Tiempos… ¡verdad y liberación! - Efecto Cocuyo

OPINIÓN · 9 MAYO, 2019 05:32

Tiempos… ¡verdad y liberación!

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Mirla Perez | @mirlamargarita

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Tiempo de ponderar, de fijar posturas, de mirar con atención lo que nos va aconteciendo como pueblo. Ya no hay lugar para juicios ligeros. Todo lo que podamos decir está cargado de vida, porque nos la arrebataron, fuimos forzados a entregarla a un sistema que ha buscado sistemáticamente la eliminación humana como parte de su proyecto. Muchos han muertos. La vida que eliminó el chavismo demanda justicia.

¿Cómo resumo este tiempo? No hay frases que lo definan, pero el sentido que contienen la palabra sinvivir puede servirnos. Relataré varias experiencias que acontecen en uno de los lugares venezolanos en el que puede ocurrir cualquier experiencia límite: el Zulia.

Rosa, es una madre zuliana, le dice a mi hermana: “¿qué hago, a quién le doy la comida al más pequeño o al que tiene 2 años, pero está enfermo?” El niño enfermo pasó la noche sin comer y no aguanta más el hambre, porque el hambre duele, la mamá tiene que transitar el duro camino de decidir entre quién va a vivir y quién morirá. Eso es una experiencia límite.

Comienza a aparecer en nuestras vidas la dura decisión entre la vida y la muerte. Relatos sobran, pero es necesario nombrar la realidad con la palabra de quien la sufre. Me cuenta una prima: “no supe que hacer, el niño estaba muy enfermo y la mamá decidió sacrificarlo por el que tenía mayor posibilidad de vivir. Privilegió la precaria alimentación del que estaba de pie”.

Límite entre la vida y la muerte

Esta experiencia invivible e impensable hasta ahora. ¿Quién o quienes nos empujan a vivir las experiencias más inhumanas que puedan ser vividas? Estas experiencias yo no las había conocido sino hasta ahora. ¿Llegamos a ellas por casualidad?

Relatar episodios de hambre, trazar el camino de la hambruna, parece ser hoy una tarea obligada. El régimen totalitario venezolano nos está conduciendo a ello. La experiencia del límite es la experiencia de lo insoluble. De lo que no tiene solución mientras estemos a la sombra de este sistema.

Todos los días me encuentro con esta realidad en dos tonalidades. En la tonalidad de la muerte y en la tonalidad de la vida. El régimen nos mete en la tonalidad de la muerte, sin remedio, sin otra lógica que no sea la del exterminio. Para lograrlo tiene que producir el sometimiento.

Pero a la lógica de la muerte se le sobrepone la vida. No cualquier vida, la vida que se sabe en el límite, en ese frágil fragmento entre la existencia y la muerte. La vida en ese punto es la experiencia más radical, se vive como plenitud, se vive desde la certidumbre que puede no haber mañana.

La vida como móvil

Esa incertidumbre por la vida es un gran empuje, es el móvil que ha hecho que millones de venezolanos estamos en la calle todos los días protestando, en una clara rebeldía e insumisión. Es el impulso de la solidaridad, de la relación convivial, de la protección familiar, fraterna y comunitaria. Sin embargo, falla porque la pobreza es tal que ya no es solo Rosa, sino María su vecina o Carmen su comadre. La pobreza nos atrapó a todos.

Mientras que el totalitarismo busca reducirnos por la hambruna, nuestras comunidades resisten haciendo grandes sacrificios. En ocasiones pueden no evitar que el hijo enfermo de Rosa muera, pero sí pueden ofrecer una pizca de vida al otro y eso abre un mundo de esperanzas.

Si no fuera por la solidaridad tendríamos hoy en Venezuela muertos en la calle, hemos retrasado el dolor. Nuestra fuerza como pueblo nos ha ayudado a enfrentar las consecuencias de este sistema.

Acción hacia la libertad

Llegamos a este punto por la vocación totalitaria y tiránica del socialismo. Dominan. Ni gobiernan ni protegen. Someten y exterminan. ¿Cómo se puede restablecer mediante el diálogo los límites éticos de un sistema asesino? No se puede. Somos un país secuestrado, sin posibilidad de liberarnos sin la ayuda de los países hermanos. El totalitarismo desmanteló toda la estructura política y la convirtió en una plataforma para el delito.

Para que la vida renazca después de haber vivido estos momentos límites, se hace urgente superar las condiciones que nos han conducido a la muerte. Ahí viene el proceso de liberación. Acción hacia la libertad, conjunta, responsable, humanitaria. La guerra nunca es una opción, nosotros no la hemos elegido.

La salida bélica es la que ha colocado el régimen desde que esta historia empezó. Hoy requerimos ser protegidos y liberados. ¡Construimos nuestra historia!

 

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Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

 

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