Centro de acopio UCV: Donaciones caen 70%, pese a que la emergencia no ha terminado

Se siguen solicitando alimentos no perecederos y agua potable

Las donaciones para afectados por el terremoto han disminuido un 70 % en el centro de acopio de la Universidad Central de Venezuela (UCV), uno de los más grandes de Caracas, según informó este 3 de agosto el profesor José Gregorio Ibarra Orellanes, director de la Escuela de Trabajo Social y coordinador de la sala situacional del centro de estudios superiores. A cuarenta días del desastre, se siguen necesitando alimentos no perecederos y agua potable para las personas en comunidades vulnerables y campamentos transitorios, especialmente en La Guaira.

“No es la misma cantidad que al inicio, ya que ha mermado mucho las donaciones. Yo creería que en la primera fase de la emergencia todos nos volcamos a donar y ahí nos dimos cuenta de que había recursos que llegaban de manera ilimitada a los refugios. En este momento no es así. De hecho los estudiantes de la Federación de Centros Universitarios casi que todos los días están haciendo videos solicitando insumos importantes para la población. Hay una preocupación latente porque seguimos viendo a la gente en la necesidad, pidiendo los recursos”, dijo Ibarra Orellanes a Efecto Cocuyo en entrevista telefónica.

Esta disminución no es nueva en la gestión de catástrofes. Después de la ola inicial de solidaridad y movilización, la contribución tiende a reducirse a medida que la tragedia deja de ser viral y no ocupa tanto los titulares. Este lunes, equipos de voluntariado y representación estudiantil en la UCV explicaron que las fases de recuperación tardan meses y que los venezolanos no deben olvidarse de las víctimas del 24 de junio. Hace tan solo una semana, el gobierno encargado reportó 107 campamentos transitorios ubicados en Distrito Capital, Miranda, Aragua y La Guaira. En estos lugares, familias enteras necesitan diferentes insumos para subsistir y su situación no cambiará de la noche a la mañana.

“La sala situacional de la UCV desde el principio hizo un mapeo de los distintos centros de acopio y campamentos transitorios que tienen Caracas y La Guaira. En función de las necesidades, salen todos los requerimientos. Ayer, por ejemplo, estuvimos en un campamento en Los Campitos, Catia La Mar. Nos invitó una organización que hace vida allá en La Guaira, ellos tenían una jornada médica y nosotros aprovechamos a llevar filtros de agua que nos donaron. Fuimos y capacitamos a la población sobre el uso de esos filtros (…) Hemos ido a Naiguatá, a Carayaca, Camuri Grande… aquí en Caracas se han atendido algunos campamentos transitorios también”, explicó Ibarra Orellanes.

Agregó que también disminuyó el número de voluntarios, en especial luego de que la UCV iniciara su asueto vacacional. Reportó además que el centro de acopio no cerrará durante las vacaciones académicas, sino que se moverá de la Plaza del Rectorado de la Ciudad Universitaria a la Facultad de Farmacias el 4 de agosto.

“Los primeros días iba mucha gente de a pie a ayudarnos tanto en logística de insumos, como en transporte. Eso ha cambiado. Las donaciones que hemos recibido estos días han sido directamente alianzas que hemos conseguido con empresas y ONG. Eso es lo que nos ha ayudado en estos días a mantener el flujo de donaciones. Las donaciones que hacen las personas de a pie han disminuido, me atrevo a decir que en 90 % y entendemos el por qué. La gente volvió a la vida cotidiana”, apuntó Luisangel Araujo, estudiante de Computación y voluntario encargado de logística en la Universidad Central.

Qué hace falta

Ibarra Orellanes insistió en que se requieren alimentos no perecederos y, sobre todo, kits de higiene personal en el centro de acopio, debido a que es lo que más rápido se agota.

“El estado La Guaira se movía mucho por el turismo y, económicamente, al ser una población que al no tener ingresos tampoco tienen como responder a sus necesidades alimentarias. La gente nos pide alimentos no perecederos. Tenemos algunos refugios cercanos y vienen personas que están en esos refugios a solicitarnos kit de higienes, porque el campamento transitorio no se le está dando este tipo de kit, que contienen crema dental, jabón, toallas de higiene menstrual. Es importante tomar en cuenta esto, porque la población necesita asearse constantemente”, apuntó el coordinador.

Ibarra Orellanes explicó que la ropa es lo que más se dona en los centros de acopio de zonas como La Guaira y El Junquito, que están llenos de prendas. En contraste, las medicinas se agotan con rapidez debido a las jornadas de atención permanente en sectores como Naiguatá, Caraballeda y Catia La Mar, por lo que la UCV busca garantizar el tratamiento médico continuo de los afectados durante varios meses.

“Tuvimos que pedir que no se donara más ropa, creo que es lo que más se dona. No solamente aquí en la universidad. Hemos hecho ciertos trabajos de campo en La Guaira y El Junquito, y nos dimos cuenta que en la gran mayoría de los centros de acopio lo que más sobra es ropa”, apuntó Ibarra Orellanes.

Araujo coincidió con Ibarra Orellanes y enfatizó que hacen falta enlatados, alimentos de mascotas e insumos para bebés.

“Pasta, harina y arroz, a pesar de que tenemos cierto volumen, se merma también rápido. Así como nos entran insumos, procuramos repartirlos de la manera más rápida y oportuna a las comunidades que estamos atendiendo. Parte de mis compañeros se encargan de estar en la sala situacional para poder mapear las zonas en las que hacen falta estos insumos. Toallitas húmedas es algo que se gasta bastante también, porque las toallitas húmedas la están utilizando para todo en La Guaira: para limpiarse la cara, para los bebés, para limpiarse las manos, se utilizan demasiado”, afirmó Araujo a Efecto Cocuyo.

Se necesita agua

Araujo recordó que el agua potable es prioritaria y de mayor rotación en un centro de acopio. La ropa o los alimentos secos admiten cierto margen de espera, pero el suministro de agua segura no. Esta no solo se utiliza para hidratación, sino para primeros auxilios, administración de medicamentos, aseo personal, entre otros.

“Hoy en día son pocas las personas que están donando agua potable. Estamos en una crisis de hidratación. Al principio recibimos mucha, pero las donaciones han mermado y hemos estado teniendo ahorita muy poca agua”, dijo Araujo.

La solicitud también responde a la crisis de acceso al agua que ha sido denunciada desde hace algunos años en La Guaira. Unicef ya había advertido a inicios de julio que el saneamiento y higiene es vital para la salud comunitaria.

“En los Campamentos Transitorios de La Guaira, donde está presente Unicef, hemos suministrado más de 20 mil litros de agua potable hasta la fecha, instalando además baños y duchas para proteger el bienestar de las familias”, apuntó la organización. No obstante, el recurso se acaba con velocidad y decenas de centros de recolección siguen solicitándolo para el 3 de agosto.

800 personas afectadas en la UCV

Al menos 800 personas asociadas a la UCV, entre estudiantes, profesores y personal, se han visto afectadas por el doble terremoto de acuerdo con datos ofrecidos por el rector Víctor Rago. Ibarra Orellanes indicó que la sala situacional también se encuentra al pendiente de estos ucevistas.

“Estamos apoyando a la comunidad ucevista que fue afectada. Constantemente estamos haciendo una confirmación, no solamente porque perdieron casas, sino cómo están, auxilio psicológico o médico que ameriten… En eso estamos”, dijo el profesor.

A pesar de la entrada en receso académico por el período de vacaciones colectivas, el voluntariado del centro de acopio de la Universidad Central de Venezuela se mantiene operativo sin establecer una fecha fija para el cese de sus labores. La prioridad sigue siendo atender a las comunidades vulnerables.

“La universidad ya entró en vacaciones colectivas, no hay una fecha prevista en la que vayamos a decir “El centro de acopio va a cerrar”. Sí entendemos que es una realidad que hay que asumir en algún momento porque nosotros tenemos que volver en septiembre a nuestra normalidad dentro de lo que cabe. Quizás poder ayudar desde otros puntos, con un perspectiva diferente, porque al fin de cuentas seguimos siendo estudiantes y tenemos que volver a nuestras clases”, puntualizó Araujo.