Tras los eventos del 3 de enero, el liderazgo chavista regional se mueve entre el silencio de unos cuantos y la beligerancia de unos muy contados. Entre estos últimos, al lado del ministro del Interior y Justicia Diosdado Cabello, han aparecido gobernadores como el de Trujillo, Gerardo Márquez, y el del Táchira, Freddy Bernal.
Otros mantienen bajo perfil como el mandatario del Zulia, Luis Caldera, y el de Miranda, Elio Serrano. Otros, como la gobernadora de Nueva Esparta, Marisel Velásquez, ni se escuchan en el espectro nacional. Incluso se considera que la influencia de Rafael Lacava, del estado Carabobo, ha disminuido si se toma en cuenta su cercanía con el exgobernante detenido en Estados Unidos, Nicolás Maduro.
Para analistas políticos, los liderazgos regionales, especialmente en figuras como Lacava, fueron impactados por la captura de Maduro tras la intervención militar de EEUU, pero en general exhiben disciplina y adaptación frente al interinato. Recuerdan que el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), con Cabello al mando desde hace más de una década, es una estructura vertical que solo baja líneas y no admite disidencia.
Otros, señalan, prefieren “pasar agachados” y fuera de la mirada nacional, a la espera de lo que suceda con el tutelaje de la administración de Donald Trump y se concentran en la gestión en sus estados con menos eventos de proselitismo político.
Supervisión y control
“Los gobernadores y alcaldes del Psuv nunca han sido autónomos, todos deben seguir la línea que les bajan desde el partido. En la mayoría de los estados, salvo excepciones como Táchira, Carabobo y Trujillo, no existe un liderazgo desde hace mucho tiempo. Los gobernadores son empleados escogidos a dedo que participaron en una cuestionada elección (2025) diseñada para quedarse con todos los cargos. Siguen bajo la estricta supervisión y control del Psuv para evitar saltos de talanquera, especialmente luego del 3 de enero”, señaló el excoordinador de Clase Media Socialista, Carlos Hurtado.
Cautela en Zulia y Carabobo
El antiguo aliado del Psuv en el Gran Polo Patriótico sostiene que Cabello no comulga con los mandatarios del Zulia y Carabobo, considerados cercanos a Maduro, por lo que ambos se manejan con “cautela” frente al interinato de Delcy Rodríguez, apoyado por el ministro del Interior.
“Lacava es un político astuto y se ha ido acercando a Cabello, lo que le genera cierta estabilidad política en Carabobo. El caso del Zulia es diferente porque mientras Lacava ha sido reelecto (desde 2017), Caldera -exalcalde de Mara- apenas llegó al cargo el año pasado (25 de mayo), pero cuenta con el respaldo de Nicolasito (Nicolás Maduro Guerra). No dudo que más de un gobernador está convencido de que hubo traición contra Maduro, pero deben tragar grueso y adaptarse a los tiempos presentes y los que están por venir”, agregó.
Lavaca se montó en el camión con Delcy Rodriguez, durante la llamada “peregrinación” por la entidad carabobeña, el 29 de abril. En el video publicado en su cuenta de la red social X escribió la consigna: Aquí nadie se rinde. Sin embargo, días atrás generó polémica al admitir que la falta de recursos económicos ha impedido atender el problema de los apagones en el estado.
“Es complejo cuando has estado sin recursos durante tanto tiempo, por las razones que sea”, expresó en un video difundido en redes sociales, lo que fue interpretado como una admisión de la crisis nacional, antes y después de Maduro.
Para la politóloga Maria Alexandra Semprún, la incertidumbre en la espera por el proceso de transición en Venezuela también marca las acciones de los gobernadores, quienes, a su juicio, estarán pendientes de su papel en unos eventuales comicios generales y en una Venezuela futura.
“En el barco de las gobernaciones están remando, según vaya viniendo la marea del gobierno de transición. Los gobernadores pueden hacer declaraciones alineadas o no con el gobierno interino o con sus figuras emblemáticas, pero, a final de cuentas, las cosas no están claras en el país y todos están resolviendo en la medida en que los macro problemas y los presupuestos lo permiten”, expresó.
Zulia con Caldera moderado
En el caso del gobernador Caldera, la profesora de la Universidad del Zulia resalta en primer lugar que viene de una gestión aceptable en la Alcaldía de Mara, bien evaluada tanto por chavistas como por opositores. Asimismo, que el ascenso a la jefatura regional se produjo en un momento complicado, luego del denunciado fraude electoral de 2024 y mediante unos comicios con baja participación de electores y sin la oposición mayorita, organizados por el Poder Electoral que proclamó a Maduro sin mostrar las actas de votación.

“Caldera venía con buena reputación, un hombre que manejó la alcaldía con eficiencia (entre 2004 y 2025), de bajo perfil y acciones concretas. Era visto como poco radicalizado y su elección no fue sorpresiva y no fue vista con pesimismo por parte de la oposición”, apuntó Semprún.
La politóloga considera que en general ese mismo perfil ha marcado casi un año de gestión del sucesor de Manuel Rosales, aunque trata de mantenerse alineado con el llamado «rodrigato» y con Cabello. La gobernante encargada inició en el Zulia la peregrinación nacional para pedir el levantamiento de sanciones y Caldera se subió al camión con ella.
Hace un mes en un acto público en Maracaibo agradeció al ministro Cabello, a quien se refirió como “hermano”, por la dotación de patrullas en la adecuación de 201 cuadrantes de paz de la región para profundizar la seguridad, no sin antes recordar a Maduro y expresar apoyo a la interina.
Sin embargo, al ser abordado por la prensa este 7 de mayo, para solicitarle respuestas por los constantes y prolongados cortes eléctricos en el Zulia, dijo que le corresponde al ministro para la Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, declarar sobre la responsabilidad del gobierno en el tema y que en el caso de la Gobernación se avanza en lo que le toca directamente que son los trabajos en las plantas Termozulia I y Termozulia VII, además de acciones como sustitución de transformadores.
“Al ser elegido Caldera, se esperaba su respuesta inmediata para solucionar problemas como el de la basura y lo hizo, me imagino que junto a las alcaldías. El otro gran problema ha sido el de la energía eléctrica; a principios de año, Caldera declaró que el 19 de marzo terminarían los racionamientos y no lo cumplió, lo que ha originado descrédito”, advirtió Semprún.
Los “radicales”
De otros mandatarios poco se escucha en el ámbito nacional, además de Miranda y Nueva Esparta también “pasan agachados” mandatarios como Ernesto Luna en Monagas, Yulisbeth García en Bolívar y Donald Donaire en Guárico, entre otros.

El politólogo Santiago Rodriguez también percibe al liderazgo regional alineado con el rodrigato en una “obediencia táctica», en el contexto de una nueva recomposición del poder aún más concentrado en Miraflores. Recordó que desde tiempos de Chávez no ha habido democracia interna en el Psuv y luego de la captura de Maduro la situación no ha cambiado: se aceptan órdenes y punto.
“Hay quienes están pasando agachados en la parte del activismo político, han dejado de hacer más política y se han dedicado más a lo que es la gestión de gobierno, por imagen propia en caso de producirse una transición porque les gustaría competir en futuras elecciones estadales o para mejorar la imagen del gobierno encargado en las regiones. Lacava, por ejemplo, aunque ha sido tan mediático y espontáneo lo veo prudente, anticipando algún cambio; también hay que recordar que tenía una línea directa con Maduro”, indicó el profesor de la Universidad de Carabobo.
Pero también están los más activos en lo político. Es el caso de Bernal en el Táchira, Márquez en Trujillo y otros como Luis Marcano en Anzoátegui y Víctor Clark en Falcón. En sintonía con Cabello, quien es asiduo visitante de esos estados, Bernal y Márquez no han parado de formular amenazas contra opositores que, a juicio de ambos, intenten desestabilizar al interinato.
“Sé dónde se están reuniendo, sé cuáles son los municipios, los planes para alterar, les hablé de una funeraria en la ciudad de Valera, les hablé de Motatán, de Pampán, de Trujillo, de Valera, etc (…) ya conozco de algunos planes que tienen. La paz de Trujillo y del país con nuestra presidenta encargada no la altera absolutamente nadie”, advirtió Márquez durante una emisión de su programa radial, el 2 de marzo.
Este 7 de mayo, Bernal salió en defensa de Cabello, sobre quien el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ratificó que pesa una recompensa por 25 millones de dólares. El exalcalde de Caracas igualmente recordó que hubo un “bombardeo criminal” el 3 de enero que culminó con el “secuestro” de Maduro.

“Es inadmisible que en el contexto de la política de paz de la presidenta encargada, Delcy Rodriguez, haya altos funcionarios del gobierno norteamericano enarbolando todavía las banderas de la violencia y de amenazas a un compatriota como Diosdado Cabello, cuyo único delito es amar a Venezuela. Es un hombre honesto”, sostuvo.
Hurtado atribuye ambas posiciones en línea con Cabello al hecho de que tanto Márquez como Bernal participaron en los intentos de golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1992 (4 de febrero y 27 de noviembre, respectivamente) y estuvieron en la misma línea política durante la era de Hugo Chávez.
“Fueron compañeros de lucha y siguen viéndose como iguales, aunque tienen presente que la línea de mando, por la posición de poder que ocupa, viene de Cabello; le profesan lealtad absoluta. Pero a la vez gozan de cierta autonomía por la forma como se manejan en sus estados, con los organismos de seguridad y colectivos”, apuntó.
Al profesor Rodriguez no le extraña que dichas figuras se muestren leales a Cabello, quien todavía vende la imagen de ser un “hombre fuerte” que controla las fuerzas de seguridad y, por lo tanto, el único que puede mantener la paz y estabilidad del país, lo cual, advirtió, puede variar, dependiendo de las decisiones que tome el tutelaje.
