Es impostergable que Guaidó se plantee una estrategia realista, afirman analistas

POLÍTICA · 20 MARZO, 2022 19:31

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Deisy Martínez


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La figura de Juan Guaidó como líder político de oposición enfrenta un desgaste a partir de que los objetivos de cambio político, plasmados en el Estatuto de Transición a la Democracia y resumidos en un mantra (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) en el año 2019, no se cumplieran a la fecha.

 Las cifras de popularidad cayeron de 50 % hasta no superar 14 % en la actualidad, de acuerdo con firmas encuestadoras como Delphos. El reciente contacto directo entre el gobierno de Estados Unidos y Miraflores, acelerado por la crisis Rusia-Ucrania, puso aún más en aprietos al presidente de la Comisión Delegada Legislativa. Hay quienes perciben en el seno de la opinión pública que la maniobra de Joe Biden deja de lado a Guaidó y pone sus intereses económicos por encima de la lucha democrática en Venezuela.

«EEUU debe seguir exigiendo democracia»

Politólogas consultadas por Efecto Cocuyo señalan que ante tal dependencia política del Gobierno interino con EEUU resta esperar que la gestión de Biden, que aún reconoce a Guaidó como presidente encargado, ejerza presión en las conversaciones con Nicolás Maduro, para que a partir de lo económico también se llegue a concesiones democráticas.

«La estrategia de la oposición venezolana desde 2019, a través de la figura del gobierno interino supuso su dependencia a la capacidad política y financiera de Estados Unidos de cara a la resolución del conflicto. Es decir, la oposición desde 2019 ha estado atada al margen de maniobra de Estados Unidos. Por lo tanto, luce lógico pensar que Estados Unidos tiene el control en conversaciones o en una eventual negociación con el régimen de Maduro», señala la analista político, Stefanía Vitale.

Guaidó: Licencias petroleras deben estar condicionadas a un acuerdo político

 

Vitale, magister en Administración Pública, sostiene que los cambios en la relación de EEUU con Venezuela, los cuales apuesta, a que sean sostenibles en el tiempo, no deben minimizar o dejar de lado el núcleo del problema venezolano. A su juicio, EEUU «debería seguir exigiendo» al gobierno de Maduro la democratización a través de un proceso creíble de negociación, con un enfoque realista, gradual e institucional y con un horizonte de largo plazo.

 «Estados Unidos, tiene que, por lo tanto, evitar actuar desde los extremos, no debería apelar a soluciones maximalistas, no pueden repetirse errores que cometió el gobierno de (Donald) Trump como tampoco generar condiciones para una apertura económica y petrolera en Venezuela sin hacer ese énfasis en la democratización», advierte.

 «Imagen desdibujada»

 En sus reacciones al contacto directo EEUU-Maduro, Guaidó evita mostrar rechazo, pero ha sido enfático en solicitar a su principal aliado político en el mundo que el otorgamiento de licencias para que petroleras de ese país operen en Venezuela y en general un levantamiento de sanciones, esté supeditado al cumplimiento de un acuerdo político que contemple la celebración de elecciones presidenciales libres. 

 Durante una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del senado de EEUU, la subsecretaria para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, Victoria Nuland, aseguró que el apoyo y reconocimiento hacia Guaidó como presidente encargado de Venezuela se mantiene, a pesar del contacto con Maduro.

 El senador republicano, Marco Rubio le recriminó a la funcionaria el interés de levantar las sanciones a a Miraflores y del daño que a su juicio causa al reconocimiento de Guaidó como presidente interino.

 «La dinámica actual va más allá de gestos de solidaridad con la figura de Juan Guaidó o la propia oposición venezolana, EE. UU. hará todo lo que esté a su alcance para reducir el costo de lo que representa las sanciones a Rusia, más que un acercamiento ideológico o de coincidencias políticas con el gobierno de Maduro, ve en Venezuela una oportunidad para garantizar su abastecimiento energético», opina la politóloga, Paola Molina Noguera.

A juicio de la también consultora en Comunicación Política, La imagen de Guaidó «está desdibujada» dentro y fuera del país. Advierte que seguirá desgastándose y perdiendo credibilidad si el opositor continúa «anclado» al escenario de 2019 y a objetivos que siguen sin cumplirse tres años después.

Superar 2019

«Si Guaidó actúa en los mismos términos de 2019, no puede esperar resultados distintos y lo que se percibe es que actualmente no tiene una estrategia adecuada a la nueva realidad, porque la propia pandemia cambió las agendas internacionales y cada país tiene como prioridad la recuperación económica y los asuntos sanitarios y de salud, lo que ha dejado en desventaja agendas como las de Nicaragua y Venezuela» agrega Molina Noguera.

 A mediados de febrero, Guaidó anunció el lanzamiento de la agenda Salvemos Venezuela que tiene, según explicó, cuatro pilares fundamentales: retomar la organización y movilización (protestas de calle) para exigir elecciones presidenciales con condiciones, presión internacional, reimpulso del proceso de un acuerdo en México (negociaciones) y la convocatoria de un proceso de base para que el pueblo elija el liderazgo de las fuerzas democráticas.

 A partir de dicha agenda se han convocado protestas por reivindicaciones salariales como la del 9 de marzo «por un salario justo», la que rechazó el apoyo de Maduro a Putin y pidió a la Unión Europea endurecer sanciones contra Rusia por invadir Ucrania el 3 de marzo y la que este 17 de marzo exigió en sedes regionales del Poder Electoral, elecciones presidenciales «cuanto antes». Salvo los activistas políticos y los gremios, la convocatoria ciudadana ha sido escasa.

 Pero tras el contacto con EEUU, Maduro si bien llamó a reanudar el diálogo nacional, todo parece indicar que será un proceso muy distinto al convocado en México en 2021, empezando porque se reincorporan «todos los sectores del país», especialmente la oposición moderada, con representación en la Asamblea Nacional de 2020, señalada de «aliada al gobierno».

EEUU asegura que sigue reconociendo a Guaidó como presidente encargado de Venezuela

 Rumbo a 2024

 «El camino a 2024 (presidenciales) cada vez está más cerca, por lo que debe replantearse la estrategia de cara al proceso electoral en aras de exigir condiciones que permitan la participación popular y la consolidación de nuevos liderazgos en la esfera política que generen mayor confianza entre los venezolanos, que si bien no se identifican con el gobierno, tampoco ven a la oposición como una alternativa», sostiene Noguera.

 Vitale coincide en que la oposición venezolana debe «repensar esa estrategia de 2019 que no funcionó» tomar acciones para el fortalecimiento interno de cada grupo/partido político y, en paralelo, coordinarse internamente entre ellos.

 «Debería alinearse en la implementación de esa estrategia realista y debería generar capacidades políticas que le permitan tener voz y voto en la construcción de una solución negociada creíble para su propio país y de cara a 2024. No es una tarea fácil, puesto que debió haberse dedicado a ella hace mucho tiempo, pero ya hoy esa tarea es impostergable», recalcó.

 

 

 

POLÍTICA · 16 AGOSTO, 2022

Es impostergable que Guaidó se plantee una estrategia realista, afirman analistas

Texto por Deisy Martínez

La figura de Juan Guaidó como líder político de oposición enfrenta un desgaste a partir de que los objetivos de cambio político, plasmados en el Estatuto de Transición a la Democracia y resumidos en un mantra (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) en el año 2019, no se cumplieran a la fecha.

 Las cifras de popularidad cayeron de 50 % hasta no superar 14 % en la actualidad, de acuerdo con firmas encuestadoras como Delphos. El reciente contacto directo entre el gobierno de Estados Unidos y Miraflores, acelerado por la crisis Rusia-Ucrania, puso aún más en aprietos al presidente de la Comisión Delegada Legislativa. Hay quienes perciben en el seno de la opinión pública que la maniobra de Joe Biden deja de lado a Guaidó y pone sus intereses económicos por encima de la lucha democrática en Venezuela.

«EEUU debe seguir exigiendo democracia»

Politólogas consultadas por Efecto Cocuyo señalan que ante tal dependencia política del Gobierno interino con EEUU resta esperar que la gestión de Biden, que aún reconoce a Guaidó como presidente encargado, ejerza presión en las conversaciones con Nicolás Maduro, para que a partir de lo económico también se llegue a concesiones democráticas.

«La estrategia de la oposición venezolana desde 2019, a través de la figura del gobierno interino supuso su dependencia a la capacidad política y financiera de Estados Unidos de cara a la resolución del conflicto. Es decir, la oposición desde 2019 ha estado atada al margen de maniobra de Estados Unidos. Por lo tanto, luce lógico pensar que Estados Unidos tiene el control en conversaciones o en una eventual negociación con el régimen de Maduro», señala la analista político, Stefanía Vitale.

Guaidó: Licencias petroleras deben estar condicionadas a un acuerdo político

 

Vitale, magister en Administración Pública, sostiene que los cambios en la relación de EEUU con Venezuela, los cuales apuesta, a que sean sostenibles en el tiempo, no deben minimizar o dejar de lado el núcleo del problema venezolano. A su juicio, EEUU «debería seguir exigiendo» al gobierno de Maduro la democratización a través de un proceso creíble de negociación, con un enfoque realista, gradual e institucional y con un horizonte de largo plazo.

 «Estados Unidos, tiene que, por lo tanto, evitar actuar desde los extremos, no debería apelar a soluciones maximalistas, no pueden repetirse errores que cometió el gobierno de (Donald) Trump como tampoco generar condiciones para una apertura económica y petrolera en Venezuela sin hacer ese énfasis en la democratización», advierte.

 «Imagen desdibujada»

 En sus reacciones al contacto directo EEUU-Maduro, Guaidó evita mostrar rechazo, pero ha sido enfático en solicitar a su principal aliado político en el mundo que el otorgamiento de licencias para que petroleras de ese país operen en Venezuela y en general un levantamiento de sanciones, esté supeditado al cumplimiento de un acuerdo político que contemple la celebración de elecciones presidenciales libres. 

 Durante una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del senado de EEUU, la subsecretaria para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, Victoria Nuland, aseguró que el apoyo y reconocimiento hacia Guaidó como presidente encargado de Venezuela se mantiene, a pesar del contacto con Maduro.

 El senador republicano, Marco Rubio le recriminó a la funcionaria el interés de levantar las sanciones a a Miraflores y del daño que a su juicio causa al reconocimiento de Guaidó como presidente interino.

 «La dinámica actual va más allá de gestos de solidaridad con la figura de Juan Guaidó o la propia oposición venezolana, EE. UU. hará todo lo que esté a su alcance para reducir el costo de lo que representa las sanciones a Rusia, más que un acercamiento ideológico o de coincidencias políticas con el gobierno de Maduro, ve en Venezuela una oportunidad para garantizar su abastecimiento energético», opina la politóloga, Paola Molina Noguera.

A juicio de la también consultora en Comunicación Política, La imagen de Guaidó «está desdibujada» dentro y fuera del país. Advierte que seguirá desgastándose y perdiendo credibilidad si el opositor continúa «anclado» al escenario de 2019 y a objetivos que siguen sin cumplirse tres años después.

Superar 2019

«Si Guaidó actúa en los mismos términos de 2019, no puede esperar resultados distintos y lo que se percibe es que actualmente no tiene una estrategia adecuada a la nueva realidad, porque la propia pandemia cambió las agendas internacionales y cada país tiene como prioridad la recuperación económica y los asuntos sanitarios y de salud, lo que ha dejado en desventaja agendas como las de Nicaragua y Venezuela» agrega Molina Noguera.

 A mediados de febrero, Guaidó anunció el lanzamiento de la agenda Salvemos Venezuela que tiene, según explicó, cuatro pilares fundamentales: retomar la organización y movilización (protestas de calle) para exigir elecciones presidenciales con condiciones, presión internacional, reimpulso del proceso de un acuerdo en México (negociaciones) y la convocatoria de un proceso de base para que el pueblo elija el liderazgo de las fuerzas democráticas.

 A partir de dicha agenda se han convocado protestas por reivindicaciones salariales como la del 9 de marzo «por un salario justo», la que rechazó el apoyo de Maduro a Putin y pidió a la Unión Europea endurecer sanciones contra Rusia por invadir Ucrania el 3 de marzo y la que este 17 de marzo exigió en sedes regionales del Poder Electoral, elecciones presidenciales «cuanto antes». Salvo los activistas políticos y los gremios, la convocatoria ciudadana ha sido escasa.

 Pero tras el contacto con EEUU, Maduro si bien llamó a reanudar el diálogo nacional, todo parece indicar que será un proceso muy distinto al convocado en México en 2021, empezando porque se reincorporan «todos los sectores del país», especialmente la oposición moderada, con representación en la Asamblea Nacional de 2020, señalada de «aliada al gobierno».

EEUU asegura que sigue reconociendo a Guaidó como presidente encargado de Venezuela

 Rumbo a 2024

 «El camino a 2024 (presidenciales) cada vez está más cerca, por lo que debe replantearse la estrategia de cara al proceso electoral en aras de exigir condiciones que permitan la participación popular y la consolidación de nuevos liderazgos en la esfera política que generen mayor confianza entre los venezolanos, que si bien no se identifican con el gobierno, tampoco ven a la oposición como una alternativa», sostiene Noguera.

 Vitale coincide en que la oposición venezolana debe «repensar esa estrategia de 2019 que no funcionó» tomar acciones para el fortalecimiento interno de cada grupo/partido político y, en paralelo, coordinarse internamente entre ellos.

 «Debería alinearse en la implementación de esa estrategia realista y debería generar capacidades políticas que le permitan tener voz y voto en la construcción de una solución negociada creíble para su propio país y de cara a 2024. No es una tarea fácil, puesto que debió haberse dedicado a ella hace mucho tiempo, pero ya hoy esa tarea es impostergable», recalcó.

 

 

 

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