Venezuela, Trump y el estado 51: la lectura más allá del “chiste” presidencial
Analistas coinciden que con el estado 51 Trump busca medir la opinión interna y externa sobre algunos temas

El presidente Donald Trump lo volvió a hacer. Este 12 mayo reiteró que está “considerando seriamente” hacer de Venezuela el estado número 51 de Estados Unidos. El mandatario destacó los abundantes recursos naturales del país, sobre el que ejerce un tutelaje desde el 3 de enero, tras capturar al gobernante Nicolás Maduro, y aseguró que “el pueblo venezolano lo ama”.
Trump no solo lo dijo, acompañó sus palabras con la publicación de un mapa de Venezuela con los colores de la bandera estadounidense en su cuenta de la red Truth Social que fue replicada por la cuenta de la Casa Blanca en X, lo que alimentó la polémica.
“Venezuela no es ni será una colonia de nadie. Somos un país libre e independiente”, respondió el mismo día la gobernante encargada de Venezuela, reconocida por EEUU, Delcy Rodriguez, desde La Haya.
La interina recalcó que “esa posibilidad jamás estará prevista” y que los venezolanos “aman su independencia” y seguirán defendiendo la soberanía nacional.
Más allá del chiste presidencial ya reiterado, analistas consultados por Efecto Cocuyo señalan que al mandatario republicano no sólo le gusta llamar la atención y ser el centro de polémicas, sino que muchas de sus expresiones, sean en serio o en broma, buscan medir la opinión interna y externa sobre algunos temas.
Recuerdan además que la Constitución venezolana -al igual que la estadounidense- y normas internacionales impiden la posibilidad de tal anexión, pero que con sus palabras Trump expresa que mantiene el foco sobre Venezuela a la vista de los grandes inversores.
Tampoco se descarta que con tantos “frentes abiertos” en el mundo, el mandatario busque distraer la atención con algunos temas que de vez en cuando trae a colación según le convenga.

Globo de ensayo
“La personalidad de Trump es egocéntrica, necesita que se esté hablando de él, bien o mal y lanza cosas como globos de ensayo para medir la respuesta, tanto a lo interno de EEUU como a lo externo. Lo hizo con Groenlandia -territorio autónomo de Dinamarca- hasta que se dio cuenta que no era pertinente o conveniente. Deja los temas congelados hasta que necesita sacarlos para que se hable de eso”, expresó el internacionalista Juan Francisco Contreras.
A juicio del presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela, la expresión de Trump sobre el “estado 51” responde a una estrategia similar para ver cómo fluye el tema en la opinión pública, sin dejar de verlo como una “impertinencia” que no es viable, a menos que ocurran cambios muy drásticos en la política de ambos países.
“Trump también dice que va por Cuba. Tiene muchos frentes abiertos, lo cual es complicado y peligroso. El tema de Venezuela no se ha resuelto y mientras siga pasando el tiempo tenderá a complicarse. Si no hay un gobierno estable, democratico, no se podrá avanzar. Irán es otro frente abierto, Ucrania, los países europeos con los aranceles. Trump dice cosas, lanza advertencias, pensando que puede ser posible y para medir opinión, como lo toman los países afectados”, agregó Contreras.
En marzo, tras la victoria de la selección venezolana de béisbol sobre Italia en el Clásico Mundial de Béisbol, el presidente Trump escribió en Truth Social: “¡Buenas cosas están pasando en Venezuela últimamente! Me pregunto de qué se trata esta magia. ¿ESTADO 51, ALGUIEN?”.
También ha bromeado sobre la posibilidad de postularse como candidato presidencial en Venezuela, basado en lo que aseguro, es su “alta” popularidad entre la población, según encuestas.
Objetivos tras bastidores
La polémica por el “estado 51” inundó las redes sociales con los populares memes, la fantasía de poseer un pasaporte estadounidense y posiciones, ya en serio, a favor y en contra de la anexión de Venezuela a la jurisdicción estadounidense. En estas últimas prevaleció el restablecimiento de la soberanía nacional, tras los eventos del 3 de enero, bajo un gobierno democrático, electo por el voto popular y un país independiente con buenas relaciones con otras naciones como la de EEUU.

Políticos como el diputado y excanciller, Jorge Arreaza, respaldaron la respuesta de la interina a Trump, no con palabras sino con la publicación de una Bandera de Venezuela. Otros como la exconstituyente y disidente del chavismo, Maria Alejandra Díaz, exiliada en Colombia, rechazaron y se tomaron en serio las expresiones de Trump.
“La imagen de Venezuela como estado 51 no es un chiste inocente ni una ocurrencia extravagante. Es la normalización simbólica de una idea profundamente peligrosa: que un país debilitado puede ser absorbido, administrado o rediseñado por una potencia extranjera. Es cierto que Venezuela atraviesa una tragedia histórica, que un proyecto político se desvió y destruyó instituciones, economía y tejido social. Pero ninguna crisis convierte a una nación en territorio disponible”, subrayó Díaz en la red X.
El exdiputado de la Asamblea Nacional, Ángel Medina, dice no tener certeza sobre si las expresiones de Trump son una amenaza real, una forma de presión o un juego retórico, pero considera que las posiciones y comunicaciones de uno de los hombres más poderosos del mundo no pueden tomarse a la ligera. A su juicio, detrás de las palabras de Trump sobre Venezuela se pueden esconder varios objetivos.
“El económico, expresando a inversores, a los grandes capitales, a las petroleras, que Venezuela es algo realmente importante y que está en su foco de forma constante. Algo como dejar constancia de que va a velar por reglas efectivas y claras como si se tratará de EEUU”, sostuvo.
Para efectos del debate interno en Venezuela, el también politólogo no desestima que Trump pueda medir el arraigo a la identidad nacional de los ciudadanos venezolanos y de los actores políticos y de la resistencia o no de la sociedad en la defensa de la soberanía nacional.
“Abre un debate que no es ligero y que puede mostrar mucho de lo que hoy somos o no somos como país, luego de una larga y profunda crisis. También puede tener un objetivo en la política interna de EEUU como un punto para agregar al debate del rol de este país en el mundo, pero muy especialmente en el hemisferio”, apuntó el exparlamentario.
Disolución de la República
Hasta el presidente de Colombia, Gustavo Petro, participó en la discusión en redes sociales y advirtió que la anexión de Venezuela a EEUU sería una traición a Simón Bolívar. Obtuvo respuestas como una que señaló que el chavismo traicionó al Libertador desde sus inicios en el poder y que ha estado “regalando” petróleo y cediendo la soberanía venezolana a Cuba, China, Irán.

El artículo 13 de la Constitución de Venezuela señala que el territorio nacional no podrá ser “jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aún temporal o parcialmente, a Estados extranjeros u otros sujetos de derecho internacional”.
El abogado constitucionalista Juan Manuel Raffalli enfatizó que no solo es un artículo, sino que la Constitución es la que da origen a la República en 1830, como Estado libre, soberano e independiente con sus propias autoridades. En este sentido, recalcó, el planteamiento de Trump implicaría la disolución de la República tal como la conocemos para dar paso a una República “asociada a otro Estado”.
“Pensar en esa posibilidad equivale a que no haya Constitución, otra vía sería la anexión violenta que no está contemplada y pretender someter una materia como esta a referendo en Venezuela sería inconstitucional por su objetivo y el resultado no sería vinculante. Es la vigencia de la nación lo que está en juego, no se le puede preguntar a los venezolanos si está de acuerdo o no con la disolución de la República y su reconstitución como estado libre asociado”, advirtió.
La sección tercera del artículo 4 de la Constitución de EEUU establece que el Congreso podrá admitir nuevos estados, pero que ningún nuevo Estado se formará ni se erigirá dentro de la jurisdicción de ningún otro Estado; ni se formará ningún Estado mediante la unión de dos o más Estados, o partes de estados, sin el consentimiento de las legislaturas de los estados interesados, así como del Congreso.
El Congreso, prosigue el artículo, tendrá la facultad de disponer y dictar todas las normas y reglamentos necesarios con respecto al territorio u otra propiedad perteneciente a los EEUU; y nada en esta Constitución se interpretará de manera que perjudique los derechos de los EEUU o de cualquier Estado en particular.
“Trump no puede estar hablando en serio porque todas las normas de derecho internacional, de Naciones Unidas, lo impiden. La Constitución de EEUU lo impide, el principio general son 50 estados y para que ocurra una anexión tienen que darse pasos que no vulneren el derecho interna
cional. Trump lo sabe pero da esas declaraciones para evitar otros temas delicados sobre Venezuela, le genera la ventaja del ruido y mide su popularidad”, señaló.
Democracia e independencia
Los consultados coinciden en reflexionar que los venezolanos quieren un cambio y que, a pesar de la desesperación por los bajos sueldos y años de persecución política, favorecen la vía de elecciones libres como camino para mejorar la calidad de vida y la defensa de la soberanía nacional, sin el tinte del chavismo en el poder.
“EEUU no puede tomar un país como Venezuela ni militarmente. En Afganistán, trataron de normalizar la situación pero tuvieron que salir de ahí porque el costo era muy alto, además del rechazo del pueblo de EEUU. Tampoco veo posible que los propios venezolanos pidamos la anexión para perder la soberanía que tanto nos ha costado, ni que el debate trascienda”, señaló Contreras.
De allí que, indicó el internacionalista, la tutela de EEUU sobre Venezuela no puede ser permanente y que la actual situación debe conducir a una transición democrática, conservando la cooperación entre ambos países en áreas como la económica.
“Anexar a Venezuela tiene implicaciones superiores sobre Latinoamérica, el futuro de la paz en la región, los equilibrios militares, económicos y sociales; tendría un impacto brutal y reacción gigante de la región. Otra explicación sobre por qué no es posible, podría estar en la posición de los venezolanos y su defensa de la historia, la identidad y el gentilicio, que por más golpeado que se encuentre sigue con fuerza en la conciencia social. Ser los herederos de Bolívar todavía juega un papel importante en nuestra identidad”, añadió Medina.
