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El cronograma de Trump y Rubio para Venezuela: ¿se aceleran los tiempos o se retrasan? 

Para Enderson Sequera, Rubio traduce de manera más operativa el plan de tres fases para Venezuela. Santiago Rodríguez considera que si se acelera el ritmo se reduce margen de maniobra del chavismo

El cronograma de Trump y Rubio para Venezuela: ¿se aceleran los tiempos o se retrasan?
Rubio ha trazado la ruta: nuevo TSJ, CNE, presidencia vacante y elecciones

Elecciones en Venezuela “idealmente” para 2027 y que el cuarto ciclo de conversaciones en la mesa de diálogo, que iniciará la semana venidera debe abordar el tema de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), son recientes declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a un medio estadounidense y podrían indicar pasos un poco más rápidos hacia el definitivo cambio político en Venezuela. 

Antes, Rubió expresó que el gobierno interino de Delcy Rodríguez aceptó un cronograma concreto para la transición en Venezuela que culminará con la declaración de vacante de la Presidencia en 2027. 

Dos hechos importantes, advierten politólogos consultados, rodean las palabras del alto funcionario norteamericano que indican que las negociaciones tomarán otro ritmo: la líder opositora María Corina Machado se encuentra en el país para movilizarlo y los resultados de las elecciones de medio término en EEUU con una histórica victoria para los demócratas. 

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Ruta más operativa

Para el politólogo Enderson Sequera,

Desde el regreso de Machado al país, el politólogo Enderson Sequera observa que Rubio ha presentado en sus declaraciones una hoja de ruta mucho más clara, concreta o una “traducción más operativa” del plan de tres fases de EEUU para Venezuela (estabilización, recuperación, transicion): nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para diciembre, nuevo CNE, declaratoria de la vacante presidencial y convocatoria a comicios. 

En una entrevista con The New York Times en la Casa Blanca, publicada este 6 de noviembre, Rubio señaló que Venezuela necesita renovar su TSJ y CNE, además de avanzar en la reestructuración de su deuda y reformar sus fuerzas de seguridad antes de celebrar elecciones, que situó “idealmente” en 2027.

“De manera paradójica, la derrota de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato puede acelerar la transición, dado que los demócratas van a exigir mayor rendición de cuentas y mayor transparencia. Esto va a generar incentivos para que los republicanos terminen la tarea en Venezuela y puedan mostrar su caso como una victoria de política exterior de cara a las elecciones presidenciales de 2028”, sostuvo Sequera. 

De acuerdo con el jefe negociador del interinato en la mesa de diálogo, Jorge Rodriguez, durante la firma del tercer acuerdo, el pasado mes de octubre, la cuarta ronda de negociaciones deberá realizarse entre el 11 y 15 de noviembre. 

A partir del tercer acuerdo suscrito entre la representación del gobierno encargado y la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN) de 2015, en la mesa supervisada por EEUU, quedó instalada la submesa que aborda el tema de las garantías políticas, económicas y sociales, que en teoría abordará temas como inhabilitaciones y restitución de partidos políticos. 

Aumenta la presión 

De acuerdo con el profesor de la Universidad de Carabobo, Santiago Rodriguez, Rubio pasa a ser una figura aún más relevante dentro de la administración Trump ante una eventual candidatura presidencial que salve a los republicanos de otra derrota en las elecciones presidenciales de 2028. En este sentido, es conveniente que muestre cartas exitosas en Venezuela y Cuba, entre otros temas. 

“Rubio tiene que cuidarse de que la bandera de las elecciones de Venezuela y la transición sea arrebatada por los demócratas y se haga ver como un logro por haber ganado las elecciones de medio mandato. Se puede apostar porque el secretario de Estado asuma un protagonismo para concretar las elecciones presidenciales en Venezuela, como artífice de los cambios a través de las negociaciones”, señaló el politólogo. 

Rodriguez estima que si Rubio acelera los pasos y como resultado de las negociaciones en la mesa, para febrero debería quedar renovado el CNE y que junto a los comicios presidenciales podrían ser convocados los del Parlamento y no otro tipo de elección (regionales) como le convendría al interinato y también promueven sectores políticos fuera del chavismo. 

Coincide en que la profundización de la contraloría demócrata como nueva mayoría en las dos Cámaras del Congreso de EEUU, que exigirá más explicaciones sobre el plan para Venezuela y especialmente la rendición de cuentas de la cooperación petrolera y los acuerdos suscritos, puede mover a la Casa Blanca a acelerar la toma de decisiones respecto de la suerte del interinato.

“La presión no sería nada más de los demócratas, sino también de las empresas petroleras, lo que contribuirá a que este proceso en nuestro país se acelere”, apuntó. 

El 6 de agosto, una resolución bipartidista – apoyada por cinco senadores demócratas y cuatro republicanos- del Congreso de EEUU reafirmó el apoyo de  EEUU a “elecciones libres y justas en Venezuela”. 

¿Que aceptará el chavismo? 

A raíz de las declaraciones de Rubio, surgen interrogantes sobre si el chavismo aceptará declarar la vacante en la Presidencia de la República en 2027 y desmontar el aparato represivo a través de cambios en la Fuerza Armada (Fanb) y los cuerpos policiales, controlados por el ministro del Interior y Justicia y miembro del triunvirato, Diosdado Cabello.

A juicio de Sequera, influirá la lectura que el chavismo dé sobre los comicios legislativos y estadales del pasado 3 de noviembre en EEUU: si cree que la administración de Donald Trump pierde poder intentará seguir maniobrando para ganar tiempo. De lo contrario y ante el nuevo ritmo que marca Rubio, negociará supervivencia política a través del nuevo TSJ, CNE y otras reformas electorales o un exilio con inmunidad. 

“El chavismo tiene ante sí una encrucijada estratégica muy importante. Por un lado, si ellos perciben que la administración de Trump sale muy debilitada de esta derrota en las elecciones de mitad de mandato, podrían tratar de dilatar las reformas políticas en Venezuela, incluyendo la fecha de la elección presidencial. Incluso, si ellos hacen esta lectura, no debería asombrarnos ver un resurgimiento de la represión selectiva y de la persecución a medios de comunicación”, advirtió el politólogo.  

Este viernes, el rodrigato participó personalmente en actos oficiales para celebrar el 250 aniversario de la independencia de EEUU. Por un lado, Delcy Rodriguez, acompañada de la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, encabezó junto al encargado de negocios John Barrett, la reinauguración de la Plaza Washington en la parroquia El Paraíso de Caracas y un homenaje con ofrenda floral en la estatua del primer presidente de EEUU. Por el otro, Jorge Rodríguez también atendió una invitación de Barrett y celebró “los estrechos lazos de cooperación”. 

Para Sequera, sigue siendo un escenario que EEUU siga cooperando, especialmente en materia energética, con el régimen de los Rodríguez mientras se siguen dilatando las reformas políticas. Algo que fue destacado de la entrevista de Rubio con el NYT, es que el Secretario de Estado evitó garantizar que las elecciones presidenciales en Venezuela se celebren antes de que termine el mandato de Trump.

“Hay quienes nos quieren asustar y dicen: tienen que irse ya ¿Irse ya? Cuando nos toque verán si el cambur verde mancha de verdad, mientras tanto no nos desesperamos, seguimos gobernando junto al pueblo siempre”, dijo Cabello en un discurso durante una actividad política en el estado Sucre, el 4 de noviembre. 

“Obediencia táctica” 

Sequera subrayó que si la lectura chavista es que pese a la derrota republicana en las elecciones, poco cambia de cara al plan de tres fases de EEUU para Venezuela y que la administración Trump está decidida a acabar la tarea que inició el 3 de enero, con la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores, tendrá una oportunidad de negociar términos de una transición a la democracia y garantías políticas de no persecución y cárcel una vez abandonen el poder.

“En ese contexto, el chavismo podría negociar, por ejemplo, un buen número de magistrados del TSJ que le aseguren cierto poder de veto; reformas a la ley electoral para asegurarse un número importante de curules en un nuevo Parlamento, entre otras cosas. ¿De qué va a depender todo esto? La variable más importante sigue siendo la voluntad política de los EEUU para presionar al chavismo, incluyendo volver a poner la opción militar sobre la mesa”, sostuvo Sequera. 

Rodriguez concuerda que una victoria demócrata no beneficia al chavismo sino al contrario porque, reitero, Trump y Rubio se ven más obligados a “cerrar el ciclo” en Venezuela.

“El chavismo tiene que seguir obedeciendo tácticamente, cumpliendo con los acuerdos con EEUU para garantizar un salvoconducto, una salida negociada del poder. Luego se verá si son capaces de reagruparse para seguir haciendo política, pero si Rubio está decidido a acelerar la transición en Venezuela, la posibilidad de maniobra del interinato se reduce considerablemente”, agregó.