Venezuela es un país sísmico atravesado por más de una docena de fallas geológicas
El geólogo Miguel Ángel Morales cree que la educación ciudadana es una forma muy importante de prevenir riesgos en esta materia

Venezuela es un país sísmico, no en vano existe un registro amplio de terremotos devastadores documentados desde 1530 y hasta el 24 de junio de 2026. Varias fallas atraviesan el territorio nacional, incluyendo una que se encuentra justo bajo el valle de Caracas. Expertos advierten que, a pesar de ello, el venezolano carece de cultura sísmica y de información que sí suelen manejar los habitantes de países acostumbrados a los movimientos telúricos.
“Desde la fundación de los primeros asentamientos coloniales en el Siglo XVI, el país ha sufrido los efectos de los terremotos. Su historia sísmica revela que durante el período 1530-2004, han ocurrido más de 130 eventos sísmicos, los cuales han provocado algún tipo de daño en varias poblaciones venezolanas”, señala la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) en su página oficial.
Especialistas en geología advierten que el sistema de fracturas en la corteza terrestre de Venezuela es sumamente complejo pero típico debido a las características que presenta el terreno además de su ubicación entre las placas del Caribe y Sudamérica. Miguel Ángel Morales, ingeniero geólogo, geotecnista y experto en gestión de riesgos, recordó que la condición del país no debería tomar a nadie por sorpresa.
“Hay que reafirmar la condición de sismicidad activa que tiene Venezuela, esa es una realidad. Es algo intrínseco por las condiciones naturales naturales que se presentan, por su geología y por estructuras que están presentes en el subsuelo. El país tiene una porción de lo que es la Cordillera de Los Andes (…) y también tenemos cadenas montañosas hacia la zona costera. Tanto eso, como el tipo de materiales que están presentes en el territorio —que tienen diversidad de orígenes y de tipo de rocas y suelo — configuran todo lo que es este contexto dentro del cual opera la sismicidad cuaternaria”, dijo Morales en entrevista con Efecto Cocuyo.
Así es el sistema de fallas de Venezuela
Aunque en Venezuela hay más de una docena de fallas, las principales y las más analizadas por los expertos son tres, que suelen liberar energía con periodicidad. Estos movimientos son tan leves que resultan imperceptibles para las personas y solo quedan registrados en los pocos sismográfos de Funvisis de como parte de la dinámica geológica normal del territorio.
“Tenemos tres grandes sistemas de fallas activas. Hablamos de sistemas porque muchas veces las personas asumen que una falla es como si fuera una calle o una línea y no. Las fallas forman más bien sistemas, es compleja su estructura y van a haber algunas secundarias”, apuntó Morales.
Generalmente en Venezuela se le enseña a la población, en el programa escolar del ciclo diversificado, sobre las siguientes fallas:
1) Falla de Boconó: Es la estructura geológica más activa y estudiada. Se extiende por unos 500 kilómetros desde la frontera con Colombia, al occidente, cruza de forma diagonal toda la Cordillera de los Andes y termina en el mar, en el Golfo Triste, en el estado Carabobo. La Sociedad Venezolana de Geólogos ya ha advertido en varias ocasiones que la mayoría de los grandes movimientos sísmicos que ocurrieron en el occidente se asocian a esta falla.
2) Falla de San Sebastián: Se extiende desde la Costa de Morón, corre de forma submarina y paralela a la línea costera del centro norte del país (Aragua, La Guaira, Miranda) y pasa justo al norte del valle de Caracas.
“Sobre la Falla de San Sebastián, la actividad quizás más importante que podemos nosotros atribuir a ella es el sismo o el Terremoto de San Narciso, que ocurrió en el año 1900, que tuvo una magnitud de 7.7 y generó hasta un tsunami a nivel local en la región costera venezolana”, apuntó Morales.
3) Falla de El Pilar: Retoma la línea de fractura en el oriente del país, extendiéndose en sentido oeste-este a través del estado Sucre, cortando el Golfo de Cariaco, cruzando Casanay y El Pilar, hasta adentrarse en el Océano Atlántico al norte de Trinidad.
“Hay otras fallas que serían secundarias que también han tenido actividad sísmica importante, como por ejemplo la Falla de La Victoria, la cual, en el año 1878, afectó y destruyó la población de Cúa en Los Valles del Tuy. Otro evento, que quizá no generó los daños de los otros que he mencionado, pero que también es reciente, es el terremoto de Tácata en el 2009”, puntualizó Morales. El experto también añadió que Venezuela está dentro de una zona limítrofe entre el contacto de dos placas tectónicas.
“Para ejemplificar esto, imagínate que fuesen grandes piezas de rompecabezas —toda la corteza terrestre está fragmentada — y que se mueven unas respecto a otras. En este caso, Venezuela se encuentra en lo que sería la frontera norte de la Placa Suramericana que entra en contacto recurrente con la Placa del Caribe. Es decir, estas dos placas están en continúa fricción, imagina que una desplaza a la otra como si cada una fuera en una dirección distinta, pero se encuentran y se rozan, debido a ello se acumula muchísima tensión y energía. Por ello cada cierto tiempo hay manifestaciones sísmicas”, explicó Morales.
Hay que apostar a la prevención y el conocimiento
“Los movimientos sísmicos no son nuevos en el país. Lo que ocurre es que en la historia reciente de los venezolanos un evento con tanta magnitud y tanta dimensión en daños no se había presentado. Ahora, incluso con réplicas que son bastante bajas en comparación el evento principal, produce bastante preocupación”, aseguró Morales.
El 13 de julio, Morris Tidball-Binz, relator especial de Naciones Unidas y pionero en la aplicación de la medicina forense, comentó en el programa especial La Conversa ARI y Con La Luz, que Venezuela cuenta con un historial sísmico constante y documentado, por lo que el Estado tiene la obligación ineludible de actuar con “debida diligencia” para garantizar la vida de la población.
Dejar de lado el cumplimiento de las normas de construcción sismorresistente o carecer de insumos básicos de emergencia es, según Tidball-Binz, una negligencia estatal que no debería quedar impune. Hasta la fecha, el Estado ha reportado al menos 5.069 fallecidos tras el doblete sísmico que golpeó a Venezuela hace tres semanas.
“Si revisas los registros de sismicidad histórica que tiene FUNVISIS publicado o los que aparecen en el Servicio Geológico de Estados Unidos, te darás cuenta que no solamente en Venezuela se produce una actividad sísmica bastante frecuente. ¿Qué quiere decir esto? Que con mucha periodicidad hay eventos de distintas magnitudes en distintos lugares, pero hay lugares donde se puede concentrar un poco más la actividad. En el caso venezolano, hacia lo que es el Oriente venezolano, hacia las poblaciones de Sucre, en el litoral central o hacia la zona andina”, dijo Morales.
Resaltó la importancia de la prevención y de la educación ciudadana. Debido a que los sismos son inevitables y destructivos por el colapso de infraestructuras, una población educada aprende a exigir y cumplir normas sismorresistentes, identifica las zonas seguras de sus hogares y domina los protocolos de evacuación para reducir riesgos.
“Tenemos que conocer el pasado. Si estudiamos la sismicidad histórica nos daremos cuenta que muchas ciudades de Venezuela ya han sufrido este tipo de eventos, pero la ciudadanía olvida muy rápido. Hay que hablar sobre la gestión de riesgos, que tiene en general tres enfoques que son necesarios que estén debidamente desarrollados en el país y que desafortunadamente no lo están. El primero de ellos es un enfoque prospectivo donde entran todos los esfuerzos que se puedan hacer en materia de prevención, regulación, planificación e inventario de recursos (…) El segundo enfoque tiene que ver con la reacción, donde estaría la respuesta nacional (…) El tercer enfoque es la gestión compensatoria, que consiste en la protección financiera de las personas mediante sistemas de seguro o fondos de reserva”, culminó Morales.
