EEUU sienta al chavismo en mesa de negociaciones: ¿Cómo llega a este 1 de agosto? 

Para Luis Remiro y Alejandro Fleming el chavismo no controla el proceso debido al tutelaje, pero aún observan capacidad de maniobra

EEUU sienta al chavismo en la mesa de negociaciones con Dinorah Figuera: ¿Cómo llega a este 1 de agosto? 
EEUU obliga al triunvirato a negociar con la AN opositora. Foto: Red X

Entre políticos y analistas no existen dudas de que el llamado Rodrigato, más Diosdado Cabello, ha sido obligado por Estados Unidos, que detuvo al exgobernante Nicolás Maduro y a Cilia Flores, el pasado 3 de enero, a negociar con la oposición. El Departamento de Estado, aunque afirma que solo acompaña el proceso, escogió interlocutor: Asamblea Nacional (AN) de 2015, y puso la fecha de inicio: 1 de agosto.

En vísperas de las conversaciones, también hay coincidencia sobre el hecho de que el tutelaje que ejerce el gobierno de Donald Trump, sobre el gobierno encargado de Delcy Rodríguez hace que, a diferencia de negociaciones anteriores, el chavismo en el poder no controle el proceso y aumenten las expectativas por resultados favorables para la democracia.

Pero así como el interinato presenta puntos débiles de cara al diálogo, el politólogo Luis Remiro y el analista político y exministro de Comercio, Alejandro Fleming, señalan que también tiene ciertas fortalezas a partir de la cooperación económica con Washington. Remiro añade que la división que, a su juicio, exhibe la oposición, igualmente favorece a Miraflores.

Mientras tanto, Cabello asegura, como punto a favor, que el chavismo se sentará a la mesa “unido” a diferencia de sus adversarios políticos.

Debilidad por contexto y obligación 

“En procesos anteriores había un actor claramente dominante, hegemónico, que era el chavismo  y ahora, por primera vez, viene en una posición de debilidad, en cuanto al contexto. Claramente no son capaces de dominar todos los posibles resultados que salgan de esa reunión”, señaló Remiro en declaraciones a Efecto Cocuyo

En un breve comunicado del 14 de julio, para confirmar el inicio de las negociaciones el 1 de agosto, el presidente del Parlamento, Jorge Rodriguez, habló del “fortalecimiento de la democracia”, “avanzar en la reconstrucción” y “mantenimiento de la paz” sin detalles, como objetivos del nuevo diálogo. 

Pero el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha señalado que con las negociaciones se inicia la fase de la transición, la última etapa de un plan de tres, diseñado por EEUU para Venezuela. Figuera ha planteado como uno de los temas centrales de las discusiones, la designación de un nuevo Poder Electoral y otras garantías para elecciones libres.

“Cuando hay una negociación como paso previo al inicio de una transición siempre una de las partes llega debilitada y es aquella que ejerce el poder y que se ve obligada a negociar una transformación, porque ya no cuenta con el apoyo popular y, por lo tanto, con la legitimidad necesaria para seguir mandando”, sostuvo Fleming, también consultado por Efecto Cocuyo.

Jorge Rodriguez, a diferencia de Figuera y Rubio, ha guardado silencio sobre detalles del proceso negociador.  A dos días del inicio de la mesa, no se había filtrado ni un nombre de quienes se sentarán junto a él como parte de la delegación del Parlamento electo en 2025. Tras desestimar las conversaciones políticas debido a la emergencia por los terremotos del 24 de junio, fue llevado a “recular” y confirmar el inicio de las negociaciones el 1 de agosto. 

La gobernante encargada, Delcy Rodriguez, y hermana del jefe del Parlamento con mayoría chavista, igualmente guarda silencio sobre el tema. 

¿Van unidos? 

Quienes sí se han pronunciado son otros voceros del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) para exhibir ciertas diferencias. 

Por un lado, la diputada Iris Varela confesó que no está de acuerdo con el mecanismo por considerarlo una “farsa”, mientras que el diputado Francisco Arias Cárdenas pide que la delegación encabezada por Jorge Rodríguez consulte a las bases del partido lo que se vaya a discutir en la mesa. También advirtió que una cosa es dialogar con respeto para alcanzar acuerdos con la oposición y otra solo cumplir instrucciones de EEUU. 

Cabello, ministro del Interior y Justicia, secretario general del Psuv y miembro del “triunvirato” que maneja el gobierno, respaldó el diálogo y recalcó que, a diferencia de la oposición que acude a la mesa en “pedacitos”, el chavismo va unido, en un solo bloque. No ataca a EEUU, pero si obvia el tutelaje al asegurar que las negociaciones no son para “capitular”. 

Otro diputado del Psuv, Francisco Ameliach, tildó la negociación de “forzada” y, para calmar el descontento de voces como la de su compañera de bancada, Iris Varela, razonó que no queda otra opción que sentarse en la mesa de negociaciones, mientras EEUU tenga el control. 

Para Remiro y Fleming, las voces disidentes en el seno del chavismo, no cuentan con la influencia suficiente para provocar una fractura importante. El Rodrigato se mantiene estable con el apoyo de la Fuerza Armada Nacional (Fanb) y la cooperación con la Casa Blanca y Cabello, apunta el exministro, ejerce un “control férreo” sobre el Psuv y los organismos de seguridad del Estado. 

“Hemos visto malestar en el chavismo desde los primeros años de Maduro, en cuanto se superó esa luna de miel luego de la muerte de Chávez. En las últimas semanas hubo manifestaciones en contra de la injerencia de EEUU y de Israel, pero estas figuras no dejan de ser minoritarias, quizás tengan cierto impacto en el chavismo ideológico y la izquierda que ha rechazado todo este giro neoliberal, pero no tienen un impacto importante en las decisiones que se tomen desde el poder”, analiza el politólogo. 

El doctor en Ciencias Políticas recordó que el triunvirato está en modo supervivencia  y está dispuesto a aceptar lo que sea con tal de mantenerse en el poder, sino de manera indefinida, el mayor tiempo posible. De allí que se aprovechará de la cooperación con EEUU en este proceso de negociaciones.

“En los procesos de negociación hay unas figuras que se llaman spoilers, así como en las películas, que son los actores políticos que se benefician del fracaso de los acuerdos y que boicotean las negociaciones. Tanto el chavismo como la oposición deberán a su vez negociar con esos actores o las tendencias dentro de sus partidos, para neutralizarlos o minimizar los efectos negativos”, agregó Fleming, exministro de Chávez y de Maduro.

¿Triunfó el veto sobre Machado? 

Jorge Rodríguez ha sido por excelencia el jefe de las negociaciones del chavismo madurismo. Lo fue en la mesa de Mexico y luego en Barbados. En ambos procesos, recuerdan los analistas, logró ganar tiempo para Maduro y alcanzar acuerdos sin garantías de cumplimiento. Hoy está de nuevo frente al proceso pero con el peso de formar parte del interinato junto a su hermana.

“Si bien el tutelaje los hace lucir débiles para la negociación, creo que tienen algún espacio de maniobra, porque tienen la experiencia de negociaciones anteriores de haber sabido relajar los niveles de conflicto político en el país, frente a escenarios de protestas masivas. Lograron convertir los diálogos en bombas de oxígeno para el gobierno. Esta puede no ser la excepción”, advirtió Remiro.

Basado en la cooperación económica con EEUU y la división opositora, repite, la nueva mesa puede acabar, si no se cumplen los objetivos a favor de la democracia, en terminar de estabilizar al interinato durante un tiempo más, al punto de no descartar que las nuevas elecciones se dejen para 2030.

“Si sale mal, este proceso puede ser aprovechado para desarticular aún más a la oposición, en vista de que EEUU escogió a la AN de  2015 y no a María Corina Machado para liderar las negociaciones, de hecho Machado quedó por fuera”, agregó el politólogo.

Consultado sobre si la exclusión de Machado del mecanismo de diálogo es un “logro” del interinato y el veto que mantiene el chavismo, con excepción de Arias Cárdenas, sobre la Premio Nobel de la Paz 2025, Fleming lo descarta: Fue una decisión de EEUU.

“Igual no es necesario que Machado participe directamente porque los resultados de esta negociación deben conducir a un proceso electoral en el que ella va a participar. Como en este momento se van a negociar las reglas de juego de ese proceso electoral, no se vería muy bien que si ella será candidata participe en la toma de decisiones. Eso la blinda incluso mucho más porque le da un carácter de imparcialidad incuestionable, aunque todos los actores de la oposición deberían tener una representación en la mesa”, razonó el también exdiplomatico. 

Fleming señaló ser optimista sobre la nueva ronda de negociaciones y sobre los resultados que conduzcan hacia una transición democrática en Venezuela. Apuesta por elecciones presidenciales para el año que viene.

Sin embargo, previo al arranque ve algunas fallas como la ausencia de pre negociaciones para establecer las reglas de la mesa, lo extensa de la representación (10 diputados por cada Parlamento) y que se prometa que todos los sectores serán escuchados. A su juicio, abrirse a la recepción de cientos de propuestas puede alargar las conversaciones tal como lo quiere el chavismo, para su permanencia en el poder.