Margarita López Maya: En Venezuela lo que queda es un retazo de democracia - Efecto Cocuyo

POLÍTICA · 22 ENERO, 2020 23:19

Margarita López Maya: En Venezuela lo que queda es un retazo de democracia

Texto por Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

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El 23 de enero de 2019 Juan Guaidó se juramentó como presidente encargado de Venezuela. Fue un acto de masas en la avenida Francisco de Miranda, donde frente a una multitud señaló un camino a seguir: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Trescientos sesnta y cinco días después, ninguna de esas tres acciones se ha logrado, pese al apoyo de más de 50 países de la comunidad internacional que lo reconocen como mandatario interino del país.

23 de enero de 2019, el día que los venezolanos juramentaron a un presidente

Nicolás Maduro sigue en el poder, hay más de 30 diputados en el exilio, casi a esa misma cantidad la Asamblea Nacional Constituyente les levantó la inmunidad parlamentaria y el Tribunal Supremo de Justicia les abrió procesos penales.

Para la doctora en Ciencias Sociales y profesora jubilada de la Universidad Central de Venezuela, Margarita López Maya, el primer año de Guaidó como presidente encargado tiene varias aristas; algunas buenas, otras en las que se cometieron errores. Advierte que en el país queda un retazo de democracia, que es el Poder Legislativo, al que el chavismo intenta destruir como lo demostró el pasado 5 de enero de 2020.

Renació la esperanza

Entre las aristas más resaltantes destaca que Guaidó, también presidente de la Asamblea Nacional, logró aglutinar a gran parte de la población que estaba desesperanzada en enero de 2019. Y pese a los desaciertos y a la dispersión de los sectores democráticos, mantiene todavía el liderazgo de quienes adversan a Nicolás Maduro.

“El 23 de enero, cuando se juramentó como presidente, la nueva estrategia política que fijó pareció bastante clara para avanzar en la búsqueda de un cambio político democrático. Pero después el 30 de abril parece haber debilitado eso… hay una tendencia a creer que fueron engañados e infiltrados en ese intento golpe de Estado y por lo tanto falló por eso. Fue una aventura que salió mal y hace que se rezague el proceso”, dijo en entrevista con Efecto Cocuyo.

También calificó como un “desastre” el intento de ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela por las fronteras con Colombia y Brasil, donde comenzaron los primeros problemas o falencias de Guaidó en la conducción del cambio político que propuso.

En febrero y abril se debilita la oposición por no tener clara la concepción y por querer seguir jugando a una salida intempestiva; el mecanismo humanitario no se puede usar para un cambio político”, subrayó.

López Maya cuestionó que en mayo, cuando comenzaron a negociar con el chavismo gobernante a instancia de la mediación de Noruega, los principales partidos sentados en esa mesa (el grupo de los 4), a diferencia clara, tuvieron clara una estrategia para exigir los cambios que necesita el país.

Pero la ambigüedad que mostró el chavismo al sentarse a buscar una salida al conflicto político los desgastó, dejó demostrado que saber ganar tiempo en este tipo de esquemas para después no llegar a ningún resultado que no sea mantener el poder.

En el caso del diálogo de Maduro con cinco partidos minoritarios de la oposición (Avanzada Progresista, Cambiemos, Soluciones, MAS y Esperanza por el Cambio), sostiene que esas organizaciones parecieran “operar por el mecanismo del resentimiento” al sentirse excluidas de la toma de decisiones dentro de la oposición.

“Terminan siendo funcionales para el gobierno que les ofreció cosas que no ha cumplido. La estrategia es dividir a la oposición y esto le hace un flaco favor a esos partidos”, dijo.

Maduro tiene mucho poder

No duda que Nicolás Maduro conserva un grado de poder importante, lo que no se traduce en que esté fortalecido como lo declaró en su reciente entrevista con el diario estadounidense The Washington Post.

“Esto es una situación contradictoria. Alrededor de Maduro se aglutina todo lo que queda del chavismo que está dispuesto a mantenerse en el poder y en eso está acompañado por grupos armados; ya no solo se apoya la Fuerza Armada que ha perdido protagonismo para dárselo a grupos irregulares como colectivos armados, disidentes de las Farc, paramilitares, ELN, grupos policiales como las Faes en los que se apoyan para mantenerse en el poder”.

Calificó al chavismo gobernante como “un régimen patrimonial”, en el que Maduro está más interesado en controlar el poder en Caracas, mientras cede el control a grupos armados y criminales para que administren el país y le reporte ganancias a él.

“Es una alianza poderosa que tiene Maduro: colectivos armados. Es un régimen patrimonial repartido entre grupos de familia, amigos y socios. No hay una legitimidad política, sino basada en el clientelismo y basada en la repartición a sus amigos y socios. No depende ya de la población para seguir gobernando, a él no le importan los venezolanos. No está buscando una legitimidad democrática sostenida en crear en condiciones de un Estado nacional que le dé condiciones de desarrollo a su población”.

Guaidó tomó aire

Pero frente a esto, el “paso en falso de Maduro” con lo ocurrido con los diputados acusados de haber sido comprados por el chavismo para dividir la Asamblea Nacional, le dio “un aire a Guaidó” y le permitió recuperar algo de la popularidad perdida.

Por eso alerta que en el país “lo queda es un retazo de democracia y ese último bastión que es el Poder Legislativo Maduro lo está trabajando para reventar a la oposición y para que no vaya a las elecciones parlamentarias”.

No obstante, señala que en torno a la figura de Guaidó se deben aglutinar sectores sociales, académicos, universidades, partidos políticos, sindicatos empresarios y organizaciones civiles.

Debe haber una unidad detrás de Guaidó, hay que actuar al unísono para que se den condiciones mínimas para unas elecciones razonablemente competitivas… sindicatos para ver si podemos hacer que la población entienda que la oportunidad de seguir resistiendo a este totalitarismo madurista es organizándonos, participando en una lucha por el voto, porque el voto nos convierte en ciudadanos. En este momento no tenemos derechos civiles, políticos, somos unos súbditos de un Estado que se está desintegrando y el voto y la organización alrededor del hecho de ir a votar nos potencia la condición de ciudadanos”.