¿Cómo llega la oposición a las negociaciones del 1 de agosto? 

Politólogos ven el tutelaje de EEUU como una ventaja y el distanciamiento con María Corina Machado como una debilidad

Entre el reconocimiento de EEUU y el escepticismo ciudadano: ¿Cómo llega la oposición a las negociaciones? 
Diputados de Primero Justicia y Voluntad Popular se sentarán a negociar con el chavismo

Una vez más, la oposición llega a una mesa de negociaciones con el chavismo con la esperanza de lograr un cambio político en Venezuela.

 A diferencia de procesos anteriores no es Miraflores el que controla las variables, sino Estados Unidos, a través del Departamento de Estado; lo que puede jugar a favor, pero también en contra de la delegación que esta vez encabeza Dinorah Figuera, como presidenta de la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN) de 2015.

El reconocimiento del Parlamento de 2015 como última institución elegida democráticamente en Venezuela por parte de Washington y como ejecutora de la tercera fase del plan de EEUU (transición), son precisamente lo que consideran politólogos, como las principales fortalezas de la oposición en esta nueva ronda de negociaciones que empieza este 1 de agosto.

Entre las debilidades, los politólogos Santiago Rodríguez y María Verónica Torres, consultados por Efecto Cocuyo, no dejan de mencionar el aparente distanciamiento entre el grupo de diputados que lidera Figuera y las organizaciones políticas a las que pertenecen con el liderazgo de María Corina Machado y otros partidos que integran la Plataforma Unitaria Democrática (PUD). 

De allí, advierten, que la opinión pública se mueva entre lo que algunos han llamado el “optimismo cauteloso” y la desconfianza. Tras aclarar que no forma parte del diseño del mecanismo de diálogo ni participa en la agenda, la Premio Nobel de la Paz 2025 se ha anotado en el rol de vigilante del proceso para que el objetivo del retorno de la democracia a través de elecciones libres se concrete en un plazo que no se prolongue demasiado. 

La agenda, el cronograma y los hitos verificables que se tracen a partir de este sábado 1 de agosto, o no, marcarán la tendencia de las nuevas negociaciones.

El tutelaje como ventaja

“La mayor ventaja es el reconocimiento y el aval que le está dando el gobierno de los EEUU a los diputados convocados en este proceso de diálogo como interlocutores. Dicho reconocimiento está ligado por supuesto, al hecho de que la AN de 2015, controla los activos del país en el exterior, lo que puede dar piso jurídico a todos los contratos suscritos entre Venezuela y EEUU”, señaló Rodríguez. 

Poca información oficial se maneja sobre la nueva ronda de negociaciones que se instala este 1 de agosto. Figuera indicó que cada delegación contará con 10 representantes. Del lado opositor son parlamentarios vinculados con Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP).  

La última vez que la oposición, encabezada por el abogado Gerardo Blyde, y el chavismo, con Jorge Rodríguez, se sentaron en una mesa fue en Barbados en 2023, con la mediación del Reino de Noruega. El acuerdo permitió las primarias presidenciales en las que ganó Machado y una candidatura unitaria de la oposición en los comicios del 28 de julio de 2024, además de la observación internacional. Pero no impidió el desconocimiento de los resultados electorales a favor de Edmundo González, por parte del gobierno de Nicolás Maduro.

“La ventaja con la que llega la Comisión Delegada a las negociaciones es que EEUU está tutelando lo que pasa en el territorio nacional. Además del tema político, EEUU gestiona industrias (petroleras y mineras) porque es parte de su plan para Venezuela. Lo que ocurra en esa mesa puede facilitar o no el trabajo de Washington en Venezuela. Por primera vez tenemos un actor de fuerza política y militar internacional en medio de las negociaciones”, coincidió Torres.

Este contexto, apunto, llevará a que el gobierno encargado sea muy cauteloso en las ofertas que haga en la mesa para su cumplimiento, aunque a diferencia de conversaciones pasadas, afirma la politóloga, no tendrá la opción de incumplir con los acuerdos por el tutelaje político, económico y militar de EEUU.

Las debilidades 

El tutelaje señalan otras voces de políticos y analistas también puede jugar en contra de la causa democrática, debido a la cooperación del interinato de Delcy Rodríguez que garantiza a Trump acceso a los recursos energéticos a cambio de respaldar su permanencia en el poder. Los politólogos consultados añaden otras debilidades en el seno opositor de cara a las nuevas negociaciones.

Para el profesor de la Universidad de Carabobo, la “desafección” de la ciudadanía hacia los partidos políticos que dio paso al liderazgo de Machado y el hecho de que la exdiputada, junto a Gonzalez Urrutia, confirmen que no forma parte del mecanismo de diálogo, da pie a que no exista total confianza en las organizaciones partidistas que parecen acaparar el proceso (VP y PJ). En este sentido, subrayó, “urgen logros tempranos” en la mesa para que ganen credibilidad ante la opinión pública.

“Aunque Machado no sea parte del proceso de negociación, la representación opositora en la mesa debe de alguna forma triangular con el liderazgo del 28 de julio que ahora parece distanciado, para ganar legitimidad más allá del apoyo de EEUU. Coincido en que estratégicamente a Machado le conviene estar fuera de la mesa  y se asuma como vigilante del proceso, porque de lograrse un cronograma electoral y elecciones libres, ella debe poder participar”, subrayó. 

En un mensaje, a propósito de los dos años de los comicios presidenciales en los que el Poder Electoral proclamó ganador a Maduro sin mostrar las actas de votación, Figuera reivindico la figura de Edmundo González como presidente electo de Venezuela. Previamente aseguró, alineada con el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, que Machado tendría un rol importante en la hoja de ruta hacia la transición. 

Torres no descarta que el distanciamiento con Machado sea una estrategia para salvaguardar su liderazgo y su papel en la transición, por lo que no ve como un problema la composición de la delegación opositora que cuenta con el aval de EEUU. 

Sin embargo, advierte que a diferencia del liderazgo de Machado, y su organización Vente Venezuela, los partidos que estarán en la mesa (VP y PJ) no acaparan el apoyo popular y son dos de ocho organizaciones que integran la PUD, coalición que acompaña a Machado, por lo que deben procurar el apoyo de la líder opositora y de González Urrutia, además de la PUD, con los pasos que vayan dando. 

Mejores expectativas 

En declaraciones al medio NTN24, este 29 de julio, el dirigente de PJ, Juan Pablo Guanipa, señaló que el 1 de agosto, dia que Rubio y Figuera fijaron para el inicio de las negociaciones, se hará una distribución de trabajo en “submesas”, de acuerdo con los temas planteados: derechos políticos, con la habilitación de todos los dirigentes, la liberación de los presos políticos y el cambio institucional de Venezuela con un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). 

En el tema electoral añadió un cronograma para comicios y la sucesión de varias elecciones, comenzando por las presidenciales, con posibles fechas. El ex preso político dijo esperar que EEUU esté comprometido con la ruta democrática, que está ligada a la recuperación económica de Venezuela, aunque admitió que los tiempos de Washington pueden no estar alineados con la “urgencia” de la población que entiende que sin un cambio de gobierno no habrá mejoras en su calidad de vida. 

“El éxito de este proceso dependerá de si se logran avances medibles y verificables a corto o mediano plazo. Si se van cumpliendo objetivos, el diálogo gana legitimidad, pero si se percibe un favorecimiento al Rodrigato y que va teniendo éxito la estrategia de ganar tiempo, se disparará la desconfianza y la frustración. EEUU tiene intereses petroleros y contractuales en los que Miraflores coopera, pero la política de ese país reclama un cambio democrático en Venezuela para que las inversiones cuenten con verdaderas garantías”, añadió Rodríguez.

Torres igualmente percibe mayores expectativas en comparación con procesos pasados y que en principio se da un voto de confianza a la Comision Delegada que preside Figuera para que allane el camino hacia la transición democrática.