La líder opositora venezolana María Corina Machado estableció que, desde un punto de vista técnico, unas elecciones limpias, democráticas, transparentes y con observación internacional en Venezuela requieren de al menos unas 40 semanas para su ejecución, es decir, nueve meses.
La dirigente hizo estas declaraciones en una entrevista concedida al medio español El Debate, en medio de una agenda que incluyó encuentros con líderes internacionales como Emmanuel Macron este lunes.
«Todos quisiéramos que esto fuera mucho más rápido. Nadie está satisfecho. Todavía quedan 485 presos políticos. A mí me amenazan todos los días. La mayoría de sus colegas en Venezuela no se atreven a abrir la boca todavía, pero este es un proceso que, una vez que se activa, no tiene vuelta atrás. No hay manera de volver a meter el agua de vuelta en la represa. Desde un punto de vista técnico, unas elecciones limpias, democráticas, transparentes, que permitan la participación de todos y la observación internacional, deberían ser de unas 40 semanas, nueve meses», dijo Machado en la entrevista publicada este martes.
Machado reconoció que la paciencia se impuso en el proceso de transición tras la salida de Nicolás Maduro. Afirmó que Delcy Rodríguez, quien ocupa una posición de poder, representa “el caos, la oscuridad y el pasado” y opera bajo restricciones internacionales que le recuerdan las consecuencias de incumplimientos.
La opositora descartó arrepentimiento por su salida de Venezuela y comparó la caída del chavismo con la del Muro de Berlín para las Américas. Expresó gratitud a Donald Trump y a otros jefes de Estado, así como al pueblo español por su acogida al exilio venezolano.
Criticó además al Gobierno de Pedro Sánchez en España, por su falta de firmeza frente a los crímenes del régimen, mientras que elogió a gobiernos de izquierda de otros países que sí defendieron la democracia.
Sobre José Luis Rodríguez Zapatero, Machado reiteró advertencias de años atrás acerca de su opacidad en relación con Venezuela, especialmente con los presos políticos. “Aquí todo se va a saber”, sentenció, y condenó la priorización de la dimensión política por encima de la crueldad documentada en informes de la ONU, que incluyen torturas a niños, abusos sexuales y desapariciones forzadas.
Negó haberlo visto personalmente y subrayó que “lo importante es lo que vamos a hacer los venezolanos”.
La dirigente venezolana insistió en que el proceso de transición, ya en su segunda fase según declaraciones de Marco Rubio, avanza sin marcha atrás pese a los 485 presos políticos restantes y las amenazas diarias que recibe.
“Venezuela está lista” para unas elecciones que respeten la soberanía popular, garantice seguridad, estabilidad, inversiones y libertad. Rechazó cualquier dilación indefinida por parte del régimen y sus aliados.
«Desde luego, por la posición de los Estados Unidos, que ha sido muy firme. El secretario Marco Rubio lo ha dicho claro: la primera fase de la transición está concluida, estamos en la segunda y vamos camino de la tercera, que es la transición, a través de un proceso de elecciones limpias y libres», agregó.

