Presión de EEUU en escalada y negociaciones: qué hay y qué es posible, según politólogos
Jesús Castellanos y Benigno Alarcón señalan que lo deseable para destrabar el juego es una negociación pero no para complacer a Maduro.
El duro discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ante Naciones Unidas (ONU) sobre el tema Venezuela y la próxima aprobación de un “estado de conmoción exterior”, anunciada por el mandatario Nicolás Maduro, son los peldaños que se subieron esta semana como parte de la escalada en las tensiones entre ambos países, a partir del despliegue militar en el Caribe.
La Casa Blanca presiona y Miraflores muestra resistencia, a la vez que Maduro pide a Trump dialogar. ¿En qué punto está el pulseo y hacia dónde puede llegar? ¿Cuáles son las posibilidades de que las partes – y cuáles – se sienten a negociar para evitar una escalada mayor?
Lo deseable para destrabar el juego en estos momentos es una negociación, apuntan politólogos consultados por Efecto Cocuyo, solo que EEUU no estaría dispuesto a conversar en los términos que quiere Maduro, acostumbrado a ganar tiempo, no ceder e irrespetar los acuerdos, como ocurrió con los firmados en Barbados en 2023, por lo que sus cartas a Trump podrían seguir sin respuesta.
“La mejor vía”
A juicio del politólogo Jesús Castellanos Vásquez, a estas alturas el chavismo ya considera la posición de EEUU como una “amenaza creíble” y en sus reacciones exhibe contradicciones y debilidades, además de estar parado sobre el “piso frágil” de la ilegitimidad desde el punto de vista del voto popular, por el denunciado fraude del 28 de julio de 2024.
“Hemos empezado a usar al poderoso Ejército estadounidense para destruir a los terroristas venezolanos y las redes de tráfico que dirige Nicolás Maduro. Y a todos los matones que envían drogas a EEUU que sepan que los vamos a bombardear para que dejen de existir. No tenemos más opción que eso”, advirtió Trump ante la ONU, el martes 23 de septiembre.
Ante tal escenario, Castellanos Vázquez afirma que “la mejor y más deseable vía” es la negociación y Miraflores lo sabe, pues optar por otros caminos puede no ser conveniente. No descarta que aliados internos de Maduro, incluido el sector militar, pudieran estar evaluando el costo que representa seguir apoyando a la actual administración.
“Los objetivos de EEUU en cuanto al despliegue del Caribe no son tan claros como muchos creen. La defensa de su interés nacional, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, motivaciones político electorales, entre otras, son posibilidades. Lo que tengo claro es que estas acciones han demostrado fragilidades políticas, estratégicas y de defensa en el régimen de Maduro”, dijo.
El mismo día del discurso de Trump, Maduro, reunido con las cabezas del Poder Legislativo, Judicial y Ciudadano, informó sobre la preparación de un decreto para declarar “conmoción exterior”, que es uno de los cuatro supuestos estados para aprobar el de excepción según el artículo 338 de la Carta Magna venezolana.
La medida permite la restricción de derechos constitucionales con excepción del derecho a la vida, al debido proceso y la información, entre otros, pero juristas temen la profundización de la crisis de derechos humanos en Venezuela, donde las denuncias de desapariciones forzadas y las torturas siguen a la orden del dia.
Maduro quiere, EEUU no por ahora
Previamente, desde la voz de la vicepresidenta Delcy Rodriguez, Miraflores admitió el envío de una carta al presidente Trump en la que se le invita a dialogar a través del enviado especial, Richard Grenell, y se niegan las acusaciones sobre narcotráfico.
La Casa Blanca desestimó la misiva por estar “llena de mentiras” y ratificó que no reconoce a la administración de Maduro como un gobierno legítimo. Maduro dijo que enviará más cartas.
“Maduro ha pedido negociar, pero parece que la otra parte (EEUU) no está dispuesta a negociar lo que Maduro está dispuesto a negociar, porque es más de lo mismo. Si esta situación persiste no sería posible una negociación y las cartas no tendrán respuesta, a menos que Maduro demuestre que está dispuesto a hacer otras cosas; de lo contrario, el conflicto seguirá escalando”, sostiene el analista político Benigno Alarcón.
El especialista en conflicto y negociación recuerda que la administración de Maduro barrió con el Acuerdo de Barbados suscrito en 2023 al no reconocer la derrota en las elecciones presidenciales de 2024, por lo que nada indica que un nuevo proceso de conversaciones, bajo el mismo esquema, incluso con la participación de la oposición mayoritaria liderada por María Corina Machado, vaya a dar resultados.
Machado y el exdiplomático en el exilio, Edmundo González Urrutia, apoyan las medidas tomadas hasta ahora por EEUU, porque, a juicio de Alarcón, permiten “desmontar” la estructura criminal que gobierna Venezuela.
“En el otro lado de la mesa quien va a estar sentado es EEUU para evitar los mismos resultados de 2024”, subrayó el fundador y exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
El tiempo dirá si EEUU solo retira sus buques, adjudicándose triunfo contra el narcotráfico con la voladura, hasta ahora, de cuatro lanchas en aguas internacionales y la muerte de sus ocupantes, o mantiene la presión sobre Maduro por quien ofrece una recompensa de 50 millones de dólares y lo señala de ser uno de los líderes del denominado Cartel de los Soles.
Otras voces apuestan a que la Casa Blanca no ceda, bajo el supuesto de que parte del problema del flujo de drogas hacia ese país se acaba con un cambio político en Venezuela.

“Varias negociaciones”
A principios de mes, el excandidato presidencial y diputado electo de la Asamblea Nacional (AN), Henrique Capriles, reconoció que no tiene la suficiente influencia para empujar un proceso de negociación con Miraflores, más allá de conversaciones para lograr excarcelaciones de presos políticos, pero pidió ayuda a los gobiernos de Colombia y Brasil – a los que les enviaron cartas -para que lo intentaran.
Posteriormente versiones extraoficiales indicaron que los también diputados electos, Tomás Guanipa y Stalin González, hicieron “visitas” fuera del país para intentar mover más hilos negociadores.
“Más que mover hilos, quizás es la de proponer la necesidad de desescalar la situación interna del país. De insistir en todos los espacios posibles en los que es necesario producir cambios; porque tal como está el país resulta inviable”, apuntó el exdiputado de la AN y miembro de Unión y Cambio, Ángel Medina.
El también politólogo manifestó no tener claro si se está ante un momento de negociación. Lo que sí le parece que está sucediendo, a raíz de la carta enviada por Maduro y la promesa de “enviar más” cartas a Trump, es que buscan mantener los canales de comunicación abiertos entre EEUU y Venezuela. Maduro ha dicho que se mantiene un “hilo mínimo” para recibir a más venezolanos deportados desde territorio norteamericano.
Medina comparte la idea de que no solo se impulse un tipo de negociación, sino “varios”. Uno, explicó, de carácter interno que implica a los actores nacionales y buscar resolver la enorme crisis del país, logre la liberación de presos políticos, el tema del salario y la devaluación, además de la búsqueda de una resolución política postelectoral.
Otro, añadió, de carácter geopolítico, para poner sobre la mesa los intereses de cada país, el tema energético y de seguridad regional y las asociaciones políticas, entre otras.
“Ver diferentes negociaciones no quiere decir que estén desligadas. Muy por el contrario: se interrelacionan, pero desde objetivos distintos y dinámicas distintas”, sostuvo.
Problema de legitimidad
Para Medina, el término indicado para referirse a la situación entre Venezuela y EEUU es la “incertidumbre”, por lo “impredecible” de la política exterior de la administración de Trump hacia Venezuela y de las respuestas de Maduro.
“Hoy la tensión entre Trump y Maduro es evidente y quizás pueda extenderse por varias semanas más esta situación de retóricas altisonantes, de operaciones de interdicción en el Caribe o de ataques específicos y destrucción de naves o lanchas como ha sucedido hasta el momento. En este estado de cosas es muy fácil escalar las tensiones e incentivar una narrativa por parte de ambos sectores, más guerreristas y de uso de la fuerza”, señaló.

Este 24 de septiembre, Unión y Cambio criticó la creación del Consejo Nacional por la Soberanía y la Paz que encabeza el presidente de la AN, Jorge Rodríguez, frente a las acciones de Washington.
«Busca evadir con propaganda las verdaderas responsabilidades de un Gobierno que ha destruido la paz interna y la soberanía de nuestra gente», argumenta la dirigencia en un comunicado.
Para Castellanos Vásquez y Alarcón, el sector que lidera Capriles sigue teniendo serios problemas de credibilidad y legitimidad a partir del deslinde de María Corina Machado y la baja votación obtenida en los cuestionados comicios del 25 de mayo de 2025, por lo que mal podrían sustituir el liderazgo de Machado en una eventual ronda de negociaciones..
“El gobierno ha tratado de legitimar a otros sectores de oposición, pero ha fracasado”, recordó Alarcón.