Venezolana Robeilys Peinado debuta por segunda vez en unos Juegos Olímpicos

DEPORTES · 1 AGOSTO, 2021 10:05

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Andrea Herrera y Cándido Pérez

Foto por Oscar Muñoz B – COCh

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Robeilys Peinado ha estado en dos ocasiones en los Juegos Olímpicos, pero será en Tokio la primera vez que intente rebasar el listón del salto con pértiga. En la anterior ocasión, en Río de Janeiro 2016, la garrochista sufrió una peligrosa lesión en una mano, durante un entrenamiento pocos días antes de la competición.

Como atleta, Peinado inició su participación en el deporte en la gimnasia, pero su desarrollo corporal la obligó a cambiar de disciplina y fue entonces captada por el exgarrochista Carlos Faneith -recientemente fallecido como consecuencia del COVID-19- quien la encaminó por la senda del atletismo, donde ha cosechado no pocos triunfos.

El más importante en sus inicios fue en el campeonato mundial de la categoría menor en 2013, cuando subió a lo más alto del podio de los mejores, en competición celebrada en Ucrania, donde se escucharon los acordes del “Gloria al Bravo Pueblo”, luego de su salto de 4,25 metros. Tenía entonces 15 años.

Envuelta en el tricolor nacional, la caraqueña del sector La Vega, se sintió en “los dinteles de la gloria”, pero aquello sólo era un inicio de una fructífera carrera que el próximo 2 de agosto (6.20 am hora Venezuela)  debuta en el escenario olímpico de Tokio 2020.

Quizás por su porte esbelto y su larga cola de caballo, algunos la comparaban con la rusa Yelena Isinbayeva, quizás una inspiración para la venezolana.

En 2015, en el estadio “Máximo Viloria” de Barquisimeto, militando aún en la categoría juvenil, Peinado consiguió rebasar el listón a una altura de 4,60 m, lo que representaba el récord nacional femenino absoluto y un cupo para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, que se desarrollarían al año siguiente.

Al igual que otros atletas de pista y campo, la llamada princesa del atletismo venezolano, consiguió ir al exterior con una beca olímpica, para entrenar en Polonia, por recomendación del pentacampeón mundial y super plusmarquista de la especialidad (35 récords), Sergei Bubka, con el entrenador Wiaczeasleav Kaliniczenko, con quien inició una etapa de crecimiento y profesionalismo que la llevó a obtener la medalla de plata del Campeonato Mundial sub 20 de 2016 en Bydgoszcz, Polonia; con marca de 4,40 metros, apenas un mes antes de viajar a Río para los Juegos Olímpicos de Río.

Un accidente peligroso

Como cualquier atleta que se precie, Robeilys Peinado viajó a Brasil llena de ilusiones para aquellos Juegos Olímpicos que por primera vez se desarrollarían en América del Sur.

En tierras cariocas siguió con sus entrenamientos, sólo para mantenerse a tono, pero ocurrió algo inesperado. En un entrenamiento, una de las pértigas se rompió y le ocasionó severas heridas en una mano que requirieron una urgente intervención quirúrgica, ergo, no pudo estar en la pista del estadio de Enghenao de Río para defender los colores nacionales.

Hubo llanto y frustración, pero Robeilys mostró entereza y valentía. Se sabía joven y puso su norte en clasificar para el siguiente ciclo olímpico. Como compensación, solo pidió quedarse en la villa olímpica con sus amigos y compañeros hasta el final de los Juegos y, arropada por el cariño y los cuidados de la delegación nacional, volvió a Caracas con su mano vendada y las ganas intactas de competir.

Una vez repuesta, Robeilys volvió a Polonia con el entrenador Kaliniczenklo, quien la ayudó a mejorar sus técnicas, a superar los temores generados por el accidente y la hizo competir en distintos circuitos de Europa, hasta que llegaron las invitaciones a la Liga de Diamante y otras importantes plazas del atletismo mundial.

Cabe agregar, que el entrenador polaco y su familia prácticamente han adoptado a Robeilys en Polonia, pese a que el Estado venezolano le adeuda al técnico una respetable cifra de dinero por sus servicios profesionales.

Con apenas meses de entrenamiento luego de su recuperación por la lesión en su mano y antebrazo izquierdo, Peinado se presentó en el Campeonato Mundial de la Iaaf (ahora World Athletics) y consiguió a sus 19 años, con un salto de 4,65 m, la medalla de bronce de la máxima justa de pista y campo del orbe, compartida con la ya consagrada cubana Yarisley Silva.

En 2018 su mejor actuación fue en los Juegos Suramericanos realizados en Cochabamba, Bolivia, ocasión en la que se elevó sobre los 4,70 metros para llevar a Venezuela la medalla de oro y conseguir su pasaporte a Tokio 2020

Volvió a Europa en 2019 y cumplió con buena parte de la campaña en primavera, en la que superó su récord nacional en varias ocasiones, en Roma saltó 4,66 y en Rabat llegó a 4,67m, preparando su participación en el torneo atlético de los Juegos Panamericanos, que se realizaron en el mes de agosto en Lima, en los que la venezolana quedó fuera del podio al saltar 4,55, m al igual que la canadiense Alysha Newman, pero requiriendo un intento más para lograr la altura. 

“Se repite mi sueño olímpico, pero esta vez voy a cambiar el final”. 
Foto: Instagram de la atleta

No terminó allí el 2019 para la caraqueña, quien regresó al entrenamiento en Polonia y a las competiciones en el final de la campaña de verano, para remarcar su aspiración olímpica con la marca mínima, 4,70 m en la parada belga del circuito diamantino, el AG Van Damme de Bruselas, preparatorio para el duelo de su segundo Campeonato Mundial al aire libre, la competencia de Doha, Catar, donde clasificó a la final y saltó 4,70 para ocupar la séptima casilla.

Sus actuaciones en diversos eventos internacionales entre 2017 y 2021, en los que ha elevado a 4,78 m el récord nacional de la prueba de salto con pértiga, Robeilys se ubica actualmente en el top10 de la garrocha femenina, rankeada por World Athletics como octava del mundo.

Durante la temporada de competencias indoor (bajo techo), Robeilys llegó a la final del meeting Hauts-de-France Pas-de-Calais, realizado en febrero de 2020 en el estadio cubierto de Liévin en Francia, ocasión en que saltó 4,78 m y volvió a subir el listón del récord nacional.

Al cerrar las instalaciones deportivas por la pandemia en Europa, Robeilys volvió a Caracas, convencida de que sería un breve descanso antes de aumentar el ritmo de cara a los Juegos Olímpicos, pero la realidad la contradijo y se quedó atrapada en su casa, con problemas de preparación, pues no podía viajar para continuar sus entrenamientos en Polonia. Debido al mal estado en que se encuentran las instalaciones de atletismo de Caracas, decidió entrenar en el estacionamiento del edificio en que habita su familia en La Vega, con la colaboración de vecinos y amigos que le dejaron un carril libre de automóviles, para que ella corriera con su garrocha, aunque no saltara. 

En la azotea improvisó un espacio para realizar buena parte de su preparación física, y entre las puertas de su casa, mantuvo la fuerza de sus brazos en el apoyo invertido para mantener la técnica. Logró volver a un gimnasio en precarias condiciones en las instalaciones del IND a principios de 2021 y solo en abril consiguió volver a Polonia a retomar su propia normalidad, la del atleta de alta competencia, la de los viajes para competir. 

En mayo 2021 compitió en Florencia, en la Gala Pietro Menea de la Liga de Diamante donde consiguió su mejor registro esta temporada 2021, un salto de 4,66 m que la devuelve a sus mejores registros. Participó en diversas pruebas entre mayo y julio de 2021 dentro de Polonia y en otros países de Europa antes de viajar a Tokio.  Hoy se encuentra en la Villa de Tokio, disfrutando de su segundo sueño olímpico y promete cambiar el final que  volvió pesadilla el primero.

De nuevo Robeylis Peinado, con sus manos totalmente recuperadas, su buena disposición y sus ilusiones intactas, más experiencia y una fe inquebrantable en su capacidad de rozar el cielo con su pértiga. Lista para probar que de Venezuela, un país sin tradición en el salto con garrocha, salen mujeres bonitas, de sonrisa fácil, capaces de brillar en las alturas.