Niños venezolanos en EEUU: cómo prepararlos ante riesgo de separación familiar por ICE  

Un plan familiar puede ayudar a disminuir el miedo en los más jóvenes

Hace una semana el hijo de ocho años de Rebeca Castillo* hizo una consulta corta en el buscador de una inteligencia artificial: “¿Qué es la deportación y le puede pasar a mi mamá o a mí?”. La respuesta que recibió fue casi didáctica y de alguna forma intentaba sonar optimista, pero no aclaraba todas sus dudas. El niño decidió entonces preguntar directamente a su madre y a su tía, con quienes vive desde hace siete años en Austin, en la región central de Texas, al sur de los Estados Unidos.

Antes residían en Los Ruices, municipio Sucre del Área Metropolitana de Caracas, en Venezuela, pero el pequeño no tiene ningún recuerdo de ello.

“No le había hablado demasiado de ese tema a mi hijo, porque no quería traumarlo. Ese era mi temor entonces le dije lo necesario. Que ya no podíamos salir como antes, que no le abriera la puerta a nadie, que se aprendiera mi número y el de mi hermana. Cuando me preguntó que si nos iban a deportar lo primero que pensé fue en no prestarle más mi celular, porque estoy segura de que está viendo contenido de ICE y lo que le pasó al muchacho que estaba haciendo delivery, al que le metieron un tiro. Eso salió en todos lados, hay como mil videos de eso en TikTok. ¿Y qué le dije? Que no, pero es que ¿cómo le digo que esté tranquilo si yo misma estoy asustada?”, contó Castillo, de 34 años, asociada de ventas de profesión, en entrevista telefónica con Efecto Cocuyo.

Rebeca asegura que ha adelgazado al menos cinco kilos en un mes debido al estrés por las noticias sobre las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hacia los migrantes. Intentar aparentar calma en casa se ha vuelto una tarea complicada. Frente a una situación que cada vez se recrudece, la psicóloga venezolana Lila Romero aconseja a los padres y representantes preparar emocionalmente a los niños en caso de que ocurra una emergencia, como la aprehensión de uno de los adultos de la familia por parte de autoridades migratorias.

“Las personas experimentan más terror, mucha más ansiedad, mucho más pánico en las calles que en los centros de detención. La gente está peor afuera imaginándose que le va a pasar (…) han convertido sus casas en cárceles, están aterrorizados allí, están imposibilitados a vivir su vidas normales. El miedo es generalizado en las familias y, por supuesto, al estar así los padres, automáticamente, los niños y adolescentes van a estar atemorizados. Hay una tensión de mamá y papá, hay una sobrevigilancia, un estado de alerta constante que los afecta a ellos”, explicó Romero vía WhatsApp, desde EEUU, donde este año fue arrestada por ICE y pasó más de tres meses en el centro de detención de Bluebonnet, en Anson, también en Texas.

La psicóloga indicó que las redes sociales pueden amplificar el miedo que sienten las familias, en especial entre los más pequeños. Asimismo, este 1 de octubre, Human Rights Watch (HRW) alertó que ha crecido la angustia en niños y niñas frente al aumento de las detenciones migratorias. Romero afirma que es prioritario tener conversaciones honestas con los menores de edad para ayudarlos a procesar los sentimientos que puedan experimentar en el contexto actual. Además, los padres deben desarrollar un plan de contingencia que todos en el hogar sean capaces de seguir.

“Las investigaciones en materia de salud pública han demostrado que la separación familiar, o el temor a que se produzca, puede tener consecuencias muy diversas para los menores, como estrés, ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y cambios de conducta”, advirtió HRW en un artículo publicado en su web oficial y firmado por Margaret Wurth, asesora sénior de la División de Derechos de la Infancia. La organización también advirtió que más de 540.000 personas han sido deportadas desde que comenzó el segundo Gobierno de Trump en enero de 2025.

Dinámicas que cambian

El hostigamiento de ICE altera por completo la dinámica de comunidades enteras. En Doral, en Miami-Dade, la alcaldesa Christi Fraga contó a finales de agosto que madres migrantes utilizan el servicio de Uber para enviar a sus hijos a la escuela por temor a ser arrestadas. En distintos estados, sobre todo donde reportan mayor número de redadas, niños y adolescentes comienzan a faltar de manera intermitente a escuelas, guarderías y actividades extraescolares.

“Esa es una realidad. Tengo una amiga que le prohibió a su hija salir después de la escuela. Es de la escuela a la casa y de la casa a la escuela. Ya ni siquiera salen los fines de semana. Esto es horrible, yo a mi hijo ya no lo quiero llevar ni a la esquina, porque me da miedo que me vayan a agarrar frente a él o que él vea cómo agarran a otra persona. He pensado en irme del país, tal vez ir a Europa, pero veo las noticias y no es que aquello sea fácil. Regresar a Venezuela no es una opción, allá no nos queda nadie. No tenemos ni casa dónde llegar, yo vendí todo para poder venirme acá con un colchón (ahorros)”, apuntó Castillo, quien en Caracas trabajaba como contadora.

Aún recuerda el pánico que experimentó cuando las noticias informaron sobre el caso de Wilber Garcés Pérez, migrante venezolano herido de bala en la espalda por un agente de ICE el 20 de septiembre en Austin. Fue como una bofetada, describe Rebeca. Desde ese instante duerme aún menos. Las detenciones se han disparado: la cadena de CBS News reportó el 27 de agosto que se incrementaron hasta 976% en Jacksonville, Florida, y 244% en El Paso, en el estado de Texas. De hecho, de las diez ciudades en Estados Unidos con los mayores aumentos porcentuales en arrestos de ICE, siete de ellas se encuentran en el sur del país.

“Nadie puede adivinar el futuro. Entonces lo importante es tener la preparación como familia, si hay adolescentes saber dónde están las claves de los bancos, cómo se hacen los pagos, cuáles son los documentos legales o qué pasará con el alquiler en caso de una emergencia. Si los hijos son pequeños, los padres deben buscar ayuda. No tienen que trabajar esto solos. La ayuda está disponible, es accesible y necesaria. Esto no solo se trata de la salud mental de los adultos, sino la de los niños porque ellos no tienen ni la capacidad, la autonomía o independencia para buscar el apoyo por sí mismos”, explicó Romero.

La Red Nacional de Estrés Traumático Infantil de Estados Unidos (NCTSN por sus siglas en inglés) señala en su página oficial que el cerebro de los niños, niñas y adolescentes necesita previsibilidad. Tener conocimiento de dónde se guardan los papeles, quién recoge al menor en la escuela, qué vecinos o familiares forman parte de la red de confianza pueden contribuir de forma significativa a disminuir el miedo en hogares migrantes.

“El niño necesita un adulto regulado que se haga cargo de su preparación. Es importante que sea mamá o papá que les diga: “Amor, si esto me llegara a pasar yo voy a estar bien, este proceso lo vamos a resolver, yo ya te dije cómo van a funcionar las cosas si yo no estoy aquí”. El niño debe saber lo que tiene qué hacer. Mamá y papá deben estar regulados y entender que hay solo dos escenario: me pasa o no me pasa”, agregó Romero.

Herramientas para padres

La NCTSN recomienda que los cuidadores eviten los discursos abstractos o detalles muy gráficos y utilicen recursos adaptados a la edad cuando se trata de hablar con niños, niñas y adolescentes. Hay que validar sus emociones sin alimentar la angustia y para ello es necesario escuchar con atención qué les preocupa. Especialistas también sugieren limitar el uso de redes sociales y de contenido relacionado con las redadas de ICE a los menores de 13 años.

El Centro de Recursos Legales para Inmigrantes (ILRC por sus siglas en inglés) preparó guías completas sobre las precauciones que las familias pueden tomar en Estados Unidos. Parte de una estrategia efectiva es buscar asesoría psicológica y legal en la ciudad donde actualmente se reside, además de dejar todas las instrucciones siempre por escrito:

“Es importante tener un plan para que un adulto de confianza pueda cuidar a su hijo si usted no puede hacerlo (…) Asegúrese de anotar cualquier condición médica que tenga su hijo, cualquier medicamento que tome, así como la información del médico y del seguro médico. Guarde una copia de esta información en su archivo de documentos importantes. Entregue una copia a la escuela de su hijo y al adulto que designe para cuidar de su hijo. Dígale a su hijo dónde encontrar esta información si usted no está cerca”, añade el ILRC.

La organización asegura que un buen archivo de documentos debe contener los siguientes: pasaportes, actas de nacimiento, certificado de matrimonio (si aplica), cualquier orden de restricción vigente (si corresponde), permisos de trabajo, licencia de conducir u otras identificaciones, tarjeta de Seguro Social o número ITIN (Identificación Personal del Contribuyente), registros de nacimiento de hijos nacidos en EEUU (si corresponde), información importante de los niños, números de emergencia y contactos clave.

Vale la pena recordar que, ante una detención sorpresiva por parte de ICE, los menores nacidos en EEUU que son ciudadanos o aquellos con procesos pendientes enfrentan el riesgo de quedar bajo la custodia del sistema de bienestar infantil si los padres no han dejado arreglos previos.

*Los nombres de los entrevistados han sido modificados por su seguridad