Santa María de Ipire “es una expresión de indignación social”

Santa María de Ipire, un pueblo de poco más de 13 mil habitantes, internado en los llanos del estado Guárico, fue noticia por las protestas que protagonizaron sus habitantes, quienes exigían agua, luz, gas doméstico y gasolina.

La respuesta de los cuerpos policiales fue reprimir, allanar y apresar. Pero los manifestantes salieron nuevamente a la calle y lograron que los funcionarios liberaran a tres detenidos bajo la consigna: “¡El pueblo unido jamás será vencido!”. Lo que fue considerado una victoria ciudadana.

Para la profesora del Centro de Investigaciones Populares Mirla Pérez, las protestas en Santa María de Ipire “son una expresión de indignación social”. “Es una ventana a lo que ocurre permanentemente en todo el país y refleja que esta es una sociedad viva que no se ha resignado”, afirma.

La investigadora explica que estas manifestaciones no pueden interpretarse como acciones de carácter transaccional “porque el colapso de los servicios públicos es generalizado”. “La población está carente de todo hasta de la posibilidad de hacerse escuchar”, señala.

Aunque las demandas son específicas y principalmente están relacionadas a servicios públicos tienen un trasfondo político en opinión de Pérez: “Los ciudadanos dejaron de ver al gobierno como el gran interlocutor que puede resolver los problemas, en el fondo reclaman un cambio político porque hay conciencia de quiénes son los responsables”, señala.

Estados oficialistas

El sociólogo Trino Márquez subraya que las protestas se han registrado en estados que son electoralmente oficialistas como Barinas, Guárico, Yaracuy y Cojedes lo que refleja el enorme descontento y malestar de la población por la política gubernamental.

El profesor universitario refiere una encuesta de Consultores 21, del tercer trimestre de 2020, que señala que el 89% de los venezolanos tiene un servicio de electricidad deficiente.

“El consumo de leña para cocinar era de 3,5% en el primer trimestre de 2019 y en el último trimestre de este año, la medición arrojó 11%. Este es un indicador del deterioro de la calidad de vida de la gente. Hay un enorme descontento en los sectores más humildes, el nivel de deterioro es inaguantable y eso es lo que se está expresando en las protestas”, expresa.

“Estallido social”

El sociólogo señala que el repunte de las protestas en distintos estados ha vuelto a levantar el “fantasma” de un estallido social. Sin embargo, lo considera como un escenario remoto.

“Yo no dudo que las protestas se multipliquen porque el país se ha empobrecido y la gente está desesperada. Pero son remotas las posibilidades de que se produzca un estallido de grandes proporciones porque para que esto ocurra se requieren factores de orden organizativo que no existen: los partidos no tiene  estructura ni tejido social de base, el régimen de (Nicolás) Maduro ha sido efectivo en destruir a las organizaciones políticas”, expone.

Los sindicatos, los gremios y las organizaciones vecinales también han sido desarticulados, según Márquez.

“El miedo es otro factor que desmoviliza porque la represión es feroz y  la gente teme que le quiten las cajas Clap y los subsidios monetarios que se entregan a través del sistema patria y que el gobierno utiliza como instrumentos de chantaje y de intimidación”, agrega.

El Centro de Investigaciones Populares registró en una semana (del 20 al 27 de septiembre) 206 focos de protestas en al menos 16 estados del país.

Mientras que el Observatorio Venezolano de Conflictos documentó, solo el sábado 26 de septiembre, 34 protestas pacíficas en 14 estados. Ese mismo sábado, los pobladores de Santa María de Ipire salieron a las calles.

Foto: ElPitazo .com