“Maduro está preocupado y busca bajar la presión”: lo que está detrás de la carta enviada a Trump, según analistas
María Puerta Riera y Luis Peche no creen que Trump acceda de momento, aunque depende de sus “intereses”
Desde que inició el despliegue militar en el Caribe por parte de Estados Unidos a mediados del mes de agosto, el líder chavista Nicolás Maduro ha llamado al gobierno de Donald Trump al diálogo en más de una ocasión de manera pública.
Una carta de Maduro a Trump, que dio a conocer la agencia Reuters el fin de semana y confirmó la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, indica que la solicitud de sentarse a conversar también se ha hecho de forma privada.
Analistas consultados por Efecto Cocuyo señalan que el presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) busca con la insistencia ante Washington, bajar la presión tanto interna como externa, pero en los actuales momentos ven poco probable que la Casa Blanca ceda, al menos en los términos que quiere Miraflores, acostumbrado, afirmaron, a usar los diálogos y las negociaciones “para ganar tiempo” y nunca ceder. “Todo dependerá de los intereses de Trump”, también se apunta.
Disminuir la presión
“Maduro está buscando disminuir la presión, probablemente tiene presiones internas para retomar ese canal que el chavismo daba por sentado a principios de año con Richard Grenell y que ahora parece haber quedado en un segundo plano en comparación con la política de presión impulsada por Marco Rubio y el Departamento de Estado”, sostuvo el internacionalista Luis Peche Arteaga.
El también consultor político destaca que, hasta ahora, la respuesta de EEUU ha sido el silencio o la ratificación de que para la administración de Trump, el régimen de Maduro es ilegítimo y presuntamente ligado al narcotráfico. Trump, a través de distintos voceros, subraya, parece alineado con una política de presión y de no estar dispuesto a un diálogo al menos en estos momentos.
“Aunque con Trump no se puede descartar nada por su volatilidad, puede cambiar de dirección de un momento a otro. No lo descarto (diálogo), pero lo veo poco probable si se toma en cuenta el rol que está jugando Marco Rubio como secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, alineado con el Departamento de Guerra, el FBI, el Departamento del Tesoro, hay compenetración entre muchas instituciones de EEUU”, señaló.
En la misiva con fecha 6 de septiembre, Maduro, dirigiéndose a Trump, habla de lo que señala es el predominio de “noticias falsas” sobre vínculos con mafias y bandas narcotraficantes que han afectado las relaciones entre EEUU y Venezuela.
Recordó que una situación parecida se produjo en torno a los migrantes y la supuesta falsa versión de que su gobierno no estaba aceptando vuelos con los deportados desde EEUU. Impasse que quedó solventado, subrayó, con las gestiones del enviado especial Richard Grenell, a principios de año.
«Estos y otros temas siempre estarán abiertos para una conversación directa y franca con su enviado especial, Rick Grenell, para superar los ruidos mediáticos y los fake news», expresó Maduro a Trump.
Preocupación
“Es evidente que Maduro está preocupado porque esas demostraciones militares de EEUU son exageradas para ser solo un tema de drogas, pero también se descarta una invasión a Venezuela. Puede querer ese diálogo para ganar tiempo y porque sabe que Grenell puede imponerse sobre Rubio, ser escuchado por Trump y cambiar la tendencia actual”, apuntó la politóloga, María Puerta Riera.
Durante su participación en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), en Paraguay este 17 de septiembre, Grenell defendió la búsqueda de un acuerdo con Maduro “para evitar la guerra”.
Pero este 22 de septiembre, en una especie de acuse de recibo de la carta, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ratificó que la postura de la Casa Blanca es no reconocer a la administración de Maduro como un gobierno legítimo. Además se refirió a la misiva como un texto en el que Maduro repitió “muchas mentiras”.

Puerta Riera coincide en que no ve en estos momentos que Trump acceda a hablar con la administración de Maduro y este logre que se retire el despliegue militar en el Caribe.
“Maduro recibió el mensaje de que Trump consigue lo que quiere y que está dispuesto a usar todo su poder para ello. Si Trump se sienta con Maduro será porque considera que puede favorecer a sus intereses que no es necesariamente un cambio democrático en Venezuela, lo de las deportaciones ya lo está haciendo, por lo que no queda claro cuales son sus objetivos con el despliegue militar”, advirtió la especialista en temas de gobierno y democracia.
Tampoco resulta claro, apunta, si hay coordinación entre la Casa Blanca y el sector que lidera María Corina Machado, pese a que la dirigente opositora y el exdiplomático, Edmundo Gonzalez, han estado enviando de nuevo mensajes sobre un cambio político inminente en Venezuela.
¿Y Cabello?
Mientras Maduro pide diálogo, secundado por el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez, cuyas buenas relaciones con Grenell son conocidas, el número dos del chavismo Diosdado Cabello dice que “no hay negociaciones con EEUU, con el imperialismo”, al que asegura, están preparados para enfrentar junto al pueblo en armas.
Para Puerta Riera no es nuevo que en el chavismo siga habiendo corrientes que quieren “sobrevivir” políticamente y por ello están dispuestos a hablar y los que no como el ministro de Relaciones Interiores Justicia y Paz.
Peche Arteaga recuerda que pese a evidenciarse diferencias en el chavismo con respecto a ciertos temas, a la hora de estar en peligro la permanencia en el poder, logran homogeneidad como ocurrió tras los comicios presidenciales de 2024, en los que se decidió defender un supuesto triunfo de Maduro sin mostrar las pruebas.
“Jorge Rodríguez ha impulsado iniciativas de diálogo pero al final han faltado a la palabra y ha usado el diálogo como una herramienta para ganar tiempo, de dilación, para intentar bajar presión pero al final no cumplen, no reconocen como lo hicieron el 28 de julio”, agregó.