovechar o anotarse como una fortaleza.

«Tenemos un cuadro global en donde sigue la guerra ruso-ucraniana, esto significa que hay unos problemas importantes de suministros e inflación en Europa y Estados Unidos, Europa está buscando fuentes sustitutas de energía, otro tanto está haciendo EEUU, varios analistas advierten que el próximo año puede haber una recesión global que, por cierto, podría arrancar por EEUU y desde luego llegaría a América Latina y a Asia. Asia parece mejor preparada para esta contingencia porque, con motivo de la pandemia, fortaleció el sistema financiero», explica.

También te contamos: Qué lleva (y que no) el gobierno de Maduro en su regreso a la negociación en México

Además del interés energético que el gobierno de Joe Biden tiene en Venezuela, su administración está consciente de que la política de sanciones no ha sido eficaz, agrega Magdaleno.

No obstante, el chavismo en el poder también tiene razones para querer que el proceso avance esta vez porque no está en una posición económico financiera holgada, destaca el politólogo: «El Estado venezolano sigue teniendo problemas con los ingresos en divisas, el precio del petróleo está en 80 dólares, pero tiene que venderlo en descuento dado que Rusia lo vende a descuento para poderlo colocar en el mercado».

«El gobierno tiene ciertas dificultades y sabe que la elección (presidencial) puede convertirse en una oportunidad para que le pasen factura», apunta.

El estudioso de las transiciones defiende la tesis de que una elección semi-competitiva (con garantías mínimas) puede convertirse en el detonante de un cambio político y se basa en 44 casos que ha documentado.

Vitale sintetiza los dos grandes intereses de Maduro: legitimidad de cara a las próximas elecciones presidenciales y recursos económicos a través del levantamiento de sanciones y del retorno de inversión extranjera en la industria petrolera.

«El chavismo ha podido sobrevivir y consolidarse en términos autoritarios, a pesar de que hay unos ingresos petroleros muy deprimidos, porque tienen un canal paralelo que son los ingresos por la vía de la economía ilícita que representan un 20% del PIB, según las cifras de Asdrúbal Oliveros (Ecoanalítica) y Transparencia Venezuela, y la estructura que crearon para evadir las sanciones con ciertos aliados internacionales, pero hay un límite en cuanto a eso», razona.

Los incentivos de la oposición

La oposición también tiene interés en mostrar avances en materia social, contribuyendo con un acuerdo en esta materia, porque eso podría mejorar su imagen, en opinión de Magdaleno.

«Ambos tienen intereses que configuran, lo que se llama en negociación, una  zona de acuerdos potenciales. En México veremos la formalización de preacuerdos que, en mi opinión, todavía no tocan la médula del conflicto. No hay avances en materia de restitución de libertades civiles y derechos políticos, elecciones libres y competitivas, en esas materias, que es lo que configurarían el inicio de un transición, entiendo que no hay avances significativos todavía», argumenta.

Claves de la sociedad civil para avanzar en un acuerdo político
Las partes suscribirán un acuerdo social este 26 de noviembre.

El profesor enumera las condiciones en las que llega la Plataforma Unitaria a la mesa de negociación: 

-Cambio geopolítico: «Llega en un contexto en el que ya tiene noticias acerca del resultado de las midterm elections (elecciones de medio término) en los Estados Unidos, sabe que los demócratas conservaron el Senado; sabe que en materia de la disputa por gobernaciones, los demócratas no quedaron mal parados y que perdieron la Cámara de Representantes lo que era lo previsible, según las encuestas; es decir, sabe que el gobierno norteamericano tiene la posibilidad real de flexibilizar su política exterior hacia el gobierno venezolano».

-Reacomodo: la oposición asiste tras nombrar una Comisión Nacional de Primaria, integrada por personas con alta credibilidad, con la que intenta renovar su liderazgo.

-Ralentización económica: la aparente reactivación de la economía que se registró este año vuelve a caer. «Llega en un momento en el que se percibe que hay una ralentización de la actividad económica. En septiembre se registra, en algunas encuestas, que hay una mayoría de la población que dice que no está percibiendo cambios sustantivos en sus condiciones de vida».

El fin último de la oposición, y está establecido así en el memorándum de entendimiento que rige la negociación, es la convocatoria de una elección libre y competitiva que posibilite la alternancia en el poder. Sin embargo, Magdaleno advierte que no hay condiciones todavía para que el gobierno aborde el origen del conflicto venezolano.

«Soy muy cauteloso con este asunto en el sentido de que todavía no veo que se haya alterado de forma tan crucial el cálculo del costo-beneficio del régimen autoritario. Las negociaciones pueden estar reduciendo los costos de tolerancia y podrían estar aumentando los costos de represión, pero los costos de salida siguen siendo elevados y, en esa medida, no veo incentivo de parte el régimen para abordar la médula del conflicto», expone.

No obstante aclara por qué el reinicio de la negociación es positivo: «Las negociaciones, y de ahí la importancia de que se celebren y se hagan una y otra vez, son un escenario que permite testear y probar qué garantías e incentivos sí podrían reducir los costos de salida. No esperemos siempre de las negociaciones un fruto definitivo, también sirven para testear acciones estratégicas».

Fortalezas y debilidades

Además del contexto geopolítico y económico que juegan a favor y en contra del chavismo y de la oposición, hay una asimetría de fuerza que ha obstaculizado, en el pasado, el alcance de acuerdos en materia política. 

«La fase de autocratización llego a un estadio de durabilidad autoritaria porque el chavismo ha materializado su amenaza creíble de usar su poder en términos de ejercer la represión ya sea dentro de la oposición, en la población general, o incluso en las filas castrenses si percibe que hay estrategias que intenten aminorar su capital político, vía elecciones, o por la fuerza», señala Vitale.

La profesora cita un estudio de Delphos para representar la correlación de fuerza en términos de apoyo popular. Según la encuestadora, el chavismo tiene una base de 28%, que se divide en dos partes iguales, uno más fuerte y otro más crítico. Este apoyo se debe, en parte, a la tímida recuperación económica de este año. Mientras que la oposición tiene una base dura de 15% o 20% y una base crítica de 20% o 25% que podría apoyar al liderazgo siempre que muestre coherencia.

Pero, si bien la oposición tiene mayor respaldo popular en comparación con el chavismo, se encuentra dividida y carente de una coordinación estratégica (que intenta recuperar), lo que explica por qué la población de los que llamados «ni-ni» aumenta, sumaba 51,8% en julio de este año, según Delphos.

Para que la oposición recupere fuerza, la analista afirma que es necesario prescindir del gobierno interino, fortalecer la Plataforma Unitaria, y llevar a buen puerto el proceso de transición y redefinición de liderazgos que implica las primarias. 

«Hay un problema interno en la oposición porque todavía coexisten diferentes teorías de cambio, también hay un tema con el gobierno interino que es complejo de solucionar por los activos y los actores que tienen mayor peso ahí y que no quieren ceder ese poder residual, pero hay que buscarle una solución a eso y mientras antes mejor», cuestiona.

La carta de la presión internacional, que en un principio capitalizó por completo la oposición a Maduro, hoy día se ha erosionado a causa de la guerra en Ucrania y los cambios de gobierno en la región, aunque en el último mes tuvo un auge con las gestiones de Francia, Colombia y Argentina.

En este sentido, la politóloga insiste en que la recuperación de fuerza es lo que permitirá que la oposición esté en capacidad de elevar sus exigencias en la mesa de negociación. 

 Los costos-beneficios en el mecanismo de México son cruciales, en esto coincide con Magdaleno: «En economía política, esa es la tasa de descuento del tiempo de actores que tienen poder de decisión tanto de un lado como de otro. Qué tanto pueden perder o ganar si las cosas cambian sustantivamente».

«En la medida en que todo se plantee como una capitulación y no como una negociación incremental no va a cuajar ningún proceso, por eso es importante entender que la frontera de posibilidades para negociar es lo que está en la agenda y hay que fortalecer a la oposición para poder ir por más, de ahí la incrementalidad, hay que atender esas tasas de descuento; es decir, los incentivos», concluye.