Urgen políticas de salud mental y prevención del suicidio en Venezuela, afirman expertas

SALUD · 10 SEPTIEMBRE, 2022 13:47

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Mariana Souquett Gil | @nanasouquett


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Disminuir las tasas de suicidio es una de las principales metas globales para 2030. La llegada de la pandemia de COVID-19 y la permanencia de distintos tipos de crisis han vuelto más lejano ese objetivo. En Venezuela, según especialistas, urge abordar el suicidio como un problema de salud pública e implementar políticas que hagan posible su prevención.

Petra Aponte, psiquiatra y presidenta de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría (SVP), destaca que existe preocupación entre los especialistas al ver cómo cada día la salud mental está más comprometida. 

«Vemos aumento de depresión, ansiedad, consumo de sustancias, episodios psicóticos, trastorno de estrés postraumático, violencia, violencia intrafamiliar, y la población infantil y juvenil y adultos mayores son los más vulnerables, afectados en sus capacidades y con compromiso del área emocional, cognitiva y conductual», dijo a Efecto Cocuyo. «Las consecuencias de estos aumentos pueden ser dramáticas al encontrar como salida las autolesiones y el suicidio como canalización».

Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha para crear conciencia sobre el suicidio y para destacar la necesidad de abordarlo de manera colectiva. 

Siboney Pérez, psicóloga integrante del Servicio de Atención Psicológica Armando Janssens (Acompañando en el dolor) de Psicólogos Sin Fronteras, resalta que el suicidio es un problema de salud pública al no solo afectar a la persona, sino también a las familias, a las comunidades y a la sociedad.

«Detrás de la tragedia de la intención de suicidarse hay un drama personal, individual, pero también un drama social que merece respeto y consideración y que debería tener una atención por parte de la sociedad en su conjunto y de las instituciones del Estado. Todas las actividades de prevención exigen colaboración de varios entes y sectores, incluidos salud, educación, justicia, medios de comunicación. Todos deben ofrecer un enfoque integral», indicó. 

Para la experta, Venezuela no ha abordado de manera adecuada la concientización del suicidio como un problema importante de salud pública, situación que impide que las personas busquen ayuda. A su juicio, el principal reto para la prevención del suicidio es incorporar intervenciones oportunas por parte del gobierno y de las instituciones adecuadas. 

Un registro adecuado

Pero en Venezuela no hay cifras oficiales. El último anuario de mortalidad corresponde a 2016. El registro depende de iniciativas como el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), que documentó un aumento entre 2020 y 2021: en 2020 identificó 306 suicidios, mientras que en 2021 el número subió a 340, según su Informe Anual de Violencia Autoinfligida 2021

Según Norma Conquista, psiquiatra especialista en suicidios e integrante de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, es importante llevar un registro epidemiológico adecuado tanto de la ideación suicida como del intento de suicidio y del suicidio en sí, pues asegura que estos indicadores son la base para crear políticas públicas. 

«Se debe implementar con urgencia una política de salud mental para la población, principalmente por el aumento que ha tenido el comportamiento suicida después del COVID-19″, añadió. 

En Venezuela, asegura, el principal problema ha sido el deterioro de la calidad de vida, las pérdidas económicas, la pérdida de la seguridad social, la falta de acceso a consultas psiquiátricas o tratamientos farmacológico por su alto costo y dificultad para conseguirlos.

«Ha sido un caldo de cultivo que ha sumido a la población en la desesperanza, algunos han visto una solución en el suicidio. Debemos estar atentos con las poblaciones de mayor riesgo: personas con trastornos mentales, con adicción por sustancias como alcohol y drogas, personas víctimas de violencia, abuso sexual, bullying, acoso laboral, con intento suicida previo, mal manejo de la agresividad y cambio de conducta en niños y adolescentes», dijo Conquista.

La prevención del suicidio es posible con intervenciones oportunas

Factores de riesgo

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la Región de las Américas se notificó un promedio de 98.000 muertes por suicidio al año entre 2015 y 2019, y se estima que el número de intentos de suicidio puede ser 20 veces mayor.

Los principales factores de riesgo son las barreras de acceso a la atención de salud, las catástrofes, las guerras y los conflictos y los intentos de suicidio anteriores, los cuales suelen actuar de manera acumulativa para aumentar la vulnerabilidad a la conducta suicida. Los suicidios también puede ocurrir en de forma impulsiva en momentos de crisis. 

¿A qué señales debemos estar atentos para participar en la prevención del suicidio? De acuerdo con Siboney Pérez, puede haber señales verbales, físicas o conductuales, que pueden servir como indicios cuando se presentan de manera inusual o numerosa, lo que proporciona una oportunidad para actuar y evitar que la persona se autolesione o suicide. 

Entre los factores está el descuido de la imagen y la higiene personal, quejas físicas persistentes, dolor crónico, agravamiento de síntomas de trastornos mentales, pérdida o aumento de peso, aislamiento social, comportamientos temerarios o arriesgados o despedidas inusuales.

Pérez también destaca el abuso de sustancias, patrones anormales de sueño, cambios intensos en el estado de ánimo, mucha autocrítica o autohumillación, regalar sus objetos más preciados, gastar desproporcionadamente o redactar notas de despedida.

Entre las señales verbales están expresar desesperanza, ira o rabia hacia sí mismo, decir que no hay salida, que se siente atrapado o que no tiene un propósito de vida, además de hablar mucho sobre la muerte, especialmente si el tema es inusual para esa persona. 

Disminuir el riesgo

El tema del Día mundial para la prevención del suicidio 2022 es «Crear esperanza a través de la acción«, que indica que todos podemos tomar medidas para prevenir el suicidio.

Para Norma Conquista, las respuestas deben estar basadas en disminuir los factores de riesgo: reducir los medios para el suicidio y aumentar los factores de protección para fomentar la resiliencia.

«Una de las formas de reducir los factores de riesgo es restringir el acceso a los medios letales: armas de fuego, pesticidas, drogas. También hay que concientizar y educar a todas las personas que el suicidio es un problema de salud pública: médicos de otras áreas distintas a salud mental, educadores, padres, población general, autoridades de salud», indicó la psiquiatra. 

Tener acceso a la salud mental pública es esencial: de acuerdo con Conquista, el número de psiquiatras debe ser uno por cada 100 pacientes. Igualmente es crucial garantizar un diagnóstico y tratamiento adecuado de los trastornos mentales, principalmente depresión, trastorno bipolar y psicosis.

Disminuir el estigma y realizar campañas de información para que la población reconozca los signos de alerta es igual de importante para permitir que la persona sepa cuándo y dónde buscar ayuda. 

La OPS además destaca la necesidad de garantizar el desarrollo en los adolescentes de aptitudes socioemocionales para la vida, al igual que actuar para detectar, evaluar, gestionar y hacer seguimiento a
tiempo de cualquier persona con conductas suicidas.

Para Siboney Pérez, otra clave para la prevención del suidicio es dedicar tiempo al autocuidado: hacer cosas que nos ayuden a vivir mejor. Tener un pasatiempo, aprender a gestionar nuestras emociones, mantener relaciones sociales saludables, cuidar las amistades y la relación con la familia, evitar el aislamiento, cuidar el sueño y dormir entre 6 y 8 horas cada día, plantearnos objetivos y buscar ayuda cuando los problemas nos sobrepasen es crucial para cuidar nuestra salud mental. 

Todos podemos ayudar

SALUD · 30 SEPTIEMBRE, 2022

Urgen políticas de salud mental y prevención del suicidio en Venezuela, afirman expertas

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

Disminuir las tasas de suicidio es una de las principales metas globales para 2030. La llegada de la pandemia de COVID-19 y la permanencia de distintos tipos de crisis han vuelto más lejano ese objetivo. En Venezuela, según especialistas, urge abordar el suicidio como un problema de salud pública e implementar políticas que hagan posible su prevención.

Petra Aponte, psiquiatra y presidenta de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría (SVP), destaca que existe preocupación entre los especialistas al ver cómo cada día la salud mental está más comprometida. 

«Vemos aumento de depresión, ansiedad, consumo de sustancias, episodios psicóticos, trastorno de estrés postraumático, violencia, violencia intrafamiliar, y la población infantil y juvenil y adultos mayores son los más vulnerables, afectados en sus capacidades y con compromiso del área emocional, cognitiva y conductual», dijo a Efecto Cocuyo. «Las consecuencias de estos aumentos pueden ser dramáticas al encontrar como salida las autolesiones y el suicidio como canalización».

Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha para crear conciencia sobre el suicidio y para destacar la necesidad de abordarlo de manera colectiva. 

Siboney Pérez, psicóloga integrante del Servicio de Atención Psicológica Armando Janssens (Acompañando en el dolor) de Psicólogos Sin Fronteras, resalta que el suicidio es un problema de salud pública al no solo afectar a la persona, sino también a las familias, a las comunidades y a la sociedad.

«Detrás de la tragedia de la intención de suicidarse hay un drama personal, individual, pero también un drama social que merece respeto y consideración y que debería tener una atención por parte de la sociedad en su conjunto y de las instituciones del Estado. Todas las actividades de prevención exigen colaboración de varios entes y sectores, incluidos salud, educación, justicia, medios de comunicación. Todos deben ofrecer un enfoque integral», indicó. 

Para la experta, Venezuela no ha abordado de manera adecuada la concientización del suicidio como un problema importante de salud pública, situación que impide que las personas busquen ayuda. A su juicio, el principal reto para la prevención del suicidio es incorporar intervenciones oportunas por parte del gobierno y de las instituciones adecuadas. 

Un registro adecuado

Pero en Venezuela no hay cifras oficiales. El último anuario de mortalidad corresponde a 2016. El registro depende de iniciativas como el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), que documentó un aumento entre 2020 y 2021: en 2020 identificó 306 suicidios, mientras que en 2021 el número subió a 340, según su Informe Anual de Violencia Autoinfligida 2021

Según Norma Conquista, psiquiatra especialista en suicidios e integrante de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, es importante llevar un registro epidemiológico adecuado tanto de la ideación suicida como del intento de suicidio y del suicidio en sí, pues asegura que estos indicadores son la base para crear políticas públicas. 

«Se debe implementar con urgencia una política de salud mental para la población, principalmente por el aumento que ha tenido el comportamiento suicida después del COVID-19″, añadió. 

En Venezuela, asegura, el principal problema ha sido el deterioro de la calidad de vida, las pérdidas económicas, la pérdida de la seguridad social, la falta de acceso a consultas psiquiátricas o tratamientos farmacológico por su alto costo y dificultad para conseguirlos.

«Ha sido un caldo de cultivo que ha sumido a la población en la desesperanza, algunos han visto una solución en el suicidio. Debemos estar atentos con las poblaciones de mayor riesgo: personas con trastornos mentales, con adicción por sustancias como alcohol y drogas, personas víctimas de violencia, abuso sexual, bullying, acoso laboral, con intento suicida previo, mal manejo de la agresividad y cambio de conducta en niños y adolescentes», dijo Conquista.

La prevención del suicidio es posible con intervenciones oportunas

Factores de riesgo

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la Región de las Américas se notificó un promedio de 98.000 muertes por suicidio al año entre 2015 y 2019, y se estima que el número de intentos de suicidio puede ser 20 veces mayor.

Los principales factores de riesgo son las barreras de acceso a la atención de salud, las catástrofes, las guerras y los conflictos y los intentos de suicidio anteriores, los cuales suelen actuar de manera acumulativa para aumentar la vulnerabilidad a la conducta suicida. Los suicidios también puede ocurrir en de forma impulsiva en momentos de crisis. 

¿A qué señales debemos estar atentos para participar en la prevención del suicidio? De acuerdo con Siboney Pérez, puede haber señales verbales, físicas o conductuales, que pueden servir como indicios cuando se presentan de manera inusual o numerosa, lo que proporciona una oportunidad para actuar y evitar que la persona se autolesione o suicide. 

Entre los factores está el descuido de la imagen y la higiene personal, quejas físicas persistentes, dolor crónico, agravamiento de síntomas de trastornos mentales, pérdida o aumento de peso, aislamiento social, comportamientos temerarios o arriesgados o despedidas inusuales.

Pérez también destaca el abuso de sustancias, patrones anormales de sueño, cambios intensos en el estado de ánimo, mucha autocrítica o autohumillación, regalar sus objetos más preciados, gastar desproporcionadamente o redactar notas de despedida.

Entre las señales verbales están expresar desesperanza, ira o rabia hacia sí mismo, decir que no hay salida, que se siente atrapado o que no tiene un propósito de vida, además de hablar mucho sobre la muerte, especialmente si el tema es inusual para esa persona. 

Disminuir el riesgo

El tema del Día mundial para la prevención del suicidio 2022 es «Crear esperanza a través de la acción«, que indica que todos podemos tomar medidas para prevenir el suicidio.

Para Norma Conquista, las respuestas deben estar basadas en disminuir los factores de riesgo: reducir los medios para el suicidio y aumentar los factores de protección para fomentar la resiliencia.

«Una de las formas de reducir los factores de riesgo es restringir el acceso a los medios letales: armas de fuego, pesticidas, drogas. También hay que concientizar y educar a todas las personas que el suicidio es un problema de salud pública: médicos de otras áreas distintas a salud mental, educadores, padres, población general, autoridades de salud», indicó la psiquiatra. 

Tener acceso a la salud mental pública es esencial: de acuerdo con Conquista, el número de psiquiatras debe ser uno por cada 100 pacientes. Igualmente es crucial garantizar un diagnóstico y tratamiento adecuado de los trastornos mentales, principalmente depresión, trastorno bipolar y psicosis.

Disminuir el estigma y realizar campañas de información para que la población reconozca los signos de alerta es igual de importante para permitir que la persona sepa cuándo y dónde buscar ayuda. 

La OPS además destaca la necesidad de garantizar el desarrollo en los adolescentes de aptitudes socioemocionales para la vida, al igual que actuar para detectar, evaluar, gestionar y hacer seguimiento a
tiempo de cualquier persona con conductas suicidas.

Para Siboney Pérez, otra clave para la prevención del suidicio es dedicar tiempo al autocuidado: hacer cosas que nos ayuden a vivir mejor. Tener un pasatiempo, aprender a gestionar nuestras emociones, mantener relaciones sociales saludables, cuidar las amistades y la relación con la familia, evitar el aislamiento, cuidar el sueño y dormir entre 6 y 8 horas cada día, plantearnos objetivos y buscar ayuda cuando los problemas nos sobrepasen es crucial para cuidar nuestra salud mental. 

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