Delcy Rodríguez ante la ONU: ¿qué encierra su discurso? 

Para Guillermo Tell Aveledo, el discurso fue una lista de propósitos que comprometen a la interina. Desde el análisis de Luis Rendueles es una evasión de la demanda de elecciones y para Santiago Rodríguez es una exposición institucional forzada por el tutelaje

Delcy Rodríguez ante la ONU: ¿qué encierra su discurso?
Ante la ONU Rodríguez habló de transición y elecciones en Venezuela. Foto: EFE

Del discurso de la gobernante encargada, Delcy Rodríguez , ante la 81 Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), la noche de este 23 de septiembre, resaltaron palabras como: transición, transformación democrática, elecciones y reformas; para bien, desde la óptica de algunos análisis o para mal, desde otras interpretaciones.

Para unos, tutelada como está Rodríguez , fue un discurso institucional que evidenció la alineación estratégica con Estados Unidos. De allí que no denunciara la intervención militar de Washington del 3 de enero y no mencionara a los exgobernantes Nicolás Maduro y Hugo Chávez.

Para otros, sin incurrir en “optimismo ciego”, la interina enumeró una lista de propósitos que la comprometen a futuro en la ruta hacia la recuperación de la democracia en Venezuela. El flujo de lo que se vaya anunciando desde la mesa de diálogo serán señales en el camino. 

Durante sus palabras ante jefes de Estado y de Gobierno que tomaron 18 minutos, Rodríguez expresó que Venezuela inició “un proceso de transformación democrática institucional y verificable para construir un país más libre para todos y más reconciliado consigo mismo”. También reiteró que habrá elecciones en el momento indicado. 

Lista “ambiciosa”

“En términos generales, el discurso de la presidenta interina presenta una lista ambiciosa de propósitos y una importante declaración sobre lo que ella misma ha calificado como un ‘camino hacia una legalidad mejor’ y una ‘transformación democrática’, que, a nuestro juicio, le compromete en el futuro”, evaluó el politólogo, Guillermo Tell Aveledo, consultado por Efecto Cocuyo.

A juicio del decano de la Facultad de Estudios Jurídicos y Políticos de la Universidad Metropolitana (Unimet), las palabras de la gobernante avalada por EEUU, eran “impensables” antes del 3 de enero y representan, de momento, una articulación coherente sobre la visión de cambio. 

“Aunque no esté presentado directamente frente a la población venezolana, se trata de una evolución desde la propia posición de la presidencia interina hasta hace apenas unos meses: ubica las acciones del gobierno frente a sus críticos internos dentro del movimiento oficial, como una continuidad más que una ruptura, reconociendo, sin embargo, que las acciones concretas de los gobiernos de los que formó parte tuvieron la principal responsabilidad ante la crisis sociopolítica y económica de estos años”, señaló.

“Las transiciones democráticas más sólidas no nacieron de la ruptura”, dijo Delcy Rodríguez, quien también se refirió a una “reforma jurídica ordenada” y liderada por las instituciones para que Venezuela inicie “un nuevo tiempo político basado en el diálogo”.

Para el profesor de Marketing Político de la Universidad de Carabobo, Santiago Rodríguez, fue un discurso institucional como debía ser, pero obligado por las circunstancias, no por la disposición a una apertura política. Indicó que una representante de un Estado cuestionada por su ilegitimidad de origen no podía dejar de aludir al tema de las elecciones en Venezuela y de hecho no lo hizo, aunque solo fuera por solicitud de Washington. 

“El tutelaje se ve en lo que calla. No menciona ni una sola vez a Maduro ni a Chávez. No exige la liberación de Maduro de su supuesto secuestro. No condena la operación militar del 3 de enero y la reduce a la primera gran prueba que tuvo que atravesar Venezuela en este 2026”, observó el politólogo Luis Rendueles. 

Tras escuchar un duro discurso del presidente norteamericano, Donald Trump, hacia Venezuela en la Asamblea General de la ONU y tras reunirse con él y su equipo la noche anterior, Delcy Rodríguez aseguró que en Venezuela “habrá elecciones” en “igualdad de condiciones para todos”. Agregó que en dicha dirección, se inició un diálogo político con sectores de la oposición, en alusión a la mesa de conversaciones con la Comisión Delegada de 2015 que está bajo la supervisión de Washington. 

Mensaje entre líneas 

Además de no dar estimaciones sobre plazos esperados para elecciones presidenciales y evadir el punto con la frase: “El pueblo venezolano con su sabiduría ancestral determinará el momento correcto”, de la exposición de la interina también se notó la ausencia de temas como la situación de derechos humanos en Venezuela. Esto alimentó el escepticismo sobre la disposición del interinato a restituir garantías y derechos democráticos y facilitar comicios libres. 

De acuerdo con la interina, “la democracia no se mide por la existencia de elecciones sino por la calidad de la competencia que precede esas elecciones. Una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos irreconciliables”, por lo que se trabaja en las condiciones. 

Tanto Trump, como su secretario de Estado, Marco Rubio, han sido insistentes en que las condiciones no están dadas. Rubio ha hecho hincapié en que deben escogerse primero un nuevo TSJ y un Poder Electoral y restituir los partidos políticos, en lo que tampoco hay avances hasta ahora. 

“Delcy Rodríguez parece reservarse el derecho de decidir cuándo una elección es solución y cuándo es problema. En la práctica significa elecciones en su calendario, con sus reglas y cuando las condiciones le favorezcan. Es una promesa sin fecha y con una cláusula de escape incorporada. La palabra transición también dice mucho, pero ella se ubica como la conductora  y no como parte de lo que debe transitar. Eso abre la puerta a que busque competir desde el poder y con ventaja”, es la lectura de Rendueles.

A juicio del profesor Santiago Rodriguez, la delegación opositora, encabezada por Dinorah Figuera en la mesa de diálogo, aunque tutelada igualmente, debe tomarle la palabra a Rodríguez en relación con que “habrá elecciones” y pujar por un calendario electoral que brinde certezas a la población. 

Desde la óptica de Aveledo, sin incurrir en exceso de optimismo ni en incredulidad automática, los sectores que luchan por un cambio democrático también pueden tomar las palabras de la gobernante interina como una “palanca” para exigir garantías concretas y verificables e incluso mostrarse dispuestos a ser copartícipes y corresponsables de esa agenda.

La ONG Foro Penal aún registra más de 300 presos políticos en Venezuela mientras las excarcelaciones se siguen dando a cuentagotas y sin libertades plenas. A la par, el Parlamento dominado por el chavismo aún no entra de lleno en el proceso de renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), acordado hace más de un mes en la mesa de diálogo impulsada por el Departamento de Estado de EEUU. Además, la líder opositora, María Corina Machado y otros exiliados políticos siguen sin poder regresar al país y medios informativos digitales siguen bloqueados. 

“En la palabra, muchas de las aseveraciones planteadas en el discurso habrían sido impensables antes del 3 de enero y en la dinámica política ordinaria de los años anteriores. Pero serán las acciones y las capacidades de los actores reformistas -por cálculo o convicción- las que determinen si, en efecto, este discurso son sólo palabras vanas, porque el problema estructural de confianza tiene su fuente en las carencias verificables que separan la expectativa de cambio de las realizaciones alcanzadas hasta el momento”, advirtió Aveledo.

¿Sale legitimada Rodríguez de la ONU?

Un elemento común en discursos de jefes de Estado como el de Brasil, Paraguay y Chile, entre otros, fue la necesidad de que haya elecciones libres en Venezuela luego de los eventos del 3 de enero, en los que Maduro señalado de cometer fraude electoral en 2024, fue detenido por EEUU. En este sentido, Rodriguez fue aceptada en el organismo como interlocutora válida de Venezuela, aunque hubo claridad en que no llegó allí con los votos de la población. 

La portavoz en español del Departamento de Estado de EEUU, Natalia Molano, descartó en una entrevista con EFE que la reunión de Trump y Rodríguez legitime al gobierno venezolano y aseguró que la estrategia de Washington ejecutada en un plan de tres fases (estabilización, recuperación y transición) “no ha cambiado”.

“La comunidad internacional está consciente de que quienes aún gobiernan el país forman parte del sistema que ocasionó la crisis. Los venezolanos y los gobiernos de países saben quienes son, que hicieron y que representan, así que descarto que hayan ganado legitimidad. También creo que este viaje a EEUU genera una mayor conciencia del tutelaje, que la relación entre el interinato y la Casa Blanca es “estratégica” o de conveniencia y que las decisiones que se tomen vienen de Washington”, agregó el politólogo Rodriguez.

Para Rendueles, en todo caso se trata de una “legitimidad prestada” por el tutelaje y el papel que la encargada del gobierno aceptó desempeñar. 

La Asamblea Nacional con mayoría del chavismo aprobó un acuerdo en apoyo a la intervención de Rodríguez en la ONU, sin mencionar la reunión con Trump y “celebró” la “reinserción” de Venezuela en el “concierto de naciones”.