Naky Soto y Luis Carlos Díaz: dos traductores del acontecer político

POLÍTICA · 2 JUNIO, 2020 22:14

Naky Soto y Luis Carlos Díaz: dos traductores del acontecer político en la red

Texto por Efecto Cocuyo

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Naky Soto y Luis Carlos Díaz son esposos, pero cada uno ha logrado construir por separado una identidad comunicacional y una forma de analizar los acontecimientos que los distinguen y los hace referencia.

Trabajan juntos o cada uno en sus proyectos. Entre otras actividades, ella brinda asesoría sobre vocería  y tiene un diario online sobre el acontecer político venezolano, el blog Zaperoqueando. Él, es conocido por su experticia en redes sociales y en formas de comunicar los mensajes a través de la red.

Para el programa #ConLaLuz, conducido por la directora general de Efecto Cocuyo, Luz Mely Reyes, cuentan cómo es comunicar en tiempos de incertidumbre para el país, con una narrativa distinta a los medios informativos tradicionales. Eso que llaman “traducir lo que pasa” a quienes están dentro y fuera del país para que lo puedan comprender.

-¿Cómo comenzaron a marcar la pauta del análisis político por Internet?

Luis Carlos: En 2009 nuestra boda se transmitió en vivo por Internet y teníamos esa experiencia con el streaming. En 2012 muchos amigos se habían ido del país y usábamos Hangouts y en febrero de ese año comenzamos con las primarias de la oposición.

Naky: Este proceso nos hace darnos cuenta de cuánto ha crecido nuestra diáspora, los años de exilio pesan y tienen otro tipo de implicaciones, la gente afuera necesita traductores para entender lo que pasa porque pierden esa conexión.

-Los dos vienen de ONG (Luis Carlos del Centro Gumilla  y Naky de Liderazgo y Visión) con ideologías distintas y caminos distintos de la comunicación, Naky hace asesoría para vocerías y Luis sobre la vía para decir las cosas…

Naky: Mi labor siempre ha sido decirle a la gente que tiene mejores maneras de decir las cosas y actuar para hacer pertinente la información. Luis es una escuela de parquedad y yo tengo otras formas de comunicarme, cada uno tiene su manera de entender la comunicación.

-¿Cómo ofrecer certezas en un país donde nos movemos en un marco de incertidumbre?, ustedes apostaron por algo complicado de ofrecer…

Luis Carlos: Sigue siendo complicado y es hermoso. La incertidumbre es mi tercera novia – la primera es Naky, la segunda la Cota Mil – porque uno debe respetar el no saber que las cosas son complejas y hace falta preguntar y no tachar todo con uno o dos prejuicios y ya. Dar la posibilidad  a la gente de hacer preguntas contigo, más que lo que estamos diciendo es tener el criterio para llegar a ello.

-En un día pasan  muchas cosas, a la velocidad de la luz, ¿cuál es la dinámica hacer Zaperoqueando (blog de Naky), con todo ese acontecer político?

Naky: Empecé esta historia desde hace años. Nos tocaron años rudos con (Hugo) Chávez en el poder y luego la censura que dio paso a medios digitales para vencerla, tuvimos que adaptarnos a nuevas formas de narrar que iban quitando la mirada ciudadana, pero había que devolver eso.  La dimensión que cobró la diáspora, tenemos mucha gente fuera del país, con la que tenemos el enorme compromiso de decir que estamos bien, decirles lo que está pasando y cómo lo estamos viviendo como ciudadanos porque es distinto a como lo narran los medios de comunicación.

-Luis Carlos no puede salir actualmente de Venezuela, les han preguntado muchas veces por qué no se han ido. Tienen muchas conexiones, viajan, entrenan gente afuera, pero ustedes decidieron quedarse en el país para contar lo que pasa, ¿Por qué?

Luis Carlos: Mi respuesta siempre ha sido porque me daba la gana. Cuando en el año 2000 tuve la oportunidad de vivir afuera,  siendo menor de edad, yo dije que no, fue una decisión. Lo que me ha permitido aprender esta acá.

Naky: nunca cante la canción de Carlos Baute (Yo me quedo en Venezuela), pero al margen  del optimismo compulsivo creo que hay muchas cosas por hacer, reordenar, somos unas grandes bisagras, para que la historia cambie deben haber bisagras que te digan que hay que ir al colegio aunque no tengas uniforme por ejemplo.

Luis Carlos:  Hubo un año que tuve que hace once , doce viajes, y en cada uno me preguntaba porque en este no me quedaba afuera, pero siempre tuve la mala costumbre de volver. Pero es que si salgo es porque en Venezuela aprendí algo para salir a enseñarlo. En el exilio pasas a ser uno más y ese espacio de enunciación se pierde por completo.

-Eso tiene riesgos, ejercer la comunicación de esa manera, fuiste (Luis Carlos) blanco de una estratagema que no tiene nombre, pero sigues aquí, hay gente que se va pese a la decisión injusta de un tribunal. Ya pasó un año, ¿cómo te ha cambiado la vida?

Luis Carlos: El proceso en mi contra (judicial iniciado en 2019) sigue abierto con amenaza de aquí  al final de año, quiere decir, que puede cambiar o empeorar. La manera como me ganaba la vida me la quitaron, no he podido estar en radio abierta ni salir a dar clases (en el exterior) y con eso me ganaba la vida. Se robaron el dinero que tenía en la casa (cuando la allanaron el 12 marzo de 2019) sabían para qué era, y me impiden volverme a levantar, los torturadores buscan acabar con lo que eres.

Vengo de dormir mal, vivir estrés postraumático grave, en silencio porque no es un problema de los demás. Me han hecho preguntarme qué soy, qué hago,  qué puedo seguir haciendo, en ese tejido, en la red ha estado la respuesta, por eso aunque te quiten cosas sigues siendo tú, dejar de decir cosas es dejar de ser. No puedo hablar del proceso (judicial) pero puedo hablar de todo lo demás, hablas por otras personas.

-Cada uno le ha dado espacio a su voz, pero juntos han logrado tener voz, una pareja que tiene valores de libertad y que tiene un proyecto en común…

Naky: La noche que Luis Carlos desaparece, conté con gente de primera línea, y esa perspectiva se alimenta a diario. No es la misma agenda cuando tiene s que trabajar con tema pobreza, gasolina, agua, siempre serán problemas que envuelven a muchas personas y hay  muchas voces que lo pueden narrar. Te reformulas, nosotros hacemos una actualización, nos preguntamos siempre si quieres ser mi novio o novia, si te quieres casar conmigo, porque los motivos que me enamoran de este hombre hoy no son parecidos a los que me enamoraron  en principio, una dimensión es que aprendo a respetar mucho con la cuarentena son los espacios (risas).

Luis Carlos: Esta es la tercera cuarentena porque la quimioterapia lo implicó. Luego la cuarentena de vivir enconchados por seguridad y cuando llegó esta ya teníamos una logística, estábamos preparados. Yo tenía la crisis de qué hacer en 2020, me preparé para un año en el que la carga no era solo trabajo, por  la prohibición de viaje y luego le di la bienvenida  a todos a mi territorio (risas). Hasta la gente que se portó mal conmigo está confinada (risas).  Lo horrible será salir de la cuarentena y seguir confinado.

-Ese símbolo de su bicicleta parece algo de comedia negra porque sigue presa, que no tuviera frenos hizo que te estrellaras contra las puertas del esbirro que te fue a buscar. Por esos días Naky tuvo tratamiento de quimioterapia y había perdido su cabellera, pero saliste de madrugada con tu cara lavada para exigir tus derechos…

Luis Carlos: Lo peor fue  ser acusado de recibir mucho dinero y que mi bicicleta no tenga frenos, no hay nada más humilde que una bicicleta sin frenos, sigue presa. Eso ayudó a que Naky construyera su propio relato de exigencia, no fue una víctima sino una ciudadana exigiendo.

Naky: La gente que me acompañó esa madrugada, fue una forma decir: no le temo al poder y demandar lo que teníamos que demandar.

Cuando pasas por una coyuntura como el cáncer, en lugar de ser una Dama de las Camelias, la gente te dice guerrera y tu lo que quieres es sentirte mal un poco. Fue un proceso agotador, la energía valió para esta historia. Mi fortaleza eran los argumentos y así los presenté. En la Fiscalía no tuve a periodistas delante de mí, sino a colegas, tuve gente que me miraba con compasión, esa compasión que me decía que estaban conmigo. Fue algo significativo esa energía.

Luis Carlos: Y yo me perdí todo (risas).

-Todo el mundo empezó a buscar y preguntar dónde está Luis Carlos. Las personas fueron a todas las sedes de la policía política y no lo encontraron lo encontraron. Durante ocho horas no estuvo en el Helicoide ni en el Sebin de Plaza Venezuela, están esas casas de interrogatorios de los esbirros de (Nicolás) Maduro, donde los  desaparecen durante horas, las interrogan y las esconden…

Luis Carlos: esa pregunta de dónde estaba sigue vigente, ni siquiera yo sé dónde estaba.

-Hablemos de la experiencia de Un País Normal (conversatorio humorístico junto a Ricardo Del Búfalo), ¿Qué es?

Naky: No hubo locación que no estuviera llena para ver y escuchar a tres estilos distintos al hablar. Yo me encargo de documentar, porque lo que ocurre tiene que estar escrito en alguna parte, Ricardo la convierte en humor y le da la vuelta y Luis Carlos insistía en la necesidad de llevarlo a las redes sociales, trascender lo físico y aprovechar estos espacios para contar los cuentos, porque los venezolanos vamos a tener que seguir encontrándonos acá.

-¿Cómo se imaginan que será la nueva normalidad?

Naky: Entiendo que hay dinámicas que deben cambiar hasta que la vacuna (contra el COVID-19) pueda arroparnos y darnos seguridad. Venezuela no ha podido adelantar lo que otras sociedades están haciendo. Los venezolanos sienten terror frente a un sistema de salud precario y un Gobierno que insiste en narrar logros que no tiene, propaganda. Nos va a costar más tiempo  una potencial normalidad.

Luis Carlos: No hay una normalidad a la cual regresar porque no había una normalidad antes de la pandemia. En el Seguro Social a la gente le negaban las medicinas porque no había. Tenemos miedo a der descartables, a no ser prioridad, por eso uno debe cuidar la salud.

En teletrabajo esta coyuntura nos hizo correr porque no todos saben, no todos pueden hacerlo, nosotros jugamos en nuestro terreno, venimos de allí. Hay una comunidad que sostiene nuestro trabajo, es un modelo de sostenibilidad de medios que no se ha tratado.

Es un momento para que la gente apoye a los medios digitales, si no económicamente, compartiendo con enlaces, dedicando tiempo de lectura, no conformarse con que Twitter  lo ofrezca todo de forma resumida.