"Venimos a trabajar para no dejar los servicios solos", dicen enfermeras en protesta  - Efecto Cocuyo

SALUD · 30 OCTUBRE, 2019 17:54

“Venimos a trabajar para no dejar los servicios solos”, dicen enfermeras en protesta 

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett Fotos por Mairet Chourio | @mairetchourio

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Marly Ramos suma 13 años como enfermera del hospital de niños José Manuel de los Ríos, en Caracas. Su salario como profesional ya no es una motivación para ella: al igual que muchas enfermeras, únicamente va a trabajar “por amor a los niños” y para que los servicios no queden vacíos.

Poco a poco, Marly ha visto cómo sus compañeras del área de Urología cambiaron sus trabajos en el hospital para buscar mayores ingresos económicos. Una enfermera amiga comenzó a trabajar como vendedora en una reconocida cadena de tiendas de ropa. Otra ahora labora en un estudio de tatuajes.

“Venimos a trabajar para no dejar los servicios solos aunque a veces no tenemos cómo desayunar o almorzar. Nos da dolor abandonar la institución. Yo soy colombiana y no me quiero devolver a mi país”, contó.

Este miércoles 30 de octubre, Marly era una de casi 10.000 enfermeros y enfermeras que, según voceros de los Colegios de Profesionales de la Enfermería, se sumaron al paro de 24 horas en 20 estados del país. 

protesta enfermeras paro nacional

Esta protesta de enfermeros, convocada cinco días antes, consistió en suspender reportes, controles y la labor en las áreas de consulta y cirugías electivas. El trabajo continuó en las áreas de cuidados intensivos de adultos, pediátricos y neonatales; salas de emergencia, salas de parto, bancos de sangre, quimioterapias y hemodiálisis.

En Caracas, enfermeras y enfermeros manifestaron frente al J.M. de los Ríos, el principal centro pediátrico del país. Con pancartas, altavoces y banderas, exigieron un salario acorde con inflación y el precio de la canasta básica.

Junto a algunos médicos, también clamaron por dotación de insumos, alimentos y medicamentos para los pacientes que atienden a diario, al igual que la reparación de la infraestructura de cada centro, elementos para que sus compañeros vuelvan a los hospitales.

“A veces tenemos que redoblar nuestros turnos porque no podemos dejar los servicios solos. Venimos únicamente por amor a estos niños que atraviesan tantas cosas difíciles”, expresó Haizur Rivas, también enfermera del servicio de Urología, área que estuvo sin agua durante casi tres días. “Los olores no se aguantan y los niños se pueden contaminar”, agregó.

Abdalicia Díaz enfermera

En la protesta también estaba Abdalicia Díaz, enfermera jubilada. Durante casi medio siglo trabajó en el área pediátrica del hospital general Dr. José Gregorio Hernández, conocido como Los Magallanes de Catia, y en el hospital pediátrico Dr. Elías Toro, adscrito al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss). 

“Necesito dinero para cubrir mis necesidades y mi jubilación no alcanza. Trabajé 48 años al cuidado de los niños. Hoy el sueldo es miserable y da tristeza ver cómo mueren los niños y cómo están los hospitales”, destacó.  

El déficit de personal afecta a la mayor parte del hospital. Una enfermera del área de Neurocirugía, que prefirió resguardar su identidad, contó que ni con sus dos trabajos gana 300.000 bolívares quincenal. Por falta de empleados, le ha tocado asumir el papel de secretaria y hasta de mantenimiento del servicio. 

enfermeras piden sueldos dignos

En ocasiones, en las guardias nocturnas han quedado solo tres enfermeras para atender a los pacientes en cinco ambientes del área de emergencia, según Luisana Pabón, quien trabaja en urgencias. 

“No tenemos ni material de reciclaje para hacer reportes de enfermería. Muchas traemos hojas, adhesivos, algodón y alcohol de nuestras casas. Es desagradable que una mamá vea a una licenciada en Enfermería cateterizándole la vía a su bebé colocándole el povidine (antiséptico) directo porque no hay algodón”, dijo.  

Pabón destacó que muchos de sus compañeros revenden productos para poder mantener a sus familias. Otros tienen hasta tres trabajos, y sus parejas también. En la tercera protesta registrada en el J.M. de los Ríos en menos de dos meses, la enfermera resumió sus exigencias en tres planteamientos: salarios dignos, más insumos y “que no mueran más pacientes”.

Familiares también claman

Nelly Pineda vive en Petare. Su hijo tiene nueve años y pesa apenas 13 kilogramos. Tuvo leucemia mieloide aguda y se atendió en el hospital de niños J.M. de los Ríos. Pero ahora también tiene daño pulmonar: todo lo que come va directo a sus pulmones y ya ha sufrido al menos 15 neumonías.

Este 30 de octubre, ambos acudieron a la protesta en Caracas. Él, con tapabocas y una franela verde que tapaba su fístula, la conexión que impide que sus pulmones se llenen de comida, agarraba la mano derecha de su madre. Mientras, Nelly expresaba que ya acumulaba cuatro meses esperando que lo operaran en el hospital Dr. Domingo Luciani.

“Yo no pido nada para mí, sino la salud de mi hijo. Tengo tres años padeciendo, tres años recorriendo todos los hospitales. Él llora por comida”, decía. 

En el Domingo Luciani no lo han operado por falta de agua, fallas en los quirófanos y falta de insumos. Su madre solo quiere que lo intervengan para que así pueda comer y pueda llevar “una vida más normal”.  

Nelly Pineda y su hijo en protesta de enfermeras