“Lo que querían los guardias era masacrarnos”: vecinos de La Sucre, Barquisimeto

SUCESOS · 27 ABRIL, 2017 17:25

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Texto y fotos: Marlyn Silva / Barquisimeto, especial para Efecto Cocuyo

Sobre las 6 de la tarde de este 26 de abril, comenzaron a multiplicarse los uniformados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) por las calles de la urbanización Antonio José de Sucre, sector de Barquisimeto conocido popularmente como “La Sucre”, cuya población se ha mantenido constante en las manifestaciones contra el Gobierno nacional y, en la misma medida, ha sido reprimida por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Como en días anteriores, este miércoles, al final de la tarde, habitantes de la zona cerraron la avenida Libertador con neumáticos encendidos. Un pelotón de la GNB se trasladó al sitio y después, a las 07:30 de la noche, calculan los vecinos, varios motorizados entraron por la calle 34 y desde allí comenzaron a lanzar piedras y bombas lacrimógenas hacia los edificios, unas torres de nueve pisos que bordean parte de la avenida Libertador, lugar donde se han concentrado los enfrentamientos entre civiles y funcionarios estas semanas.

Pese a lo regular de los ataques de la GNB en esta zona residencial, el desenlace de este miércoles provocó el pánico a los residentes. Pasadas las horas de angustia, algunos vecinos quedaron con la sensación de haber vivido “una guerra”, como lo definió Florinda Calderón, una de las habitantes de los apartamentos.

Los bloques 22 y 23 fueron el foco de la violencia. Pasadas las 9 de la noche, los uniformados entraron a las áreas comunes de las edificaciones para buscar a los “revoltosos”. En esa tarea irrumpieron en la morada de la familia Chinchilla, pues durante la persecución por los pasillos unos jóvenes se escondieron allí.

Una vez adentro, narró la señora Calderón, los guardias agredieron a una muchacha y se llevaron detenido a un hombre de la tercera edad y a un adolescente. Al primero lo liberaron este jueves pero del menor de edad la declarante desconocía si también recobró la libertad.

Llamas en la oscuridad

Avanzada la noche, todos los focos de la torre 23 se apagaron. Al parecer, alguien lanzó un tubo sobre el cableado y eso interrumpió el servicio eléctrico. Mientras la penumbra dominaba el lugar un joven, que pidió la reserva de su identidad, observó cómo en el tercer piso permanecía inmóvil una mujer semidesnuda y, muy cerca de ella, un uniformado militar. En pocos instantes dejó de verlos. Otros residentes comentaron que se la había llevado arrestada.

Entre tanto, desde la azotea de ese mismo edificio comenzaron a elevarse lenguas de fuego, aparentemente provocado por los mismos manifestantes para evitar que los guardias subieran. Aunque los bomberos intentaron entrar para controlar las llamas, un cordón de funcionarios y tanquetas de la fuerza militar impidió el acceso.

Algunos habitantes de los edificios, que prefirieron no identificarse por temor a represalias, dijeron que mediante un parlante una voz masculina proponía una negociación a las madres: entregar a sus hijos, según ellos culpables del enfrentamiento, para que cesara el ataque con lacrimógenas. Dijeron advertencias como: “Si agarramos a uno, lo vamos a violar y le vamos a hacer cola”, o “Salgan que los vamos a quemar vivos”, rememoró una vecina. “Lo que querían (los guardias) era masacrarnos”, denunció Calderón. Ayudó, dijo, la difusión de lo que sucedía a través de las redes sociales.

Mediación

Agravado como estaba, el conflicto requirió la intervención de una comisión del Consejo de Estado por la Paz y la Justicia (Cepaz), una instancia de mediación ante los hechos violentos ocurridos en la región larense en estas fechas.

El Cepaz es una comisión de voluntarios conformada por Organizaciones No Gubernamentales de Derechos Humanos, Alcaldía de Iribarren, Alcaldía de Palavecino, Iglesias y representantes estudiantiles.

El equipo de mediadores, compuesto entre otras personas por el secretario general de gobierno Erick Valles y el pastor Álvaro Rea, logró entrar a la zona residencial sobre la medianoche. Después de seis horas de represión, la GNB se marchó del lugar.

Hoy jueves, en rueda de prensa, desde los jardines de las torres donde se centraron los enfrentamientos la noche anterior, la secretaria del Cepaz, abogada Nelly Cuenca, precisó que en la tarde en ese urbanismo detuvieron a 32 personas. En la noche cuando se intensificó el conflicto, ningún manifestante fue arrestado, aclaró. Sí contabilizaron cinco lesionados por fracturas, golpes con objeto contundente (presumiblemente, una metra) y perdigones.

Desde que iniciaron las protestas en La Sucre el Cepaz ha alargado un inventario con 257 ventanas quebradas, nueve rejas dañadas y dos portones desprendidos.

“El llamado a la comunidad es que nos reunamos para consensuar formas pacíficas de reclamar sus derechos, porque la violencia es el pretexto que usan los cuerpos armados para justificar la represión”, invitó Cuenca.