"Venciendo todos los temores vine a levantar mi voz", educadora en el Día Mundial de los Docentes - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 5 OCTUBRE, 2020 20:48

“Venciendo todos los temores vine a levantar mi voz”, educadora en el Día Mundial de los Docentes

Texto por María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin Fotos por Iván Reyes | María Victoria Fermín

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En medio de la protesta de docentes este lunes 5 de octubre, en las inmediaciones de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) en Caracas, estaba Carmen Aponte, de 61 años de edad.

Usaba guantes plásticos transparentes, un tapabocas quirúrgico y lentes oscuros. Además, vestía una camisa con las palabras “carrera docente” y un dibujo de un ataúd, prenda que tiene desde hace más de 10 años en reclamo al incumplimiento de la Ley del Ejercicio de la profesión en Venezuela.

“Venciendo todos los temores vine en este Día Mundial de los Docentes a levanta mi voz. La situación que estamos viviendo es muy compleja”, dijo a Efecto Cocuyo la educadora, jubilada tras 28 años de servicio.

"Venciendo todos los temores vine a levantar mi voz", educadora en el Día Mundial de los Docentes

Docente jubilada, Carmen Aponte

Aponte fue profesora de Castellano, hizo dos posgrados y ocupó un cargo de coordinación; en la actualidad le pagan 5 dólares al mes. “Si no fuera por mis hijos que están fuera (del país) y hacen sacrificios para ayudarme no pudiera comer”, aseguró. La última quincena le alcanzó para un pan, medio cartón de huevos y 250 gramos de queso.

Acudió a la manifestación, además, porque considera que no hay condiciones para retomar actividades. Aseveró que el Estado no le garantiza al gremio el derecho a la vida y lamentó que por la pandemia del COVID-19, cada vez se agrande la brecha entre los que tienen recursos para acceder a la educación a distancia y los que no.

"Venciendo todos los temores vine a levantar mi voz", educadora en el Día Mundial de los Docentes

Entre la multitud también estaba Marbelis Ortega, de 34 años de edad. Egresó hace tres años como docente del Colegio Universitario Fermín Toro y es educadora en un plantel del Gobierno del Distrito Capital.

Relató que tres meses después de decretarse la cuarentena en el país tuvo que iniciarse en el comercio informal para poder mantener a sus dos hijos.

 

La maestra de quinto grado ahora vende toallas sanitarias, desodorantes, globos de fiestas y otros productos. Indignación es lo que siente por su sueldo de 1.600.000 bolívares al mes. Retó al ministro Aristóbulo Istúriz a vivir con su salario.

Maestra Marbelis Ortega

“Toda la vida he criticado la indolencia, tengo que ser parte del cambio. Este malestar tengo que expresarlo”, explicó la profesora de educación comercial en media general, Katiuska Russo, sobre su presencia en la protesta este lunes.

Con 20 años de experiencia quincenalmente le depositan Bs. 600.000. Lamentó que su hijo que está en la universidad tuviera que buscar empleo para que ambos subsistan. Lo logra porque también da clases en un colegio privado y hace “tigritos”, como se les dice a los trabajos a destajo.

Sobre la educación a distancia señaló que desde el pasado 1° de octubre, cuando iniciaban las actividades para bachillerato, no ha podido estar en contacto con sus alumnos. “El servicio de Internet en El Junquito es terrible”, dijo y señaló que hace 10 años que en el plantel donde trabaja no sale agua del grifo.

Estimó que apenas con 5 % de sus estudiantes tuvo interacción el año escolar pasado. Aun así, hubo que aprobarlos a todos. “Eso es mentir para abultar estadísticas como quiere el gobierno”, expresó.

Este lunes, los docentes no estuvieron solos en su reclamo por condiciones para educar, incluyendo un salario justo.

Trabajadores del sector salud también se hicieron presentes, llevaron pancartas y gritaron consignas. Además, se sumaron algunos otros empleados de la administración pública, incluyendo profesionales del sector universitario.

La protesta había sido convocada inicialmente a las 9:00 a.m. para la plaza Morelos en Bellas Artes, pero el área fue tomada por civiles afectos al oficialismo, también llamados colectivos, que impidieron a la multitud concentrarse en el lugar. Por eso, los docentes se desplazaron una cuadra más arriba, diagonal a la CTV.

Ante la mirada indiferente de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), esos mismos colectivos pasaron en moto entre los manifestantes en al menos dos ocasiones.

“No quiero un país así para mis hijos ni estudiantes. Por eso estoy aquí”, dijo la profesora de historia jubilada, Nelly Parra, cuando pasaron los motorizados. Ella contó que la pastilla para la tensión que necesita cuesta Bs. 3.000.000 y eso es lo que ella gana al mes al sumar su pensión y jubilación.

Otra educadora retirada denunció a Efecto Cocuyo que al menos cinco centros asistenciales que trabajaban con el seguro ya no lo hacen. Además, al llamar a los números de atención del sistema integral de salud y de servicios funerarios del Ministerio de Educación, casi siempre cae ocupado y no contestan.

“Los docentes de Venezuela exigimos un salario digno, un salario justo. Ya estamos cansados de tantos atropellos por parte del gobierno, de burlas, de vejación, de todo tipo de abusos”, aseveró Mayra Figueroa desde la plaza Caracas, en el centro de la ciudad, donde también se concentraron un grupo de educadores.

Docente Mayra Figueroa. Foto: Iván Ernesto Reyes

Este lunes 5 de octubre en los estados Miranda, Vargas, Aragua y Bolívar el gremio también salió a las calles para reclamar reivindicaciones salariales y laborales.