Advierten que rechazo internacional deslegitima a la nueva AN, pero no la anula

POLÍTICA · 8 DICIEMBRE, 2020 20:49

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Ibis Leon | @ibisL

Foto por Iván Ernesto Reyes

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Por lo menos, 45 países desconocen las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre y, por tanto, consideran que los nuevos diputados son ilegítimos. Sin embargo, internacionalistas consultados aclaran que esto no implica un respaldo automático para el gobierno interino de Juan Guaidó y tampoco anula las actuaciones del Poder Legislativo que se instalará el próximo 5 de enero de 2021.

El especialista en derecho internacional Mariano de Alba destaca que el rechazo internacional es importante porque “esa Asamblea Nacional va a empezar con una pata de la mesa coja, los diputados no van a contar con legitimidad democrática y los países van a defender el pluralismo político y la importancia de que los derechos de la oposición sean respetados en Venezuela”.

Pero advierte que la acción de la comunidad internacional tiene un límite. “Es verdad que esa Asamblea eventualmente podrá aprobar leyes y mientras (Nicolás) Maduro mantenga el control del Estado, a los países que quieran tener presencia en Venezuela no les va a quedar de otra que acatar esas leyes que sean aprobadas”, señala.

“Se va a dar una especie de tensión entre el reconocimiento a raíz de la legitimidad democrática, que no va a tener esa Asamblea Nacional, y el reconocimiento dado por el control efectivo que sí lo va a tener dentro de Venezuela y eso pudiese obligar a algunos países a tácitamente aceptar las decisiones que de ahí emanen”, agrega.

El abogado también destaca el rol de los aliados de Maduro (Rusia, Irán, China, Turquía) quienes “van a sentir que tienen mayor margen de acción teniendo a esa Asamblea Nacional controlada por el chavismo que va a poder aprobar leyes y formalizar, en teoría, algunas de las cosas que viene haciendo de facto. Les da un poco más de confianza en sus relaciones sobre todo económicas con Maduro”.

En América, la mitad del continente rechaza los comicios que se efectuaron el pasado domingo, mientras la oposición venezolana apuesta por la continuidad administrativa de la Asamblea Nacional electa democráticamente en 2015 y, por lo tanto, del gobierno interino.

Hasta la Internacional Socialista (coalición de partidos de izquierda) calificó de ilegítimos los comicios, una reacción que para De Alba “es relevante políticamente, pero marginal” en cuanto al impacto concreto que pueda tener.

Para el internacionalista Carlos Romero el escenario para enero de 2021 es incierto porque muchos de los países que rechazan los comicios del 6D no han aclarado si respaldarán al gobierno interino de Juan Guaidó. “Estamos en un momento de gran incertidumbre y las cancillerías, en su mayoría, han sido muy cautas al momento de manifestarse”.

En su opinión, las leyes y decisiones que emanen del nuevo cuerpo legislativo tendrán validez únicamente para los “amigos” de Maduro. “La mayoría de los inversionistas internacionales que no provienen de Rusia, China o Turquía ven con mucha preocupación y con el ojo cerrado las oportunidades que se puedan dar en Venezuela”.

Destaca que en Venezuela la Asamblea Nacional Constituyente aún no ha cerrado operaciones y los sectores democráticos que respaldan a Guaidó defienden el reconocimiento del Parlamento electo en 2015 por lo que afirma que “en Venezuela no hay monopolio del Poder Legislativo”.

En opinión del profesor universitario “lo que viene es un retroceso democrático”.

Gobierno interino

El abogado Mariano de Alba estima que será difícil para los países que integran la Unión Europea llegar a un consenso sobre el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. “Muchos países de Europa van a dejar entrever su posición en la práctica más que anunciarlo formalmente”, expresa.

Recuerda que aunque algunos Estados manifestaron su respaldo a Guaidó, en la práctica mantenían a sus representantes diplomáticos en Venezuela lo que les obligaba a lidiar con Maduro. Esto se hizo evidente en el estatus de algunos representantes diplomáticos del gobierno interino que no recibieron acreditación formal durante el ejercicio de sus funciones.

“Muchas de las personas que asumieron esos cargos trabajaron sin recibir dinero por mucho tiempo y evaluarán los riesgos que supone seguir para sus familiares en Venezuela si es que todavía tienen. El reconocimiento a esos funcionarios es bastante irregular, en muchos países no se les reconoce formalmente como embajadores, son figuras informales que no tienen la protección de la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas”, argumenta.

A su juicio la “posición privilegiada” de Guaidó va a perder peso y la comunidad internacional va a apostar por escuchar a más actores de la oposición y de la sociedad civil”.

Sobre la protección de los activos de la República que están en el exterior, De Alba señala que dependerá de la decisión que tomen los tribunales de cada país y menciona el juicio sobre el oro venezolano en Iglaterra y el de Citgo en Estados Unidos.

También dependerá de las decisiones que tomen las instituciones que tienen en sus manos esos activos sean bancos privados o instituciones públicas y las medidas que aprueben los gobiernos. “Es muy probable que los gobiernos o los tribunales, según sea el caso, decidan que estos activos permanezcan congelados y que ni Guaidó ni Maduro puedan acceder a ellos porque es la decisión de mayor cautela”.

¿Más sanciones?

Si bien la Unión Europea (UE) aprobó recientemente una regulación que permitirá prohibir la entrada y congelar los fondos de individuos y grupos responsables o señalados de cometer graves violaciones a derechos humanos, sin importar donde ocurrieron, y el comisionado para el centro de gobierno Leopoldo López pide más sanciones para funcionarios de Maduro, el especialista en derecho internacional considera que la UE tiene otras prioridades.

“Si algo queda patente este 2020 es que, más que disposición a seguir aumentando las sanciones personales, la prioridad de la Unión Europea es tratar de mantenerse como actor internacional que puede tener comunicación tanto con Maduro como la oposición y tratar de ampliar ese nivel de interlocución con distintos actores en Venezuela con la esperanza de que esto permita a los venezolanos solucionar la crisis. No descarto más sanciones, pero no las veo como la prioridad”, expone.