Del deslave de 1999 al terremoto de 2026 en La Guaira: reflexiones de Rogelio Altez en ocho claves

Las autoridades ignoraron los hallazgos de un informe de una asesoría japonesa tras el deslave de 1999 en La Guaira

Del deslave de 1999 al terremoto de 2026 en La Guaira: reflexiones del antropólogo Rogelio Altez en ocho claves
El experto habló del desmantelamiento de Funvisis

El antropólogo y profesor del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla, España, Rogelio Altez, es autor de “Historia sin memoria: la cotidiana recurrencia de eventos desastrosos en el estado Vargas-Venezuela”. 

En entrevista con Efecto Cocuyo, el uruguayo de nacimiento que a los 16 años se mudó al país y vivió muchos años en La Guaira, fue lapidario sobre lo que dejó de hacerse en el litoral central luego del deslave de 1999 y que pudo haber evitado la magnitud de los daños del doblete sísmico del 24 de junio. 

Repasemos los planteamientos del experto en claves: 

Como si no se hubiese hecho nada

Para Altez resulta inexplicable la similitud de las afectaciones por el deslave de 1999 y por los terremotos de 2026. Como si no se hubiese hecho nada para evitar una próxima catástrofe.

“Hoy, la ingeniería forense tiene el deber de interrogar a esos edificios para saber hasta qué punto estaban fuera de norma o si la norma misma era una simulación que no preveía esa enorme descarga de energía sísmica en esta región del Caribe. Esta ocupación histórica y desordenada del suelo aluvial -prosigue Altez- no sólo preparó el terreno para la tragedia física, sino que dejó pendiente una evaluación técnica profunda sobre la resistencia real de lo construido”.

Asesoría japonesa a la gaveta

Tras el desastre de Vargas en 1999, Venezuela recibió ayuda calificada de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional, señala el experto, a partir de lo cual, decenas de investigadores, entre los que estaba incluido, produjo un informe sobre prevención en el área metropolitana de Caracas y el litoral central. Fue entregado directamente, aseguro, en manos del presidente Hugo Chávez.

“No se hizo nada. Ese informe fue a dar a un cajón y nada más. Así pues, las autoridades ignoraron dos hallazgos esenciales: la inconveniencia de erigir construcciones en  los cauces de los ríos y la necesidad de adoptar rigurosas normas de diseño sismo-resistente en atención a la condición aluvial de los suelos de la franja costera, amplificadora de las ondas sísmicas”. 

Retorno no controlado 

Altez también reflexionó sobre la ausencia de una política consistente para evitar el retorno masivo y descontrolado de personas a Vargas luego del deslave. A los reubicados en otras zonas del país no se les dotó de fuentes de trabajo, solo de viviendas. 

Más temprano que tarde, dijo, sobrevino el retorno, tan masivamente como el desalojo. Se trataba de no reproducir las condiciones de vulnerabilidad.

En la rehabilitación del litoral han sido determinantes las decisiones políticas, los intereses del gobierno basados en negocios con ciertos capitales. Lamentablemente, esos intereses se colocan por encima de la reproducción y, en algunos casos, del incremento de los riesgos para la población”. 

Desmantelamiento de Funvisis

El experto señaló como otro gran error, el desmantelamiento de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) que tuvo una época dorada en los años 90, con experticia y conocimiento acumulado que puso al país a la vanguardia regional. 

“Pero la deriva política convirtió a Funvisis en un chiringuito al servicio del gobierno. Tras la buena gestión de Nuris Orihuela en la presidencia, el desmantelamiento técnico del organismo fue sistemático. Se perdió la masa crítica de investigadores y el conocimiento dejó de ser la base de las decisiones para ser reemplazado por la propaganda política. Hoy, esa pérdida de talento es una de las causas estructurales de la mortalidad en el desastre de 2026”

Misión Vivienda

En 2019, cuando se conmemoraron 20 años del deslave en Vargas, Altez advirtió: “El gobierno ha multiplicado las condiciones materiales y simbólicas del riesgo, a través de prácticas clientelares como  el repoblamiento del litoral central con urbanismos construidos por la Misión Vivienda Venezuela sobre los cauces de ríos y quebradas. Esto da cuenta de la pretensión oficial de olvido sobre un evento que, en términos históricos, se podría decir que apenas ocurrió ayer”

Los hechos confirmaron las advertencias: varios de los edificios construidos en Caraballeda para alojar a los damnificados de la vaguada de 2010 colapsaron con los terremotos del 24 de junio de 2026. Los que se mantuvieron en pie quedaron inhabitables.

Efectos de las vaguadas no atendidos

El experto sumó otros factores. Las obras de control hidráulico que se construyeron en las cuencas afectadas por la tragedia de 1999 fueron destruidas o quedaron inservibles durante las vaguadas de 2005 y 2010. Y  así permanecen porque no han sido rehabilitadas.

De todos los sistemas de control de cauces, solo funciona uno (el de columnas altas en Punta de Mulatos), y eso a duras penas. El resto fue tragado por la selva o el sedimento por falta de mantenimiento. Un ejemplo es la represa en La Llanada (Camuri Chico), construida por debajo de la cota de inundación del evento de 1999. Es decir, se construyó una presa ignorando el nivel que ya sabíamos que el agua podía alcanzar”, dijo

¿Cómo se rehabilita La Guaira?

Para la rehabilitación de La Guaira, sostiene el antropólogo, hay que atender los buenos estudios técnicos que se han hecho sobre el litoral. El hecho de que sea una zona sísmica y haya una amenaza recurrente de aludes, recalco, no significa que ahí no se pueda vivir. Sobran las experiencias en el mundo de zonas con mayores amenazas que se mantienen en pie.

“En el reordenamiento del territorio están comprometidos todos los derechos humanos. Para la rehabilitación de La Guaira hay que pensar prioritariamente en la red hospitalaria, en universidades y en fuentes de trabajo. El litoral ha estado históricamente sujeto a dos principales  fuentes de trabajo: el puerto y el aeropuerto. En condiciones políticas como las de Venezuela, ambas son fuentes de trabajo directamente determinadas por una relación clientelar”.

Advirtió que hay una inmensa cantidad de gente en condiciones de  pobreza, de marginalidad o de falta de oportunidades. Muchas personas se suman a la lógica económica del balneario y forman parte de la economía informal (viven de vender comida en la playa, de cuidar vehículos, de  alquiler de toldos)

Preservar la dignidad 

Otro aspecto doloroso que debe atenderse, de acuerdo con el experto, es la precisión de las muertes ocurridas durante la catástrofe y ello requiere de capacidad institucional.  

“La precisión de muertes durante la tragedia de 1999 en Vargas no fue asumida como una tarea gubernamental. En vez de ello, se mostró una capacidad de confundir, diciendo una veces  que los fallecidos habían sido 25.000 y otras veces que fueron 50.000”. 

En lo inmediato, la precisión del número de víctimas es clave para la recuperación de los restos de las personas muertas, particularmente de las que quedaron atrapadas entre escombros. El Estado tiene la obligación de recuperar, identificar y entregar a sus familiares  los cuerpos de los fallecidos

Según cifras oficiales, hasta este 4 de julio, las víctimas fatales de los terremotos que afectaron principalmente zonas de La Guaira como Caraballeda y Playa Grande, alcanzan 2.954; 16.592 heridos y 16 mil 309 damnificados. El jefe del Parlamento, Jorge Rodriguez, informó además que 6.42 personas han sido rescatadas con vida, hasta el sábado 4 de julio. 

Naciones Unidas estima 50.000 desaparecidos, además de donar 10.000 bolsas para cadáveres. 

“El número de muertes no puede ser la escala del desastre. Sin embargo, sí es importante para la construcción de memoria”, dijo Altez