Prudencia, respeto y no injerencia: 3 reglas de la diplomacia que omitió Benedetti, según analistas

POLÍTICA · 9 NOVIEMBRE, 2022 22:00

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Deisy Martínez


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Las declaraciones del embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti, que incluyeron epítetos sobre la oposición venezolana, insultos contra el dirigente Juan Guaidó y opiniones acerca de la situación de derechos humanos en Venezuela, provocaron reacciones de rechazo por parte de políticos, académicos y ciudadanos del país por igual.

El embajador retirado del Ministerio de Relaciones Exteriores Gerson Revanales y el directivo del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales Iván Rojas Alvarez advirtieron que el exasesor de la campaña electoral de Gustavo Petro, sin experiencia en relaciones diplomáticas, transgredió tres reglas básicas propias de sus funciones: la prudencia, el respeto y la no injerencia en asuntos internos de un país.

«Veo que (Juan) Guaidó me atacó… Este huevón, ¿Qué me va a atacar? ¿Qué es lo que le pasa?(…) Entonces yo venía picado de culebra y cuando yo llegué aquí a Caracas yo dije que vi que él no era nadie. Y como siempre me pareció un pendejo, no ahora sino de cuando era senador», expresó Benedetti en alusión a Guaidó, en entrevista con Efecto Cocuyo este 8 de noviembre.

«Inadmisible»

Para Revanales, exencargado de negocios de la Embajada de Venezuela en Colombia, el tipo de lenguaje usado por Benedetti es «inadmisible» en un embajador de un país. Subrayó que Guaidó debe ser defendido como venezolano y que ningún funcionario diplomático puede dirigirse con insultos a ningún residente del país donde está asignado.

«Ese vocabulario es inadmisible en un embajador. Puede tener sus opiniones políticas pero no expresarlas en público. Faltó a tres reglas básicas de la diplomacia que son la prudencia, el respeto y la no injerencia o intromisión en asuntos internos de otros países. Se expresó más como una ficha del Psuv y no como un embajador que debe tener una posición ecuánime e imparcial con respecto a un país en crisis», opinó.

Durante la entrevista Benedetti también manifestó que está dispuesto a reunirse con la oposición y el gobierno para promover el diálogo en representación del gobierno de Petro, si ambas partes están de acuerdo, pero señaló como un «problema» que entre el antichavismo «todos se creen jefes». También se considera que relativizó la situación de los DD. HH. humanos en Venezuela, al afirmar que en el vecino país hay más violaciones de ese tipo.

El internacionalista Rojas Álvarez coincidió en que un embajador debe ser lo menos polémico posible en el lenguaje y la actuación, tener «sutileza» en el trato y generar confianza y lazos entre los actores políticos y de la sociedad civil de un país y no «antagonismos», algo que hasta ahora Benedetti pareciera no tener claro.

Cuidado con el puente

Se apuesta a que el gobierno de Colombia, con la colaboración de Argentina, Chile y la entrada en escena de Luiz Inácio «Lula» da Silva una vez que asuma la presidencia de Brasil en enero de 2023, sea una especie de «puente» para facilitar el diálogo político en Venezuela, con miras a lograr elecciones presidenciales democráticas en 2024.

Ambos analistas señalaron a Efecto Cocuyo que si es la intención de la política exterior de la administración de Petro, el desempeño del embajador Benedetti podría «entorpecer» la ruta. Descartan que vaya a ser sustituido en el cargo, al menos a corto plazo.

Revanales recordó que el gobierno de Nicolás Maduro expulsó al embajador de España Jesús Silva Fernández en 2018 y a la embajadora de la Unión Europea Isabel Brilhante en 2021, tras alegar intromisión en asuntos internos. No aboga por la expulsión de Benedetti en pleno proceso de restablecimiento de relaciones con Venezuela, pero consideró que Petro por lo menos debería llamarlo a consulta.

Este miércoles 9 de noviembre, el embajador admitió ante algunos medios de comunicación que «no debió» decir lo que dijo contra Guaidó, que si le toca ofrecer disculpas lo hará y que recibió un «regaño suave» de su país por sus palabras.

«Normalizar las relaciones y reactivar la frontera no será fácil porque hay muchos obstáculos por superar, entonces el embajador colombiano no puede comportarse como un gallito de pelea porque creará más conflictos», acotó Revanales.

Escenarios

Rojas Alvarez trazó otro escenario: que la mediación para el diálogo político en Venezuela y la triangulación con Estados Unidos por parte de Colombia no recaiga en Benedetti sino en otro funcionario del gobierno de Petro, un operador político «ad hoc» solo designado para tales fines o incluso un diputado. Si es Benedetti, alertó, será «cuesta arriba» lograr resultados positivos en unas negociaciones con alguien no neutral sino «antagonista» con la oposición venezolana.

«Pero no sabemos si Petro le pidió a Benedetti estar bien con Maduro y no tener contacto con la oposición ni darle espacio, puede que no esté para tender puentes, aunque Petro debería estar en su mejor interés de buscar soluciones a la crisis política en Venezuela porque la migración lo afecta. Son dos escenarios posibles», sostuvo.

Dijo que de resultar el último caso, el protagonismo podría recaer en Brasil por lo que Colombia perdería la oportunidad de tener un «liderazgo positivo» en la región y como actor directo ser parte de la mesa y de las soluciones, algo que contrasta con el llamado de Petro a lograr la unidad de América Latina.

 

 

 

POLÍTICA · 6 DICIEMBRE, 2022

Prudencia, respeto y no injerencia: 3 reglas de la diplomacia que omitió Benedetti, según analistas

Texto por Deisy Martínez

Las declaraciones del embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti, que incluyeron epítetos sobre la oposición venezolana, insultos contra el dirigente Juan Guaidó y opiniones acerca de la situación de derechos humanos en Venezuela, provocaron reacciones de rechazo por parte de políticos, académicos y ciudadanos del país por igual.

El embajador retirado del Ministerio de Relaciones Exteriores Gerson Revanales y el directivo del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales Iván Rojas Alvarez advirtieron que el exasesor de la campaña electoral de Gustavo Petro, sin experiencia en relaciones diplomáticas, transgredió tres reglas básicas propias de sus funciones: la prudencia, el respeto y la no injerencia en asuntos internos de un país.

«Veo que (Juan) Guaidó me atacó… Este huevón, ¿Qué me va a atacar? ¿Qué es lo que le pasa?(…) Entonces yo venía picado de culebra y cuando yo llegué aquí a Caracas yo dije que vi que él no era nadie. Y como siempre me pareció un pendejo, no ahora sino de cuando era senador», expresó Benedetti en alusión a Guaidó, en entrevista con Efecto Cocuyo este 8 de noviembre.

«Inadmisible»

Para Revanales, exencargado de negocios de la Embajada de Venezuela en Colombia, el tipo de lenguaje usado por Benedetti es «inadmisible» en un embajador de un país. Subrayó que Guaidó debe ser defendido como venezolano y que ningún funcionario diplomático puede dirigirse con insultos a ningún residente del país donde está asignado.

«Ese vocabulario es inadmisible en un embajador. Puede tener sus opiniones políticas pero no expresarlas en público. Faltó a tres reglas básicas de la diplomacia que son la prudencia, el respeto y la no injerencia o intromisión en asuntos internos de otros países. Se expresó más como una ficha del Psuv y no como un embajador que debe tener una posición ecuánime e imparcial con respecto a un país en crisis», opinó.

Durante la entrevista Benedetti también manifestó que está dispuesto a reunirse con la oposición y el gobierno para promover el diálogo en representación del gobierno de Petro, si ambas partes están de acuerdo, pero señaló como un «problema» que entre el antichavismo «todos se creen jefes». También se considera que relativizó la situación de los DD. HH. humanos en Venezuela, al afirmar que en el vecino país hay más violaciones de ese tipo.

El internacionalista Rojas Álvarez coincidió en que un embajador debe ser lo menos polémico posible en el lenguaje y la actuación, tener «sutileza» en el trato y generar confianza y lazos entre los actores políticos y de la sociedad civil de un país y no «antagonismos», algo que hasta ahora Benedetti pareciera no tener claro.

Cuidado con el puente

Se apuesta a que el gobierno de Colombia, con la colaboración de Argentina, Chile y la entrada en escena de Luiz Inácio «Lula» da Silva una vez que asuma la presidencia de Brasil en enero de 2023, sea una especie de «puente» para facilitar el diálogo político en Venezuela, con miras a lograr elecciones presidenciales democráticas en 2024.

Ambos analistas señalaron a Efecto Cocuyo que si es la intención de la política exterior de la administración de Petro, el desempeño del embajador Benedetti podría «entorpecer» la ruta. Descartan que vaya a ser sustituido en el cargo, al menos a corto plazo.

Revanales recordó que el gobierno de Nicolás Maduro expulsó al embajador de España Jesús Silva Fernández en 2018 y a la embajadora de la Unión Europea Isabel Brilhante en 2021, tras alegar intromisión en asuntos internos. No aboga por la expulsión de Benedetti en pleno proceso de restablecimiento de relaciones con Venezuela, pero consideró que Petro por lo menos debería llamarlo a consulta.

Este miércoles 9 de noviembre, el embajador admitió ante algunos medios de comunicación que «no debió» decir lo que dijo contra Guaidó, que si le toca ofrecer disculpas lo hará y que recibió un «regaño suave» de su país por sus palabras.

«Normalizar las relaciones y reactivar la frontera no será fácil porque hay muchos obstáculos por superar, entonces el embajador colombiano no puede comportarse como un gallito de pelea porque creará más conflictos», acotó Revanales.

Escenarios

Rojas Alvarez trazó otro escenario: que la mediación para el diálogo político en Venezuela y la triangulación con Estados Unidos por parte de Colombia no recaiga en Benedetti sino en otro funcionario del gobierno de Petro, un operador político «ad hoc» solo designado para tales fines o incluso un diputado. Si es Benedetti, alertó, será «cuesta arriba» lograr resultados positivos en unas negociaciones con alguien no neutral sino «antagonista» con la oposición venezolana.

«Pero no sabemos si Petro le pidió a Benedetti estar bien con Maduro y no tener contacto con la oposición ni darle espacio, puede que no esté para tender puentes, aunque Petro debería estar en su mejor interés de buscar soluciones a la crisis política en Venezuela porque la migración lo afecta. Son dos escenarios posibles», sostuvo.

Dijo que de resultar el último caso, el protagonismo podría recaer en Brasil por lo que Colombia perdería la oportunidad de tener un «liderazgo positivo» en la región y como actor directo ser parte de la mesa y de las soluciones, algo que contrasta con el llamado de Petro a lograr la unidad de América Latina.

 

 

 

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