Qué es la afasia y otras 5 claves sobre el trastorno que llevó a Bruce Willis al retiro

SALUD · 30 MARZO, 2022 19:05

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Foto por El País

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Un término se hizo tendencia este miércoles 30 de marzo: afasia, un problema médico que impulsó al actor y productor estadounidense Bruce Willis a retirarse de su carrera a sus 67 años de edad. ¿Pero de qué se trata? Estas son seis claves: 

1. ¿Qué es la afasia? 

El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de los Estados Unidos (Nidcd, por sus siglas en inglés) explica que la afasia es un trastorno causado por daños en las partes del cerebro responsables del lenguaje. Consiste en la pérdida parcial o completa de la capacidad de expresar o comprender el lenguaje hablado o escrito, añade el Manual Merck. 

2. ¿Qué causa la afasia? 

Entre las causas de la afasia están los accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneales y las infecciones en el cerebro. En estos casos, señala el Manual Merck, el trastorno no empeora con el tiempo. 

De acuerdo con la Asociación Nacional de Afasia (NAA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, los accidentes cerebrovasculares representan la causa más común de afasia, y se calcula que entre 25% y 40% de los sobrevivientes de un accidente cerebrovascular pueden tener afasia. 

Otras causas pueden ser tumores cerebrales o algunos tipos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer, los cuales sí pueden generar un deterioro progresivo. Si el tumor crece, puede comprimir más las áreas del cerebro que controlan la función del lenguaje y perjudicar aún más la capacidad de expresar o comprender el lenguaje, indica el Manual Merck. 

La NAA igualmente señala que el diagnóstico de afasia no implica que la persona tenga una enfermedad mental o discapacidad intelectual. Sin embargo, algunas personas con afasia también pueden tener otros trastornos como disartria (trastorno de la ejecución motora del habla) o la apraxia (trastorno de la programación motora del habla).

3. ¿Quién puede padecer de afasia? 

Según el Nidcd, la mayoría de las personas con afasia son adultos de mediana edad o mayores, pero cualquiera puede padecerla, incluso niños pequeños. Los hombres y las mujeres tienen la misma probabilidad de tener afasia. 

La NAA de Estados Unidos estima que la afasia afecta a dos millones de estadounidenses y «es más común que la enfermedad de Parkinson, la parálisis cerebral o la distrofia muscular». Cada año, aproximadamente 180.000 estadounidenses adquieren el trastorno.

4. ¿Cómo se diagnostica? 

Generalmente, el médico que trata a la persona por la lesión es el primero en reconocer la afasia, explica el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación en los Estados Unidos.

Las personas deben realizarse resonancias magnéticas o tomografías computarizadas para confirmar la lesión. Además, el médico debe evaluar la capacidad de comprender y producir el lenguaje, mediante pruebas para ver cómo la persona sigue órdenes, contesta preguntas, nombra objetos y mantiene una conversación.

Luego, el médico recomienda que el paciente vaya a un patólogo del habla y el lenguaje, también conocido como fonoaudiólogo, terapeuta del habla o foniatra, quien hace un examen integral sobre las capacidades de la persona para hablar, expresar ideas, llevar una conversación social, entender el idioma, leer y escribir.

Según la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición (Asha en inglés), el patólogo colabora con la familia del paciente y con otros profesionales (médicos, enfermeros, neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales, terapeutas físicos y trabajadores sociales) para discutir todas las necesidades de la persona.

«Por ejemplo, la persona que ha sufrido un derrame cerebral con frecuencia tiene problemas físicos, como debilidad en un lado del cuerpo, que hacen que sea preciso el tratamiento de un terapeuta físico u ocupacional», destaca la Asha.

5. ¿Cuáles son los tipos de afasia?

Según el Nidcd, existen dos grandes categorías de afasia: fluente y no fluente. El tipo más común de afasia fluente es la afasia de Wernicke, que puede resultar de un daño al lóbulo temporal del cerebro.

«Las personas con afasia de Wernicke pueden hablar en oraciones largas y completas que no tienen sentido, añadiendo palabras innecesarias e incluso inventando palabras», señala el Instituto. A menudo no son conscientes de sus errores y también pueden tener dificultades para comprender el lenguaje hablado y escrito.

La afasia de Broca es el tipo más común de afasia no fluente: las personas tienen una lesión que afecta principalmente el lóbulo frontal del cerebro. Tienen dificultad para hablar con fluidez, pero la comprensión de lo que escuchan suele conservarse, destaca la NAA.

«Aunque pueden entender lo que se les dice y saber lo que ellos quieren decir, muchas veces hablan con frases cortas, y eso lo logran con un gran esfuerzo», añade el Nidcd. «Por lo general, las personas con afasia de Broca comprenden bastante bien lo que dicen los demás. Por eso, a menudo se dan cuenta de sus dificultades y se pueden frustrar fácilmente».

La forma más grave de afasia es la afasia global. Causada por el daño a grandes porciones de las áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje, se refiere a pacientes que pueden producir pocas palabras reconocibles y entender poco o nada del lenguaje hablado. Impide que las personas lean y escriban. Es posible que ni siquiera puedan decir unas pocas palabras o repitan las mismas palabras o frases. 

Según el Nidcd y el NAA, también existen la afasia de conducción (a algunas personas les es difícil repetir palabras y oraciones aunque pueden entender su significado, y pueden hablar con fluidez) y la afasia anómica (dificultad para nombrar objetos, sustantivos o verbos. aunque saben qué son y para qué se pueden usar; se conoce como el fenómeno de tener la palabra en la punta de la lengua). 

6. ¿Existen tratamientos? 

El Nidcd señala que después de una lesión cerebral ocurren grandes cambios en el cerebro que ayudan a que se recupere. En consecuencia, las personas con afasia a menudo ven importantes mejoras en sus habilidades de lenguaje y comunicación en los primeros meses, incluso sin tratamiento.

Algunos de los factores que pueden influir en el nivel de mejora incluyen la causa de la lesión en el cerebro, el área del cerebro afectada y su extensión, y la edad y la salud de la persona. Sin embargo, en muchos casos, después del período de recuperación inicial aún necesitan terapia del habla y el lenguaje, con el fin de recuperar habilidades para comunicarse.

La NAA destaca que si los síntomas de la afasia duran más de dos o tres meses después de un accidente cerebrovascular, es poco probable que la persona se recupere por completo. No obstante, algunas personas continúan mejorando durante años o décadas. 

La Asha, por su parte, explica que existen numerosas terapias, pero dependen del tipo de afasia y de las necesidades y los objetivos del paciente.

De acuerdo con el Manual Merck, si las personas no recuperan las habilidades lingüísticas básicas, pueden comunicarse utilizando un libro o un dispositivo de comunicación, como un tablero con imágenes o símbolos, o un dispositivo basado en una computadora con un teclado y pantalla de mensajes.

«Existen programas especializados que usan computadoras y otras publicaciones. Existen también métodos menos formales. Para muchos, lo más apropiado es una combinación de tareas formales e informales. Un enfoque utilizado por algunos patólogos del habla y el lenguaje es el enfoque global de enriquecimiento y calidad de vida para el tratamiento de la afasia», indica la Asha.

También es importante el apoyo de la familia, que debe aprender la mejor manera de comunicarse con su ser querido. El Nidcd aconseja

La participación de los familiares es una parte esencial en el tratamiento de la afasia, ya que los familiares pueden aprender la mejor manera de comunicarse con su ser querido.

Se anima a que los familiares ayuden a su ser querido al:

  • Participar en las sesiones de terapia, si es posible.
  • Hablar de una manera más simple usando frases cortas y sencillas.
  • Repetir el contenido de las palabras o escribir palabras clave para aclarar el significado según sea necesario.
  • Hablar de manera natural y de forma apropiada para un adulto.
  • Limitar las distracciones cuando sea posible, como apagar o bajarle el volumen a la radio o la televisión.
  • Incluirlo en las conversaciones.
  • Pedir y valorar a su opinión, especialmente sobre los asuntos familiares.
  • Animar cualquier tipo de comunicación, ya sea mediante el habla, los gestos, las señales, o los dibujos.
  • Evitar corregir lo que dice.
  • Darle mucho tiempo para hablar.
  • Ayudarlo a participar en actividades fuera del hogar.
  • Buscar grupos de apoyo como, por ejemplo, clubes para personas que han tenido un ataque al cerebro.