Jorge Millán: “Hay una obligación tácita para transitar hacia la democracia” #ConLaLuz

El diputado de la AN 2015 detalla por qué María Corina observa y qué se negocia a puerta cerrada

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Jorge Millán, miembro de la mesa de diálogo y diputado de la Asamblea Nacional electa en 2015, regresó a Venezuela tras seis años y medio de ausencia forzada y ofreció detalles sobre el proceso de negociación durante una entrevista con Luz Mely Reyes en el programa Con La Luz de Efecto Cocuyo.

El dirigente, que se encuentra actualmente en Madrid, describió el deterioro que observó al entrar al país por Barcelona y trasladarse a Caracas, pero también resaltó momentos de emoción personal. “La vida está muy deteriorada y se ve un deterioro terrible”, afirmó, al tiempo que recordó la alegría de reencontrarse con la comida típica y de ver la Plaza Venezuela “muy parecida a la que siempre recordamos”.

Millán abordó las dinámicas de negociación con el gobierno de Delcy Rodríguez, el manejo de los activos protegidos en el exterior y las garantías para una renovación judicial y electoral bajo el acompañamiento internacional de Estados Unidos.

El origen de la mesa y el camino hacia una democracia duradera

Jorge Millán explicó que la decisión de involucrar a la Asamblea de 2015 surge de un proceso inédito impulsado tras la extracción de Nicolás Maduro y las fases anunciadas por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Según el diputado, se trata de recuperar espacios institucionales a partir del último cuerpo democráticamente electo y reconocido.

“Es el último órgano electo democráticamente reconocido en Venezuela”, señaló, y agregó que la visión es lograr “una democracia duradera” que evite regresiones rápidas.

Sobre la ausencia de María Corina Machado en la representación, indicó que Dinorah Figuera, presidenta de la AN 2015 y jefa de la delegación, hizo esfuerzos por incluir a su plataforma, pero ella optó por observar.

“La ruta es la misma. Puede haber diferencia en quién lidera el proceso, pero no en los tiempos estrictamente hablando”, dijo Millán, quien insistió en que “una cosa son los tiempos que deseamos y otra los tiempos que se despliegan en un proceso de diálogo”.

Respecto al rol de Estados Unidos, el negociador lo describió como facilitador y no como mediador neutral. Agradeció el compromiso de Marco Rubio y subrayó que, tras los hechos del 3 de enero, “el tiempo de jugar o de no tomarse en serio la necesidad de ir a un proceso donde los ciudadanos decidan quién elige a sus autoridades y donde haya Estado de derecho ya se acabó”.

“Hay una obligación tácita de transitar hacia la democracia”, afirmó.

Los primeros acuerdos: oro, reconstrucción y Tribunal Supremo

En el primer ciclo de conversaciones se alcanzaron acuerdos concretos, entre ellos la gestión de los activos venezolanos resguardados en el Banco de Inglaterra —que, gracias a la protección de la AN 2015, pasaron de alrededor de mil millones a cuatro mil millones de dólares— para atender las consecuencias del doble terremoto de junio.

Millán fue enfático: ese dinero “existe porque fue protegido” y “no existiría si no hubiera habido una Asamblea Nacional de 2015 que lo protegiera”. Los recursos se destinarán exclusivamente a vivienda para damnificados, electricidad, salud en hospitales afectados y remoción de escombros, bajo programas “transparentes, auditables y verificables”. “Es de nuestro interés seguir protegiéndolos”, sostuvo.

Otro punto central es el inicio de la renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia. Millán destacó que se busca una reforma profunda con magistrados honorables, independientes e imparciales, y que las mesas de trabajo ya avanzan en el fortalecimiento democrático, el sistema electoral y las garantías políticas.

“Si esta iniciativa tiene éxito, tendremos democracia; tendremos un país que avanzará hacia la recuperación. Si no tiene éxito, las perspectivas de democracia son escasas”, concluyó, insistiendo en que el interés de todos los venezolanos converge en que el proceso prospere.

Millán desestimó las críticas sobre una posible pérdida de soberanía nacional en las negociaciones, puntualizando que “hay una parte del país que está siendo tutelada y otra parte que está siendo acompañada”, refiriéndose al respaldo directo brindado por la administración estadounidense en la hoja de ruta de la transición.