Día Mundial del Alzhéimer: organizaciones llaman a facilitar el diagnóstico temprano

SALUD · 21 SEPTIEMBRE, 2021 13:38

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Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

Foto por Efecto Cocuyo

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Cada tres segundos se registra un nuevo caso de demencia en el mundo. La forma más común de demencia es el alzhéimer, que representa más de 60 % de los casos. Por ello, cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzhéimer, una fecha para crear conciencia y desafiar el estigma que existe sobre la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que más de 55,2 millones de personas viven con demencia y, por lo menos, 10,3 millones de ellas están en la región de las Américas. Además, estima que la cifra global aumentará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.

En el caso de Venezuela, el geriatra Aquiles Salas, miembro del consejo directivo de la Fundación Alzhéimer de Venezuela e investigador del grupo 10/66 de Alzheimer’s Disease International (ADI), destaca que los primeros estudios de población realizados en el país, realizados entre 2003 y 2005, arrojaban que 7 de cada 100 personas mayores de 65 años tenían alzhéimer en el país.

“Para ese momento, nosotros teníamos una proyección de 7 % u 8 %, pero el crecimiento interanual nos da para pensar que en el momento actual en Venezuela, alrededor del 10 al 11 % de la población mayor de 65 años tiene alguna forma de trastorno cognitivo o de demencia”, dice a Efecto Cocuyo.

Mira Josic, directora de la Fundación Alzhéimer de Venezuela, recuerda que la mayoría de los casos no están registrados. Según cálculos propios a partir del censo de 2011, con 3 % interanual de crecimiento poblacional, estima que más de 200.000 familias están afectadas en el país.

Conoce la demencia, conoce el alzhéimer

Para el año 2021, el lema del Día Mundial del Alzhéimer es “Conoce la demencia, conoce el alzhéimer”: la campaña está centrada en el reconocimiento de los signos de alerta y en el reforzamiento de los servicios de atención para lograr un diagnóstico temprano.

Aquiles Salas, integrante del Comité Científico de la Fundación Alzhéimer de Venezuela, señala que es importante que las familias o amigos cercanos estén atentos a los cambios, aunque resalta que hay muchas personas que notan sus propios cambios.

El experto asegura que algunos están relacionados específicamente con la memoria, como el olvido de hechos recientes, completos, como “dónde coloqué tal archivo, o dónde puse las llaves o la cartera”, y eso se hace recurrente.

“Hay otros cambios que tienen que ver con otras funciones y esos son los cambios que tenemos que reconocer. La presencia de cambios en la atención y la función ejecutiva de la persona: la notamos distraída, no se concentra, se pone a preparar una comida y le cuesta usar los instrumentos habituales, algo que antes era sencillo. Esa es una función ejecutiva”, indica.

Otro de los aspectos importantes se relacionan con la función visoespacial, su capacidad para representar, analizar y manejar objetos. También destaca la dificultad para nombrar cosas y la sustitución de una palabra por otra.

“Esos son algunos signos de alarma, pero sobre todo la persistencia de ellos. También están los cambios en el otro grupo de síntomas que no son cognitivos, sino conductuales, de comportamiento: la persona tiende a aislarse y no quiere participar, que antes participaba en todas las reuniones familiares y ahora se retrae, o que tiene cambios de comportamiento y en actitudes”, asegura.

El especialista destaca que con esos elementos, el familiar tiene indicios para buscar ayuda y un diagnóstico y luego recibir apoyo. Sin embargo, a nivel mundial, según OMS, solo una cuarta parte de los países del mundo tienen una política, estrategia o plan nacional de apoyo a las personas con demencia y sus familias. En el caso de Venezuela, Salas destaca que los servicios son insuficientes.   

Además del Día Mundial del Alzhéimer, todo septiembre es el mes de concientización de la enfermedad
Además del Día Mundial del Alzhéimer, todo septiembre es el mes de concientización de la enfermedad

“Hay una carencia grave de servicios para detección, diagnóstico y tratamiento. A nivel de nuestro país, nuestras investigaciones nos han mostrado que hay muy pocos servicios para atención diagnóstica y menos para tratamiento, es por ello que hay una gran dificultad para los familiares”, añade.

Asegura que los pacientes con alzhéimer requieren el diagnóstico de un equipo multidisciplinario conformado por el médico, el radiólogo, el neuropsicólogo y bioanalistas que hagan los exámenes.

“Está el médico que haga la historia adecuada, la imagen de la resonancia o la tomografía, los exámenes de laboratorio que nos descarten otras enfermedades que pueden causar demencia o trastornos cognitivos, y los neuropsicólogos, expertos en determinar la magnitud del fallo de esa persona. Esos equipos multidisciplinarios son muy escasos, lamentablemente. Hay que promoverlos, hay que hacer que esos servicios existan en el país porque es necesario”, expresa.

Impacto del COVID-19

En el marco de la pandemia, organizaciones como ADI estiman que 25 % de los fallecidos por COVID-19 eran personas con demencia.

Además, algunas personas con demencia han experimentado un deterioro cognitivo producto del aislamiento, el distanciamiento y la falta de servicios sociales. Igualmente se advierte que cuidadores y personas con esta condición han experimentado depresión y ansiedad.

“Hay investigaciones en proceso que sugieren que el impacto del COVID-19 puede acelerar los síntomas de demencia“, alerta Mira Josic.

“Hay que instar a los gobiernos, nacionales, regionales y municipales, a priorizar y financiar la investigación sobre los vínculos entre COVID-19 y demencia, y a que atiendan este problema de salud pública, porque esto es una epidemia silenciosa que es gravísima”, afirma ante el Día Mundial del Alzhéimer.

Para el geriatra Aquiles Salas, a diario, tanto en consulta como en estudios, se hace más evidente el impacto del COVID-19 en la salud mental de las personas. Resalta que la pandemia ha generado cambios como la pérdida de hábitos, impactando sobre todo a las personas con trastornos cognitivos cuyas rutinas (como la actividad física o las reuniones con amistades) les servían como estimulantes.

“El impacto de este virus en la salud mental de la humanidad es inmedible para este momento, pero sí sabemos que es de una magnitud alta y a muchas personas que ya tenían un trastorno cognitivo leve los afecta lo sostenido de la pandemia, porque ya tenemos 18 meses en esto, con la pérdida de sus habilidades para hacer cosas que hacían antes. Eso ha sido un factor agravante, y por eso un mayor número de personas ha reunido los criterios de demencia tipo alzhéimer”, añade.

Para la Fundación Alzhéimer de Venezuela, la pandemia también ha representado retos para su atención: ahora solo cuentan con un tercio de los voluntarios que tenían antes. Poco a poco han podido retomar consultas y actividades, pero necesitan más fondos.

A nivel de políticas públicas en Venezuela, Josic destaca que han entregado propuestas por escrito, pero no han obtenido respuestas. “Nosotros seguimos trabajando con lo que hay. Trabajamos con las uñas y con el corazón”, dice la presidenta de la organización.

Tratamientos

Aquiles Salas destaca que todavía no hay un tratamiento eficaz para el alzhéimer, una enfermedad progresiva y deteriorante. En junio de 2021, Estados Unidos aprobó una droga para el tratamiento temprano de la enfermedad, el primer tratamiento farmacológico que sale al mercado en los últimos años.

“Todavía faltan elementos para aprobación definitiva, pero ya se está usando. Es la primera en 20 años que hay ensayos en los que aparece un medicamento probable. Es prometedor, solo que está únicamente en EEUU. Todavía necesita más pruebas pero está ya en uso. Es muy costoso y está indicado solo para personas con un trastorno cognitivo leve tipo alzhéimer”, explica.

Según la organización Alzheimer’s Disease International, 60 % de las personas con demencia viven en países de bajos y medianos ingresos. Además calcula que el costo total anual de demencia a nivel mundial es cerca de 1,3 billones de dólares, y el monto puede aumentar a 2,8 billones para 2030.

Por ahora, Salas destaca que en países como Venezuela la atención consiste en hacer estimulación cognitiva, mejorar las condiciones de vida, controlar enfermedades subyacentes (como la diabetes, la hipertensión, el hipotiroidismo o la anemia), y usar algunos medicamentos pero para favorecer el funcionamiento de la persona.