Colapsa red sísmica venezolana: Raúl Estévez analiza el impacto y propone soluciones para el país
De 300 estaciones sismológicas a Funvisis le quedan menos de diez

Venezuela pasó de estar a la vanguardia regional en sismología a perder alrededor de 98 % de sus estaciones sismológicas en poco más de 50 años, advirtió este 3 de julio el geofísico Raúl Estévez, fundador del Laboratorio de Geofísica de la Universidad de los Andes, a Efecto Cocuyo. La falta de puntos de monitoreo coincidió con la poca preparación nacional y la inexistencia de un plan de contingencia, factores que terminaron por convertir el doble terremoto del 24 de junio en una de las peores tragedias de la historia nacional reciente.
“El país llegó a tener una infraestructura en materia de detección, de sismología, muy sólida. Una de las mejores de Sudamérica. La red nacional llegó a tener cientos de estaciones sismográficas en todo el territorio —entre 250 y 300 —, hoy a Funvisis le quedan menos de diez (…) Cuando yo estaba en la dirección del Laboratorio de Geofísica de la ULA nosotros manejábamos una red para el Occidente de Venezuela con 25 estaciones telemétricas que iban desde el Táchira hasta el sur del Zulia”, explicó Estévez, quien también fundó la Red Sismológica de los Andes Venezolanos (RedSAV).
De acuerdo con cifras oficiales, el doblete sísmico registrado en Venezuela dejó un saldo de 2.595 muertos y 12.400 heridos contabilizados hasta la fecha. Estévez señaló que el Estado venezolano no debe esperar a que ocurran catástrofes naturales para crear protocolos contra crisis. El especialista comparó al país con una persona afectada por problemas cardiacos que no actúa para atender la enfermedad: el corazón va a seguir latiendo por un tiempo, pero un día fallará y el paciente habrá perdido la oportunidad de prevenir el infarto.
“Hay que actuar durante todo el año. Tenemos que estar permanentemente sobre estos problemas. En los últimos 20 años más que trabajar en sismología o geofísica, he trabajado en gestión de riesgos naturales y socio-tecnológicos, porque el gran drama nuestro no es que necesitemos conocimiento para enfrentar estas calamidades, porque nosotros desde hace 40 y 50 años venimos estudiando estas cosas y hemos hecho propuestas en detalle. El gran problema es que el Estado y la población utilicen ese conocimiento”, dijo categórico Estévez.
Desde los años 70, después del terremoto de Caracas de 1967, decenas de estudios se han presentado a los distintos gobiernos nacionales. En los últimos 15 años, ya durante la gestión del chavismo, la comunidad académica de universidades como la UCV, ULA y USB ha presentado varios lineamientos para un programa de reducción del riesgo sísmico en Venezuela. Además, hay un archivo de los múltiples trabajos presentados en distintas fechas por profesionales en la materia.
En términos generales, el país no falló en la producción del conocimiento o información sobre los sismos y sus consecuencias: su gran error fue la falta de continuidad y financiamiento para ejecutar las iniciativas planteadas.
Estévez recordó que el terremoto no es un evento aislado, porque los expertos en sismología esperaban que un movimiento telúrico de gran magnitud ocurriera en el Occidente venezolano. Sin embargo, a pesar de las múltiples insistencias y proposiciones al Estado venezolano para mitigar el impacto de un evento como este, no hubo una respuesta ni asignación de recursos a las instituciones responsables para evaluar el asunto.
Dónde está la prioridad
“Hay detalles del evento, de cómo se inició: hay discusión científica. Ocurrieron cosas muy inusuales que se están estudiando en este momento que no son necesarias ni particularmente útiles para lo que tenemos que estar haciendo, que es rescatar y reconstruir. Pero sí van a ser muy determinantes para lo que nos viene en un futuro”, afirmó Estévez.
Explicó que las tareas prioritarias en Venezuela son en esencia cuatro: rehabilitación, prevención, mitigación y preparación. Lo inmediato consiste en levantar los servicios públicos esenciales como el agua, luz, telecomunicaciones, vías de transporte y hospitales.
“Más que en las edificaciones hay que pensar en las líneas vitales: suministro de agua potable —las tuberías se rompen—, la electricidad y las telecomunicaciones: es importantísimo que la gente se pueda comunicar. Todas estas líneas hay que evaluarlas a ver en qué estado quedaron y por supuesto atender a la población”, dijo.
Una vez superada la emergencia, el siguiente paso indispensable es la evaluación técnica. Es decir, un trabajo donde los expertos identifiquen las fallas de las estructuras dañadas para proponer soluciones urbanas seguras. Para ello, se pueden utilizar como guía los diagnósticos previos que la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat ya ha realizado en ciudades como Valencia y Coro, por ejemplo. No se trata de volver a levantar edificios donde antes los había, dijo Estévez.
“Necesitamos también muchos especialistas certificados. La idea es que no cualquier ingeniero civil puede opinar libremente sobre estas cosas. Tiene que tener un entrenamiento para una evaluación post sísmica de las edificaciones y eso es lo que está haciendo el Colegio de Ingenieros”, agregó.
En la fase de mitigación es necesario aceptar que es imposible evitar el 100% de los daños en caso de sismo, por lo que el objetivo es disminuir la gravedad del impacto, tanto en pérdidas humanas como económicas. Va de la mano con la preparación, el paso final, cuya meta es educar a la ciudadanía. Para ello se deben reactivar simulacros de evacuación constantes en escuelas y empresas, trazar rutas de escape claras en las calles, equipar a los cuerpos de rescate y contar con suficientes suministros de emergencia.
“No podemos evitar los terremotos, pero podemos tomar medidas que disminuyen dramáticamente el impacto que tienen. Eso hay que hacerlo antes, para tratar que una emergencia no se nos convierta en desastre como ahora”, dijo.
Recuperar la red nacional de sismografía
No es un secreto que muchas de las infraestructuras en Venezuela han colapsado en los últimos 20 años, lo que ha desmejorado la calidad de vida de la población de forma veloz. Desde el sistema hidroeléctrico que opera al borde de su capacidad hasta los centros de salud gravemente deteriorados que hoy apenas pueden atender a miles de heridos por el terremoto. La red nacional de sismografía pasa a engrosar la lista de lo que se debe recuperar a corto plazo en el país.
Las estaciones sismológicas sirven para detectar, registrar y analizar las vibraciones del subsuelo en tiempo real, algo que permite a las autoridades calcular el epicentro y la magnitud de un terremoto para desplegar equipos de rescate con precisión. Asimismo, sus mediciones continuas aportan los datos científicos para que los ingenieros civiles diseñen códigos de construcción sismorresistente adaptados a cada tipo de suelo.
“No es exactamente culpa de Funvisis que no existan estaciones, lo que hay es una falta de asignación de recursos. Hay que recuperar la red nacional de sismografía porque son importantísimos los datos para precisar detalles. El sector del conocimiento ha hecho su trabajo muy bien. Ha respondido a las preguntas de cómo pasa esto, por qué pasa, qué características tiene y qué hay que hacer al respecto. Lo que hace falta ahora es gobernanza”, concluyó Estévez.
