En septiembre debe iniciar la parte más dura de la negociación, advierten consultores políticos
Para Obermaier, si la sociedad sólo observa cambios que pueden revertirse, se “quebrará” legitimidad de la mesa. Medina Gil dice que diálogo debe mostrar reciprocidad entre lo económico y lo político

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmó que este mes de septiembre inicia una segunda fase de la mesa de diálogo entre el gobierno interino de Venezuela y la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN) de 2015, impulsada por Washington.
“La próxima fase de estas conversaciones de transición, facilitadas por nosotros, tendrá lugar en unos 10 días”, declaró Rubio a la emisora de radio de Fox News, este 2 de septiembre.
Previamente, la presidenta de la Comisión Delegada, Dinorah Figuera, indicó que la fecha tentativa para el reinicio de las conversaciones, luego de la firma de un primer acuerdo el 12 de agosto, es el 15 de septiembre, con el regreso de la delegación opositora a Venezuela.
Tras el anuncio del gran acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos, consultores políticos señalan que la instancia de negociaciones enfrenta una “prueba de fuego”, puesto que deberá mostrar mayores avances hacia la democratización con acciones concretas, tales como la designación de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y un Poder Electoral independientes, así como la restitución de garantías políticas (eliminación de inhabilitaciones, devolución de partidos políticos y regreso seguro de exiliados).
Si solo vienen ciclos de conversaciones con acuerdos parciales que se interrumpen cada mes, advierten Luis Medina Gil y Erick Obermaier, cobrará fuerza el temor de que la “estabilidad” y los intereses económicos con EEUU habrían desplazado a la transición.
Se demandan respuestas concretas
“Hoy Venezuela parece estar avanzando a dos velocidades: una transición económica acelerada y una transición política mucho más lenta, incierta y conflictiva. Los acontecimientos de los últimos días refuerzan esa lectura: mientras el segundo ciclo político tiene fecha tentativa a partir del 15 de septiembre, el entendimiento energético con EEUU ya está produciendo acuerdos y decisiones concretas”, señaló Medina Gil.
A juicio del CEO de la firma consultora Poliestrategia, hay que administrar las expectativas, empujadas por las sospechas de que EEUU pudiera dejar al rodrigato en el poder de manera indefinida a cambio de la cooperación en materia petrolera. La sociedad venezolana, subrayó, quiere respuestas concretas: cuándo habrá elecciones, quiénes podrán participar, cuándo regresarán los exiliados, qué ocurrirá con los inhabilitados y cómo se garantizará la libertad política.
“El 15 de septiembre no comienza la resolución de la crisis; comienza una etapa probablemente más difícil de la negociación, porque se pasa de algunos acuerdos institucionales iniciales a discutir la naturaleza real de la transición (…) reformar una institución es difícil, pero negociar las condiciones bajo las cuales se puede perder el poder es muchísimo más difícil. Y allí probablemente estará la diferencia entre la expectativa ciudadana y la velocidad de la negociación”, advirtió.
Figuera y otros miembros de la delegación opositora en la mesa de diálogo han adelantado que en este segundo ciclo serán incorporados los temas sobre las garantías políticas y civiles y la libertad de expresión. También se ha prometido que se establecerá comunicación con diversos sectores del país para escuchar sus propuestas y planteamientos en una especie de ampliación del diálogo a escala nacional.
Este 2 de septiembre la Comisión Delegada aseguró que habrá un nuevo Comité de Postulaciones Judiciales, ahora con 23 integrantes como un “paso más hacia la construcción de un TSJ independiente, al servicio de la Constitución”. Aprobada la reforma de la ley que rige al máximo tribunal en la AN de 2025, persiste la duda sobre la composición del Comité y si serían ratificados los 11 diputados juramentados en mayo, de mayoría chavista, que convocarán a las postulaciones de los 12 representantes de la sociedad civil. Se espera que en los próximos días la AN convoque a sesión para designar dicha Comisión Preliminar de 11 diputados.

Confianza condicionada
“Si se cumplen las metas temporales que los representantes de la AN de 2015 anunciaron, de aquí a diciembre, es lógico pensar que la mesa avanza. Si no se cumplen, también es lógico pensar que hay fuerzas que están frenando de alguna manera el cumplimiento de los preacuerdos que llevan al acuerdo, y que muchos asumimos tienen que ver con la tutela (EEUU). La expectativa ciudadana está muy focalizada en la parte final de este proceso, que es la designación de un nuevo CNE, un cronograma electoral y la elección presidencial”, expresó Obermaier.
Para el consultor en comunicación política, si bien la sociedad no entienda totalmente lo clave que es el TSJ para una transición, dará por finalizada la confianza que puede haber en la mesa de diálogo si percibe que los nombramientos no son independientes u opuestos al sistema actual. Lo que suceda en lo adelante, coincidió, se verán como apuntes lineales hacia la transición.
“La gente puede tener una gran expectativa e incluso ponerla en espera si hay otros signos de avances importantes en la mesa, pero si no es así y la sociedad solo percibe que los pasos hasta ahora como las excarcelaciones pueden revertirse, va a ser muy difícil que la gente apoye y eso puede quebrar la legitimidad de la mesa como instrumento de la transición”, agregó.
Este 2 de septiembre, tanto el presidente de EEUU, Donald Trump, como la gobernante encargada, Delcy Rodriguez, coincidieron en declaraciones sobre el tema de las elecciones presidenciales en Venezuela. Ambos sostuvieron que el país aún no “está preparado” para nuevos comicios. Rubio aseguró, por su lado, que la transición política no “llevará tanto tiempo”, aunque tampoco será demasiado rápido, mientras la líder opositora Maria Corina Machado volvió a exigir elecciones libres este 3 de septiembre.
Antes de convocar a una consulta nacional, Figuera ya se ha reunido con sectores como familiares de presos políticos, representantes sindicales y de la prensa y escuchado sus demandas y propuestas. Desde la instalación de la mesa, el 6 de agosto, se han dado excarcelaciones (sin libertad plena) de presos políticos, pero a la fecha, la ONG Foro Penal reporta que todavía hay 328 tras las rejas.
El Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa (SNTP) entregó a la delegación opositora un documento en el que solicita acceso a la cobertura de las conversaciones sin discriminación contra medios y periodistas, desbloqueo de medios digitales y cese del hostigamiento a la prensa por parte de funcionarios policiales y militares.
Asimismo, el gremio periodístico, junto a defensores de derechos humanos exigen el desmantelamiento del marco legal utilizado para restringir la libertad de expresión y criminalizar la disidencia, es decir, la derogación de la Ley contra el Odio, Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (Ley Resorte), Ley de Fiscalización de ONG, Ley Simón Bolívar y la Ley Antibloqueo, así como su sustitución por normas que protejan efectivamente la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo.
Para bien o para mal
“El segundo ciclo de conversaciones será la verdadera prueba. Si antes de finalizar 2026 existe un CNE confiable, restitución efectiva de derechos políticos, garantías para todos los sectores y una hoja de ruta electoral verificable, podremos hablar de una transición que empieza a adquirir contenido. Si únicamente tenemos reformas parciales y reuniones sucesivas, crecerá la percepción ciudadana de que estamos frente a otro diálogo sin desenlace”, recalcó Medina Gil.
Considera que sigue pesando la falta de representatividad en la mesa, con la ausencia de Machado y Edmundo González, como generador de tensiones en el seno opositor, lo cual espera sea resuelto si se dan mayores avances en el diálogo. Machado ha expresado su preocupación por el acuerdo petrolero entre EEUU y el interinato, mientras Figuera no se ha pronunciado sobre el tema.
Ambos analistas no dudan que el acuerdo petrolero tendrá una incidencia en el funcionamiento de la mesa, para bien o para mal.
“El gran marcador hoy de si el acuerdo petrolero implica amarrar lo económico para ir a lo político, o si cerrado ese acuerdo no se necesita la transición, es la mesa. Si realmente se nombra un TSJ y un CNE independientes con amplia participación de la oposición, si se le devuelven las tarjetas a los partidos, si retorna María Corina Machado en el marco de una negociación dentro de la mesa, serán señales de que lo político avanzará”, apuntó Obermaier.
Para Medina Gil, igualmente, la gran pregunta en las próximas semanas o meses es si el petróleo será el combustible de la transición democrática o si terminará convirtiéndose en el incentivo para postergarla.
“El acuerdo petrolero puede ayudar a la transición si genera recursos, recuperación económica y confianza internacional, pero también debería aumentar la exigencia política sobre la mesa. Mi lectura es que ahora debería existir una especie de principio de reciprocidad entre apertura económica y democrática: a cada avance significativo en normalización económica debería corresponderle un avance verificable en reinstitucionalización, derechos políticos y garantías electorales”, sostuvo.
