Agenda general, reacomodo chavista y señales de alerta: lecturas del inicio de la mesa

Desde la mirada de Erick Obermaier, EEUU influyó en delegación chavista. Piero Trepiccione sostiene que en negociaciones no toda la información es pública y Tony Frangie Mawad apunta que los opositores son de bajo perfil

Mucho hermetismo, solo una llamada y dos comunicados muy parecidos con la presentación de las delegaciones del chavismo y la oposición, fue el resumen del inicio de las negociaciones entre el Parlamento de 2025 y la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN) de 2015, previsto para este 1 de agosto. 

Aparte de la lluvia de críticas por las formas, principalmente por lo que algunos, incluida una protesta en La Carlota, tildaron de “secretismo”, hubo escepticismo por lo que se plantea como primeros puntos en la agenda y el carácter ambiguo y muy general de los enunciados sobre los temas. En otros analistas, políticos y otros usuarios de redes sociales persistió el optimismo por lo que pueda resultar del proceso que apenas arranca.

En cuanto a la composición de la mesa, analistas consultados por Efecto Cocuyo observan que el “tutelaje” influyó en la delegación del chavismo, excluyendo a sectores radicales y a una representación más clara de la facción del ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, mientras se permite sentarse en la mesa a una funcionaria del gobierno del Delcy Rodriguez. 

Aunque también consideran que hubo “concesiones” al Rodrigato como dejar por fuera al Grupo Libertad y la Alianza Democrática de la representación de la AN de 2025  y dirigir parte de la narrativa en cuanto a la agenda de lo que será la primera reunión.

Inicio “atropellado”

“Desde el punto de vista de las formas, el inicio de los contactos entre el chavismo y la oposición fue bastante atropellado. Lo atribuyo al reacomodo de cargas que hubo en las últimas semanas, pareciera que hubo unas concesiones y unas revisiones. Yo no lo llamo diálogo porque este proceso tiene una naturaleza distinta, no debería ser una mesa más que no lleve a ningún resultado, sino negociaciones con puntos que se deben resolver en concreto”, señaló el consultor político Erick Obermaier. 

A su juicio, este inicio del proceso indica de momento, que el chavismo en el poder parece tener un marco de acción más grande que el que quieren asignarle algunos analistas o políticos opositores. La muestra, subrayo, son los sectores que quedaron fuera de la mesa: los diputados de Unión y Cambio y Un Nuevo Tiempo (UNT) y de la Alianza Democrática por la AN de 2025, así como el liderazgo de Maria Corina Machado y de Edmundo Gonzalez.

“Hubo menos presión del tutelaje en este comienzo y por eso lo atropellado, que el Rodrigato quisiera mantener su narrativa y cierto control sobre su delegación. Fue una especie de reconocimiento del tutelaje a este sector en el poder y que no se reduzca solo a un espacio de tutela”, sostuvo Obermaier.

Durante buena parte del 1 de agosto se habló de “aplazamiento” del inicio de las negociaciones por la falta de información y la ausencia de los diputados opositores del país. A las 6:05 p.m del sábado, el jefe del Parlamento dominado por el chavismo, Jorge Rodríguez, rompió el silencio con un comunicado en su canal de Telegram en el que informó que sostuvo una llamada telefónica con la presidenta de la Comisión Delegada, Dinorah Figuera y lo que acordaron. 

En el comunicado del 14 de julio, primero anunció Figuera, apoyada por EEUU y luego confirmó el chavismo. Esta vez se permitió a Rodriguez anunciar primero, luego la confirmación de la oposición y posteriormente vino el respaldo Washington. 

El portavoz del Departamento de Estado de EE.UU, Thomas Pigottn, manifestó que acogen con beneplácito el inicio de las conversaciones y apoyan “el lanzamiento de iniciativas lideradas por Venezuela para atender las necesidades urgentes de los afectados por los terremotos del 24 de junio, fortalecer las instituciones democráticas, ampliar las libertades políticas y promover un futuro más estable y próspero para el pueblo venezolano”, en sincronía con los comunicados.

Rodríguez lo llamó un “proceso de diálogo inclusivo y efectivo” en beneficio del país y de los venezolanos para “aunar esfuerzos en la atención de las víctimas del doblete sísmico” del 24 de junio. Habló de una reunión presencial, sin fecha precisa, la próxima semana que puede ser entre el 3 y el 9 de agosto. 

Figuera hizo lo propio a las 6:28 p.m. del 1 de agosto, con un comunicado muy parecido, salvo que introdujo que el diálogo es para la “transición democrática de Venezuela” y el agradecimiento al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio por el “acompañamiento” en el proceso. 

El politólogo Tony Frangie Mawad opinó que la opacidad que reinó el 1 de agosto es consecuencia del tutelaje de Washington que anticipa, será celoso de la información derivada de la mesa. 

Agenda abierta 

El politólogo Piero Trepiccione señaló que se debe tomar en cuenta que en procesos de negociación siempre habrá información que se haga pública y otra que estará bajo resguardo hasta producir resultados concretos, lo cual considera normal. A su juicio, esta es también la explicación del carácter general de los temas expuestos que luego, a medida que avancen las discusiones, deben irse decantando en puntos más específicos. 

“Este nuevo proceso de negociación está enmarcado en una ecuación de expectativas y realidades altamente complejas y desafiantes. En primer lugar, están las expectativas del país expresadas con una mezcla de cautela y silencio tenaz. El escepticismo ante las negociaciones precedentes se hace presente aunque no está totalmente aislado de la esperanza”, expresó. 

Los puntos plasmados como temas del primer encuentro fueron los mismos en ambos comunicados: Atención a las víctimas por el doble terremoto, fortalecimiento de la democracia y derechos y garantías políticas. 

Antes del 1 de agosto, Figuera ya había mencionado que el objetivo de la mesa es un nuevo Poder Electoral y Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), condiciones para elecciones libres y restitución de derechos políticos para muchos actores, especialmente quienes se encuentran en el exilio. 

Se mezcla la ayuda humanitaria con el aspecto político, lo cual está relacionado. A medida que avancen las conversaciones se deben ir viendo temas más concretos”, apuntó Trepiccione.

Para Obermaeir, lo “abierto” de los puntos iniciales a tratar responde a la narrativa que logró imponer el gobierno encargado, bajo la “excusa” de mantener la estabilidad del proceso, a lo cual EEUU accedió. 

“La atención a la destrucción generada por los terremotos implica unos recursos y un plan político que no puede esperar a que se reinstitucionalice el país, a que hayan unas elecciones. Luego está el tema del fortalecimiento de la democracia que al final no puede ser otra cosa que la reinstitucionalización, un nuevo CNE, TSJ y un cronograma electoral. Ahora están dejándolo abierto para no cerrarse al inicio de los puntos”, sostuvo. 

Para Mawad, el tratamiento de la asistencia por el doble  terremoto como primer punto pasa por el levantamiento de sanciones y el acceso del gobierno encargado a fondos bloqueados que están bajo el control de la AN opositora. Añadió que el chavismo quiere disminuir el costo político de la emergencia con el mayor uso posible de fondos para la reconstrucción y entrega de viviendas con miras a futuras elecciones. 

A partir de este 1 de agosto, Figuera también había anunciado una consulta nacional con “todos los sectores democráticos”, de lo cual tampoco se tiene información.

Oposición “bajo perfil”

Cada delegación, del chavismo y la oposición cuenta en principio con seis integrantes. Los analistas no descartan que esta participación se pueda ampliar a medida que avance la mesa para incluir a otros factores que por los momentos están fuera

Sobre la delegación opositora se confirmó que los diputados de 2015, Juan Miguel Matheus, Ramón López y Jorge Millán, de Primero Justicia (PJ) y Marco Aurelio Quiñones  y Sergio Vergara, de Voluntad Popular (VP), acompañarán a Figuera en la mesa. 

A diferencia del chavismo, que se limitó a presentar seis nombres, contarán por ahora con una comisión de apoyo integrada por otros diputados de 2015, Elimar Díaz y Julio César Moreno, ambos de PJ; además de Macario González y Desire Barboza, de VP. La explicación ha sido que solo los diputados de VP y PJ han permanecido activos en la Comisión Delegada hasta ahora. Mawad añade el bajo perfil de dichos políticos que les otorga un mayor margen de maniobra para el diálogo.

Trepiccione considera que la exclusión de algunos actores, como diputados de oposición de la AN de 2025 fue convenida con EEUU al no considerarse que en esta fase su participación sea necesaria. Desde su óptica, la exclusión de Machado del proceso también fue una “concesión” del tutelaje al chavismo que se niega negociar con la Premio Nobel de la Paz. 

Pese a no participar en el diseño y agenda del mecanismo, Machado ha dejado claro que no será un “obstáculo” para el proceso y que lo apoyará en la medida en que tenga avances concretos hacia el cambio político. 

Radicales rojos excluidos 

De la delegación del Parlamento dominado por el chavismo, bajo la coordinación de Rodriguez, forman parte la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán, el primer vicepresidente de la AN de 2025, Pedro Infante y los diputados del chavismo América Pérez, Génesis Garvett y Jorge Arreaza. 

Los analistas coinciden igualmente en un “reacomodo” del chavismo de cara a las negociaciones que excluye a figuras intransigentes como la diputada Iris Varela que puedan ser un obstáculo para las conversaciones, mientras crece la influencia de los Rodríguez por la posición de poder que ahora ocupan con el aval de la Casa Blanca.

“La inclusión de la ministra entiendo que es una apertura hacia el gobierno, aunque se entiende que Delcy Rodriguez y Jorge Rodriguez puedan ser lo mismo, pero puede verse como una inclusión del gobierno encargado para que no sea un diálogo entre solo entre las dos asambleas, sino entre el gobierno o el sector que representa el rodrigato y la AN 2015. Si esto es bueno o malo se verá sobre la marcha”, apuntó el consultor político. 

A juicio de Obermaier, un signo de transparencia hubiera sido que así como se incorporó a una ministra en la mesa, se incluyera a un representante del liderazgo del 28 de julio de 2024.

“Les damos todo el apoyo, reconocimiento y acompañamiento en una tarea extraordinaria. Son venezolanos, nadie puede decir nada malo de ellos”, dijo Cabello este 3 de agosto, quizás para hacer frente a señalamientos de no estar representado directamente en la mesa de negociaciones.

Lo que debe venir

Ante lo atípico del inicio de las negociaciones, Trepiccione señala que se debe estar atento a una serie de acciones y pasos que en lo adelante darán indicios del éxito o fracaso del proceso. Uno de ellos, explicó, son las fechas que se vayan revelando para el cumplimiento de los hitos.

“Es importante seguir los tiempos de la metodología, es decir, si se anuncian fechas, que se cumplan. En negociaciones de este tipo, posponer no es una buena señal. No es una debacle pero si a menudo se observan que no se cumplen fechas en el formato metodológico de reuniones, sería preocupante”, alertó Trepiccione.

Otro indicador, expresó el politólogo, es que tan pública o no sea la información derivada de las conversaciones. A su juicio, en negociaciones es preferible procesos más trabajados y menos publicitados para avanzar con mayor rapidez en la toma de decisiones. Aclaró que eso no excluye estrategias de comunicación política para que los resultados se transmitan a las bases de cada bando político. 

“Un tercer elemento son los resultados concretos. Hay que estar pendientes de no generar falsas expectativas. En honor a la rigurosidad estratégica hay que observar qué tantos resultados concretos se van haciendo públicos, probablemente veamos cosas genéricas al principio. También es importante que esos resultados se vayan regularizando para que tengan una incidencia importante, no solo en la opinión pública venezolana, sino en diferentes actores económicos, financieros y políticos globales que siguen muy de cerca este proceso”, añadió. 

Obermaier añadió que de no lograrse resultados concretos en un tiempo prudencial (se ha asomado diciembre de este año), tales como un nuevo CNE y el cronograma electoral, estaríamos ante una mesa de estabilización del rodrigato y no de transición.

“Al final tiene que haber una transición (…) En algún momento tiene que haber elecciones legítimas en todos los niveles para que la gente sepa que el gobierno que existe fue elegido legítimamente por su pueblo”, declaró Rubio el fin de semana sobre Venezuela, sin dejar de advertir que se trata de un proceso “gradual”.