De Dominicana a México: la paralización de las negociaciones es la constante

POLÍTICA · 17 OCTUBRE, 2021 14:01

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Deisy Martínez


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No hay sorpresas. El chavismo nuevamente se para de una mesa de negociaciones con la oposición, esta vez la «excusa» es la protesta por la extradición del empresario colombiano Alex Saab a Estados Unidos.

 De tratarse de una suspensión definitiva del proceso de negociaciones que se inició en agosto en México, con la mediación de Noruega, sería el cuarto intento fallido en la búsqueda formal de una salida consensuada a la crisis venezolana, entre el chavismo y la oposición mayoritaria, desde República Dominicana.

Para el politólogo Jesús Castellanos Vásquez la decisión de pararse de la mesa, anunciada por el jefe de la delegación de Miraflores Jorge Rodríguez este sábado 17 de octubre, es  «razonable» desde la lógica del gobierno de Nicolás Maduro. Consultado por Efecto Cocuyo advierte que el interés del chavismo-madurismo por negociar siempre se basó en el alivio de la presión internacional a cambio de algunas concesiones.

«Necesitaba una válvula de escape y una oportunidad de alcanzar niveles de legitimidad interna y externa. Necesitaba y necesita, porque su situación no ha cambiando. La extradición de Saab es un golpe muy fuerte, no solo por lo obvio, simbólicamente se le muestra vulnerable frente a su base de apoyo interna, la más radical y su principal aliado, la Fanb. De allí que la respuesta lógica fuera patear la mesa y seguramente radicalizar, así sea coyunturalmente, el conflicto y la situación general en Venezuela», señala.

Los intentos antes de México

República Dominicana. La isla caribeña fue escenario de dos intentos de diálogo entre la oposición y el gobierno de Maduro en 2016 y 2018. El primero (mayo de 2016) fue en calidad de “reunión exploratoria”. En ese entonces sirvieron de intermediarios los expresidentes, de España, José Luis Rodríguez Zapatero, de Panamá, Martín Torrijo y de República Dominicana, Leonel Fernández.

En 2017 se retomaron los contactos. Fue conocida públicamente (15 de diciembre) la reunión en el Centro de Convenciones de la Cancillería de República Dominicana, ubicado en Santo Domingo, para reanudar el diálogo. Jorge Rodríguez figuró como jefe de la delegación chavista, mientras que el diputado Julio Borges encabezó la comisión de negociadores de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Por la mediación se confirmó la asistencia del presidente y el canciller dominicanos, Danilo Medina y Miguel Vargas respectivamente; el expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, los cancilleres de Nicaragua, México y Chile, el ministro de Energía y Minas de Bolivia y el ministro de Finanzas de San Vicente y Las Granadinas.

Cuatro meses de fuertes protestas (abril a julio de 2017) contra el gobierno de Maduro, con saldo de más de 100 muertes, a raíz del despojo de las competencias de la AN por parte del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), así como la instalación de la Constituyente en julio, sirvieron de antesala al intento fallido de negociaciones.

Chavismo se va 

Fueron liberados alrededor de 80 presos políticos, algo atribuido a dichas conversaciones. Para febrero de 2018, el propio presidente dominicano anunciaba en rueda de prensa el fracaso de las conversaciones al entrar en un “receso indefinido” debido a la falta de acuerdos entre las partes, especialmente en lo que se refería a la convocatoria de las elecciones presidenciales. Dijo que la noche anterior (6 de febrero) a la firma de un acuerdo, la delegación del chavismo se marchó sin revisar la última propuesta de la oposición.

“Hemos recibido la noticia, verdaderamente insólita e increíble, de que el gobierno venezolano se marchó y que ni siquiera quiere recibir el documento que nosotros presentamos […] Emplazamos al gobierno a que no cometa el paso absurdo de seguir convocando acciones unilaterales o decisiones unilaterales. Solamente en un proceso transparente, justo y acordado por todos los venezolanos es que se puede tener confianza en una elección presidencial”, rechazó Borges.

Los comicios presidenciales se celebraron finalmente el 20 de mayo de 2018, sin la participación de la oposición mayoritaria.

Primera mediación de Noruega

Oslo. A finales de mayo de 2019, medios internacionales como la BBC reportaron una reunión “cara a cara” en Oslo, capital de Noruega, entre las delegaciones del chavismo, con Jorge Rodríguez a la cabeza, y la oposición venezolana para “discutir opciones de paz”. En enero de ese año, la AN declaró la usurpación del cargo por parte de Maduro y juramentó a Juan Guaidó como presidente encargado hasta lograr una transición política en Venezuela. Casi 60 países lo respaldaron.

Julio Borges expresó su desacuerdo y advirtió en nombre del partido Primero Justicia que no avalaba “diálogos con la dictadura”.

Para la agenda, Maduro propuso discutir el levantamiento de sanciones internacionales, así como el fortalecimiento de la paz y el respeto a la justicia, mientras Guaidó insistía en el mantra: cese de la usurpación, un gobierno de transición y elecciones libres. No hubo acuerdo.

Maduro señaló a la oposición de levantarse de la mesa por orden de Washington, tanto en Dominicana como en Barbados, pese a su intención de mantenerse en conversaciones. Sostuvo que con el mantenimiento de las sanciones internacionales, EEUU también pateaba la mesa.

Analistas políticos opinaron para entonces que la oposición aceptó conversar luego del fracaso del 30 de abril de 2019, cuando desde La Carlota, Guaidó y Leopoldo López pidieron a la Fuerza Armada sublevarse contra Maduro.

 Reanudación en Barbados

En julio de 2019, el gobierno de Noruega informó sobre la reanudación del diálogo y su traslado a Barbados, con los mismos actores.

Paralelamente Guaidó informaba sobre la llegada a Caracas de enviados del Grupo Internacional de Contacto, conformado por la Unión Europea (UE), Uruguay, Costa Rica y Ecuador, para tratar de propiciar un acuerdo que condujera a la celebración de nuevas elecciones presidenciales.

Tampoco salió humo blanco en cuanto a la salida definitiva a la crisis. Se dijo extraoficialmente entonces que sectores radicales del chavismo y de la oposición jugaron al fracaso de la nueva ronda, en un juego de “aplastamiento del adversario”.

El 7 de agosto de 2019, se anunció que Nicolás Maduro decidió no enviar más a su delegación a Barbados en rechazo «al bloqueo económico» impuesto por Estados Unidos para sacarlo del poder. Esto a raíz de que el gobierno de Donald Trump firmara una orden ejecutiva para congelar activos venezolanos en EEUU.

«He propuesto que se establezca una agenda permanente de diálogo, pero esta semana el imperialismo norteamericano se volvió loco y metió una puñalada trapera al alma de Venezuela (…) y ellos [la oposición] salieron a hacer fiesta, a aplaudir», se quejó Maduro.

Negociaciones parciales

La ruta hacia las elecciones de la AN que según la Constitución debían celebrarse en 2020, supuso nuevos intentos entre el chavismo y la oposición para llegar a acuerdos, igualmente fracasados. Primero la designación de un CNE por parte del Comité de Postulaciones Electorales conformado por diputados de ambas partes, junto a miembros de la sociedad civil, naufragó luego de que el TSJ declaró la omisión legislativa y designó a los rectores, encabezados por la exmagistrada Indira Alfonzo, el 12 de junio.

Posteriormente Stalin González se unió al excandidato presidencial Henrique Capriles para negociar, con la mediación de la UE y Turquía, condiciones mínimas para que la oposición pudiera participar en los comicios. El 18 de agosto tuvo lugar en Caracas un encuentro de ambos con Jorge Rodríguez; con el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell; la ministra de Asuntos Exteriores de España, Arancha González Laya y el canciller de Turquía, Mevlut Cavusoglu, en calidad de facilitadores.

Sin ir a parlamentarias

Guaidó protestó la reunión y advirtió que se hizo al margen del Gobierno interino, de la AN, los aliados internacionales y el pacto unitario que suscribió la oposición el 7 de septiembre, con el que declaró oficialmente que no participaría en las parlamentarias.

El resultado de la mediación de Borrell no fue más allá de la liberación de 110 personas, unos 50 de ellos presos políticos, al igual que sucedió en diálogos anteriores, pues la petición de suspensión de las elecciones para lograr una adecuada observación internacional, no fue atendida por Miraflores. Capriles que había inscrito candidaturas con el partido la Fuerza del Cambio se retiró de la contienda electoral.

 El 7 de octubre Borrell admitió que los esfuerzos para suspender las elecciones fracasaron, a pesar del envío de una misión exploratoria a Caracas. También dijo que las posibilidades de diálogos quedaron cerradas.

Un nuevo CNE

Instalada la AN de 277 diputados electos el 6 de diciembre, designó en su primera sesión ordinaria del 7 de enero de 2021 la Comisión especial para el diálogo, la paz y la reconciliación nacional conformada por diputados del chavismo, con Jorge Rodríguez como presidente del Parlamento a la cabeza y la oposición moderada que logró 20 curules.

La iniciativa representó una especie de diálogo unilateral en vez de negociaciones, por cuanto el chavismo escogió con qué sectores económicos, gremiales, políticos, se reuniría. El más destacado fue el encuentro con Fedecámaras, gremio que aprovechó para presentar algunas propuestas no del todo atendidas.

En medio de la iniciativa se produjo el nombramiento de un nuevo CNE (mayo de 2021) con tres rectores asociados al chavismo y dos a la oposición, como resultado de encuentros entre representantes del gobierno, algunos factores de oposición y de la sociedad civil. El sector encabezado por Guaidó estuvo al margen y rechazó la designación, considerada por algunos como la menos desequilibrada de los últimos 15 años, por ´´ilegítima´´.

Este CNE organiza las elecciones regionales del 21 de noviembre y también tendrá la misión de armar los comicios presidenciales de 2024.

La llegada a México

El camino para llegar a México, con la nueva mediación de Noruega este año, se recorrió de manera discreta hasta el primer encuentro para las negociaciones que se concretó el 13 de agosto. La firma de un acuerdo entre Gerardo Blyde, por la Plataforma Unitaria de Venezuela, Dag Nylander por el reino noruego y Jorge Rodríguez, jefe de la delegación del chavismo, dio inicio formal a las negociaciones. Las expectativas de éxito no eran muy altas pero sectores de la sociedad civil celebraron el nuevo intento como una via para aliviar la emergencia humanitaria compleja

En cuatro sentadas, contando desde el 13 de agosto, se considera que los adversarios políticos avanzaron muy poco, no pasaron de un par de preacuerdos para ratificar la soberanía de Venezuela sobre el Esequibo y la instalación de una mesa social para atender la crisis humanitaria hasta ahora no concretada. De los temas gruesos: sanciones internacionales -salvo los deseos manifiestos del chavismo para que se levanten – y elecciones generales no se dijo nada.

En el interín la oposición mayoritaria (G4: Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Voluntad Popular) sin el aparente apoyo de Guaidó, decidieron participar en las megaelecciones regionales de 2021. El chavismo otorgó algunas concesiones como levantar la inhabilitación y cesar procedimientos judiciales en contra de algunos políticos para que pudieran regresar del exilio e inscribirse como candidatos.

Asimismo, la gestión de la observación internacional por parte de la Unión Europea (UE) que ya acordó el envío de una misión y de un grupo de expertos de Naciones Unidas, para ´´monitorear´´ las elecciones. Está por verse el efecto de la suspensión de negociaciones en México en la contienda, la cual, advirtió Jorge Rodríguez, se llevará a cabo contra viento y marea.

 ¿Se reanudarán las negociaciones en México?

 Castellano Vásquez cree que no se trata de una parálisis definitiva de las conversaciones en México, por cuanto recuerda, al chavismo – madurismo le afecta la capacidad de gobernabilidad limitada por las sanciones, la presión internacional y por la baja legitimidad interna.

 En este sentido, sostiene el gobierno de Maduro deberá entender que lo ocurrido con Saab va más allá de la mesa en México y que la oposición no tiene capacidad de actuar sobre órganos jurisdiccionales en países aliados, así lo quiera.

 «Eso no lo entiende el régimen ya qué, dada su naturaleza autoritaria, tiene la convicción que la totalidad del aparato del Estado es sujeto de decisiones políticas por encima del estado de derecho (…) Hoy es la extradición de Saab pero sabemos que también pende de un hilo muy delgado la decisión de la Corte Penal Internacional, que por supuesto tampoco forma parte del ámbito de acción del sector opositor», advierte.

 Guaidó tildó de  «irresponsable» la decisión de la delegación del chavismo de suspender su participación en la mesa de negociaciones que debía reanudarse del 17 al 20 de octubre en México, aun así, aseguró que continuarán los esfuerzos para mantener las conversaciones y lograr una solución a la crisis.

 «La mesa de negociación en México constituye hoy por hoy, una oportunidad para intentar reducir la enorme crisis humanitaria que se vive en Venezuela», advirtió Castellanos.