El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Michael Kozak, aclaró un poco más la posición de la Casa Blanca sobre la posibilidad de convocar a elecciones presidenciales en Venezuela ante la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano: quieren comicios libres y que se creen las condiciones para llegar a ello.
Las palabras del subsecretario del Departamento de Estado, sumado a una iniciativa de congresistas republicanos para impulsar dichas votaciones en Venezuela, cobran relevancia en momentos en que se le critica a la Administración Donald Trump y al interinato de Delcy Rodríguez estarle dando prioridad a la cooperación petrolera y minera entre ambos países, y dejan de lado la restitución de la democracia.
El movimiento en el Congreso norteamericano coincide o quizás se alinea con la promoción que la líder opositora, María Corina Machado, ha comenzado a profundizar para que se convoquen comicios presidenciales o generales lo antes posibles, con garantías como la escogencia de un Poder Electoral imparcial, pluralismo político y actualización del Registro Electoral.
Analistas consultados por Efecto Cocuyo destacan que EEUU “verbaliza” de manera más directa el tema, luego de mantenerlo en segundo plano, al declarar que la fase de estabilización en Venezuela ha sido “superada” y se puede trabajar en los comicios. También perciben que la interina captó desde hace rato la señal y se prepara con cambios significativos a nivel de formas (imagen y contratación de asesores), aunque no de fondo.
En este sentido surge la pregunta sobre si EEUU estará dispuesto a “forzar” la realización de elecciones transparentes o si las declaraciones de Kozak y los congresistas quedarán en solo un manifiesto de buenas intenciones.
Cambio de tono
“Las declaraciones de Kozak son importantes, porque, por primera vez, un alto funcionario estadounidense verbaliza de forma más explícita que Washington considera superada la fase de estabilización y empieza a colocar públicamente sobre la mesa el componente electoral: renovación del CNE, participación de Machado y condiciones mínimas para comicios competitivos”, señala el consultor político, Luis Toty Medina Gil.
El CEO de la firma consultora Poliestrategia considera que no es un detalle menor el hecho de que el subsecretario evite dar una fecha porque indica que EEUU todavía está pensando el proceso electoral en clave secuencial y condicionada y no como una transición con calendario.
Durante la audiencia en el Congreso norteramericano, Kozak dijo que EEUU quiere que la transición política en Venezuela culmine con elecciones organizadas por una “nueva junta electoral”, en alusión al Consejo Nacional Electoral (CNE). El funcionario aseguró que si bien están satisfechos con la cooperación del interinato que ha hecho reformas económicas y liberado a algunos presos políticos no han declarado a Venezuela como “problema resuelto”.
“En términos políticos, yo leería esto como un cambio de tono. No todavía como un cambio de fase irreversible. Sí, hay algo moviéndose, desde luego: la presión opositora para poner las elecciones en el centro de la agenda está empezando a producir eco en Washington, y eso coincide con la insistencia pública de María Corina Machado y la Plataforma Unitaria en exigir garantías concretas, desde liberación de presos hasta un CNE provisional independiente”, sostuvo Medina Gil.
Aclara que no hay evidencia de una coordinación entre Machado y la Casa Blanca en la presión electoral. Considera que la líder política empuja el tema y la administración Trump comienza a dar señales de querer fortalecer esa posición y a Machado como referente legítimo del proceso en Venezuela.
Otra de las condiciones para un proceso electoral “justo” señaladas por Kozak es que Machado pueda presentarse como candidata presidencial pese a la renuncia del chavismo a levantarle la inhabilitación administrativa y un proceso penal en su contra. Kozak insistió en que la transición democrática sólo será posible si se garantizan condiciones electorales reales, participación sin restricciones y un sistema institucional confiable.
“Todas las personas, incluida María Corina Machado, van a poder volver y participar libremente en una elección”, aseguró el alto funcionario.
Elevar presión
“Esto puede leerse como una muestra pública que lleva implícita una presión al gobierno de Venezuela sobre los pasos que tiene que dar. Coincide con la presión que ha comenzado a elevar Maria Corina Machado en los últimos días con su gira europea, lo cual implica una construcción de alianzas y de presiones desde el mismo bloque occidental”, observa el politólogo Tony Frangie Mawad.
Asimismo, considera relevante que a lo interno de EEUU se ejerza una presión al gobierno de Trump, desde las facciones republicanas y demócratas en el Congreso, en dirección a la organización de elecciones en Venezuela.
A partir de la audiencia de Kozak en el Congreso de EEUU, la parlamentaria republicana María Elvira Salazar anunció que trabaja junto con los congresistas Carlos Jiménez y Mario Díaz-Balart en una iniciativa legislativa orientada a impulsar un proceso electoral en Venezuela. Indicó que “próximamente” darán a conocer la propuesta en la que detallarán las acciones que buscan promover desde el legislativo estadounidense.
“Hoy, en el Subcomité del Hemisferio Occidental, le pregunté a Michael Kozak, alto funcionario para Asuntos del Hemisferio Occidental: ¿Hay una fecha concreta para elecciones libres y justas en Venezuela? Fui clara: no confiamos en Delcy Rodriguez y el pueblo venezolano merece LIBERTAD, no más engaños ni falsas transiciones”, expresó Salazar posteriormente en su cuenta de la red social X.
Mawad destaca en paralelo que los presidentes de Brasil, Lula da Silva, y de Colombia, Gustavo Petro, vuelvan a promover elecciones para que haya un gobierno legítimo y reconocido en Venezuela, como muestra del incremento de la presión internacional en ese sentido, en vista de que el interinato no da grandes señales de una apertura en el sistema político.
Este 17 de abril, Petro propuso incluso que se establezca una especie de gobierno compartido entre el chavismo y la oposición durante un plazo de uno o dos años, que sirva para generar confianza entre las partes y luego convocar a las elecciones.
Machado ha dicho que, una vez tomada la decisión, se pueden organizar los comicios en nueve meses y que quieren comicios para “elegir todo”, es decir, desde presidente hasta el Parlamento y gobiernos regionales y locales.
Del dicho al hecho
“Entre decir esperamos condiciones electorales y forzarlas hay una gran distancia. Mientras no exista cronograma, mecanismo verificable y costos claros por incumplimiento, seguimos más cerca de una intención estratégica que de una aceleración garantizada. Es decir, no son solo buenas intenciones, pero tampoco una ruta cerrada hacia elecciones. Es una señal de advertencia al chavismo y, al mismo tiempo, un mensaje a la oposición de que el tema electoral ya entró en la conversación oficial de Washington, aunque aún no domine toda la agenda”, advirtió Medina Gil.
Para el fundador de la Asociación Venezolana de Consultores Políticos, las palabras del subsecretario y el impulso del Congreso al tema de las elecciones sólo pueden derivar en un aceleramiento del plan para Venezuela si EEUU logra acciones concretas como el nombramiento de un CNE imparcial, garantías para el regreso y participación de Machado, el fin de las inhabilitaciones y la reversión del aparato represivo.
“Si no lo hace, el chavismo leerá las palabras de Kozak como presión retórica administrable”, agrega el consultor político.
Para Mawad, aún no está clara la ejecución de la fase de transición que señala EEUU ni cómo se involucraría en el proceso electoral que aún no tiene fecha. Advirtió que las garantías que se requieren para que los venezolanos acudan a las urnas electorales deben ser mucho mayores que las establecidas en el último Acuerdo de Barbados (2023), que sirvió de base a las presidenciales de 2024 y cuyo resultado a favor de Edmundo González fue desconocido por el gobierno de Nicolás Maduro.
En un pronunciamiento conjunto entre Machado y la Plataforma Unitaria Democrática, el domingo 12 de abril, la oposición mayoritaria exigió el cumplimiento de ocho pasos para lograr una transición democrática en Venezuela: liberación de todos los presos políticos, desmontaje del aparato represivo, reinstitucionalización que incluye la designación de un nuevo CNE y condiciones electorales específicas.
Asimismo, la PUD pide garantías para la libertad de expresión, asociación y manifestación, levantamiento de inhabilitaciones políticas, devolución de tarjetas y símbolos a los partidos políticos y retorno seguro de los exiliados.

¿Delcy Rodríguez quiere elecciones?
A más de 100 días del interinato de Delcy Rodriguez, la gobernante exhibe un radical cambio de imagen atribuido a un refrescamiento y preparación de una campaña electoral. El rojo característico del chavismo desapareció de las alocuciones oficiales para ser sustituido por el azul en varias tonalidades. Su imagen también se deja ver en algunos vehículos oficiales y vallas con el slogan “Delcy avanza, tienes mi confianza”.
Este 16 de abril se alertó en redes sociales sobre el desmantelamiento del “Salón Néstor Kirchner” en el Palacio de Miraflores, inaugurado por Hugo Chávez y Cristina Kirchner en 2011, en homenaje al expresidente argentino fallecido. Los retratos tanto de Chávez como de Néstor Kirchner fueron retirados y se cambió por completo la decoración. En sus discursos oficiales, la interina incluye agradecimientos a Trump y a Rubio y ya no denuncia el “secuestro” de Maduro.
A juicio de Mawad, dichas señales junto al hecho de que Rodríguez, a la que EEUU le levantó las sanciones individuales, haya contratado un abogado como agente extranjero ante el Departamento de Justicia de EEUU para ser su representante legal ante litigios internacionales, pero también para el apoyo de una “futura campaña política”, demuestran que se está preparando para una contienda electoral que tarde o temprano tendría que darse en Venezuela, aunque trate de ganar tiempo.
“Pareciera que hay una serie de elementos confabulándose para un proceso electoral nuevo y que EEUU ya está marcando las pautas para que ese proceso sea legítimo y pueda llegarse a cabo con pautas de garantías y derechos civiles y políticos mayores a los que se lograron en el Acuerdo Barbados”, apuntó.
Chavismo prueba límites
Lo que sí se mantiene casi intacto, según denuncias de ONG defensoras de derechos humanos, es el aparato represivo. Se aprobó una Ley de Amnistía, pero todavía hay entre 400 y 600 presos políticos, se reprimen protestas y se detiene a dirigentes políticos y gremiales, a modo de advertencia, para luego liberarlos.
Desde la AN se eligió como fiscal al abogado del Estado ante organismos internacionales de DDHH, y cercano a la interina, Larry Devoe. La gobernante encargada también acaba de nombrar a un presidente encargado del Banco Central de Venezuela (BCV) de su confianza, Luis Pérez, como lo son todos los que han ingresado al Gabinete.
“Hay señales bastante claras de que el chavismo está probando de nuevo los límites. Hay hechos que van en dirección opuesta al discurso de apertura: designación de fiscal y defensor, presidente del BCV, protestas reprimidas, nuevas detenciones; es decir, el chavismo está haciendo algo muy característico de su cultura política: ceder en lo económico y administrar controladamente algunos gestos políticos sin renunciar a las palancas coercitivas del poder”, apunta Medina Gil.
Atribuye la actitud del interinato a una “apuesta calculada”, según la cual gana tiempo mientras coopera económicamente con la Casa Blanca, para resistirse a una transición democrática o al menos intentar ganar popularidad de cara a una elección, con mejoras como los ingresos de los trabajadores y los servicios públicos.
“El chavismo puede estar percibiendo que el tutelaje de EEUU no es una ocupación total ni una imposición lineal, sino una presión negociada. Mientras no vea consecuencias inmediatas por la represión o por los nombramientos sesgados, va a seguir intentando una fórmula de normalización económica con control político. Washington dice: queremos elecciones, pero aún opera con una estrategia de pasos. El chavismo escucha eso y responde: mientras no haya plazo ni sanción política automática por incumplir, seguiremos moldeando el terreno a nuestra medida”, acotó.
