Abdala: lo que se sabe del candidato vacunal de Cuba que llegará a Venezuela

SALUD · 3 MAYO, 2021 08:00

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Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

Foto por BioCubaFarma

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Sin acuerdos bilaterales ni compromisos con mecanismos globales como Covax, Cuba espera convertirse en el primer país latinoamericano en concretar el desarrollo de una vacuna contra COVID-19 para administrarla a toda su población y, además, exportarla a otros países. Uno de estos candidatos es Abdala.

Desde Venezuela, la administración de Nicolás Maduro ha anunciado que espera traer y producir dosis de las vacunas de Cuba contra COVID-19 para sumarlas al plan nacional de vacunación, aún desconocido pero ya iniciado con la Sputnik V del Centro Gamaleya (Rusia) y con la vacuna BBIBP-CorV creada por la farmacéutica Sinopharm (China).

¿En qué consiste Abdala?

Uno de los candidatos vacunales de Cuba es el CIGB-66, conocido como Abdala, desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (Cigb), ubicado en La Habana.

El Cigb, fundado en 1986, produce vacunas contra Haemophilus influenzae, difteria, tétanos y tos ferina, al igual que otros productos como el Interferón Alfa B2. El centro tiene experiencia en la producción de una vacuna recombinante para hepatitis B.

“Toda la población menor de 28 años en Cuba se ha vacunado con la vacuna recombinante contra la hepatitis B”, expresó Marta Ayala, directora general del Cigb, el 4 de febrero en el programa televisivo Mesa Redonda.

El candidato vacunal CIGB-66, llamado Abdala en homenaje a un poema de José Martí, consta de tres dosis de inyecciones intramusculares con dos semanas de diferencia: 0-14-28 días.

Soberana 02 y Abdala son los candidatos cubanos más avanzados | Foto: Ministerio de Salud Pública de Cuba
Soberana 02 y Abdala son los candidatos cubanos más avanzados | Foto: Ministerio de Salud Pública de Cuba

A diferencia de otras vacunas aprobadas en Venezuela, como la Sputnik V que utiliza un vector adenoviral, o como la vacuna BBIBP-CorV desarrollada por Sinopharm que utiliza virus inactivado, Abdala usa una subunidad proteica

Es uno de los 29 candidatos a vacunas de subunidad proteica que se encuentran en fase de ensayos clínicos a nivel global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los que destacan los desarrollados por Novavax y Sanofi Pasteur/GSK.

“La llamada Abdala representa una parte de la proteína S que es la base de todas las vacunas contra COVID-19. Esa parte es la que se une al receptor celular ACE2 y se conoce en inglés como el Receptor Binding Domain (RBD), o dominio que se adhiere al receptor”, dice José Esparza, virólogo venezolano experto en vacunas, a Efecto Cocuyo.

Esparza, expresidente de la Red Mundial de Virus, explica que el RBD tiene regiones que podrían ser importantes para inducir anticuerpos neutralizantes, pero destaca que todavía no está claro si esas regiones se mantienen íntegras fuera del contexto de la proteína S completa. 

“El RBD en Abdala se produce por ingeniería genética en células de levadura Pichia pastoris“, añade Esparza. Además se administra con hidróxido de aluminio, un adyuvante común. El especialista destaca que el RBD tiene una baja inmunogenicidad (poca capacidad de inducir anticuerpos) y por eso se administran tres dosis.

El candidato vacunal CIGB-66 se encuentra en la última fase de los ensayos clínicos para evaluar su eficacia, seguridad e inmunogenicidad para prevenir COVID-19 sintomático, según consta en el Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos.

El uso de las células de levadura es la principal diferencia de la Abdala en comparación con los otros candidatos vacunales de Cuba:
Cuba tiene 5 candidatos vacunales |Foto: BioCubaFarma

Abdala y las Soberanas

Aunque los candidatos vacunales de Cuba se basan en la misma tecnología de vacunas de subunidad y utilizan el RBD, el uso de las células de levadura es la principal diferencia de la Abdala en comparación con los otros candidatos vacunales de Cuba: Soberana 01, Soberana 02 y SoberanaPlus, explica Amilcar Pérez Riverol, microbiólogo cubano y doctor en Ciencias Biológicas, residente en Brasil.

“La diferencia fundamental de Abdala respecto a los candidatos Soberana 01, 02 y SoberanaPlus es que el RBD utilizado en su formulación es producido por vía recombinante en células de la levadura Pichia pastoris mientras que el de las Soberanas es producido en células de mamíferos (CHO)”, indica a Efecto Cocuyo.

Soberana 02 es el otro de los candidatos vacunales de Cuba. Fue el primero en entrar en fase 3 de los ensayos clínicos. Tanto la Soberana 02 como la Soberana 01 y la SoberanaPlus son producidas por el Instituto Finlay de Vacunas. En Soberana 02, el RBD se acopla con otra proteína, el toxoide tetánico, para reforzar la respuesta inmunológica.

El microbiólogo destaca que otra diferencia importante es el esquema de inmunización. Mientras Abdala se administra en tres dosis, Soberana 02 se prueba en un esquema de dos dosis con 28 días de diferencia o en un esquema mixto con SoberanaPlus en un esquema de tres dosis: dos dosis de Soberana 02 (día 0 y día 28) , más una dosis de SoberanaPlus el día 56.

Otro de los candidatos vacunales de Cuba se llama Mambisa (CIGB-669), también creado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, y a diferencia de los otros, su administración es vía intranasal.

A diferencia de Abdala, Soberana 02 utiliza toxoide tetánico | Foto: Cigb
A diferencia de Abdala, Soberana 02 utiliza toxoide tetánico | Foto: Cigb

Abdala en Venezuela

El pasado 21 de marzo, el mandatario Nicolás Maduro anunció que Venezuela participaría en la fase 3 de los ensayos clínicos de Abdala y Soberana 02, con 30.000 participantes para cada candidato. Dos días después, afirmó que el país espera comenzar en julio la inmunización masiva con Abdala.

La asociación civil venezolana Centro Nacional de Bioética (Cenabi) destacó en un comunicado, publicado el pasado 24 de marzo, la necesidad de contar con un protocolo de investigación para la realización de los ensayos en el país.

“Debe existir un protocolo de investigación que contenga el basamento científico del producto, los procedimientos y estrategias que se utilizarán para su aplicación y el compromiso de atención y reparación ante posibles daños que sufran los participantes”, advierte.

El Cenabi agrega que el protocolo debe ser evaluado y avalado por el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel y por los Comités de Bioética de las instituciones en las que se administrará.

El 8 de abril, la vicepresidenta de la gestión de Delcy Rodríguez, afirmó que la planta de la Empresa Socialista para la Producción de Medicamentos Biológicos, Espromed Bio, ubicada en la Ciudad Universitaria de Caracas, comenzará la producción de Abdala, en cooperación con el gobierno de La Habana.

No se trataría de la primera vacuna cubana en llegar al país. Según consta en la página web de Espromed Bio, en su catálogo hay cuatro vacunas elaboradas por el Centro Nacional de Biopreparados (BioCen) y el Instituto Finlay de Vacunas de Cuba, registradas por el Ministerio de Salud de Venezuela e importadas por Espromed Bio.

Desde la isla llegan la vacuna pentavalente contra difteria, tétanos, pertussis, hepatitis B y H. influenzae; la vacuna meningocócica contra los grupos B y C, además de dos presentaciones de vacuna contra hepatitis B.

El 24 de abril, el ministro de Salud venezolano, Carlos Alvarado, destacó que se esperaba que los ensayos clínicos de Abdala comenzaran el país en las dos semanas siguientes a sus declaraciones.

“Estamos sentados en mesa de trabajo diseñando el protocolo para la investigación en Venezuela y si todo ocurre como debe ocurrir, y avanza como tiene que avanzar, podamos fabricar en Venezuela en nuestra planta de vacunas, Espromed Bio en la Ciudad Universitaria de Caracas”, dijo.

Para José Esparza, profesor del Instituto de Virología Humana de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, Baltimore (Estados Unidos), “no tiene sentido” que Venezuela produzca la Abdala.

“No creo que en Venezuela exista experiencia para producirla. Probablemente sólo se trataría de envasar y etiquetar el producto producido en Cuba y traído a nuestro país”, destaca Esparza. 

Una de las vacunas de Espromed aparece como elaborada por BioCen en La Habana | Foto: Espromed Bio
Una de las vacunas de Espromed aparece como elaborada por BioCen en La Habana | Foto: Espromed Bio

Los ensayos en Cuba

La fase 3 del ensayo clínico del candidato vacunal CIGB-66 o Abdala inició el 22 de marzo en Cuba tras la aprobación del Centro Estatal para el Control de Medicamentos y Dispositivos Médicos (Cecmed).

Según reportes oficiales, participan 48.000 personas entre los 19 y los 80 años, repartidas en dos grupos: uno experimental, que recibe las dosis del candidato, y un grupo control al que se le administra un placebo.

De acuerdo con el Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica de Cuba, BioCubaFarma, ya 48.000 personas habían recibido la primera dosis en 20 sitios clínicos y 44 vacunatorios de las provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo y Granma para el 3 de abril.

El 5 de abril empezaron a administrar la segunda dosis y el 19 de abril comenzaron a aplicar la tercera dosis, según BioCubaFarma. La agencia EFE reseña que este 1 de mayo, Abdala fue el primer candidato en concluir el esquema de vacunación de fase 3 en la isla y ahora se debe evaluar la aparición de casos de COVID-19 en el grupo experimental y el grupo control.

Cuba prueba el candidato en miles de voluntarios | Foto: ACN
Cuba prueba el candidato en miles de voluntarios | Foto: ACN

Abdala también cuenta con un estudio de intervención poblacional, registrado en el Rpcec el pasado 27 de marzo. Busca evaluar los efectos de la vacunación con Abdala en personas con alto riesgo de infectarse, enfermarse y transmitir el virus. En este estudio participan 124.000 personas.

“El ensayo de intervención se parece más a una fase 4, a un estudio de evaluación de efectividad (cómo funciona el candidato en la población) e involucrará a cientos de miles de sujetos”, detalla Amilcar Pérez Riverol.

La hipótesis del ensayo de intervención espera que Abdala reduzca la infección sintomática entre los vacunados en un 60 % después de 14 días de administrada la tercera dosis y reduzca la enfermedad severa y la mortalidad en un 80 %. Se espera que los resultados estén listos en agosto.

“Respecto al rigor, todos los ensayos han sido evaluados y aprobados por la agencia reguladora nacional (Cecmed)”, añade el microbiólogo cubano.

Desconfianza

Ya desde 2020, Nicolás Maduro había mostrado su interés en las vacunas de Cuba y había propuesto traerlas e incluso incorporarlas a un “banco de vacunas” para los países de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP). Sin embargo, en el país existe desconfianza ante la ausencia de datos.

En su boletín número 29, del 28 de abril de 2021, la Academia Nacional de Medicina (ANM) de Venezuela advierte que pareciera que en lugar de implementar un plan de vacunación enérgico con las vacunas ya existentes, las autoridades del país esperan “por alguna futura vacuna probablemente de origen cubano”.

“La Academia Nacional de Medicina reitera su ofrecimiento para evaluar vacunas para su uso en Venezuela y expresa preocupación por las noticias del posible uso de productos experimentales cubanos de los cuales no se tiene información científica sobre sus características, seguridad y eficacia contra COVID-19″, dice el comunicado.

Ya la ANM había alertado en marzo sobre la falta de información sobre Abdala y sobre Soberana 02.

José Esparza destaca que no existen datos publicados en revistas científicas sobre los resultados de inmunogenicidad en humanos, por lo que la desconfianza entre los venezolanos acerca de Abdala es razonable.

“La desconfianza está justificada, ya que no se sabe nada sobre la misma. No hay ningún trabajo publicado en ninguna revista científica. La autorización reguladora estaría basada en pruebas de fase 3 donde se demuestre que la vacuna previene la infección o enfermedad. Tampoco se conoce nada sobre la eficacia”, señala. 

Los únicos datos hasta ahora son los ofrecidos por la directora del Cigb de Cuba, Marta Ayala, quien presentó resultados preliminares de la primera fase en una reunión con OPS y en el programa Mesa Redonda.

Indicó que el 86% de los vacunados con la dosis de 50 microgramos, para el día 42 (14 días después de la tercera dosis), elevó el nivel de anticuerpos IgG cuatro veces por encima del valor que tenían antes de la vacunación. Agregó que 33 % de los participantes tuvieron reacciones adversas leves y no hubo reacciones severas.

Los únicos datos son los ofrecidos por la directora del Cigb

¿Qué le falta?

Para el experto Amilcar Pérez Riverol, la atención debe estar centrada en el resultado de eficacia que arroje la fase 3 de los ensayos clínicos, que califica como la “variable definitiva” que todavía debe ser respondida.

“El requisito fundamental que está faltando es que se demuestre que tiene eficacia de al menos 50 % en evitar la infección sintomática de COVID-19. Y eso solo lo sabremos cuando finalice o avance lo suficiente la fase 3. Hasta el momento no sabemos su eficacia”, dice el investigador de la Universidad Estatal Paulista en Brasil.

Según Pérez Riverol, que las vacunas se basen en una tecnología clásica no debería inspirar desconfianza, pues afirma que las vacunas de subunidad se han utilizado con éxito durante años. Agrega que este tipo de vacunas es “de las más seguras” que se producen en el mundo, ya que no suelen provocar efectos adversos severos.

Aunque resalta que Cuba suma décadas de evaluación de vacunas propias y tiene un sistema bien estructurado, sostiene que también falta publicar los hallazgos en revistas científicas.

“El otro elemento que ayudaría a disipar dudas y a la ganancia de credibilidad de los candidatos cubanos es la publicación de los resultados de los ensayos clínicos de fase 1/2 en revistas científicas de revisión por pares (arbitradas)”, añade el doctor en Ciencias Biológicas.