¿Cuáles son los planes de Petro y Hernández para los venezolanos y qué opinan los migrantes?

INTERNACIONALES · 31 MAYO, 2022 16:58

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Ibis Leon | @ibisL


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Los programas de gobierno de Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, los candidatos que se disputan la presidencia en Colombia, ofrecen algunas pistas sobre la política migratoria que implementarían de ganar, específicamente para la diáspora venezolana.

Colombia es el primer país receptor de migrantes venezolanos; hay aproximadamente 1,8 millones, según estimaciones de la agencia de la ONU para los refugiados (Acnur).

Lo que propone Petro

El exguerrillero y exalcalde de Bogotá promete “dar un trato digno y respetuoso de los derechos humanos” a la población migrante.

De ganar la presidencia, Petro asegura que garantizará “la integración en igualdad de condiciones” de los venezolanos y demás migrantes, pero también “las condiciones dignas de retorno a sus países de origen o el tránsito a otros destinos según cada caso particular”.

En su programa de gobierno contempla la creación del Plan Choque contra el Hambre que afirma “dará especial atención a la población migrante en alto nivel de vulneración de derechos”.

No obstante, en sus discursos públicos y entrevistas, el candidato de izquierda es muy cauto al referirse a la migración venezolana en un intento de no polemizar sobre el tema.

El candidato ya ha dicho que está de acuerdo con el estatus especial de inmigración para los venezolanos, aplicada por el gobierno saliente de Iván Duque, y afirmó en campaña que restablecerá las relaciones diplomáticas con Venezuela rotas desde febrero de 2019.

Lo que propone Hernández

El ingeniero y exacalde de Bucaramanga considera que hay que diseñar una política migratoria “solidaria” con los venezolanos, “preservando los intereses y necesidades de los colombianos”.

Ha declarado que va a reactivar las relaciones diplomáticas y consulares con Venezuela y luego de esto, va a crear un programa para que el gobierno venezolano “financie la sostenibilidad de su población radicada en Colombia o que haga tránsito hacia otro país”.

Hernández también opina que se debe fortalecer el trabajo de identificación y caracterización de la migración venezolana, realizar un diagnóstico de sus necesidades y problemáticas para luego evaluar cuáles deben ser atendidas por el Estado colombiano y cuáles requieren apoyo internacional.

“La coyuntura de países vecinos ha puesto desafíos internos para atender a esta población, es un asunto de humanidad. Nos duele su destino, pero como no queremos convertirnos en sede del caos por cuenta de los errores de otros regímenes, debemos actuar, velar por sus derechos y sanear en lo posible sus flagelos, asegurando nuestro propio bienestar”, dice su propuesta.

El “abuelito”, como se hace llamar en campaña, ha hecho comentarios desafortunados sobre los migrantes venezolanos en el pasado.

En 2019, dijo que las venezolanas en Colombia “se están convirtiendo en una fábrica de hacer chinitos (niños) pobres”.

En otras polémicas declaraciones manifestó que quienes llegaban a Bucaramanga eran “los limosneros, la prostitución y los desocupados”, pero “toca recibirlos”.

Lo que opinan los migrantes

Para algunos migrantes venezolanos es difícil no comparar a Petro, candidato de izquierda con estilo demagógico, con Hugo Chávez y sentir miedo a que se reedite la crisis política que derivó en humanitaria en Venezuela.

Más si el dirigente se relaciona con personajes muy cercanos a Chávez y al actual gobierno de Nicolás Maduro como la senadora Piedad Córdoba.

La idea de que Petro es otro Chávez puede calar más en la opinión pública colombiana e impactar los resultados electorales, a pesar de que expertos como la doctora en ciencias políticas Maryhen Jiménez explican que “no toda izquierda ni toda derecha es autoritaria” y que “proyectar la trayectoria de un país sobre otro y dar lecciones a otras sociedades es complicado”.

Verónica Ortiz (29 años) es enfermera venezolana. Tiene un año y seis meses viviendo en Cali, Colombia, y percibe que Petro tiene una ideología política similar a la de Chávez.

La joven destaca las desigualdades que existen entre las clases sociales y grupos étnicos en este país, lo que está directamente relacionado con el rechazo popular que actualmente generan los dirigentes de la derecha (Federico “Fico” Gutiérrez no pasó a la segunda vuelta) derivado de la inequidad y la pobreza.

“La vibra que me da todo esto es que puede ganar Hernández porque los colombianos no quieren que pase lo mismo que en Venezuela, pero Petro tiene muchas personas a su favor”, afirma.

Pese a sus reservas, la enfermera venezolana descarta que Colombia se convierta en una Venezuela de la noche a la mañana: “(Petro) tendría que tener la mayoría parlamentaria, de las alcaldías y gobernaciones, otro factor es que Colombia es la niña bonita de los Estados Unidos”.

Jorge Camperos (67 años) es colombiano de nacimiento, pero vivió 40 años en Venezuela. En 2018 retornó a su país por motivos políticos y económicos: “El hambre estaba atacando”, expresa.

“Yo soy colombiano de origen, de Pamplona (ubicado en el Norte de Santander), pero me siento más venezolano, mi corazón está en Venezuela”, expresa.

Actualmente vive en Bogotá y pinta artículos de cuero como chaquetas, zapatos y carteras para ganarse el sustento.

Camperos es tajante cuando opina sobre Petro: “Tiene las mismas ideas de Chávez, lo que pasa es que dice que es demócrata. El discurso contra los ricos es el mismo. Es un Chávez disfrazado, aquí lo vemos acompañado de Piedad Córdoba que dice que en Venezuela no hay una dictadura”.

A su juicio, Petro tiene difícil la victoria en la segunda vuelta “porque aquí hay un militante silencioso que es el uribismo y esos 5 millones de personas que votaron por (Federico) Gutiérrez es difícil que voten por Petro. Lo veo difícil, aunque no imposible”, comenta.

A Colombia regresó con sus tres hijos venezolanos, quienes asegura se han integrado bien, aunque destaca que no han podido obtener la nacionalidad debido a la ruptura de relaciones diplomáticas que mantienen actualmente los gobiernos de los países vecinos.

El colombiano, con nacionalidad venezolana, cree que el próximo presidente debe normalizar las relaciones consulares porque muchas personas se han visto afectadas por no poder obtener sus documentos de identidad para trabajar o para estudiar.

“Conozco a muchos venezolanos que vinieron con sus hijos, también en 2018, y no tienen documentos porque aquí no hay servicio consultar. Aunque Duque dice que reconoce a Guaidó eso es simbólico, sabemos que el que da las cédulas es el Estado venezolano que maneja (Nicolás) Maduro”, cuestiona.

“Mis hijos tienen derecho a la nacionalidad colombiana, pero solo uno lo ha logrado, porque cuando hemos intentado hacer los trámites nos dan documentos chimbos. Aquí es una tragedia no tener relaciones consulares”, afirma.

En este contexto destaca el Estatus de Protección Temporal (TPS) que otorga el gobierno colombiano a los migrantes venezolanos.

Xenofobia

Otilio Vizcaíno (57 años) es artista. Expresa su creatividad a través de lo que se conoce como «money art«, que consiste en pintar sobre billetes venezolanos. Se reconoce así mismo como un exponente del arte-protesta y en sus dibujos refleja la crisis venezolana y las dificultades de la diáspora.

El venezolano afirma que, en la plaza Bolívar de Bogotá y en otros espacios públicos donde exhibe su trabajo, ha escuchado expresiones de xenofobia con más frecuencia durante la campaña electoral. «Dicen que cuando gane (Gustavo) Petro se van a ir los venecos, que nos van a sacar».

Sin embargo, considera que el rechazo no está directamente relacionado a la nacionalidad sino a la aporofobia (rechazo, aversión, temor y desprecio hacia el pobre). 

«Creo que (Petro) utilizó el descontento de las masas porque la sociedad colombiana ha sufrido de mucha violencia y ha sido muy excluida. La gente pide cambio, él ofrece un cambio, pero no creo que pueda cumplir sus promesas en cuatro años, son propuestas que llegan a fantasía».

Vizcaíno tiene ocho años viviendo en Colombia y considera que la mayor dificultad que tiene esta población es la «adaptación». «Aquí tienes que pagar servicios, los arriendos son costos y a la gente le cuesta, las personas que han llegando, estos últimos años, tiene pocos recursos. Además en este país cuando eres mayor de 35 años tus posibilidades laborales son más difíciles y le cuesta al venezolano profesional integrarse», señala. 

El artista apoya la propuesta de restablecer las relaciones diplomáticas.