Reviven a Giovanny Vásquez, pero bien devaluado - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 6 SEPTIEMBRE, 2016 16:37

Reviven a Giovanny Vásquez, pero bien devaluado

Texto por Laura Weffer Cifuentes

Ver más de

Laura Weffer Cifuentes

¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Cuando el ministro de Interior y Justicia de un país, de cualquier país, revela una supuesta conspiración de golpe de Estado y menciona entre sus participantes a un hombre que en el pasado fue identificado médicamente como un mitómano compulsivo, la cosa empieza mal. Muy mal.

El ministro Gustavo González López involucró en el supuesto golpe de Estado que se desarrollaría el 1 de septiembre a Giovanny Vásquez. Un oscuro personaje que mintió a diestra, y sobre todo a siniestra, durante el juicio de Danilo Anderson. Un hombre que admitió que cambiaba los nombres de los implicados a conveniencia, que firmaba actas en blanco que luego eran rellenadas por los abogados de turno. Un quita y pon jurídico que favorecía la estigmatización política de aquél 2005.

La Fiscalía, para ese momento en manos de Isaías Rodríguez, promovió a este testigo y aseguró que había visto con sus propios ojos cómo un grupo de personas habían tramado y llevado a cabo el asesinato del fiscal del 11 de abril. Una bomba debajo de su camioneta acabó con su vida el 18 de noviembre de 2004.

González López, al mencionar a Vásquez durante su alocución, señaló que estaban “conscientes de la poca credibilidad que puede generar en el colectivo venezolano, debido a su intervención en el caso pasado como testigo en la investigación del caso Anderson”. Pero aún así, lo mencionó.

Tengo que advertir que este es mi primer artículo de opinión. Soy de las que cree que los periodistas se sitúan detrás de las trincheras y desde allí están bien. Pero en este caso no se me ocurre otra manera para explicar lo que el anuncio generó.

Durante seis meses Vásquez se convirtió en una obsesión. En aquella época trabajaba en El Nacional y estaba embarazada. Mis amigos me echaban broma y me decían que si seguía así, mi hija se llamaría Yovana. Hasta un libro se publicó sobre este caso: “El testigo y sus verdades”.

Desde el primer momento que escuché a Rodríguez hablar del personaje, pensé que había una historia ahí. Estaba en el Panteón y se quejaba  de que todos los medios resaltaban que el testigo era paramilitar y nadie prestaba atención a su condición de médico-psiquiatra.

Era un buen comienzo. Entonces se inició el camino tras la pista de este elusivo camaleón. En ninguna sociedad de psiquiatría lo conocían. No estaba inscrito en el Colegio Médico. No había registro de su existencia. ¿Venezolano? ¿Colombiano? No se sabía a ciencia cierta. Ni siquiera había la seguridad de cómo se deletreaba su nombre.

Mientras, Vásquez era protegido por el Gobierno. Todas las pistas apuntaban a la existencia de una pieza fundamental en un entramado complicado. Difícil de desenmarañar, pero de mucha importancia.

Tras meses de llamadas telefónicas, fuentes encubiertas y encuentros a medianoche, la verdad salió a flote. El 20 de enero de 2006 fue publicado un artículo titulado así: Vásquez estaba preso el día de la supuesta reunión en Panamá.

Documentos colombianos daban cuenta de que el supuesto principal testigo de los planes de asesinato de Anderson, se hallaba tras las rejas el día en el que  él aseguró se habían dado los toques finales al crimen en la selva de Darién, en Panamá. ¿La razón? Suplantación de identidad. Iba a pequeños poblados haciéndose pasar por psiquiatra y recetando a inocentes enfermos, cuando en realidad escasamente tenía el título de bachiller. También era mentira que era cercano a Jorge 40, el paramilitar de moda para aquel momento. Presentaba diplomas de participación en el FBI, mentira. Su historia de vida era una imprecisión tras otra.

En noviembre de 2005, tanto Rodríguez como el actual presidente de la República, Nicolás Maduro, desestimaron la información que el gobierno colombiano proporcionó sobre Vásquez, alertando sobre el fraude. Maduro señaló que desde Bogotá intentaban  desprestigiar al testigo principal como parte de una campaña internacional para destruir a Hugo Chávez. ¿Les suena conocido? Rodríguez hasta llegó a desenterrar una ley en la que se prohibía mencionar al susodicho, so pena de cárcel.

Hoy,  10 años después, González López revive a Giovanny. Aclaró que la información que aporta en esta ocasión,en este supuesto golpe, no es de «carácter estratégico ni criminalístico». Lo que por sí no representa ningún alivio. Que por el contrario «está sindicado en la participación de hechos terroristas y eso se está investigando por separado»  y explicó que hacen la aclaratoria con una razón clara: no queremos crear confusión y  que se piense que estamos repitiendo lo que en el pasado fue objeto de tantas críticas.

El ministro reveló una conspiración en la que a Vásquez le pagarían Bs. 200.000. La verdad es que se devaluó, porque en 2005 llegó a mencionar que habría recibido 50.000 dólares por su participación en la planificación del asesinato de Anderson. Así estará la crisis. Lo que sí es cierto es que desenterrarlo del museo de las infamias no genera confianza alguna en la factibilidad de que la denuncia 22 de un presunto e incipiente golpe de Estado contra  Nicolás Maduro sea real.

Foto: archivo/Globovisión