Excongresista David Rivera es condenado a 10 años por lobby secreto a favor de Maduro
Lloró y suplicó al tribunal: “No merezco morir en prisión”

El excongresista estadounidense David Rivera fue sentenciado este viernes a 10 años de prisión federal por su participación en una campaña de cabildeo secreta de 50 millones de dólares en favor del gobierno de Nicolás Maduro.
Rivera, quien representó a Florida en el Congreso y es amigo de larga data del secretario de Estado, Marco Rubio, recibió la condena en un tribunal federal del centro de Miami.
Un jurado lo había declarado culpable en mayo de todos los cargos tras un juicio de siete semanas. Desde entonces permanecía detenido sin fianza.
El exlegislador enfrentaba una pena máxima de hasta 60 años y una posible orden de decomiso de bienes por 20 millones de dólares. Los fiscales lo acusaron de no registrarse como agente extranjero ante el Departamento de Justicia y de conspiración para cometer lavado de dinero.
Según la acusación, Rivera y la consultora política Esther Nuhfer, también condenada, trabajaron de manera encubierta entre 2017 y 2018 para el gobierno de Nicolás Maduro a través de un contrato multimillonario firmado con la empresa de Rivera. El objetivo era influir en la política de la primera administración Trump hacia Venezuela y suavizar las sanciones, utilizando contactos republicanos sin revelar el vínculo con una filial estadounidense de la petrolera estatal PDVSA.
El fiscal de Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, Jason A. Reding Quiñones, calificó la conducta de Rivera como una traición a la comunidad del sur de Florida, integrada en gran parte por personas que huyeron de regímenes comunistas. “Vendió su reputación a los comunistas para satisfacer su codicia”, afirmó.
La defensa sostuvo que Rivera actuó de buena fe y que su trabajo tenía como fin desplazar a Maduro y atraer a empresas como ExxonMobil a Venezuela, argumentando que se trataba de actividades comerciales exentas de registro como agente extranjero. El jurado rechazó esa versión.
Además de la condena de prisión, se ordenó el decomiso de propiedades de Rivera en Doral y los Cayos de Florida.
Antes de conocer la condena, Rivera hizo un emotivo llamado a la clemencia este viernes durante su vista de sentencia, en la que habló sobre su trayectoria política, su trabajo con líderes de la oposición venezolana y su diagnóstico de cáncer.
Entre lágrimas, Rivera dijo ante el juez que desde joven había “soñado con convertirse en periodista deportivo”, pero que su vida cambió mientras estudiaba en Florida International University.
“No merezco moror en prisión”, clamó a la juez.
Contó que su madre insistió en que leyera Against All Hope, un libro sobre un preso político que pasó más de dos décadas encarcelado en Cuba. Rivera dijo que esa lectura lo llevó a cambiar su carrera universitaria a ciencias políticas.
Tras graduarse, explicó, comenzó a trabajar con el líder del exilio cubano Jorge Mas Canosa y participó en causas relacionadas con los derechos humanos y la promoción de la libertad en Cuba, incluso a través de TV Martí.