Un venezolano quebró bancos para colocar el dinero en empresas fantasmas #PanamáPapers

POLÍTICA · 8 ABRIL, 2016 19:08

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Julett Pineda Sleinan | @JulePineda


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Cuando Gonzalo Tirado, el exbanquero venezolano que estuvo al frente del Standford Group Venezuela, llevó sus papeles a la firma panameña de Mossack Fonseca, se encendieron las alarmas. El conflicto que tuvo con Robert Allen Stanford — quien fue sentenciado a 110 años de prisión por delitos bancarios que superaron los 7 mil millones de dólares a través de su banco, Stanford Bank–, hizo dudar en un principio al bufete de abogados del potencial cliente. Sin embargo, al final Jürgen Mossack, uno de los socios de la empresa en Panamá, dio el visto bueno.

Así lo señala la periodista de investigación Ahiana Figueroa, quien realizó un reportaje para panamapapersvenezuela.com basada en los documentos filtrados de Mossack Fonseca. En el trabajo periodístico se señala que Tirado conformó un holding de empresas con ayuda de la firma panameña para crear una serie de “cascarones vacíos” o compañías de fachada.

Bajo la excusa de “proteger su herencia”, el exbanquero venezolano creó la empresa en Panamá, que incluía un conglomerado de compañías fantasmas para borrar el rastro del verdadero dueño. Las escalas fueron más paraísos fiscales: Dinamarca, Islas Vírgenes Británicas y Suiza.

 

Luego del escándalo de Standford,  donde fue acusado por excolegas de haber cometido fraudes tributarios y estafas, Tirado conformó el bufete Tirado & Asociados. Paralelamente, Figueroa señala en el reportaje que el exbanquero continuó su adquisición de bancos.

“Compró al banquero Ignacio Salvatierra InverUnion Banco Comercial y luego adquirió Mi Casa Entidad de Ahorro y Préstamo. Volvieron los problemas. En medio de la llamada mini crisis bancaria de finales de 2009 y comienzos de 2010, el Gobierno venezolano inició una investigación contra Tirado por denuncias de operaciones de dudosa legitimidad y de haber desviado fondos de los ahorristas por Bs 5.000 millones en créditos a empresas relacionadas”, apunta el trabajo periodístico.

Para construir la estructura empresarial, Tirado contó con la ayuda de los representantes de Mossack Fonseca. La pieza de arranque para el “tejido” fue, en conjunto con la creación del bufete en Caracas, la conformación de Panbienes (Fondo Panameño de Bienes), que nació con un ostentoso capital de 1 millón 52 mil dólares y que “repitió la quiebra de otra institución financiera“. Posteriormente, la Superintendencia de Bancos de Panamá sancionaría en más de una ocasión a la compañía, hasta que cerró sus puertas luego de una denuncia de una “estafa piramidal“.

El venezolano también aparece vinculado con la creación de la empresa Richgrove International Inc, que buscaba “canalizar la inversión de 2,5 millones de dólares en el banco danés Finansbanken Bank of Copenhagen”. Luego de la millonaria transacción, Tirado fue incorporado a la lista de directores.

Alegando que quería invertir “parte de los ahorros de su vida” y “diversificar sus inversiones”, Tirado solicitó a Mossack Fonseca ser su cliente. Momentos después, cuando se le pidió entregar información sobre sus empresas en las Islas Vírgenes Británicas, el venezolano se excusó por no tener los papeles a la mano, debido a la forma apresurada de la que salió de Venezuela.

Según Ahiana Figueroa, parece que las empresas correspondientes a Tirado y bajo la administración de Mossack Fonseca fueron declaradas inactivas en 2011. También maneja que el exbanquero mantiene una deuda con el bufete que le ayudó a crear el entramado de empresas.

Lea el trabajo escrito por Ahiana Figueroa Gonzalo Tirado: un plan predeterminado para proteger su herencia.